fbpx
18 de mayo 2017    /   CREATIVIDAD
por
 

Una guía ilustrada para empezar a vivir en el campo (o para llevarse un pedazo a la ciudad)

18 de mayo 2017    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

La primera vez que Julia Rothman fue al campo se quedó atónita. La ilustradora norteamericana había ido a Tabor, Iowa, a conocer la granja en la que se había criado su marido y sintió una fascinación desmedida por todo aquello que la rodeaba. Necesitaba entenderlo y poder nombrarlo.

Su interés no fue repentino: la primera vez que quedó con Matt, su marido, le preguntó por su infancia en la granja. Para ella aquel era un mundo totalmente distinto y desconocido: solo había salido de Nueva York para ir a la universidad. Después de aquella extrañeza inicial, Rothman se vio con su marido pasando las vacaciones de Navidad en la granja de sus suegros. «No podía dejar de contemplarlo todo con los ojos como platos», escribió.

Como ella, tantos otros que no sabrían ordeñar una vaca, nombrar los aperos de labranza, distinguir los tipos de nubes o los tipos de cúpula con las que se cierran los graneros, comenzaron a sentir la llamada del campo. Así que empezó a dibujar todo lo necesario para quienes quisieran vivir en una granja.

La tranquilidad, un estilo de vida más próximo a la naturaleza, una vivienda asequible, el teletrabajo y el turismo rural son los principales alicientes para aquellos que se van al campo.

Errata Naturae lleva años publicando títulos que reflejan el incipiente deseo de regresar al origen. Desde Walden, el libro de Henry David Thoreau con el que surge la nature writing hasta los más recientes, la editorial ha ido trayendo a las librerías españolas toda una serie de historias inspiradoras que incitan a agarrar lo necesario y echarse al monte. El propio editor, Rubén Hernández, no pudo evitarlo y, a base de editar tantas historias similares, él mismo dejó la ciudad.

 

00-la-vida-en-el-campo-julia-rothman

Una vez tomada la decisión, a menudo falta conocer lo esencial: las palabras que antes no se necesitaron y los elementos que no había que nombrar. En la ciudad no son necesarias las segadoras de cuchillas ni los rastrillos de heno. Así como no hace falta saber la diferencia entre una cosechadora y una embolsadora de grano.

Julia Rothman ha dibujado todo aquello que podemos necesitar en el campo, pero también los procesos para obtener lo básico. En su libro La vida en el campo. Saberes y curiosidades para disfrutar fuera de la ciudad (Farm Anatomy), que ahora publica Errata Naturae en España, explica, por ejemplo, cómo esquilar ovejas. También muestra cómo arar un campo, elaborar vino, hacer pan, curar jamón, reconocer flores comestibles, plantar y envasar tomates, conocer la cantidad de agua que necesita una cabra, un caballo o una vaca y distinguir las huellas de distintos depredadores.

Alentada por la melancolía que caracteriza sus ilustraciones, también ha dibujado utensilios de cocina en desuso y antiguos aperos, como el arado tirado por caballos. Para retomar el sentido práctico, detalla con sus imágenes cómo hacer hilo y lo que podemos elaborar después. Para ello dibuja los diferentes tipos de tintes naturales y enseña a hacer colchas y alfombras.

cubierta-la-vida-en-el-campo-web-350x473

Casi todos los textos que acompañan las ilustraciones están escritos a mano por Rothman. Para el resto, utilizó una tipografía inspirada en su propia caligrafía. El resultado es un volumen preciosista, salpicado de recetas y abarrotado de animales, plantas y utensilios en tonos pastel. Aunque la apariencia es la de una guía ilustrada a mano, casi la de un diario, coloreó las ilustraciones digitalmente.

El libro de Rothman no está pensado sólo para los que quieren irse a vivir al campo: también lo creó para aquellos a los que les apetezca «traerse un trocito del campo a casa y comenzar a cambiar desde allí las cosas».

lveec2

lveec3

lveec5

lveec6

La primera vez que Julia Rothman fue al campo se quedó atónita. La ilustradora norteamericana había ido a Tabor, Iowa, a conocer la granja en la que se había criado su marido y sintió una fascinación desmedida por todo aquello que la rodeaba. Necesitaba entenderlo y poder nombrarlo.

Su interés no fue repentino: la primera vez que quedó con Matt, su marido, le preguntó por su infancia en la granja. Para ella aquel era un mundo totalmente distinto y desconocido: solo había salido de Nueva York para ir a la universidad. Después de aquella extrañeza inicial, Rothman se vio con su marido pasando las vacaciones de Navidad en la granja de sus suegros. «No podía dejar de contemplarlo todo con los ojos como platos», escribió.

Como ella, tantos otros que no sabrían ordeñar una vaca, nombrar los aperos de labranza, distinguir los tipos de nubes o los tipos de cúpula con las que se cierran los graneros, comenzaron a sentir la llamada del campo. Así que empezó a dibujar todo lo necesario para quienes quisieran vivir en una granja.

La tranquilidad, un estilo de vida más próximo a la naturaleza, una vivienda asequible, el teletrabajo y el turismo rural son los principales alicientes para aquellos que se van al campo.

Errata Naturae lleva años publicando títulos que reflejan el incipiente deseo de regresar al origen. Desde Walden, el libro de Henry David Thoreau con el que surge la nature writing hasta los más recientes, la editorial ha ido trayendo a las librerías españolas toda una serie de historias inspiradoras que incitan a agarrar lo necesario y echarse al monte. El propio editor, Rubén Hernández, no pudo evitarlo y, a base de editar tantas historias similares, él mismo dejó la ciudad.

 

00-la-vida-en-el-campo-julia-rothman

Una vez tomada la decisión, a menudo falta conocer lo esencial: las palabras que antes no se necesitaron y los elementos que no había que nombrar. En la ciudad no son necesarias las segadoras de cuchillas ni los rastrillos de heno. Así como no hace falta saber la diferencia entre una cosechadora y una embolsadora de grano.

Julia Rothman ha dibujado todo aquello que podemos necesitar en el campo, pero también los procesos para obtener lo básico. En su libro La vida en el campo. Saberes y curiosidades para disfrutar fuera de la ciudad (Farm Anatomy), que ahora publica Errata Naturae en España, explica, por ejemplo, cómo esquilar ovejas. También muestra cómo arar un campo, elaborar vino, hacer pan, curar jamón, reconocer flores comestibles, plantar y envasar tomates, conocer la cantidad de agua que necesita una cabra, un caballo o una vaca y distinguir las huellas de distintos depredadores.

Alentada por la melancolía que caracteriza sus ilustraciones, también ha dibujado utensilios de cocina en desuso y antiguos aperos, como el arado tirado por caballos. Para retomar el sentido práctico, detalla con sus imágenes cómo hacer hilo y lo que podemos elaborar después. Para ello dibuja los diferentes tipos de tintes naturales y enseña a hacer colchas y alfombras.

cubierta-la-vida-en-el-campo-web-350x473

Casi todos los textos que acompañan las ilustraciones están escritos a mano por Rothman. Para el resto, utilizó una tipografía inspirada en su propia caligrafía. El resultado es un volumen preciosista, salpicado de recetas y abarrotado de animales, plantas y utensilios en tonos pastel. Aunque la apariencia es la de una guía ilustrada a mano, casi la de un diario, coloreó las ilustraciones digitalmente.

El libro de Rothman no está pensado sólo para los que quieren irse a vivir al campo: también lo creó para aquellos a los que les apetezca «traerse un trocito del campo a casa y comenzar a cambiar desde allí las cosas».

lveec2

lveec3

lveec5

lveec6

Compártelo twitter facebook whatsapp
Watdafac, la «galería fascinante» de Madrid
La mítica revista psicodélica ‘OZ’, ahora en internet para leer y descargar
Los 5 posts más vistos de la semana
Haz algo*: El Generador Espontáneo de Optimismo (GESOP)
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 2
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *