15 de junio 2017    /   CREATIVIDAD
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No te librarás de la Billy de IKEA ni en Marte

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En 1973 David Bowie se preguntaba si había vida en Marte. Han pasado más de 40 años y aún no se puede contestar a esa pregunta.

Lo que se puede afirmar es que la colonización del planeta rojo no se hará con mueble castellano. Ni siquiera con el mueble juvenil. La decoración de Marte se hará con el catálogo de IKEA.

Para que esto sea así, tres ingenieros de IKEA han pasado varios días en la Mars Desert Research Station de Utah.

Este centro de investigación recrea las condiciones de vida que experimentaría un humano en Marte. También se investiga cómo sería producir cultivos en el planeta rojo, cómo optimizar la energía fuera de la Tierra y, desde ahora, cómo decorar el módulo espacial.

Los expedicionarios de IKEA, encabezados por Michel Nikolic, han estado aislados durante tres días para vivir lo mismo que los astronautas experimentan durante tres años.

«Se parece mucho a esa tristeza que sientes cuando te vas de cámping. Pero, sin duda, es un lujo. Es fantástico ser capaz de sentarte y pasar tiempo con gente tan asombrosamente creativa como ellos», declaró.

Una de las necesidades de los responsables de la Mars Desert Research Station es resolver el diseño de interiores de las viviendas que se establezcan en Marte cuando comience la supuesta colonización. Si comienza.

Al problema de que los habitáculos no serán muy amplios, los muebles deberán ser resistentes y atractivos. Por razones obvias, no será posible salir a comprar un mueble nuevo si el anterior se rompe o es estéticamente chirriante.

Por otra parte, lo de que los paquetes de IKEA sean planos ha sido un punto a favor para la compañía sueca: el metro cúbico en las bodegas de los transbordadores espaciales no es precisamente barato.

Además de para los futuros marcianos, la experiencia también tendrá beneficios para IKEA. La compañía estudia lanzar en 2019 una colección de piezas inspiradas en esta simulación de vida extraterrestre. Según los responsables de la compañía, si un producto es capaz de resolver problemas de espacio allí, ¿qué no podrá hacer en la Tierra?

Lo que tienen claro es que la colección no estará inspirada en Marte, sino en el planeta azul. «La esencia de la colección serán aquellas cosas que valoramos aquí en la Tierra. Por ejemplo, los seres humanos, las plantas, el agua cristalina y el aire limpio», explicó Michel Nikolic.

En definitiva, todas aquellas cosas que se echarán de menos a tantos kilómetros de distancia. «Ahora son cosas que nos parecen muy cotidianas», comentaba Nikolic, «pero después de un viaje como este, posiblemente nos resulte alucinante volver a casa y tumbarnos en nuestra cama». De IKEA, claro.

En 1973 David Bowie se preguntaba si había vida en Marte. Han pasado más de 40 años y aún no se puede contestar a esa pregunta.

Lo que se puede afirmar es que la colonización del planeta rojo no se hará con mueble castellano. Ni siquiera con el mueble juvenil. La decoración de Marte se hará con el catálogo de IKEA.

Para que esto sea así, tres ingenieros de IKEA han pasado varios días en la Mars Desert Research Station de Utah.

Este centro de investigación recrea las condiciones de vida que experimentaría un humano en Marte. También se investiga cómo sería producir cultivos en el planeta rojo, cómo optimizar la energía fuera de la Tierra y, desde ahora, cómo decorar el módulo espacial.

Los expedicionarios de IKEA, encabezados por Michel Nikolic, han estado aislados durante tres días para vivir lo mismo que los astronautas experimentan durante tres años.

«Se parece mucho a esa tristeza que sientes cuando te vas de cámping. Pero, sin duda, es un lujo. Es fantástico ser capaz de sentarte y pasar tiempo con gente tan asombrosamente creativa como ellos», declaró.

Una de las necesidades de los responsables de la Mars Desert Research Station es resolver el diseño de interiores de las viviendas que se establezcan en Marte cuando comience la supuesta colonización. Si comienza.

Al problema de que los habitáculos no serán muy amplios, los muebles deberán ser resistentes y atractivos. Por razones obvias, no será posible salir a comprar un mueble nuevo si el anterior se rompe o es estéticamente chirriante.

Por otra parte, lo de que los paquetes de IKEA sean planos ha sido un punto a favor para la compañía sueca: el metro cúbico en las bodegas de los transbordadores espaciales no es precisamente barato.

Además de para los futuros marcianos, la experiencia también tendrá beneficios para IKEA. La compañía estudia lanzar en 2019 una colección de piezas inspiradas en esta simulación de vida extraterrestre. Según los responsables de la compañía, si un producto es capaz de resolver problemas de espacio allí, ¿qué no podrá hacer en la Tierra?

Lo que tienen claro es que la colección no estará inspirada en Marte, sino en el planeta azul. «La esencia de la colección serán aquellas cosas que valoramos aquí en la Tierra. Por ejemplo, los seres humanos, las plantas, el agua cristalina y el aire limpio», explicó Michel Nikolic.

En definitiva, todas aquellas cosas que se echarán de menos a tantos kilómetros de distancia. «Ahora son cosas que nos parecen muy cotidianas», comentaba Nikolic, «pero después de un viaje como este, posiblemente nos resulte alucinante volver a casa y tumbarnos en nuestra cama». De IKEA, claro.

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