21 de agosto 2017    /   CIENCIA
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Puede que el que tienes enfrente te conozca mejor que tú

21 de agosto 2017    /   CIENCIA     por          
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Solo tenemos una oportunidad de causar una buena primera impresión. Pero, ¿qué sucedería si diera igual, si quien tuviéramos enfrente nos conociera mejor que nosotros mismos incluso antes de haber sido presentados? ¿Y si ese «quién» fuera una máquina con un nivel de eficacia del 100% en sus deducciones intuitivas en tiempo real?

La ciencia está en ello. Algo posible gracias a la combinación de la algoritmia, la semántica y la neurociencia. Y, por supuesto, del estudio de la intuición entendida como la habilidad para comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón.

Albert Einstein, hablando de dicha habilidad, decía que «no es magia ni embrujo, sino esa sutil capacidad que nos hace inclinar la balanza hacia un lado, esa que en poco más de dos segundos nos permite valorar si una persona es de fiar o no».

«Esa sutil capacidad» se ha convertido ahora en una herramienta de trabajo con resultados espectaculares. Y ello gracias a la labor del neurocientífico Mariano Sigman. En sus investigaciones, ha alcanzado a formular la posibilidad de saber, por ejemplo, si una persona será o no esquizofrénica en el futuro con un nivel de fiabilidad absoluto. Algo a lo que hasta hoy ninguna otra disciplina había conseguido ni tan siquiera aproximarse.

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Sigman parte de un complejo algoritmo de mapeo de las palabras que las personas analizadas escriben o pronuncian. A partir de los datos obtenidos establece un nivel de lo que él denomina «coherencia semántica», cuyo resultado nos permite conocer la «vida interior» (es decir, el espacio introspectivo) de cualquier individuo, tanto en el presente como en el futuro.

La coherencia semántica no evalúa lo que decimos, sino cómo lo decimos. Es decir, no está interesada en los campos semánticos en los que situamos las palabras al escribir un tuit, hacer un discurso o charlar con un amigo, sino en cómo de rápido y de lejos esas palabras saltan de un campo semántico a otro.

El nivel de fiabilidad es espectacularmente alto. Pero lo interesante es la rapidez con la que el algoritmo puede llegar a determinadas conclusiones y la cantidad de unidades (en este caso palabras) que para ello procesa. Es decir, la rapidez con la que «intuye» y su nivel de eficacia.

Esto nos lleva a pensar que en un futuro muy próximo, una máquina o, para ponerlo más interesante, un robot podrán saber, con tan solo escucharnos o leernos, cómo somos en realidad y, aún más increíble, cómo seremos en el futuro.

¿Estamos ante el fin de la intuición humana? Yo no lo creo. Más bien pienso que esta, junto a la conjetura, el presagio y la capacidad especulativa de nuestro cerebro, seguirán haciendo su trabajo con un importante cúmulo de errores. Pero a sabiendas de que es justo del interior de esos errores de donde en ocasiones emanarán nuestros aciertos más absolutos.

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La ciencia está en ello. Algo posible gracias a la combinación de la algoritmia, la semántica y la neurociencia. Y, por supuesto, del estudio de la intuición entendida como la habilidad para comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón.

Albert Einstein, hablando de dicha habilidad, decía que «no es magia ni embrujo, sino esa sutil capacidad que nos hace inclinar la balanza hacia un lado, esa que en poco más de dos segundos nos permite valorar si una persona es de fiar o no».

«Esa sutil capacidad» se ha convertido ahora en una herramienta de trabajo con resultados espectaculares. Y ello gracias a la labor del neurocientífico Mariano Sigman. En sus investigaciones, ha alcanzado a formular la posibilidad de saber, por ejemplo, si una persona será o no esquizofrénica en el futuro con un nivel de fiabilidad absoluto. Algo a lo que hasta hoy ninguna otra disciplina había conseguido ni tan siquiera aproximarse.

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Sigman parte de un complejo algoritmo de mapeo de las palabras que las personas analizadas escriben o pronuncian. A partir de los datos obtenidos establece un nivel de lo que él denomina «coherencia semántica», cuyo resultado nos permite conocer la «vida interior» (es decir, el espacio introspectivo) de cualquier individuo, tanto en el presente como en el futuro.

La coherencia semántica no evalúa lo que decimos, sino cómo lo decimos. Es decir, no está interesada en los campos semánticos en los que situamos las palabras al escribir un tuit, hacer un discurso o charlar con un amigo, sino en cómo de rápido y de lejos esas palabras saltan de un campo semántico a otro.

El nivel de fiabilidad es espectacularmente alto. Pero lo interesante es la rapidez con la que el algoritmo puede llegar a determinadas conclusiones y la cantidad de unidades (en este caso palabras) que para ello procesa. Es decir, la rapidez con la que «intuye» y su nivel de eficacia.

Esto nos lleva a pensar que en un futuro muy próximo, una máquina o, para ponerlo más interesante, un robot podrán saber, con tan solo escucharnos o leernos, cómo somos en realidad y, aún más increíble, cómo seremos en el futuro.

¿Estamos ante el fin de la intuición humana? Yo no lo creo. Más bien pienso que esta, junto a la conjetura, el presagio y la capacidad especulativa de nuestro cerebro, seguirán haciendo su trabajo con un importante cúmulo de errores. Pero a sabiendas de que es justo del interior de esos errores de donde en ocasiones emanarán nuestros aciertos más absolutos.

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Opiniones 1
  • Dices que alguien es capaz de acertar quien padece o padecera ,SEGURO ,en un futuro esquizofrenia.
    Porque esta noticia no sale en portada de TODOS los medios informativos online, papel,tv …. ??
    No estara exagerando ??
    No hay ejemplos de este prodigio? ( lo que dice alguien y como y porque deduce la compu que sera esquizo )
    Espero con ansias una continuacion de este articulo.

  • Comentarios cerrados.