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25 de diciembre 2018    /   ENTRETENIMIENTO
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25 de diciembre 2018    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Yo tengo un amigo que dice que los Beatles eran tontos. Más que eso, era lo que explicó el propio John Lennon al poco de salir Rubber Soul: «Éramos cada vez mejores, tanto técnica como musicalmente. Eso es todo».

El caso es que no hizo falta que los chavales alcanzaran la excelencia compositiva de Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band, de Revolver o del mencionado Rubber Soul. Please please me se lanzó en marzo de 1963 y alcanzó el número 1 en las listas de Reino Unido y el 2 en las de EEUU.

El primer álbum llevaba cuatro temas propios que ya habían sido lanzados en singles, mas unas cuantas versiones para llenar a la carrera un primer LP. Esas versiones eran algunas de las que los cuatro tocaban en sus conciertos de la época y que pulieron en Hamburgo pelándose el culo de frío en su Erasmus particular.

Todo esto puede contarse así, como te lo estoy contando yo. Pero también se puede hacer como lo cuenta Beatles ¡A la vista! (B, 2018), desterrando la mayoría de palabras y sustituyendo la información por una catarata de estímulos visuales.

El libro narra la carrera del cuarteto británico a través de cada uno de sus LP. En cada uno de ellos, los diseñadores John Pring y Rob Thomas incluyen, por ejemplo, una línea temporal que contextualiza los álbumes en la época en la que se editaron; o una nube de palabras que muestra las más usadas en las canciones.

Oh, sorpresa. En su primer disco, The Beatles tiene al amor como la palabra reina; en el White Album es la palabra know (saber o conocer) y en Abbey Road es want (querer), seguida muy de cerca por el amor, una vez más.

Los capítulos desgranan también el tono en el que están tocadas las canciones, el puesto que alcanzó cada canción en las listas británicas, los instrumentos que tocó cada Beatle en cada canción, quién compuso cada tema, cuánto duran las canciones, la indumentaria que llevaban habitualmente en sus apariciones publicas y conciertos y otros datos como colaboradores, influencias o todas las bandas que han grabado algún tema de The Beatles.

El libro rebosa datos e información a base de gráfica plana y colorida. Y teniendo todo eso, ¿quién quiere palabras? E incluso, ¿quién quiere los discos de The Beatles de antes de que se pusieran finos de LSD? Vamos, los discos de cuando «eran tontos».

Una sugerencia para leer

Versos para almas que naufragan en la oscuridad

Nos estaba quedando esto demasiado colorinchi, así que aquí va Ansiógeno, el poemario de Jesús Alonso repletito de sombras, distancia, pérdida y humo.

Jesús Alonso ha dedicado su vida a la música. Ha trabajado como baterista entre otros con Javier Corcobado, Les Rauchen Verboten (fundador), Carlos Ann, Justo Bagüeste, Motel 3, Alondra Satori, Fino Oyonarte, La Débil, Pike Cavalero, Los Claveles, Rhys Catham, Tito Ramírez o The Atom Age. Actualmente es baterista de Erizonte y Leone.

Algunas otras sugerencias de Yorokobu

https://www.yorokobu.es/ciencia-punk/

https://www.yorokobu.es/mayorescencia/

https://www.yorokobu.es/david-felipe-arranz/

https://www.yorokobu.es/gil-roeset/

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El caso es que no hizo falta que los chavales alcanzaran la excelencia compositiva de Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band, de Revolver o del mencionado Rubber Soul. Please please me se lanzó en marzo de 1963 y alcanzó el número 1 en las listas de Reino Unido y el 2 en las de EEUU.

El primer álbum llevaba cuatro temas propios que ya habían sido lanzados en singles, mas unas cuantas versiones para llenar a la carrera un primer LP. Esas versiones eran algunas de las que los cuatro tocaban en sus conciertos de la época y que pulieron en Hamburgo pelándose el culo de frío en su Erasmus particular.

Todo esto puede contarse así, como te lo estoy contando yo. Pero también se puede hacer como lo cuenta Beatles ¡A la vista! (B, 2018), desterrando la mayoría de palabras y sustituyendo la información por una catarata de estímulos visuales.

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Oh, sorpresa. En su primer disco, The Beatles tiene al amor como la palabra reina; en el White Album es la palabra know (saber o conocer) y en Abbey Road es want (querer), seguida muy de cerca por el amor, una vez más.

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El libro rebosa datos e información a base de gráfica plana y colorida. Y teniendo todo eso, ¿quién quiere palabras? E incluso, ¿quién quiere los discos de The Beatles de antes de que se pusieran finos de LSD? Vamos, los discos de cuando «eran tontos».

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