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16 de julio 2018    /   CREATIVIDAD
por
fotografia  'Ball Shaped Dark Grass', de George Becker (pexels.com

Tus ideas escapan por un agujero en la cabeza

16 de julio 2018    /   CREATIVIDAD     por        fotografia  'Ball Shaped Dark Grass', de George Becker (pexels.com
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Durante años creí que mis ideas escapan por un agujero en la cabeza. Que era injusto que otras personas –desconocidas, en otros lugares del mundo– ganaran dinero y premios con ellas. ¡Las tuve primero!

Una escena de In the mood for love me abrió los ojos.

En la película de Wong Kar-Wai, la mujer de Tony Leung y el marido de Maggie Cheung han huido como amantes. La escena del momento ajá es sencilla:

El hombre y la mujer traicionados se consuelan en la pensión donde se alojan. La dueña y los huéspedes han salido a cenar. Tony y Maggie están en el cuarto de él hablando de la novela que el protagonista escribe como terapia. La dueña de la pensión y los clientes regresan antes de lo previsto. Maggie no puede volver a su dormitorio. Si la ven será la comidilla de todos. Lo peor: la casera organiza una partida de cartas.

In the mood for love (2000). Imagen: Allstar/Cinetext/Jet Tone Production
In the mood for love (2000). Imagen: Allstar/Cinetext/Jet Tone Production

—¿Jugarán toda la noche? —dice Maggie.
—La Sra. Suen dice que solo ocho manos —dice Tony.
—¿Cree que es verdad?
—Descanse, la despertaré cuando se vayan.
—¿Y usted?
—Acabaré un capítulo —se sienta al escritorio.
—¿Dónde se quedó?
—Cuando aparece el maestro.
—¿Cuándo lo incluyó en la novela?
—Ahora mismo —y comienza a escribir.

Yo, en lugar de «ahora mismo», había dicho hasta entonces: «otro día» o «más adelante». ¿Acaso porque estaba trabajando otras ideas? No.

Poco después cayó en mis manos El libro de los sucesos de Isaac Asimov. Una de las anécdotas (sucesos) es:

El primer hombre que determinó la distancia de la Tierra hasta una estrella fue el astrónomo escocés Thomas Henderson. Lo logró en el cabo de Buena Esperanza, en 1835. Decidió esperar hasta volver a Escocia para publicar sus resultados, pero para entonces el astrónomo alemán F. W. Bessel había determinado también la distancia de una estrella, y lo había publicado. Bessel, por tanto, logró el crédito, que, como regla, es para el primero que lo publica, no para el primero que lo descubre.

Ignoraba el dato y los nombres de los astrónomos. Busqué a Thomas Henderson en internet. Descubrí artículos donde era mencionado como el científico que no publicó sus datos. Un aviso.

El agujero en la cabeza existe. Tiene doble sentido.

Las ideas, cuando llegan, quieren acomodarse en un papel o documento virtual. Debes dejarlas crecer como una conversación con alguien que te gusta. No dices a la otra persona:

—Ahora no. No estoy inspirado. Otro día.

Simplemente, la conversación surge. Participas. Improvisas. Procuras que la otra persona esté cómoda para que no se vaya.

Ahora mismo.

Durante años creí que mis ideas escapan por un agujero en la cabeza. Que era injusto que otras personas –desconocidas, en otros lugares del mundo– ganaran dinero y premios con ellas. ¡Las tuve primero!

Una escena de In the mood for love me abrió los ojos.

En la película de Wong Kar-Wai, la mujer de Tony Leung y el marido de Maggie Cheung han huido como amantes. La escena del momento ajá es sencilla:

El hombre y la mujer traicionados se consuelan en la pensión donde se alojan. La dueña y los huéspedes han salido a cenar. Tony y Maggie están en el cuarto de él hablando de la novela que el protagonista escribe como terapia. La dueña de la pensión y los clientes regresan antes de lo previsto. Maggie no puede volver a su dormitorio. Si la ven será la comidilla de todos. Lo peor: la casera organiza una partida de cartas.

In the mood for love (2000). Imagen: Allstar/Cinetext/Jet Tone Production
In the mood for love (2000). Imagen: Allstar/Cinetext/Jet Tone Production

—¿Jugarán toda la noche? —dice Maggie.
—La Sra. Suen dice que solo ocho manos —dice Tony.
—¿Cree que es verdad?
—Descanse, la despertaré cuando se vayan.
—¿Y usted?
—Acabaré un capítulo —se sienta al escritorio.
—¿Dónde se quedó?
—Cuando aparece el maestro.
—¿Cuándo lo incluyó en la novela?
—Ahora mismo —y comienza a escribir.

Yo, en lugar de «ahora mismo», había dicho hasta entonces: «otro día» o «más adelante». ¿Acaso porque estaba trabajando otras ideas? No.

Poco después cayó en mis manos El libro de los sucesos de Isaac Asimov. Una de las anécdotas (sucesos) es:

El primer hombre que determinó la distancia de la Tierra hasta una estrella fue el astrónomo escocés Thomas Henderson. Lo logró en el cabo de Buena Esperanza, en 1835. Decidió esperar hasta volver a Escocia para publicar sus resultados, pero para entonces el astrónomo alemán F. W. Bessel había determinado también la distancia de una estrella, y lo había publicado. Bessel, por tanto, logró el crédito, que, como regla, es para el primero que lo publica, no para el primero que lo descubre.

Ignoraba el dato y los nombres de los astrónomos. Busqué a Thomas Henderson en internet. Descubrí artículos donde era mencionado como el científico que no publicó sus datos. Un aviso.

El agujero en la cabeza existe. Tiene doble sentido.

Las ideas, cuando llegan, quieren acomodarse en un papel o documento virtual. Debes dejarlas crecer como una conversación con alguien que te gusta. No dices a la otra persona:

—Ahora no. No estoy inspirado. Otro día.

Simplemente, la conversación surge. Participas. Improvisas. Procuras que la otra persona esté cómoda para que no se vaya.

Ahora mismo.

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