22 de octubre 2010    /   BUSINESS
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Humaniz-Arte: En busca de un nuevo modelo de directivo

22 de octubre 2010    /   BUSINESS     por          
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¡Se nos va la oportunidad! Bueno, al menos es mi opinión. Parece frívolo el comienzo cuando lo razonable en estos tiempos es hablar de la crisis y sus consecuencias, pero es que yo eso ya lo tengo asumido e interiorizado, con todo el dolor que a nuestro alrededor está generando, pero necesito seguir viviendo, así que prefiero seguir soñando y, si lo hago con intensidad y trabajo, seguro que descubro nuevas oportunidades para mí, para mi cliente, para mi empresa o para la sociedad en general.

Y la pérdida de oportunidad la veo en lo que no se está haciendo. Se habla mucho de recetas, pero los ingredientes son los de siempre, anteriores a la crisis, como si no hubiéramos aprendido nada. Mucho foco en lo evidente, control de costes, lo que significa menos recursos, menos fuerza comercial y de marketing, menos tecnología, “anorexia directiva” en muchos casos. ¿No será el momento de ganar clientes?, ¿de ganar experiencia?, ¿de formarnos en lo nuevo? o ¿seguimos con el resultado a corto, como siempre?

Las empresas que están tomando la iniciativa en estos momentos son las que se están reinventando, buscando alternativas, eligiendo nuevos modos de mirar al mundo, a su cliente, aprovechando el momento para descubrir su verdadero talento, que es cuando hace falta, y mucha, mucha imaginación.

En este momento se precisa un nuevo modelo de directivo que sea capaz de gestionar el talento para descubrir nuevo talento, y que acuda a la creatividad, para que, desde la observación de la realidad que le toca vivir, desarrolle nuevos formatos, productos, servicios, innovación en todo el proceso, desde la idea hasta el prototipo y servicio final. Algo que con mucha fuerza está creciendo en empresas punteras en todo el mundo bajo modelos de “design thinking”.

En definitiva, ¡descubramos al nuevo directivo! que gestione el negocio con un nuevo binomio, TALENTO-CREATIVIDAD. Y no es sencillo; para lo primero, hace falta mucha generosidad. Existen directivos con talento, pero escasean en este grupo los que además desarrollan y encuentran nuevo talento. Es necesaria otra mirada, intuición, respeto… y generar gran confianza en los equipos para que esto se produzca, algo no muy arraigado en nuestra cultura. Para lo segundo, no estamos formados, aunque por naturaleza seamos creativos. Una cosa es ser creativo y otra muy distinta es que tu organización cree a partir de modelos de pensamiento, donde te ves obligado a salirte de lo conocido para explorar las orillas de tu actividad, para pensar lo que ni tu cliente te ha dicho que necesita, pero tu trabajo de observación te ha permitido encontrar.

Leía este verano un libro que recomiendo encarecidamente, “El cerebro nos engaña”, de nuestro prestigioso científico Francisco J.Rubia. En su estudio está presente permanentemente la idea de que nacemos marcados por un “operador binario” situado en el hemisferio dominante, el izquierdo La mentalidad analítica, lógico-matemática característica del hemisferio izquierdo, es dualista por naturaleza, divide el mundo en términos antinómicos; bien-mal; cielo-infierno; moral-inmoral, etc.

Quizás toquen tiempos de más hemisferio derecho; mas global, holístico, donde encontraremos nuestras capacidades más creativas y emocionales. La emoción es la que nos aportará la energía necesaria para ilusionarnos y motivarnos en este cambio.

No es sencillo el viaje propuesto, estamos entrenados en otras capacidades, para otros escenarios. Nos toca desaprender algunas recetas, algunas creencias que ese código binario nos ha ido dejando en nuestra memoria, y empezar el aprendizaje de nuevas habilidades, más emocionales, más creativas. Y como no es sencillo, he titulado el artículo HUMANIZ-ARTE, porque el nuevo Directivo tiene que encontrar nuevas “esencias” y entrenarse en ellas.

La responsabilidad es de todos, de la sociedad, para que cree el clima y genere políticas que incentiven esta reconversión del alma de muchas empresas y directivos; de las propias empresas, para tener la valentía de invertir en estos tiempos en talento e innovación, de los centros de excelencia y escuelas de negocio, para adaptar sus modelos de aprendizaje hacia los nuevos valores; y de cada uno de nosotros, para ilusionarnos en aprender nuevas partituras con las que componer nueva música… quizás con otro instrumento diferente al que solíamos tocar, quizás.

Este artículo fue publicado en Yorokobu en el mes de octubre y por error figuraba como autor Humberto Matas. El verdadero autor es Eduardo Sicilia Cavanillas, Director del Executive MBA de EOI

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¡Se nos va la oportunidad! Bueno, al menos es mi opinión. Parece frívolo el comienzo cuando lo razonable en estos tiempos es hablar de la crisis y sus consecuencias, pero es que yo eso ya lo tengo asumido e interiorizado, con todo el dolor que a nuestro alrededor está generando, pero necesito seguir viviendo, así que prefiero seguir soñando y, si lo hago con intensidad y trabajo, seguro que descubro nuevas oportunidades para mí, para mi cliente, para mi empresa o para la sociedad en general.

Y la pérdida de oportunidad la veo en lo que no se está haciendo. Se habla mucho de recetas, pero los ingredientes son los de siempre, anteriores a la crisis, como si no hubiéramos aprendido nada. Mucho foco en lo evidente, control de costes, lo que significa menos recursos, menos fuerza comercial y de marketing, menos tecnología, “anorexia directiva” en muchos casos. ¿No será el momento de ganar clientes?, ¿de ganar experiencia?, ¿de formarnos en lo nuevo? o ¿seguimos con el resultado a corto, como siempre?

Las empresas que están tomando la iniciativa en estos momentos son las que se están reinventando, buscando alternativas, eligiendo nuevos modos de mirar al mundo, a su cliente, aprovechando el momento para descubrir su verdadero talento, que es cuando hace falta, y mucha, mucha imaginación.

En este momento se precisa un nuevo modelo de directivo que sea capaz de gestionar el talento para descubrir nuevo talento, y que acuda a la creatividad, para que, desde la observación de la realidad que le toca vivir, desarrolle nuevos formatos, productos, servicios, innovación en todo el proceso, desde la idea hasta el prototipo y servicio final. Algo que con mucha fuerza está creciendo en empresas punteras en todo el mundo bajo modelos de “design thinking”.

En definitiva, ¡descubramos al nuevo directivo! que gestione el negocio con un nuevo binomio, TALENTO-CREATIVIDAD. Y no es sencillo; para lo primero, hace falta mucha generosidad. Existen directivos con talento, pero escasean en este grupo los que además desarrollan y encuentran nuevo talento. Es necesaria otra mirada, intuición, respeto… y generar gran confianza en los equipos para que esto se produzca, algo no muy arraigado en nuestra cultura. Para lo segundo, no estamos formados, aunque por naturaleza seamos creativos. Una cosa es ser creativo y otra muy distinta es que tu organización cree a partir de modelos de pensamiento, donde te ves obligado a salirte de lo conocido para explorar las orillas de tu actividad, para pensar lo que ni tu cliente te ha dicho que necesita, pero tu trabajo de observación te ha permitido encontrar.

Leía este verano un libro que recomiendo encarecidamente, “El cerebro nos engaña”, de nuestro prestigioso científico Francisco J.Rubia. En su estudio está presente permanentemente la idea de que nacemos marcados por un “operador binario” situado en el hemisferio dominante, el izquierdo La mentalidad analítica, lógico-matemática característica del hemisferio izquierdo, es dualista por naturaleza, divide el mundo en términos antinómicos; bien-mal; cielo-infierno; moral-inmoral, etc.

Quizás toquen tiempos de más hemisferio derecho; mas global, holístico, donde encontraremos nuestras capacidades más creativas y emocionales. La emoción es la que nos aportará la energía necesaria para ilusionarnos y motivarnos en este cambio.

No es sencillo el viaje propuesto, estamos entrenados en otras capacidades, para otros escenarios. Nos toca desaprender algunas recetas, algunas creencias que ese código binario nos ha ido dejando en nuestra memoria, y empezar el aprendizaje de nuevas habilidades, más emocionales, más creativas. Y como no es sencillo, he titulado el artículo HUMANIZ-ARTE, porque el nuevo Directivo tiene que encontrar nuevas “esencias” y entrenarse en ellas.

La responsabilidad es de todos, de la sociedad, para que cree el clima y genere políticas que incentiven esta reconversión del alma de muchas empresas y directivos; de las propias empresas, para tener la valentía de invertir en estos tiempos en talento e innovación, de los centros de excelencia y escuelas de negocio, para adaptar sus modelos de aprendizaje hacia los nuevos valores; y de cada uno de nosotros, para ilusionarnos en aprender nuevas partituras con las que componer nueva música… quizás con otro instrumento diferente al que solíamos tocar, quizás.

Este artículo fue publicado en Yorokobu en el mes de octubre y por error figuraba como autor Humberto Matas. El verdadero autor es Eduardo Sicilia Cavanillas, Director del Executive MBA de EOI

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Opiniones 4
  • Coincido con el mensaje y la idea del post. La “frase de reinventarse morir” viene muy bien en este caso.

    Nos toca formarnos mejorando o, si es precios, cambiando.

    Explorar nuevos lugares y salir de nuestra zona de confort.

  • Comentarios cerrados.

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