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17 de julio 2017    /   ENTRETENIMIENTO
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Cómo os echo (correctamente) de mi casa: ¿«idos», «iros», «íos» o «irse»?

17 de julio 2017    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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El académico Arturo Pérez-Reverte arma un revuelo de tres pares de narices en las redes sociales con un tuit en el que anuncia que iros es tan válido como idos para el imperativo.

La RAE acaba de aceptar iros, tras mucho debate, pues nadie decía idos o íos. Ya se puede usar sin complejos. Será oficial en otoño.

— Arturo Pérez-Reverte (@perezreverte) 16 de julio de 2017

La cosa parece razonable. Rara es la madre que no suelta un «¡Callaros ya!» a los críos que están enredando en el salón, mientras ella intenta mantener una conversación por teléfono; o ese letrero en la consulta del médico que reza «Guardar silencio, por favor»; y ya no hablemos de esos viajeros que chillan en el aeropuerto «¡Correr, correr, que lo perdemos!».

Si la propia Academia reconoce en su Nueva gramática de la lengua española que la forma del imperativo iros está sumamente extendida en la lengua coloquial, parecía lógico que tarde o temprano acabara aceptando esa versión popular.

En esta vida, mandar a una persona parece sencillo: el imperativo para la segunda persona del singular () coincide con la tercera persona del singular del presente de indicativo (él/ella): ama, come, ríe… Para la segunda persona del plural tampoco hay mucho jaleo: únicamente hay que cambiar la r del final por una d (amad, comed, reíd…).

Y quizá por eso, porque dar órdenes se nos da muy bien a todos, llegaron los virtuosos del idioma para complicarlo un poquito más incorporando esos pronombres átonos —a los que llamamos clíticos— al imperativo. Un ejemplo: marchaos.

Podría haberse hecho de una manera sencilla: unimos los pronombres al final del verbo (amaos, comeos, reíos…) y todo resuelto. Pero no: la cosa se complica.

Es el caso del verbo ir en su forma pronominal (irse). ¿Cuál es la forma adecuada para echaros a vosotros de mi casa? Si seguimos las pautas mencionadas anteriormente y nos ponemos en plan Jack el Destripador —la preferida de los curiosos que gustan de diseccionar la lengua—, tendríamos el siguiente resultado: idos (i + d + os).

Volvamos a la Gramática académica y centrémonos en lo que se recoge desde la sección 4.13h hasta la 4.13j para explicar este asunto. Estos apartados aclaran que en el español clásico se prefería íos (sin d ni r) para el imperativo, forma que hoy resulta más antigua que el gotelé en las paredes.

También destaca que en el español popular de ayer y de hoy día tampoco es extraño utilizar irse, construcción que es perfectamente equiparable a la época del tapete de ganchillo sobre el televisor con una foto de Lola Flores; y que hoy se prefiere la forma idos, que es rara de narices y se considera una excepción porque no sigue el mismo patrón que los demás verbos a la hora de formar el imperativo (mantiene la d antes de añadir el pronombre clítico).

¿Y por qué la forma iros parece dominar las bocas de los hispanohablantes?

Principalmente, por un fenómeno que en lingüística se llama rotacismo, que consiste en insertar el sonido /ɾ/ (que viene a ser el de una erre suave, suavecita) dentro de una palabra (epéntesis) para pronunciarla de una manera más cómoda o relajada que la original.

Por eso, aunque hace mucho tiempo la forma iros solo formaba parte del ámbito coloquial o del registro oral, poco a poco, ha ido incorporándose a ámbitos y registros más formales.

Así pues, como esto de echaros con íos, idos, iros o irse hoy es algo bastante rebuscado y sigo sin tener claro cómo demonios debo pediros que os larguéis, os lo diré de una forma directa a la par que educada: «Marchaos de una santa vez y no volváis a sacar el tema».

(Si no te has quedado lo suficientemente saciado de conocimiento —o aburrido—, puedes leer esta aclaración que ha hecho recientemente la Real Academia Española).

El académico Arturo Pérez-Reverte arma un revuelo de tres pares de narices en las redes sociales con un tuit en el que anuncia que iros es tan válido como idos para el imperativo.

La RAE acaba de aceptar iros, tras mucho debate, pues nadie decía idos o íos. Ya se puede usar sin complejos. Será oficial en otoño.

— Arturo Pérez-Reverte (@perezreverte) 16 de julio de 2017

La cosa parece razonable. Rara es la madre que no suelta un «¡Callaros ya!» a los críos que están enredando en el salón, mientras ella intenta mantener una conversación por teléfono; o ese letrero en la consulta del médico que reza «Guardar silencio, por favor»; y ya no hablemos de esos viajeros que chillan en el aeropuerto «¡Correr, correr, que lo perdemos!».

Si la propia Academia reconoce en su Nueva gramática de la lengua española que la forma del imperativo iros está sumamente extendida en la lengua coloquial, parecía lógico que tarde o temprano acabara aceptando esa versión popular.

En esta vida, mandar a una persona parece sencillo: el imperativo para la segunda persona del singular () coincide con la tercera persona del singular del presente de indicativo (él/ella): ama, come, ríe… Para la segunda persona del plural tampoco hay mucho jaleo: únicamente hay que cambiar la r del final por una d (amad, comed, reíd…).

Y quizá por eso, porque dar órdenes se nos da muy bien a todos, llegaron los virtuosos del idioma para complicarlo un poquito más incorporando esos pronombres átonos —a los que llamamos clíticos— al imperativo. Un ejemplo: marchaos.

Podría haberse hecho de una manera sencilla: unimos los pronombres al final del verbo (amaos, comeos, reíos…) y todo resuelto. Pero no: la cosa se complica.

Es el caso del verbo ir en su forma pronominal (irse). ¿Cuál es la forma adecuada para echaros a vosotros de mi casa? Si seguimos las pautas mencionadas anteriormente y nos ponemos en plan Jack el Destripador —la preferida de los curiosos que gustan de diseccionar la lengua—, tendríamos el siguiente resultado: idos (i + d + os).

Volvamos a la Gramática académica y centrémonos en lo que se recoge desde la sección 4.13h hasta la 4.13j para explicar este asunto. Estos apartados aclaran que en el español clásico se prefería íos (sin d ni r) para el imperativo, forma que hoy resulta más antigua que el gotelé en las paredes.

También destaca que en el español popular de ayer y de hoy día tampoco es extraño utilizar irse, construcción que es perfectamente equiparable a la época del tapete de ganchillo sobre el televisor con una foto de Lola Flores; y que hoy se prefiere la forma idos, que es rara de narices y se considera una excepción porque no sigue el mismo patrón que los demás verbos a la hora de formar el imperativo (mantiene la d antes de añadir el pronombre clítico).

¿Y por qué la forma iros parece dominar las bocas de los hispanohablantes?

Principalmente, por un fenómeno que en lingüística se llama rotacismo, que consiste en insertar el sonido /ɾ/ (que viene a ser el de una erre suave, suavecita) dentro de una palabra (epéntesis) para pronunciarla de una manera más cómoda o relajada que la original.

Por eso, aunque hace mucho tiempo la forma iros solo formaba parte del ámbito coloquial o del registro oral, poco a poco, ha ido incorporándose a ámbitos y registros más formales.

Así pues, como esto de echaros con íos, idos, iros o irse hoy es algo bastante rebuscado y sigo sin tener claro cómo demonios debo pediros que os larguéis, os lo diré de una forma directa a la par que educada: «Marchaos de una santa vez y no volváis a sacar el tema».

(Si no te has quedado lo suficientemente saciado de conocimiento —o aburrido—, puedes leer esta aclaración que ha hecho recientemente la Real Academia Española).

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Opiniones 6
  • Fuera de España simplemente decimos «váyase» o «váyanse». También usamos (raramente) «vete», o ya directamente en el Río de La Plata decimos»andate». Desconozco el grado de corrección académica de estas expresiones; supongo que debe ser bastante bajo.

  • Creo que era el penúltimo en usarlo correctamente, de hecho no voy a cambiar porque ahora se pueda decir «mal»
    El día que no pueda esbozar una sonrisa cuando oiga ese el «eismo salvaje» y se pueda decir «ayer pensemos esto» en lugar de «ayer pensamos» me hago inglés.
    Entiendo que la cultura evolucione, pero debería hacerlo a mejor.
    -«Me duele lo mismo oir ablar mal ke berlo escrito con faltas de ortografia o abrebiado pa ke se escriba mas rapido»-

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