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27 de octubre 2017    /   CREATIVIDAD
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La magnética sencillez del huevo frito

27 de octubre 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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Del plato al lienzo, el huevo es uno de los alimentos más representados en el arte y el diseño. Pero es frito, con sus puntillitas blancas y su yema amarilla, como se lleva la palma a la hora de convertirse en un icono.

¿Desde cuándo se representa este manjar que no hace distinciones entre ricos y pobres y que iguala a todos? Así, a bote pronto, quizá la primera imagen que se venga a la cabeza es el cuadro de Velázquez Vieja friendo huevos, pintado en Sevilla en 1618.

'Vieja friendo huevos', de Velázquez. National Galleries of Scotland. (1618)
‘Vieja friendo huevos’, de Velázquez. National Galleries of Scotland. (1618)

Velázquez no fue ni el primero ni el único genio que los representó en alguno de sus cuadros, pero quizá es uno de los más icónicos. Picasso (en algunas cerámicas) y Dalí también los incluyeron en sus obras, aunque no fueran un recurso predominante en ellas. De hecho, los huevos fritos, fuera de algún bodegón o como un elemento más del cuadro para ayudar a ambientar determinadas escenas, no abunda mucho en el arte tradicional.

Sin embargo, el diseño y la ilustración de nuestros días sí lo ha incorporado como un icono propio. Basta dar un paseo por internet y las redes sociales (Tumblr, Instagram…) para comprobar cómo cunden los ejemplos de artistas actuales que han pintado o diseñado un huevo frito en alguno de sus trabajos.

El huevo que surfea de @brockdavis

Una publicación compartida de Yorokobu (@yorokobu) el

De @janillustrates

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Por @lineandletter

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¿Qué tiene el huevo para ser representado tantas veces?

El diseñador Juan Díaz-Faes asegura no usarlo mucho porque es un elemento demasiado utilizado en todos los ámbitos, desde el tebeo de hace años hasta el diseño textil más contemporáneo. Sin embargo, opina que «el huevo frito es interesante gráficamente por muchos factores; para empezar, la paleta cromática que tiene. Dos colores muy marcados y muy reconocidos, el blanco y el amarillo indio (amarillo anaranjado) que hacen del huevo frito una comida muy reconocible cromáticamente».

Un huevo minimalista según Juan Díaz-Faes
Un huevo minimalista, según Juan Díaz-Faes

«También, en cuanto a la gráfica, tiene dos elementos que son interesares de por sí. La línea de contorno es muy irregular y abstracta, pero la yema es casi un círculo perfecto, por lo que la combinación de algo muy irregular con algo tan perfecto es muy atractiva para el ojo. Además, es muy fácil de dibujar», ahonda.

La artista plástica Lola Tajahuerce también ha recurrido a este sencillo alimento para jugar con la gama cromática y la forma en sus obras. En un artículo de El Mundo sobre una exposición colectiva en Castellón donde participaba ella, Tajahuerce explicaba: «La forma del huevo frito me ofrecía una constante variación. Un huevo frito nunca es igual, todos tienen forma diferente, aunque quieras hacer dos iguales, será muy difícil conseguirlo».

De @helloplayful

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Y añade a la reflexión: «El huevo frito puede ser un punto, puede tener contorno o no al representarlo con línea o no, y abarca también un plano. Además se transforma constantemente».

En la sencillez de sus formas también encuentra el principal atractivo el artista holandés Henk Hofstra: «Es una línea sencilla, fina y clara en el grafismo y en el color: blanco y amarillo», explica a Yorokobu por correo electrónico. Hofstra es un creador de intervenciones artísticas a gran escala en espacios públicos. Uno de aquellos fue el titulado Eggcident: una docena de huevos fritos de gran tamaño llenaron la plaza Baquedano de Santiago de Chile en noviembre del año pasado.

'Eggcident', Henk Hofstra
‘Eggcident’, Henk Hofstra

«Que la gente pueda jugar con ellos da a la intervención una forma [en su doble sentido: modo de hacerse y su configuración externa] bonita y sencilla de poder transmitir un mensaje: Santiago besaba huevos, el inicio de la vida…», indica.

Hofstra da de esta manera otra razón por la que los huevos (fritos o no) son tan repetidos en el arte y el diseño: el simbolismo.

Por @_ashmita

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A pesar de que es un recurso gráfico muy poco (o nada) utilizado por la ilustradora María Castelló, cuando le preguntamos por el atractivo del huevo frito en el diseño, lo primero que se le viene a la cabeza es Dalí. Y eso a pesar de que tampoco tiene demasiadas obras donde aparezca el huevo. Lo cual da idea del plano simbólico que puede ocupar este alimento tan icónico.

«Me imagino que es un rollo de estado simultáneo de clara y yema, algún tipo de metáfora con la temporalidad y la temperatura. Pero sinceramente, no me he parado a pensarlo jamás. Una cosa viscosa y flexible. O las texturas tan diferenciadas en un mismo ente», explica. «Cuando era pequeña tuve una colchoneta de playa con forma de huevo frito y me hacía mucha gracia, pero algo se ha debido perder por el camino».

Por @lizzie_darden

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Por @iamafrancesado

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Para Dalí, el huevo es un símbolo positivo que representa la vida, la renovación y el futuro. También lo es para Henk Hofstra: «Es para mí el inicio de la vida, el comienzo de mi día. Un huevo es el principio de todo. Antes que el pollo ¡ya estaba el huevo!».

Al plano conceptual también alude Díaz-Faes: «El huevo frito es un alimento común en todas las culturas, al igual que la pizza, la hamburguesa o el perrito caliente son elementos icónicos para la estética. No podríamos hacer lo mismo con una fabada», reflexiona con humor.

«Y (creo) que, además, en España el huevo frito tiene una mensaje muy carismático. Es el primer plato que sueles aprender a hacer cuando empiezas a cocinar, tu abuela o tu madre te lo quiere hacer si te quedaste con hambre, te salva una cena cuando tienes la nevera temblando… Así que supongo que le cogemos cariño inevitablemente. Además, mi comida favorita desde que era niño es el arroz con huevo y tomate».

Tostada bomba de @a_lemelle

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Por @zahersara

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Por @trophywifebarbie

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Por la sencillez de sus formas, por contraste cromático, por simbolismo, el huevo frito se ha ganado a pulso su hueco en el arte y el diseño actual. Velázquez, con su genio y maestría, ya hizo dirigir la mirada hacia la olla de barro de una vieja sin nombre. Desde entonces, los huevos fritos nunca han perdido su atractivo. Aunque aquí cabe una reflexión final: lo que cocina la vieja del pintor sevillano, ¿son huevos fritos o escalfados? Dejémoslo ahí.

Por @paulfuentes_design

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De @yeah.yeah.chloe

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Huevos días. Por @catherinejkim

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Por @dan_cretu

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Del plato al lienzo, el huevo es uno de los alimentos más representados en el arte y el diseño. Pero es frito, con sus puntillitas blancas y su yema amarilla, como se lleva la palma a la hora de convertirse en un icono.

¿Desde cuándo se representa este manjar que no hace distinciones entre ricos y pobres y que iguala a todos? Así, a bote pronto, quizá la primera imagen que se venga a la cabeza es el cuadro de Velázquez Vieja friendo huevos, pintado en Sevilla en 1618.

'Vieja friendo huevos', de Velázquez. National Galleries of Scotland. (1618)
‘Vieja friendo huevos’, de Velázquez. National Galleries of Scotland. (1618)

Velázquez no fue ni el primero ni el único genio que los representó en alguno de sus cuadros, pero quizá es uno de los más icónicos. Picasso (en algunas cerámicas) y Dalí también los incluyeron en sus obras, aunque no fueran un recurso predominante en ellas. De hecho, los huevos fritos, fuera de algún bodegón o como un elemento más del cuadro para ayudar a ambientar determinadas escenas, no abunda mucho en el arte tradicional.

Sin embargo, el diseño y la ilustración de nuestros días sí lo ha incorporado como un icono propio. Basta dar un paseo por internet y las redes sociales (Tumblr, Instagram…) para comprobar cómo cunden los ejemplos de artistas actuales que han pintado o diseñado un huevo frito en alguno de sus trabajos.

El huevo que surfea de @brockdavis

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De @janillustrates

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Por @lineandletter

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¿Qué tiene el huevo para ser representado tantas veces?

El diseñador Juan Díaz-Faes asegura no usarlo mucho porque es un elemento demasiado utilizado en todos los ámbitos, desde el tebeo de hace años hasta el diseño textil más contemporáneo. Sin embargo, opina que «el huevo frito es interesante gráficamente por muchos factores; para empezar, la paleta cromática que tiene. Dos colores muy marcados y muy reconocidos, el blanco y el amarillo indio (amarillo anaranjado) que hacen del huevo frito una comida muy reconocible cromáticamente».

Un huevo minimalista según Juan Díaz-Faes
Un huevo minimalista, según Juan Díaz-Faes

«También, en cuanto a la gráfica, tiene dos elementos que son interesares de por sí. La línea de contorno es muy irregular y abstracta, pero la yema es casi un círculo perfecto, por lo que la combinación de algo muy irregular con algo tan perfecto es muy atractiva para el ojo. Además, es muy fácil de dibujar», ahonda.

La artista plástica Lola Tajahuerce también ha recurrido a este sencillo alimento para jugar con la gama cromática y la forma en sus obras. En un artículo de El Mundo sobre una exposición colectiva en Castellón donde participaba ella, Tajahuerce explicaba: «La forma del huevo frito me ofrecía una constante variación. Un huevo frito nunca es igual, todos tienen forma diferente, aunque quieras hacer dos iguales, será muy difícil conseguirlo».

De @helloplayful

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Y añade a la reflexión: «El huevo frito puede ser un punto, puede tener contorno o no al representarlo con línea o no, y abarca también un plano. Además se transforma constantemente».

En la sencillez de sus formas también encuentra el principal atractivo el artista holandés Henk Hofstra: «Es una línea sencilla, fina y clara en el grafismo y en el color: blanco y amarillo», explica a Yorokobu por correo electrónico. Hofstra es un creador de intervenciones artísticas a gran escala en espacios públicos. Uno de aquellos fue el titulado Eggcident: una docena de huevos fritos de gran tamaño llenaron la plaza Baquedano de Santiago de Chile en noviembre del año pasado.

'Eggcident', Henk Hofstra
‘Eggcident’, Henk Hofstra

«Que la gente pueda jugar con ellos da a la intervención una forma [en su doble sentido: modo de hacerse y su configuración externa] bonita y sencilla de poder transmitir un mensaje: Santiago besaba huevos, el inicio de la vida…», indica.

Hofstra da de esta manera otra razón por la que los huevos (fritos o no) son tan repetidos en el arte y el diseño: el simbolismo.

Por @_ashmita

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A pesar de que es un recurso gráfico muy poco (o nada) utilizado por la ilustradora María Castelló, cuando le preguntamos por el atractivo del huevo frito en el diseño, lo primero que se le viene a la cabeza es Dalí. Y eso a pesar de que tampoco tiene demasiadas obras donde aparezca el huevo. Lo cual da idea del plano simbólico que puede ocupar este alimento tan icónico.

«Me imagino que es un rollo de estado simultáneo de clara y yema, algún tipo de metáfora con la temporalidad y la temperatura. Pero sinceramente, no me he parado a pensarlo jamás. Una cosa viscosa y flexible. O las texturas tan diferenciadas en un mismo ente», explica. «Cuando era pequeña tuve una colchoneta de playa con forma de huevo frito y me hacía mucha gracia, pero algo se ha debido perder por el camino».

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Para Dalí, el huevo es un símbolo positivo que representa la vida, la renovación y el futuro. También lo es para Henk Hofstra: «Es para mí el inicio de la vida, el comienzo de mi día. Un huevo es el principio de todo. Antes que el pollo ¡ya estaba el huevo!».

Al plano conceptual también alude Díaz-Faes: «El huevo frito es un alimento común en todas las culturas, al igual que la pizza, la hamburguesa o el perrito caliente son elementos icónicos para la estética. No podríamos hacer lo mismo con una fabada», reflexiona con humor.

«Y (creo) que, además, en España el huevo frito tiene una mensaje muy carismático. Es el primer plato que sueles aprender a hacer cuando empiezas a cocinar, tu abuela o tu madre te lo quiere hacer si te quedaste con hambre, te salva una cena cuando tienes la nevera temblando… Así que supongo que le cogemos cariño inevitablemente. Además, mi comida favorita desde que era niño es el arroz con huevo y tomate».

Tostada bomba de @a_lemelle

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Por @zahersara

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Por la sencillez de sus formas, por contraste cromático, por simbolismo, el huevo frito se ha ganado a pulso su hueco en el arte y el diseño actual. Velázquez, con su genio y maestría, ya hizo dirigir la mirada hacia la olla de barro de una vieja sin nombre. Desde entonces, los huevos fritos nunca han perdido su atractivo. Aunque aquí cabe una reflexión final: lo que cocina la vieja del pintor sevillano, ¿son huevos fritos o escalfados? Dejémoslo ahí.

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Opiniones 3
  • Brillante. Muchas gracias por este magnífico artículo. Me ha fascinado el análisis de cada recoveco posible de este viejo compañero de viaje de nuestra cultura gastronómica.

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