13 de junio 2017    /   CREATIVIDAD
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La desesperación y el error: fuentes de inspiración para Neil Gaiman

13 de junio 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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«Cuando era joven, estaba lleno de ideas», dijo en una ocasión Neil Gaiman. Todas esas ideas que ha ido desarrollando en forma de cómics, novelas y guiones para televisión le han valido al escritor inglés algunos de los premios más prestigiosos de la literatura fantástica, como el Nébula y el Bram Stoker.

La presión es la principal fuente de motivación e inspiración para Gaiman. Es en la deseesperación, que aumenta a medida que se acercan los plazos de entrega, donde fluyeron las ideas que acabaron brotando en Sandman, Coraline, Neverwhere, American Gods y El océano al final del camino, entre otras obras. En esos momentos de estrés, algo choca y, de la misma manera que nacen las estrellas, de ese choque surgen las ideas de Gaiman. De aquello que a un creador se le ocurre cuando debería terminar otra cosa, por ejemplo. «Las ideas vienen de la confluencia; de dos cosas que fluyen a la vez», dijo.

Gaiman suele dar a conocer su proceso creativo en prólogos y agradecimientos. Pero, además, The Guardian publicó sus reglas de escritura. Junto a estas reglas, su famoso discurso en la Universidad de Artes de Philadelphia vino a dejarnos toda una serie de consejos de escritura que bosquejan cómo trabaja Gaiman y, sobre todo, cómo imagina.

En aquel discurso, el escritor aseguró que para él la creatividad es como una montaña que visualiza a menudo: si la montaña se aleja, no tiene sentido seguir con lo que está haciendo. Si se acerca, así lo hacen sus metas creativas.

Los errores son esenciales para Gaiman. En alguna ocasión, las equivocaciones incluso le han inspirado y de ellos han surgido algunas de sus historias, como le ocurrió con Coraline. Una vez quiso escribir Caroline en una carta, pero se equivocó y puso Coraline. En ese momento le pareció un buen nombre, casi real, y así nació uno de sus personajes más conocidos. Puesto que los errores para este escritor son necesarios, cree que hay que romper las reglas y así llegar a cometer errores «interesantes, increíbles, gloriosos y fantásticos».

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«Cuando era joven, estaba lleno de ideas», dijo en una ocasión Neil Gaiman. Todas esas ideas que ha ido desarrollando en forma de cómics, novelas y guiones para televisión le han valido al escritor inglés algunos de los premios más prestigiosos de la literatura fantástica, como el Nébula y el Bram Stoker.

La presión es la principal fuente de motivación e inspiración para Gaiman. Es en la deseesperación, que aumenta a medida que se acercan los plazos de entrega, donde fluyeron las ideas que acabaron brotando en Sandman, Coraline, Neverwhere, American Gods y El océano al final del camino, entre otras obras. En esos momentos de estrés, algo choca y, de la misma manera que nacen las estrellas, de ese choque surgen las ideas de Gaiman. De aquello que a un creador se le ocurre cuando debería terminar otra cosa, por ejemplo. «Las ideas vienen de la confluencia; de dos cosas que fluyen a la vez», dijo.

Gaiman suele dar a conocer su proceso creativo en prólogos y agradecimientos. Pero, además, The Guardian publicó sus reglas de escritura. Junto a estas reglas, su famoso discurso en la Universidad de Artes de Philadelphia vino a dejarnos toda una serie de consejos de escritura que bosquejan cómo trabaja Gaiman y, sobre todo, cómo imagina.

En aquel discurso, el escritor aseguró que para él la creatividad es como una montaña que visualiza a menudo: si la montaña se aleja, no tiene sentido seguir con lo que está haciendo. Si se acerca, así lo hacen sus metas creativas.

Los errores son esenciales para Gaiman. En alguna ocasión, las equivocaciones incluso le han inspirado y de ellos han surgido algunas de sus historias, como le ocurrió con Coraline. Una vez quiso escribir Caroline en una carta, pero se equivocó y puso Coraline. En ese momento le pareció un buen nombre, casi real, y así nació uno de sus personajes más conocidos. Puesto que los errores para este escritor son necesarios, cree que hay que romper las reglas y así llegar a cometer errores «interesantes, increíbles, gloriosos y fantásticos».

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