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20 de noviembre 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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La puerta giratoria de monologuistas y 'youtubers'

20 de noviembre 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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De YouTube a los escenarios y del taburete de monologuista a la plataforma online de vídeos: las puertas giratorias de internet poco tienen que ver con las que tienen los políticos entre sus cargos públicos y los sillones de las grandes multinacionales, pero existir, existen.
En realidad, se trata de un paradójico viaje con dos sentidos. Mientras los youtubers siguen conquistando el mundo del espectáculo adaptando su estilo a las exigencias de un show en directo, algunos cómicos han iniciado el camino inverso. Así, sin necesidad de abandonar el mundo del monólogo, los humoristas se encuentran en pleno proceso de búsqueda de nueva audiencia en el santuario de El Rubius y compañía, aunque, a estas alturas, llegar a ser una estrella de YouTube no es nada fácil.

«Llega un punto en el que vuelve a ser tan difícil como era antes el sistema impuesto.Que te hagan caso en YouTube es tan difícil como era antes salir en Telecinco», explica Antonio Castelo a Yorokobu.
En sus once años de experiencia como humorista profesional, Castelo ha hecho ese viaje varias veces en ambas direcciones: tras crear hace siete años una de las primeras webseries españolas y después de fundar en 2010 Papanatos, un portal propio de vídeos de humor, Castelo presenta ahora su propio programa de radio y colabora en varios espacios hechos por y para el mundo de YouTube, sin olvidar el clásico stand-up comedy:

Alimentando internet

Tal y como recuerda el también cómico David Broncano, no todos los éxitos humorísticos en YouTube son incursiones de los profesionales de la risa en la plataforma de vídeo. «Los vídeos de Goyo Jiménez o de Ernesto Sevilla en YouTube tienen muchas visitas, pero son redifusiones de una cosa que es para la tele y son monólogos de los de toda la vida», cuenta el humorista.
Así, en esta incipiente nueva era del humor en internet habría que diferenciar entre los típicos monólogos de programas como El club de la comedia, que cuentan con millones de visitas en YouTube, y el contenido creado expresamente para conquistar la plataforma de vídeo de Google.
«En YouTube te puedes saltar todos los formatos y todo lo que se cree que está bien. Si haces algo realmente bueno, se abre camino», afirma Castelo. «Para mí, esa es la grandeza de YouTube».
Precisamente, Castelo y Broncano coincidieron en yu: no te pierdas nada, un programa de radio de los 40 Principales enfocado a YouTube (tanto es así que una de sus tres horas se retransmite exclusivamente online para luego colgar el vídeo), en el que el contenido tiene un público objetivo totalmente distinto al de los monólogos habituales.

«Los vídeos eran locura pura», recuerda Broncano. «Son para chavales de 18 años y también era divertido para nosotros: era quitarte cualquier tipo de prejuicio y hacer el chorra, como cuando estás con tus amigos una tarde».
Ese es, probablemente, el mayor reto del cómico que quiere pescar en la meca del vídeo en internet mientras sigue de gira por los pueblos de España viajando de monólogo en monólogo: adaptarse a lo que piden ambas audiencias. «Es verdad que cambia el público y hay que cambiar continuamente el chip», admite Broncano.
En realidad, estos intentos de colonización de la Red no son nuevos. De hecho, Berto Romero contó durante algún tiempo con un videoblog estilo youtuber, y Ángel Martín, presentador de programas como Sé lo que hicisteis u Órbita Laika, también experimentó en YouTube hace un par de años comentando noticias de actualidad con un toque canalla o haciendo sketches de humor absurdo.

De una forma u otra, el humor ha encontrado un nuevo cauce por el que discurrir. Ya sea con el humor nativo de los youtubers o con la experiencia de los cómicos que han sufrido la extrema dureza de los escenarios más recónditos del país, la risa también estará en YouTube. Al fin y al cabo, tal y como reflexiona Castelo, «la verdad suprema, la pura verdad, lo originariamente bueno siempre se abre camino». Así sea.

 

De YouTube a los escenarios y del taburete de monologuista a la plataforma online de vídeos: las puertas giratorias de internet poco tienen que ver con las que tienen los políticos entre sus cargos públicos y los sillones de las grandes multinacionales, pero existir, existen.
En realidad, se trata de un paradójico viaje con dos sentidos. Mientras los youtubers siguen conquistando el mundo del espectáculo adaptando su estilo a las exigencias de un show en directo, algunos cómicos han iniciado el camino inverso. Así, sin necesidad de abandonar el mundo del monólogo, los humoristas se encuentran en pleno proceso de búsqueda de nueva audiencia en el santuario de El Rubius y compañía, aunque, a estas alturas, llegar a ser una estrella de YouTube no es nada fácil.

«Llega un punto en el que vuelve a ser tan difícil como era antes el sistema impuesto.Que te hagan caso en YouTube es tan difícil como era antes salir en Telecinco», explica Antonio Castelo a Yorokobu.
En sus once años de experiencia como humorista profesional, Castelo ha hecho ese viaje varias veces en ambas direcciones: tras crear hace siete años una de las primeras webseries españolas y después de fundar en 2010 Papanatos, un portal propio de vídeos de humor, Castelo presenta ahora su propio programa de radio y colabora en varios espacios hechos por y para el mundo de YouTube, sin olvidar el clásico stand-up comedy:

Alimentando internet

Tal y como recuerda el también cómico David Broncano, no todos los éxitos humorísticos en YouTube son incursiones de los profesionales de la risa en la plataforma de vídeo. «Los vídeos de Goyo Jiménez o de Ernesto Sevilla en YouTube tienen muchas visitas, pero son redifusiones de una cosa que es para la tele y son monólogos de los de toda la vida», cuenta el humorista.
Así, en esta incipiente nueva era del humor en internet habría que diferenciar entre los típicos monólogos de programas como El club de la comedia, que cuentan con millones de visitas en YouTube, y el contenido creado expresamente para conquistar la plataforma de vídeo de Google.
«En YouTube te puedes saltar todos los formatos y todo lo que se cree que está bien. Si haces algo realmente bueno, se abre camino», afirma Castelo. «Para mí, esa es la grandeza de YouTube».
Precisamente, Castelo y Broncano coincidieron en yu: no te pierdas nada, un programa de radio de los 40 Principales enfocado a YouTube (tanto es así que una de sus tres horas se retransmite exclusivamente online para luego colgar el vídeo), en el que el contenido tiene un público objetivo totalmente distinto al de los monólogos habituales.

«Los vídeos eran locura pura», recuerda Broncano. «Son para chavales de 18 años y también era divertido para nosotros: era quitarte cualquier tipo de prejuicio y hacer el chorra, como cuando estás con tus amigos una tarde».
Ese es, probablemente, el mayor reto del cómico que quiere pescar en la meca del vídeo en internet mientras sigue de gira por los pueblos de España viajando de monólogo en monólogo: adaptarse a lo que piden ambas audiencias. «Es verdad que cambia el público y hay que cambiar continuamente el chip», admite Broncano.
En realidad, estos intentos de colonización de la Red no son nuevos. De hecho, Berto Romero contó durante algún tiempo con un videoblog estilo youtuber, y Ángel Martín, presentador de programas como Sé lo que hicisteis u Órbita Laika, también experimentó en YouTube hace un par de años comentando noticias de actualidad con un toque canalla o haciendo sketches de humor absurdo.

De una forma u otra, el humor ha encontrado un nuevo cauce por el que discurrir. Ya sea con el humor nativo de los youtubers o con la experiencia de los cómicos que han sufrido la extrema dureza de los escenarios más recónditos del país, la risa también estará en YouTube. Al fin y al cabo, tal y como reflexiona Castelo, «la verdad suprema, la pura verdad, lo originariamente bueno siempre se abre camino». Así sea.

 

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