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20 de agosto 2016    /   BUSINESS
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Fútbol: de dónde ganan los clubes

20 de agosto 2016    /   BUSINESS     por          
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En algunos campos de fútbol han ido apareciendo durante los últimos años grandes pancartas con leyendas del estilo ‘Odio eterno al fútbol moderno’, con hinchadas protestando por los horarios de ciertos partidos o por las divergencias económicas entre clubes.

No es casual, por ejemplo, que los dos clubes de fútbol más ricos como son el Real Madrid y el Barcelona tengan un régimen económico distinto al resto de equipos españoles —además de Athletic y Osasuna—, obligados hace años a convertirse en sociedades anónimas deportivas. Ni que algunos equipos jueguen siempre en determinadas franjas horarias para cuadrar su emisión con países que pagan millonadas en derechos televisivos.

El dinero ha distorsionado el fútbol actual, aunque siempre haya hueco en el campo para matices a las cuentas de resultados. En términos generales, la inglesa, alemana y española son, en ese orden, las competiciones más adineradas, aunque el éxito no siempre se reparte de esa forma —España domina el palmarés en las dos competiciones continentales por clubes—.

En términos generales hay cuatro grandes orígenes para el dinero de los clubes de fútbol: los derechos televisivos, los espónsores y actividades comerciales, la venta de entradas y el ingreso desde la UEFA por rendimiento deportivo. A esos cuatro, claro, habría que añadir otros dos, como son la venta de activos —jugadores— y la venta de participaciones a empresarios.

Si se extracta la procedencia del dinero en las grandes ligas, se observan algunas diferencias que explican parte de las divergencias entre resultados económicos y deportivos.

A grandes rasgos, los derechos televisivos suponen un gran porcentaje de las ganancias de los equipos más ricos, mientras que hay algunas ligas cuyos datos se ‘alteran’ por la partida ‘Otros’: no cuesta adivinar que en Francia y Rusia gran parte del impulso económico vivido por sus competiciones futbolísticas responde a la inyección de inversores, en concreto a la inyección de petrodólares.

Más allá de las ligas nacionales, si se detalla la fuente de ingreso de los siete equipos más importantes en lo económico algunas conclusiones se refuerzan: el Manchester United, el que más ingresa (que no el más rico) debe gran parte de su musculatura financiera al apartado comercial, mientras que los derechos televisivos disparan las cuentas de Real Madrid y Barcelona.

El principal desajuste que se encuentra entre lo económico y lo deportivo es que España, la tercera liga en lo económico, es la primera en resultados, aunque es cierto que sus dos grandes equipos son los más ricos en el conteo individual. Así las cosas, ¿de dónde viene ese ingreso extra para ingleses y alemanes?

Al visualizar en detalle el ranking de equipos según tipo de ingreso, se observa que la liga inglesa reparte una enorme cantidad de dinero en derechos televisivos, pero que no los concentra sólo entre los grandes —como sucede, por ejemplo, en España—, sino que se da a todos los equipos de la Premier en proporciones mucho más equitativas. Así, entre los 20 equipos por ingresos televisivos, 16 son ingleses (marcados en verde).

En el caso alemán, aunque la visualización es menos evidente, gran parte de la inyección económica viene dada por la afluencia de público al estadio. Mientras en muchos lugares de Europa los estadios se vacían (en el caso español, por ejemplo, como efecto colateral de ajustar los horarios para satisfacer a los operadores televisivos y por los precios disparados), en Alemania las entradas son considerablemente más baratas y, en consecuencia, los estadios se llenan.

De esta forma, y como sucedía con clubes ingleses ‘medianos’, el fútbol alemán cuela cuatro equipos entre los 20 con mayor ingreso por venta de entradas, tres de ellos también ‘medianos’.

¿Y para qué sirve el dinero en fútbol? Para comprar y pagar. Cuanto mayor es la cantidad de dinero ingresado, sea cual sea la vía, mayor es la capacidad de inversión. Así, no pocos de los 10 clubes con mayor gasto neto en fichajes (es decir, la diferencia entre compra y venta) están manejados por empesarios acaudalados que han convertido sus equipos en una inversión. Destacan, por ejemplo, Manchester City y PSG, ambos en manos de jeques del petróleo. Sólo un equipo que no pertenece a las cinco grandes ligas se cuela en la lista, y se trata de un club manejado por otro gran empresario del petróleo.

Pero la riqueza no sólo se invierte, sino que también se mantiene. El coste de comprar talento es grande, pero también su mantenimiento: por eso, muchos jugadores que despuntan en equipos que no son grandes abandonan la disciplina de su equipo para sumarse a los gigantes, agrandando la brecha y ligando la diferencia económica a la diferencia deportiva: cuanto mayor es la cantidad de dinero, mayor es la capacidad para poseer activos (jugadores) y quitárselos a los demás.

En la liga de los sueldos, el fútbol español domina la cumbre con dos equipos en el podio, aunque la inglesa, de nuevo, se muestra más repartida al colocar a cinco equipos entre los 10 con mayor gasto salarial.

El dinero no mete goles. Pero ayuda.

Fuentes:

Imagen: Wikimedia, reproducida bajo licencia CC.

En algunos campos de fútbol han ido apareciendo durante los últimos años grandes pancartas con leyendas del estilo ‘Odio eterno al fútbol moderno’, con hinchadas protestando por los horarios de ciertos partidos o por las divergencias económicas entre clubes.

No es casual, por ejemplo, que los dos clubes de fútbol más ricos como son el Real Madrid y el Barcelona tengan un régimen económico distinto al resto de equipos españoles —además de Athletic y Osasuna—, obligados hace años a convertirse en sociedades anónimas deportivas. Ni que algunos equipos jueguen siempre en determinadas franjas horarias para cuadrar su emisión con países que pagan millonadas en derechos televisivos.

El dinero ha distorsionado el fútbol actual, aunque siempre haya hueco en el campo para matices a las cuentas de resultados. En términos generales, la inglesa, alemana y española son, en ese orden, las competiciones más adineradas, aunque el éxito no siempre se reparte de esa forma —España domina el palmarés en las dos competiciones continentales por clubes—.

En términos generales hay cuatro grandes orígenes para el dinero de los clubes de fútbol: los derechos televisivos, los espónsores y actividades comerciales, la venta de entradas y el ingreso desde la UEFA por rendimiento deportivo. A esos cuatro, claro, habría que añadir otros dos, como son la venta de activos —jugadores— y la venta de participaciones a empresarios.

Si se extracta la procedencia del dinero en las grandes ligas, se observan algunas diferencias que explican parte de las divergencias entre resultados económicos y deportivos.

A grandes rasgos, los derechos televisivos suponen un gran porcentaje de las ganancias de los equipos más ricos, mientras que hay algunas ligas cuyos datos se ‘alteran’ por la partida ‘Otros’: no cuesta adivinar que en Francia y Rusia gran parte del impulso económico vivido por sus competiciones futbolísticas responde a la inyección de inversores, en concreto a la inyección de petrodólares.

Más allá de las ligas nacionales, si se detalla la fuente de ingreso de los siete equipos más importantes en lo económico algunas conclusiones se refuerzan: el Manchester United, el que más ingresa (que no el más rico) debe gran parte de su musculatura financiera al apartado comercial, mientras que los derechos televisivos disparan las cuentas de Real Madrid y Barcelona.

El principal desajuste que se encuentra entre lo económico y lo deportivo es que España, la tercera liga en lo económico, es la primera en resultados, aunque es cierto que sus dos grandes equipos son los más ricos en el conteo individual. Así las cosas, ¿de dónde viene ese ingreso extra para ingleses y alemanes?

Al visualizar en detalle el ranking de equipos según tipo de ingreso, se observa que la liga inglesa reparte una enorme cantidad de dinero en derechos televisivos, pero que no los concentra sólo entre los grandes —como sucede, por ejemplo, en España—, sino que se da a todos los equipos de la Premier en proporciones mucho más equitativas. Así, entre los 20 equipos por ingresos televisivos, 16 son ingleses (marcados en verde).

En el caso alemán, aunque la visualización es menos evidente, gran parte de la inyección económica viene dada por la afluencia de público al estadio. Mientras en muchos lugares de Europa los estadios se vacían (en el caso español, por ejemplo, como efecto colateral de ajustar los horarios para satisfacer a los operadores televisivos y por los precios disparados), en Alemania las entradas son considerablemente más baratas y, en consecuencia, los estadios se llenan.

De esta forma, y como sucedía con clubes ingleses ‘medianos’, el fútbol alemán cuela cuatro equipos entre los 20 con mayor ingreso por venta de entradas, tres de ellos también ‘medianos’.

¿Y para qué sirve el dinero en fútbol? Para comprar y pagar. Cuanto mayor es la cantidad de dinero ingresado, sea cual sea la vía, mayor es la capacidad de inversión. Así, no pocos de los 10 clubes con mayor gasto neto en fichajes (es decir, la diferencia entre compra y venta) están manejados por empesarios acaudalados que han convertido sus equipos en una inversión. Destacan, por ejemplo, Manchester City y PSG, ambos en manos de jeques del petróleo. Sólo un equipo que no pertenece a las cinco grandes ligas se cuela en la lista, y se trata de un club manejado por otro gran empresario del petróleo.

Pero la riqueza no sólo se invierte, sino que también se mantiene. El coste de comprar talento es grande, pero también su mantenimiento: por eso, muchos jugadores que despuntan en equipos que no son grandes abandonan la disciplina de su equipo para sumarse a los gigantes, agrandando la brecha y ligando la diferencia económica a la diferencia deportiva: cuanto mayor es la cantidad de dinero, mayor es la capacidad para poseer activos (jugadores) y quitárselos a los demás.

En la liga de los sueldos, el fútbol español domina la cumbre con dos equipos en el podio, aunque la inglesa, de nuevo, se muestra más repartida al colocar a cinco equipos entre los 10 con mayor gasto salarial.

El dinero no mete goles. Pero ayuda.

Fuentes:

Imagen: Wikimedia, reproducida bajo licencia CC.

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Opiniones 3
  • Muy interesante. Para completar el cuadro, en próximas entregas aborde la deuda tributaria de los clubs de fútbol y el tratamiento fiscal en España de las ganancias de los futbolistas.

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