9 de marzo 2011    /   ENTRETENIMIENTO
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Increíble pero cierto, hace periodismo y gana dinero

9 de marzo 2011    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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No, no es un titular de El Mundo Today. Der Spiegel dedica un artículo en profundidad a Le Canard Echaîné, una revista semanal francesa de apenas 8 páginas que no solo no pierde dinero en los tiempos que corren. Ganó €4.9 millones en 2009.
¿Cuál es su fórmula secreta se preguntarán más de un editor confuso entre recorte y recorte de plantilla?
Salir a la calle, tener una red de fuentes de primera y no depender de la publicidad. Todo esto mezclado con ilustraciones satíricas. La esencia del periodismo destilada en pocas palabras y que hoy es está en peligro de extinción en los medios de comunicación más preocupados por entretener que informar.
“Es el único periódico francés a los que los políticos en París tienen miedo. El semanario satírico ha acabado con una serie de ministros y secretarios del estado en el gobierno del presidente Nicolas Sarkozy”, explica el artículo de Britta Sandberg.
Su capacidad para destapar corrupción y abusos de poder ha ayudado a Le Canard a incrementar su tirada hasta 700.000 ejemplares semanales y 69.000 suscriptores actuales. Y su influencia no hace más que crecer.
Fueron los primeros en revelar que un secretario del estado se había gastado €12,000 en puros a costa del contribuyente.
En otro caso descubrieron que un miembro del gobierno de Sarkozy había falsificado los metros cuadrados de los planos de una casa de verano para obtener una licencia para construir.
“Un periodista del Canard fotografío, comprobó el plano y los metros cuadrados y se pasó dos semanas removiendo documentos en el registro de propiedades local. El descubrimiento llevó a la dimisión del secretario de estado”, explica el artículo Der Spiegel.
Recientemente, el semanario fue determinante en la dimisión de la ministra de exteriores francesa Michèle Alliot-Marie después de descubrir que ella y su familia habían pasado las navidades en Túnez con un empresario cercano a Ben Ali. Durante las vacaciones Le Canard reveló que Alliot-Marie había entablado numerosas conversaciones con Ali y durante la crisis en Tunéz ofreció ayuda policial y gas lacrimógeno al dictador para dispersar las protestas.

Establecida su importancia como medio, ¿cómo se sostiene este negocio sin publicidad?
“Le Canard Echaîné, establecido en 1915 como contrapeso periodístico a la propaganda y censura de la primera guerra mundial, pertenece solo a los editores que trabajan allí. Tienen acciones en el periódico, son los garantes de su éxito y luchan por una Francia distinta, y son pagados mejor que otros para hacerlo”.
El periódico es dueño de propiedades y reservas valoradas en 110 millones de euros y los costes de imprimir y mantener un equipo de 60 personas es relativamente bajo. Según la periodista de Der Spiegel, más de la mitada de los empleados siguen escribiendo sus artículos a mano, la página web es meramente presencial.
La influencia de Le Canard se ha reforzado en los últimos años con un incremento en tirada del 32 % en un panorama mediático en Francia exasperante. Las ventas de diarios como Le Monde bajan año tras año repercutiendo en sus ya raquíticas ediciones. Las televisiones principales dependen del gobierno o de hombres de negocios cercanos al gobierno de Sarkozy sin reparos en censurar información que no sea del agrado del elíseo.
¿Será que la gente pide a gritos información independiente, contrastada y veráz alejada de intereses empresariales? Las ventas no mienten.
Puede que la tecnología facilite la vida pero Le Canard muestra que un grupo de personas que se adhieren a la esencia del periodismo pueden seguir siendo relevantes aunque la mitad de su plantilla siga escriba a mano y su diseño sea del siglo pasado. Lo consigue respetando las máximas de su profesión que no es más que mantener vigilados a los poderosos.


No, no es un titular de El Mundo Today. Der Spiegel dedica un artículo en profundidad a Le Canard Echaîné, una revista semanal francesa de apenas 8 páginas que no solo no pierde dinero en los tiempos que corren. Ganó €4.9 millones en 2009.
¿Cuál es su fórmula secreta se preguntarán más de un editor confuso entre recorte y recorte de plantilla?
Salir a la calle, tener una red de fuentes de primera y no depender de la publicidad. Todo esto mezclado con ilustraciones satíricas. La esencia del periodismo destilada en pocas palabras y que hoy es está en peligro de extinción en los medios de comunicación más preocupados por entretener que informar.
“Es el único periódico francés a los que los políticos en París tienen miedo. El semanario satírico ha acabado con una serie de ministros y secretarios del estado en el gobierno del presidente Nicolas Sarkozy”, explica el artículo de Britta Sandberg.
Su capacidad para destapar corrupción y abusos de poder ha ayudado a Le Canard a incrementar su tirada hasta 700.000 ejemplares semanales y 69.000 suscriptores actuales. Y su influencia no hace más que crecer.
Fueron los primeros en revelar que un secretario del estado se había gastado €12,000 en puros a costa del contribuyente.
En otro caso descubrieron que un miembro del gobierno de Sarkozy había falsificado los metros cuadrados de los planos de una casa de verano para obtener una licencia para construir.
“Un periodista del Canard fotografío, comprobó el plano y los metros cuadrados y se pasó dos semanas removiendo documentos en el registro de propiedades local. El descubrimiento llevó a la dimisión del secretario de estado”, explica el artículo Der Spiegel.
Recientemente, el semanario fue determinante en la dimisión de la ministra de exteriores francesa Michèle Alliot-Marie después de descubrir que ella y su familia habían pasado las navidades en Túnez con un empresario cercano a Ben Ali. Durante las vacaciones Le Canard reveló que Alliot-Marie había entablado numerosas conversaciones con Ali y durante la crisis en Tunéz ofreció ayuda policial y gas lacrimógeno al dictador para dispersar las protestas.

Establecida su importancia como medio, ¿cómo se sostiene este negocio sin publicidad?
“Le Canard Echaîné, establecido en 1915 como contrapeso periodístico a la propaganda y censura de la primera guerra mundial, pertenece solo a los editores que trabajan allí. Tienen acciones en el periódico, son los garantes de su éxito y luchan por una Francia distinta, y son pagados mejor que otros para hacerlo”.
El periódico es dueño de propiedades y reservas valoradas en 110 millones de euros y los costes de imprimir y mantener un equipo de 60 personas es relativamente bajo. Según la periodista de Der Spiegel, más de la mitada de los empleados siguen escribiendo sus artículos a mano, la página web es meramente presencial.
La influencia de Le Canard se ha reforzado en los últimos años con un incremento en tirada del 32 % en un panorama mediático en Francia exasperante. Las ventas de diarios como Le Monde bajan año tras año repercutiendo en sus ya raquíticas ediciones. Las televisiones principales dependen del gobierno o de hombres de negocios cercanos al gobierno de Sarkozy sin reparos en censurar información que no sea del agrado del elíseo.
¿Será que la gente pide a gritos información independiente, contrastada y veráz alejada de intereses empresariales? Las ventas no mienten.
Puede que la tecnología facilite la vida pero Le Canard muestra que un grupo de personas que se adhieren a la esencia del periodismo pueden seguir siendo relevantes aunque la mitad de su plantilla siga escriba a mano y su diseño sea del siglo pasado. Lo consigue respetando las máximas de su profesión que no es más que mantener vigilados a los poderosos.

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