2 de diciembre 2013    /   CIENCIA
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En defensa de la imaginación

2 de diciembre 2013    /   CIENCIA     por          
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La razón arrinconó a la imaginación. La sabiduría se impuso a la fantasía. Pero una mente que apaga su creatividad es como un bólido a medio gas. Lo dijo Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”. Y, ahora, lo repite el físico y matemático Frank Wilczek: “El saber sin la imaginación es estéril”.

El premio Nobel en física 2004 asegura que la ciencia necesita de la belleza y la imaginación para descubrir los enigmas de la vida. La ciencia, sin ellas, estaría mutilada. La observación, sin creatividad, sería ciega. “Mucho de lo que hacemos es intentar entender la mente de la madre naturaleza y su sentido de la belleza para descubrir cómo las leyes de la física podrían ser más bonitas”, dice en una entrevista con la BBC. Y este empeño, sin la imaginación, no va a ninguna parte.

Wilczek cree que pocas personas son conscientes de lo lejos que llegó la física a finales del siglo XX. “Pudimos entender la composición de la materia. Tenemos las ecuaciones de los distintos bloques fundamentales que la constituyen. Esas partículas tienen una explicación matemática precisa y elegante. No tienen secretos. Tenemos las ecuaciones”, asegura en esta entrevista.

Pero el enigma no acaba nunca. El conocimiento es como una espiral infinita y todavía quedan muchas incógnitas por resolver. La razón tiene un límite y ahí donde acaba es donde la imaginación, sin frontera conocida, despliega su poder. “La única forma de reunir más experiencia es jugar con las ecuaciones e imaginar cómo se comportarían en diferentes circunstancias. Se trata más de un juego imaginativo que de otra cosa”.

Los descubrimientos de la física cuántica serían inimaginables en un laboratorio donde solo estuviera permitida la lógica y la razón. “Las leyes que hemos descubierto en los últimos años son tan extrañas que solo puedes llegar a ellas jugando con los conceptos”, comenta el estadounidense.

La imaginación no solo funciona en la física cuántica. La ciencia ficción se ha adelantado a menudo al futuro. En esa mezcla de conocimiento científico e imaginación se han escrito muchas pistas sobre el mundo que llegaría más tarde. Pistas, a menudo, más certeras que las de muchos cantores del mundo moderno que se hacen llamar ‘expertos’ y ‘gurús’.

Imagen de portada: RL Fantasy reproducida bajo licencia CC.

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La razón arrinconó a la imaginación. La sabiduría se impuso a la fantasía. Pero una mente que apaga su creatividad es como un bólido a medio gas. Lo dijo Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”. Y, ahora, lo repite el físico y matemático Frank Wilczek: “El saber sin la imaginación es estéril”.

El premio Nobel en física 2004 asegura que la ciencia necesita de la belleza y la imaginación para descubrir los enigmas de la vida. La ciencia, sin ellas, estaría mutilada. La observación, sin creatividad, sería ciega. “Mucho de lo que hacemos es intentar entender la mente de la madre naturaleza y su sentido de la belleza para descubrir cómo las leyes de la física podrían ser más bonitas”, dice en una entrevista con la BBC. Y este empeño, sin la imaginación, no va a ninguna parte.

Wilczek cree que pocas personas son conscientes de lo lejos que llegó la física a finales del siglo XX. “Pudimos entender la composición de la materia. Tenemos las ecuaciones de los distintos bloques fundamentales que la constituyen. Esas partículas tienen una explicación matemática precisa y elegante. No tienen secretos. Tenemos las ecuaciones”, asegura en esta entrevista.

Pero el enigma no acaba nunca. El conocimiento es como una espiral infinita y todavía quedan muchas incógnitas por resolver. La razón tiene un límite y ahí donde acaba es donde la imaginación, sin frontera conocida, despliega su poder. “La única forma de reunir más experiencia es jugar con las ecuaciones e imaginar cómo se comportarían en diferentes circunstancias. Se trata más de un juego imaginativo que de otra cosa”.

Los descubrimientos de la física cuántica serían inimaginables en un laboratorio donde solo estuviera permitida la lógica y la razón. “Las leyes que hemos descubierto en los últimos años son tan extrañas que solo puedes llegar a ellas jugando con los conceptos”, comenta el estadounidense.

La imaginación no solo funciona en la física cuántica. La ciencia ficción se ha adelantado a menudo al futuro. En esa mezcla de conocimiento científico e imaginación se han escrito muchas pistas sobre el mundo que llegaría más tarde. Pistas, a menudo, más certeras que las de muchos cantores del mundo moderno que se hacen llamar ‘expertos’ y ‘gurús’.

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