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17 de junio 2013    /   IDEAS
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Incesto responsable… y con moderación

17 de junio 2013    /   IDEAS     por          
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Si le demostrasen mediante un test genético irrefutable que su pareja comparte su sangre en primera línea, o lo que es lo mismo, que son hermanos, ¿sería usted capaz de renunciar al amor de su vida por un puñado de genes? ¿Ocultaría el resultado del test a su media naranja? ¿Sentiría remordimientos durante su próximo encuentro sexual?… ¿O disfrutaría de ello como de una exquisita perversión?
(opinión)
El incesto es un tema recurrente en las novelas del romanticismo del siglo XIX, y por supuesto aparece en clásicos como Edipo Rey de Sófocles. En Pedro Páramo de Juan Rulfo también hay una relación hermano-hermana crucial para definir el infierno de Comala. En los clásicos, cuando se descubre el incesto, el héroe se transforma (Myrra), o bien deviene un final trágico (Edipo).
En la Biblia, Adán y Eva tienen varios descendientes, como el malogrado Abel, el eficaz Caín, y luego Set, que engendró a Enós, etc. Y, siempre según las Escrituras, de esa encrucijada brotan todas las tribus que hoy pueblan la Tierra. Es obvio que los hijos se acostaron con su madre Eva, o entre ellos, en el caso de las hijas a las que el texto no pone nombre. De otro modo no puede entenderse el origen del resto de la Humanidad, pero si algún creacionista tiene la amabilidad de iluminar mi ignorancia al respecto, quedaré muy agradecido.
Calígula, uno de los grandes monstruos que nos ha regalado la Historia, además de yacer en el lecho con su caballo Incitatus, estuvo siempre enamorado de su bella hermana Drusila, con quien compartía a su no menos deseable esposa Cesonia… Pero en Roma, ¡ah, esa Roma… ! todo era posible. ¿Nos hemos vuelto unos timoratos?
No hay ningún mecanismo natural para detectar a un hermano o hermana antes de tener relaciones sexuales, con o sin descendencia, ese es otro tema. El único método es el análisis del ADN y las partidas de nacimiento.
Pero si usted se enamora locamente de alguien… y en el último momento un guardián de la virtud interrumpe la ceremonia de su boda, sube al altar (o al despacho civil) con unos documentos en las manos… ¿se le pasa el amor y de pronto aborrece a su pareja?
¡Y hablando de bodas, esas generadoras de incestos… ! Te presentan a una prima a la que no habías visto en siete años y resulta ser una princesa lasciva que te hace señas para que la sigas al baño…
Copito de Nieve, el famoso gorila blanco recientemente fallecido, era albino porque un tío se acostó con una sobrina, y se alteró un gen… Los científicos dicen: “Podemos crear otro gorila albino, pero sería científicamente estéril y éticamente reprobable, pues el albinismo es una enfermedad”. Los Borbones no son albinos, pero basta con echar un vistazo a sus retratos y biografías para entender en qué clase de cuento de terror endogámico se desenvuelve nuestra incestuosa Corona.
El incesto es un tabú social, pero no natural. En la Edad Media se intensificó la lucha contra el incesto incluso entre parientes remotísimos. Pero lo único que pretendía con ello la Iglesia católica, según el antropólogo Jack Goody, era reducir el número de herederos y facilitar así que los bienes y propiedades pasaran a sus santas manos. La legislación actual varía mucho según los países, incluso dentro de las mismas áreas geográficas.
Mi punto de vista personal es que, con quién se meta uno en la cama es un asunto que ha de dirimirse entre adultos, sin mayor problema. Pero solo en el caso de que esos juegos de cama no provoquen descendencia, lo que debería estar prohibido (y me remito de nuevo al funesto linaje borbónico).
Y para los más conservadores, les recuerdo que la forma más inofensiva de incesto es la masturbación.

Si le demostrasen mediante un test genético irrefutable que su pareja comparte su sangre en primera línea, o lo que es lo mismo, que son hermanos, ¿sería usted capaz de renunciar al amor de su vida por un puñado de genes? ¿Ocultaría el resultado del test a su media naranja? ¿Sentiría remordimientos durante su próximo encuentro sexual?… ¿O disfrutaría de ello como de una exquisita perversión?
(opinión)
El incesto es un tema recurrente en las novelas del romanticismo del siglo XIX, y por supuesto aparece en clásicos como Edipo Rey de Sófocles. En Pedro Páramo de Juan Rulfo también hay una relación hermano-hermana crucial para definir el infierno de Comala. En los clásicos, cuando se descubre el incesto, el héroe se transforma (Myrra), o bien deviene un final trágico (Edipo).
En la Biblia, Adán y Eva tienen varios descendientes, como el malogrado Abel, el eficaz Caín, y luego Set, que engendró a Enós, etc. Y, siempre según las Escrituras, de esa encrucijada brotan todas las tribus que hoy pueblan la Tierra. Es obvio que los hijos se acostaron con su madre Eva, o entre ellos, en el caso de las hijas a las que el texto no pone nombre. De otro modo no puede entenderse el origen del resto de la Humanidad, pero si algún creacionista tiene la amabilidad de iluminar mi ignorancia al respecto, quedaré muy agradecido.
Calígula, uno de los grandes monstruos que nos ha regalado la Historia, además de yacer en el lecho con su caballo Incitatus, estuvo siempre enamorado de su bella hermana Drusila, con quien compartía a su no menos deseable esposa Cesonia… Pero en Roma, ¡ah, esa Roma… ! todo era posible. ¿Nos hemos vuelto unos timoratos?
No hay ningún mecanismo natural para detectar a un hermano o hermana antes de tener relaciones sexuales, con o sin descendencia, ese es otro tema. El único método es el análisis del ADN y las partidas de nacimiento.
Pero si usted se enamora locamente de alguien… y en el último momento un guardián de la virtud interrumpe la ceremonia de su boda, sube al altar (o al despacho civil) con unos documentos en las manos… ¿se le pasa el amor y de pronto aborrece a su pareja?
¡Y hablando de bodas, esas generadoras de incestos… ! Te presentan a una prima a la que no habías visto en siete años y resulta ser una princesa lasciva que te hace señas para que la sigas al baño…
Copito de Nieve, el famoso gorila blanco recientemente fallecido, era albino porque un tío se acostó con una sobrina, y se alteró un gen… Los científicos dicen: “Podemos crear otro gorila albino, pero sería científicamente estéril y éticamente reprobable, pues el albinismo es una enfermedad”. Los Borbones no son albinos, pero basta con echar un vistazo a sus retratos y biografías para entender en qué clase de cuento de terror endogámico se desenvuelve nuestra incestuosa Corona.
El incesto es un tabú social, pero no natural. En la Edad Media se intensificó la lucha contra el incesto incluso entre parientes remotísimos. Pero lo único que pretendía con ello la Iglesia católica, según el antropólogo Jack Goody, era reducir el número de herederos y facilitar así que los bienes y propiedades pasaran a sus santas manos. La legislación actual varía mucho según los países, incluso dentro de las mismas áreas geográficas.
Mi punto de vista personal es que, con quién se meta uno en la cama es un asunto que ha de dirimirse entre adultos, sin mayor problema. Pero solo en el caso de que esos juegos de cama no provoquen descendencia, lo que debería estar prohibido (y me remito de nuevo al funesto linaje borbónico).
Y para los más conservadores, les recuerdo que la forma más inofensiva de incesto es la masturbación.

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Opiniones 14
  • El último gran incesto que he tenido oportunidad de leer lo narra Paul Auster en una de sus últimas novelas, ‘Invisible’. Maravilloso. Estoy de acuerdo contigo, al final, con quien comparta uno la cama y la comida es problema de él y sólo de él (o ella, claro).

  • Vivimos actualmente en un mundo sumergido en la tiranía de lo políticamente correcto, lo que traducido a la sexualidad el mensaje suele ser que lo que cada uno haga en su cama es asunto sólo suyo y de con quien se encuentre en ese momento, siempre que sea algo consentido por ambos (o más, si es que hay más gente involucrada). Pero hay algunos límites que se deben respetar, y el incesto es uno de ellos. «Las relaciones incestuosas son devastadoras psíquicamente y los que consiguen superarlas necesitan un trabajo psíquico considerable» (Isabel Menéndez). Según el filósofo y antropólogo Levi-Strauss, la prohibición del incesto es la base sobre la que se asienta la cultura y la sociedad humanas. Según Freud, esta prohibición es sobre la que se organiza el psiquismo humano y que instaura el orden social y cultural. «Transgredir esta prohibición implica la ausencia de una ley interna que ponga límite a los instintos». Es una prohibición moral universal a todas las culturas humanas. No todo vale.

  • el tabú del incesto tiene profundas causas biológicas (aumenta en mucho la posibilidad de concebir hijos con malformaciones) y de hecho, la propia naturaleza nos dota de armas para prevenirlo (básicamente no sentir atracción por parientes cercanos). Claro, que todo esto hay que entenderlo en un contexto de ser humano cazador-recolector (que es principalmente cuando evolucionó la especie). Ahí, ya q no tenemos detectores de consanguidad, la evolución nos llevó a no desear a la gente con la que nos habíamos criado muy de cerca (que en una tribu cazadora-recolectora serán nuestros parientes).
    Casos de incesto siempre h habido y siempre habrá, pero son raros y en su inmensa mayoría de personas que no se han criado juntas (como en el caso anteriormente señalado de los alemanes).
    Saludos!

    • No, el tabú del incesto no tiene raíces biológicas y la prueba está en todos los casos de incesto en los que los implicados no tenían ni idea de su relación familiar. El incesto es sencillamente una medida impuesta y aprendida por una determinada sociedad, es decir, es cultural. Es una norma más de todas las que forman lo que nosotros entendemos por civilización, que es lo que nos permite, hasta cierto punto, convivir pacíficamente en sociedad. Exactamente lo mismo sucede con el canibalismo o la necrofilia.
      A quien le interese el tema, que lea acerca de la atracción sexual genética. Ahí hay mucha tela que cortar.

    • Es cierto, y precisamente acabo de ver «Stoker», que os recomiendo a todos y todas, y el incesto vuelve a sobrevolar la obra de este inquietante cineasta…

  • «El incesto es un tema recurrente en las novelas del romanticismo del siglo XIX,»
    ¿Realmente?
    Yo tengo varias novelas de esa época en mi Libroteca, y ninguno tiene nada de incesto.
    Además no existe el «incesto romántico»,
    todos lo casos conocidos son violaciones por parte del padre o hermano

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