9 de febrero 2018    /   CREATIVIDAD
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Guía para dominar el arte de insultar y hacer amigos en un pueblo manchego

9 de febrero 2018    /   CREATIVIDAD     por          
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Solo hay un tipo de persona que aceptaría de buen grado que la echaran al pilón en pleno invierno: el aspirante a tunero. Este gesto es una muestra de aceptación y cariño en algunos lugares, pero será mejor dejarlo para el verano. Si no tienes la necesidad (ni las ganas) de pasar por semejante rito iniciático cuando viajes a Castilla-La Mancha, en Yorokobu te proponemos una serie de insultos completamente inofensivos con los que lograrás dos cosas: librarte de reventar la capa de hielo con el lomo y que los vecinos te lleven con orgullo al bar de la plaza.

Nada se valora tanto en un pueblo manchego como la riqueza léxica en lo que a insultos se refiere. También se valora que el forastero llegue con el dialecto de Delibes (en sus libros aparecen algunas palabras que ya solo se oyen aquí) aprendido de casa y que allí mismo se deje la d del participio y de pared. Importante: aquí se convierte en paer, con la fuerza en la a. No hay opción de decirlo de otra manera (sin acaparar miradas y cuchicheos). Nunca.

Es posible que te engañen diciendo que el que llega de fuera tiene que pagar varias rondas, pero en realidad no te lo permitirán. En ese momento también puede que te digan esto sobre el vino de Valdepeñas: «Bébetelo, que eso es lo que mejor entra en barriga después de las navajas de Albacete». Es un dicho completamente inofensivo, de verdad. Si asocian barriga y navaja es porque aquí se usa (solo) para comer.

Estos vituperios –paradójicamente, sin la menor inquina– han sido recogidos en Terrinches (Ciudad Real), un pequeño pueblo de los Campos de Montiel, en el que se da un fenómeno lingüístico. Aquí, curiosamente, se reparten insultos y apodos con inusitado cariño. Al utilizarlos, demostrarás tu interés por integrarte. No será muy difícil: si preguntas en la plaza cómo llegar al castillo, es posible que varias personas discutan por dar la indicación más breve o que dejen lo que están haciendo y te lleven.

Apunta, porque estos insultos te van a servir para hacer amigos en toda la Ruta del Quijote.

Ciomo: Viene de Ecce homo. Es posible que no necesites utilizar esta palabra porque solo se usa en una situación y de manera totalmente unidireccional: se lo dice la abuela al nieto que llega a casa encenagado o con la ropa hecha jirones. Así: «Vas hecho un ciomo».

Chumiclito-chumiclita: Persona escuchimizada, que no come lo suficiente (este margen, en La Mancha, es muy amplio). También es un término muy recurrido entre abuelas para referirse a sus nietos. Suele ir acompañado de: «Te estás quedando esmirriao» o «Nadie dijo nunca: bonicos huesos».

Tripasdehule: Lo cierto es que no significa nada y por eso combina con todo. Tiene tanto encanto que se puede usar en cualquier situación, especialmente para describir al glotón y al apuraorzas.

Fotograma de 'La flor de mi secreto', de Pedro Almodóvar (1995)
Fotograma de ‘La flor de mi secreto’, de Pedro Almodóvar (1995)

Apuraorzas: No solo significa glotón. Se refiere exactamente al que se fue a la ciudad y vuelve al pueblo en verano. Agota la matanza y se va.

Saltacorrales: Travieso. Sinónimo de saltabardales, pisarranas y satélite.

Carruécano: El carruécano es un tipo de calabaza. Este insulto cariñoso es de los más habituales para describir a un hombre cabezota o basto, pero también a cualquiera que sea aburrido. Sinónimo de viernesanto.

Callicuezo-callicueza: Persona que parece buena porque calla, pero no es de fiar: cuece en silencio y tiende a guardar un rencor desmedido.

Ejangolío-ejangolía: Dejado o agotado. Que no tiene garbo. Sinónimo de ciomo.

Efocao-efocá: Persona contestona. Desvocada, pero con una entonación especial, reforzando la f. El diccionario personal de mi abuela lo define así: ‘parece que hay boniatos ardiendo en su boca’.

Haragán-haragana: Persona descuidada. Sinónimo de ciomo y adán.

Criaturo: El día que la sanidad valenciana aconsejó llamar criaturas a los recién nacidos para evitar caer en el sexismo, la carcajada se oyó desde Terrinches hasta Brazatortas. Aquí, sencillamente, no tenía sentido. Criaturo es una forma neutra y despectiva de referirse a un niño o a una niña que está molestando. Sinónimo de nifo y mengajo (palabra que se salta la acepción del diccionario).

Mastrajo-mastraja: Persona pesada, cansina, que repite todo el tiempo lo mismo. No hace otra cosa que decir mastrajás.

Cipámpano-cipámpana: Se usa de manera aleatoria en cualquier contexto. En el diccionario de mi abuela: ‘Alguien que no está avisado o le falta un hervor’. Sinónimo de carruécano.

Aforante-aforanta: Persona que sale a ver quién viene cuando no llaman a su puerta, sino a la de sus vecinos. Persona que se queda entre visillos para ver quién pasa por la calle sin que le vean.

La Vieja el visillo, personaje de 'La hora de José Mota'
La Vieja el visillo, personaje de ‘La hora de José Mota’

Licenciao-Licenciá: Cotilla. Sinónimo de aforante-aforanta y pasante-pasanta. Ej: ‘Más licenciao que un gato en una matanza’.

Enterao-Enterá: Pedante.

Esmanotao-Esmanotá: Alguien que tiene ‘las manos llenas de dedos’. Torpe. Aunque desmanotado, según la acepción de la RAE, significa apocado, pusilánime, en los Campos de Montiel cualquier palabra adquiere un nuevo significado. Sinónimo de vuelcasartenes.

Bacín: Era un tipo de orinal antiguo. Aquí, además, nombra al pelota, al lameculos y al hipócrita.

Esaborío-esaboría: Aquí no significa ‘sin sabor’ ni alude a una persona ‘sosa, de carácter indiferente’, como indica la RAE, sino que define al desagradecido.

Pejigueras: Según la RAE, pejiguera es una ‘cosa que sin traernos provecho nos pone en problemas y dificultades’. En este caso, sí se aproxima, aunque para los manchegos adquiere un significado mucho más específico: esa cosa que no aporta y molesta no es más que el mastrajo.

Catacaldos: Por fin la RAE y Terrinches coinciden: ‘Persona entremetida’ o ‘persona que emprende muchas cosas sin fijarse en ninguna’.

Mocarreras: Alguien que tiene mocos o habla con voz nasal. Cualquiera, en realidad.

Esardilao-esardilá: Que no tiene ardiles ni maña, especialmente, a la hora de vestirse. Desardilado existe más allá de La Mancha: en Granada y, al parecer, en Perú. Se aplica con mayor frecuencia a hombres y viene a ser sinónimo de esmadejao, ejangolío (que no tiene nada que ver con ajonjolí –o sí–), haragán, adán y ciomo. Todos ellos indican dejadez y un cansancio que cansa al otro y le genera rechazo.

La forma de encontrar estos y otros muchos insultos manchegos en el diccionario consiste en añadir una d o varias, ya sea al principio o al final. Hay otras formas entrañables de dirigirse a la gente como potroso, hartosopas, trapacero, maganto, pregonao, carapanfollao, caribobón, tronchaejes, habetón sin vaina, tapón de alberca y escuerzo pisao que, la verdad, no necesitan traducción. Unos, por evidentes o porque están recogidos en el diccionario de la RAE con el mismo significado; otros, porque son comodines que no significan nada.

No son creaciones de José Mota, que ha popularizado algunos insultos como tripasdehule a través de su personaje El cansino histórico: existen y se usan en toda la comarca. En Terrinches, todavía hay quienes recuerdan haber visto al humorista de Montiel en la discoteca Sheila. Nadie sabe si le echaron al pilón o le insultaron, solo que volvió.

Solo hay un tipo de persona que aceptaría de buen grado que la echaran al pilón en pleno invierno: el aspirante a tunero. Este gesto es una muestra de aceptación y cariño en algunos lugares, pero será mejor dejarlo para el verano. Si no tienes la necesidad (ni las ganas) de pasar por semejante rito iniciático cuando viajes a Castilla-La Mancha, en Yorokobu te proponemos una serie de insultos completamente inofensivos con los que lograrás dos cosas: librarte de reventar la capa de hielo con el lomo y que los vecinos te lleven con orgullo al bar de la plaza.

Nada se valora tanto en un pueblo manchego como la riqueza léxica en lo que a insultos se refiere. También se valora que el forastero llegue con el dialecto de Delibes (en sus libros aparecen algunas palabras que ya solo se oyen aquí) aprendido de casa y que allí mismo se deje la d del participio y de pared. Importante: aquí se convierte en paer, con la fuerza en la a. No hay opción de decirlo de otra manera (sin acaparar miradas y cuchicheos). Nunca.

Es posible que te engañen diciendo que el que llega de fuera tiene que pagar varias rondas, pero en realidad no te lo permitirán. En ese momento también puede que te digan esto sobre el vino de Valdepeñas: «Bébetelo, que eso es lo que mejor entra en barriga después de las navajas de Albacete». Es un dicho completamente inofensivo, de verdad. Si asocian barriga y navaja es porque aquí se usa (solo) para comer.

Estos vituperios –paradójicamente, sin la menor inquina– han sido recogidos en Terrinches (Ciudad Real), un pequeño pueblo de los Campos de Montiel, en el que se da un fenómeno lingüístico. Aquí, curiosamente, se reparten insultos y apodos con inusitado cariño. Al utilizarlos, demostrarás tu interés por integrarte. No será muy difícil: si preguntas en la plaza cómo llegar al castillo, es posible que varias personas discutan por dar la indicación más breve o que dejen lo que están haciendo y te lleven.

Apunta, porque estos insultos te van a servir para hacer amigos en toda la Ruta del Quijote.

Ciomo: Viene de Ecce homo. Es posible que no necesites utilizar esta palabra porque solo se usa en una situación y de manera totalmente unidireccional: se lo dice la abuela al nieto que llega a casa encenagado o con la ropa hecha jirones. Así: «Vas hecho un ciomo».

Chumiclito-chumiclita: Persona escuchimizada, que no come lo suficiente (este margen, en La Mancha, es muy amplio). También es un término muy recurrido entre abuelas para referirse a sus nietos. Suele ir acompañado de: «Te estás quedando esmirriao» o «Nadie dijo nunca: bonicos huesos».

Tripasdehule: Lo cierto es que no significa nada y por eso combina con todo. Tiene tanto encanto que se puede usar en cualquier situación, especialmente para describir al glotón y al apuraorzas.

Fotograma de 'La flor de mi secreto', de Pedro Almodóvar (1995)
Fotograma de ‘La flor de mi secreto’, de Pedro Almodóvar (1995)

Apuraorzas: No solo significa glotón. Se refiere exactamente al que se fue a la ciudad y vuelve al pueblo en verano. Agota la matanza y se va.

Saltacorrales: Travieso. Sinónimo de saltabardales, pisarranas y satélite.

Carruécano: El carruécano es un tipo de calabaza. Este insulto cariñoso es de los más habituales para describir a un hombre cabezota o basto, pero también a cualquiera que sea aburrido. Sinónimo de viernesanto.

Callicuezo-callicueza: Persona que parece buena porque calla, pero no es de fiar: cuece en silencio y tiende a guardar un rencor desmedido.

Ejangolío-ejangolía: Dejado o agotado. Que no tiene garbo. Sinónimo de ciomo.

Efocao-efocá: Persona contestona. Desvocada, pero con una entonación especial, reforzando la f. El diccionario personal de mi abuela lo define así: ‘parece que hay boniatos ardiendo en su boca’.

Haragán-haragana: Persona descuidada. Sinónimo de ciomo y adán.

Criaturo: El día que la sanidad valenciana aconsejó llamar criaturas a los recién nacidos para evitar caer en el sexismo, la carcajada se oyó desde Terrinches hasta Brazatortas. Aquí, sencillamente, no tenía sentido. Criaturo es una forma neutra y despectiva de referirse a un niño o a una niña que está molestando. Sinónimo de nifo y mengajo (palabra que se salta la acepción del diccionario).

Mastrajo-mastraja: Persona pesada, cansina, que repite todo el tiempo lo mismo. No hace otra cosa que decir mastrajás.

Cipámpano-cipámpana: Se usa de manera aleatoria en cualquier contexto. En el diccionario de mi abuela: ‘Alguien que no está avisado o le falta un hervor’. Sinónimo de carruécano.

Aforante-aforanta: Persona que sale a ver quién viene cuando no llaman a su puerta, sino a la de sus vecinos. Persona que se queda entre visillos para ver quién pasa por la calle sin que le vean.

La Vieja el visillo, personaje de 'La hora de José Mota'
La Vieja el visillo, personaje de ‘La hora de José Mota’

Licenciao-Licenciá: Cotilla. Sinónimo de aforante-aforanta y pasante-pasanta. Ej: ‘Más licenciao que un gato en una matanza’.

Enterao-Enterá: Pedante.

Esmanotao-Esmanotá: Alguien que tiene ‘las manos llenas de dedos’. Torpe. Aunque desmanotado, según la acepción de la RAE, significa apocado, pusilánime, en los Campos de Montiel cualquier palabra adquiere un nuevo significado. Sinónimo de vuelcasartenes.

Bacín: Era un tipo de orinal antiguo. Aquí, además, nombra al pelota, al lameculos y al hipócrita.

Esaborío-esaboría: Aquí no significa ‘sin sabor’ ni alude a una persona ‘sosa, de carácter indiferente’, como indica la RAE, sino que define al desagradecido.

Pejigueras: Según la RAE, pejiguera es una ‘cosa que sin traernos provecho nos pone en problemas y dificultades’. En este caso, sí se aproxima, aunque para los manchegos adquiere un significado mucho más específico: esa cosa que no aporta y molesta no es más que el mastrajo.

Catacaldos: Por fin la RAE y Terrinches coinciden: ‘Persona entremetida’ o ‘persona que emprende muchas cosas sin fijarse en ninguna’.

Mocarreras: Alguien que tiene mocos o habla con voz nasal. Cualquiera, en realidad.

Esardilao-esardilá: Que no tiene ardiles ni maña, especialmente, a la hora de vestirse. Desardilado existe más allá de La Mancha: en Granada y, al parecer, en Perú. Se aplica con mayor frecuencia a hombres y viene a ser sinónimo de esmadejao, ejangolío (que no tiene nada que ver con ajonjolí –o sí–), haragán, adán y ciomo. Todos ellos indican dejadez y un cansancio que cansa al otro y le genera rechazo.

La forma de encontrar estos y otros muchos insultos manchegos en el diccionario consiste en añadir una d o varias, ya sea al principio o al final. Hay otras formas entrañables de dirigirse a la gente como potroso, hartosopas, trapacero, maganto, pregonao, carapanfollao, caribobón, tronchaejes, habetón sin vaina, tapón de alberca y escuerzo pisao que, la verdad, no necesitan traducción. Unos, por evidentes o porque están recogidos en el diccionario de la RAE con el mismo significado; otros, porque son comodines que no significan nada.

No son creaciones de José Mota, que ha popularizado algunos insultos como tripasdehule a través de su personaje El cansino histórico: existen y se usan en toda la comarca. En Terrinches, todavía hay quienes recuerdan haber visto al humorista de Montiel en la discoteca Sheila. Nadie sabe si le echaron al pilón o le insultaron, solo que volvió.

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Opiniones 2
  • En un lugar de La Mancha de Cuenca que es cervantino y con sal, decimos bacín al cotilla « metomentodo» siendo bacinaco su grado máximo y usando bacinerías en el sentido de curiodidades.Ese lugar es San Clemente « ande» Sancho votó a Rus .Hay otro lugar y no llsno, sino por los cerros donde la típica « picaílla» entre pueblos vecinos de Úbeda y Baeza ,hace que estos últmos usen tan cariñoso gentilicio de « bacín» para los ubetenses y, a su vez, estos llamen «bambollas» a los baezanos. Enfín, compsrto estas bacinerías para cuantos bacines quieran saberlo.

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