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10 de marzo 2017    /   BUSINESS
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Isla ignorada: un periódico para visibilizar la vida de las lesbianas

10 de marzo 2017    /   BUSINESS     por          
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Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
— sola sólo—.

Así comienza este hermoso poema de Gloria Fuertes que escribió, como ella misma decía, «con toda la sinceridad y lógica inmadurez de mis diecisiete años». El poema se titula Isla ignorada, y ese es también el título de un periódico creado por Sara Merec, artista visual, y coordinado por María Santoyo, agente cultural, docente y comisaria independiente de exposiciones.

Isla ignorada es un proyecto documental y social que explora la identidad de las lesbianas, partiendo de los testimonios de mujeres de distintas generaciones y lugares de origen. «Me considero una contadora de historias. Y este periódico consiste precisamente en eso, contar las historias de vida de una veintena de mujeres que tienen como punto en común ser lesbianas», explica Sara Merec.

«El origen del proyecto era casi un experimento. Quería medir de alguna manera cuán visibles somos. Pero conforme iba hablando con cada una de ellas y haciendo sus retratos, me di cuenta de que el proyecto no podía limitarse a estas mujeres que valientemente daban la cara, sino que teníamos que llegar a aquellas mujeres que no se atreven a salir del armario, que han sido víctimas de violencia, etc.. Y ¿qué mejor manera para llegar a cuanta más gente mejor que un periódico?», continúa.

La visibilización de este colectivo es el objetivo del proyecto. Pero el dinero manda y no es fácil conseguir el capital suficiente para llevar a cabo esta idea. Así que han recurrido a una campaña de financiación colectiva para conseguir la financiación suficiente que les permita ponerlo en marcha.

«Nos apropiamos de un medio de comunicación tradicional, el formato clásico destinado a la difusión de asuntos de interés, para hablar de algo que se ha silenciado mucho tiempo», afirman las creadoras del proyecto. Esa combinación de usar un formato en crisis para dar voz a quienes han sido invisibilizadas por el doble hecho de su condición de mujeres y su sexualidad hace el proyecto aún más atractivo.

«Para nosotras es muy importante que aunque sea un periódico, presente el mejor acabado posible, teniendo en cuenta las limitaciones que conlleva imprimir en una rotativa. Tanto las fotografías como los textos y la maquetación han sido cuidados con el mismo esmero que si fuésemos a publicar un libro de calidad».

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En Isla ignorada, texto e imagen van de la mano. «Tan importantes son los retratos como las experiencias y reflexiones de las participantes. Para nosotras es fundamental generar una reflexión sobre la problemática que tratamos, pero también queremos contribuir a romper con los estereotipos que aún persisten. Es fundamental actualizar el imaginario colectivo y hacerlo más acorde con la realidad», afirman.

Porque para conocer esa realidad no sólo hay que escuchar, también hay que ver, observar, mirar. Es la única manera de romper estereotipos, de destruir clichés.

«Nos parecía buena idea abordar el tema de la invisibilidad lésbica utilizando un medio de difusión masivo y asequible», cuentan las creadoras de este proyecto. «La invisibilidad es un tema que nos preocupa a muchas, pero que del que no se suele hablar y menos en los medios de comunicación».

«Además, queremos que el mensaje se extienda rápida y fácilmente y el periódico tiene esa facultad. Hay mucha cultura de compartir un periódico en un café o en el metro una vez que lo has leído».

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Pero ¿por qué en ese formato y no una revista? «Existen unas cuantas revistas de lesbianas a nivel nacional e internacional, la mayoría digitales; también hay fanzines, pero hasta ahora no se había publicado un periódico con este tipo de contenido».

En principio, Isla ignorada no se plantea como una publicación periódica. Sus creadoras lo ven más como una carta de presentación, una declaración de intenciones. «Es la punta del iceberg de un proyecto social que queremos desarrollar cuando culminemos el crowdfunding. Queremos generar un laboratorio que nos permita conectar con mujeres en riesgo, invisibilizadas por sus circunstancias geográficas, familiares, sociales o culturales para ofrecerles soporte».

Pero no descartan, sin embargo, repetir la experiencia si consideran que puede aportar valor.

La campaña y la maqueta del periódico pueden verse en Verkami hasta el 15 de abril. La intención de Santoyo y Merec es que parte de la primera tirada se distribuya gratuitamente el Día de la Visibilidad Lésbica, el próximo 26 de abril, «para ver cómo reaccionan personas que no están familiarizadas con este tema. Nos encantaría que asociaciones LGTBI se interesen por la publicación, pero también escuelas, universidades, librerías, etc.».

Para animar al mecenazgo, se han planteado recompensas que aportan un plus al proyecto. Una serie de cuatro recortables para crear tu propia bollera diseñados por la ilustradora Clara López, que sirve como burla a la cuestión estereotípica de parecer o no una lesbiana; seis BioRisos (risografías) obra de Aizpea Lasa Villa que retratan a icónicas lesbianas de todos los ámbitos culturales y étnicos; chapas con los diseños de los risos y los recortables; y fotografías firmadas por la propia Sara Merec.

«En principio son recompensas limitadas al crowdfunding, pero imagínate que nos hiciesen algún encargo desde un colegio y las niñas y niños usasen los recortables para hablar de diversidad. Sería muy satisfactorio», afirma Merec.

Que este periódico hable de lesbianas no significa que sólo quiera difundir su mensaje entre este colectivo. Parten de la base de que el punto en común de todas ellas es su sexualidad, lo que les hace compartir una serie de experiencias vitales. Sin embargo, hablamos de un colectivo muy diverso. Su intención es alcanzar a muchas más mujeres. «Y eso implica, por ejemplo, no limitarnos sólo a España».

El suyo, cuentan, pretende alcanzar a todo tipo de público, que el mensaje no se limite únicamente a su colectivo. «Si entre todos queremos educar en la diversidad y fomentarla, tenemos el deber de conocer y entender al otro. En el periódico hemos hablado de cosas de las que ni si quiera entre nosotras hablamos normalmente y creo que eso es muy significativo», afirma Merec.

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A juzgar por campañas homófobas como la última de Hazte Oír o las noticias de ataques a homosexuales, este mensaje de respeto y conocimiento del otro que pretenden lanzar parece imprescindible. «La violencia se manifiesta de muchas maneras. Muchas de nosotras hemos sentido miradas de rechazo o incluso de asco cuando hemos besado a nuestra pareja en público y para nosotras eso es una violencia silenciosa», cuenta Merec a Yorokobu.

«Hablando con las mujeres que he entrevistado, hay un sentimiento generalizado de que nos enfrentamos a una doble moral. Somos muy permisivos con todo y todos hasta que nos afecta directamente. Mientras que no haya una normalización real y no se trabaje en un modelo educativo que abrace la diversidad, seguirá existiendo la discriminación y la violencia».

España es uno de los países más avanzados en cuanto a legislación LGTBI, pero aún queda mucho camino que recorrer. Se ha conseguido que la homosexualidad no sea vista como algo estigmatizante, al menos entre la población más joven. Pero mientras que los gais se han hecho más visibles y por tanto aceptados en general, no se puede decir lo mismo de las lesbianas.

Una posible explicación habría que buscarla en la discriminación histórica hacia las mujeres en general. «Si partimos de una visión machista de la mujer y que la convierte en objeto al servicio del hombre, una mujer lesbiana carece de sentido: no sirve ni para procrear, ni para darle placer, ni para ser su ama de casa», reflexiona la creadora de Isla ignorada. «La mujer ha sido obviada durante siglos, así que de la mujer lesbiana qué podemos esperar… De hecho es algo en lo que queremos trabajar en el futuro. Rescatar la memoria histórica relativa a lesbianas de nuestros país».

«Tampoco olvidemos que durante tantos años se ha considerado que la mujer no podía disfrutar del sexo, ¿cómo dos mujeres iban a poder tener una relación sentimental? Era impensable. Cuántas “amigas” habrán vivido toda una vida juntas sin que se sospechase nada sobre su relación».

Esa discriminación femenina se ha manifestado también en la manera en la que las mujeres, sea cual sea su tendencia sexual, han sido educadas. Se les ha enseñado a ser sumisas, a no hacer ruido, a quedarse en un segundo plano. La cosa se complica si, además, confiesa ser lesbiana. «Muchas mujeres sienten que la peor publicidad que pueden hacerse es asumirse como lesbianas en su entorno», afirma Sara Merec.

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Sin embargo, la artista visual es optimista ante el futuro. Que ver a dos mujeres cogidas de la mano cuando caminan por la calle sea cada vez más frecuente, hace pensar que se está andando por el buen camino. «Las nuevas generaciones parecen menos condicionadas que nosotras y eso es esperanzador».

No obstante, la visibilización de la homosexualidad no tiene que ver con el concepto gay friendly fruto del marketing. En opinión de Merec, una parte bastante significativa del colectivo de lesbianas no está de acuerdo con la comercialización de esa marca. «Hay un debate muy interesante sobre la pérdida de sentido histórico y reivindicativo que tenía la marcha del Orgullo para convertirse en un producto “marketiniano”», asegura.

A esta isla ignorada que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo, es mi deseo;
—manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo—.

Así reza otra estrofa del poema de Gloria Fuertes que da título al proyecto, algo que Merec plantea como un homenaje y reivindicación de la obra de Fuertes. «Releí algunos de sus poemas y me topé con Isla ignorada. Sentí que transmitía lo mismo que quería transmitir yo con mi proyecto. Suena un poco melancólico tal vez, pero en absoluto derrotista. Porque el concepto que hay detrás es dejar de ser islas y convertirnos en un archipiélago infinito».

Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
— sola sólo—.

Así comienza este hermoso poema de Gloria Fuertes que escribió, como ella misma decía, «con toda la sinceridad y lógica inmadurez de mis diecisiete años». El poema se titula Isla ignorada, y ese es también el título de un periódico creado por Sara Merec, artista visual, y coordinado por María Santoyo, agente cultural, docente y comisaria independiente de exposiciones.

Isla ignorada es un proyecto documental y social que explora la identidad de las lesbianas, partiendo de los testimonios de mujeres de distintas generaciones y lugares de origen. «Me considero una contadora de historias. Y este periódico consiste precisamente en eso, contar las historias de vida de una veintena de mujeres que tienen como punto en común ser lesbianas», explica Sara Merec.

«El origen del proyecto era casi un experimento. Quería medir de alguna manera cuán visibles somos. Pero conforme iba hablando con cada una de ellas y haciendo sus retratos, me di cuenta de que el proyecto no podía limitarse a estas mujeres que valientemente daban la cara, sino que teníamos que llegar a aquellas mujeres que no se atreven a salir del armario, que han sido víctimas de violencia, etc.. Y ¿qué mejor manera para llegar a cuanta más gente mejor que un periódico?», continúa.

La visibilización de este colectivo es el objetivo del proyecto. Pero el dinero manda y no es fácil conseguir el capital suficiente para llevar a cabo esta idea. Así que han recurrido a una campaña de financiación colectiva para conseguir la financiación suficiente que les permita ponerlo en marcha.

«Nos apropiamos de un medio de comunicación tradicional, el formato clásico destinado a la difusión de asuntos de interés, para hablar de algo que se ha silenciado mucho tiempo», afirman las creadoras del proyecto. Esa combinación de usar un formato en crisis para dar voz a quienes han sido invisibilizadas por el doble hecho de su condición de mujeres y su sexualidad hace el proyecto aún más atractivo.

«Para nosotras es muy importante que aunque sea un periódico, presente el mejor acabado posible, teniendo en cuenta las limitaciones que conlleva imprimir en una rotativa. Tanto las fotografías como los textos y la maquetación han sido cuidados con el mismo esmero que si fuésemos a publicar un libro de calidad».

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En Isla ignorada, texto e imagen van de la mano. «Tan importantes son los retratos como las experiencias y reflexiones de las participantes. Para nosotras es fundamental generar una reflexión sobre la problemática que tratamos, pero también queremos contribuir a romper con los estereotipos que aún persisten. Es fundamental actualizar el imaginario colectivo y hacerlo más acorde con la realidad», afirman.

Porque para conocer esa realidad no sólo hay que escuchar, también hay que ver, observar, mirar. Es la única manera de romper estereotipos, de destruir clichés.

«Nos parecía buena idea abordar el tema de la invisibilidad lésbica utilizando un medio de difusión masivo y asequible», cuentan las creadoras de este proyecto. «La invisibilidad es un tema que nos preocupa a muchas, pero que del que no se suele hablar y menos en los medios de comunicación».

«Además, queremos que el mensaje se extienda rápida y fácilmente y el periódico tiene esa facultad. Hay mucha cultura de compartir un periódico en un café o en el metro una vez que lo has leído».

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Pero ¿por qué en ese formato y no una revista? «Existen unas cuantas revistas de lesbianas a nivel nacional e internacional, la mayoría digitales; también hay fanzines, pero hasta ahora no se había publicado un periódico con este tipo de contenido».

En principio, Isla ignorada no se plantea como una publicación periódica. Sus creadoras lo ven más como una carta de presentación, una declaración de intenciones. «Es la punta del iceberg de un proyecto social que queremos desarrollar cuando culminemos el crowdfunding. Queremos generar un laboratorio que nos permita conectar con mujeres en riesgo, invisibilizadas por sus circunstancias geográficas, familiares, sociales o culturales para ofrecerles soporte».

Pero no descartan, sin embargo, repetir la experiencia si consideran que puede aportar valor.

La campaña y la maqueta del periódico pueden verse en Verkami hasta el 15 de abril. La intención de Santoyo y Merec es que parte de la primera tirada se distribuya gratuitamente el Día de la Visibilidad Lésbica, el próximo 26 de abril, «para ver cómo reaccionan personas que no están familiarizadas con este tema. Nos encantaría que asociaciones LGTBI se interesen por la publicación, pero también escuelas, universidades, librerías, etc.».

Para animar al mecenazgo, se han planteado recompensas que aportan un plus al proyecto. Una serie de cuatro recortables para crear tu propia bollera diseñados por la ilustradora Clara López, que sirve como burla a la cuestión estereotípica de parecer o no una lesbiana; seis BioRisos (risografías) obra de Aizpea Lasa Villa que retratan a icónicas lesbianas de todos los ámbitos culturales y étnicos; chapas con los diseños de los risos y los recortables; y fotografías firmadas por la propia Sara Merec.

«En principio son recompensas limitadas al crowdfunding, pero imagínate que nos hiciesen algún encargo desde un colegio y las niñas y niños usasen los recortables para hablar de diversidad. Sería muy satisfactorio», afirma Merec.

Que este periódico hable de lesbianas no significa que sólo quiera difundir su mensaje entre este colectivo. Parten de la base de que el punto en común de todas ellas es su sexualidad, lo que les hace compartir una serie de experiencias vitales. Sin embargo, hablamos de un colectivo muy diverso. Su intención es alcanzar a muchas más mujeres. «Y eso implica, por ejemplo, no limitarnos sólo a España».

El suyo, cuentan, pretende alcanzar a todo tipo de público, que el mensaje no se limite únicamente a su colectivo. «Si entre todos queremos educar en la diversidad y fomentarla, tenemos el deber de conocer y entender al otro. En el periódico hemos hablado de cosas de las que ni si quiera entre nosotras hablamos normalmente y creo que eso es muy significativo», afirma Merec.

isla2

A juzgar por campañas homófobas como la última de Hazte Oír o las noticias de ataques a homosexuales, este mensaje de respeto y conocimiento del otro que pretenden lanzar parece imprescindible. «La violencia se manifiesta de muchas maneras. Muchas de nosotras hemos sentido miradas de rechazo o incluso de asco cuando hemos besado a nuestra pareja en público y para nosotras eso es una violencia silenciosa», cuenta Merec a Yorokobu.

«Hablando con las mujeres que he entrevistado, hay un sentimiento generalizado de que nos enfrentamos a una doble moral. Somos muy permisivos con todo y todos hasta que nos afecta directamente. Mientras que no haya una normalización real y no se trabaje en un modelo educativo que abrace la diversidad, seguirá existiendo la discriminación y la violencia».

España es uno de los países más avanzados en cuanto a legislación LGTBI, pero aún queda mucho camino que recorrer. Se ha conseguido que la homosexualidad no sea vista como algo estigmatizante, al menos entre la población más joven. Pero mientras que los gais se han hecho más visibles y por tanto aceptados en general, no se puede decir lo mismo de las lesbianas.

Una posible explicación habría que buscarla en la discriminación histórica hacia las mujeres en general. «Si partimos de una visión machista de la mujer y que la convierte en objeto al servicio del hombre, una mujer lesbiana carece de sentido: no sirve ni para procrear, ni para darle placer, ni para ser su ama de casa», reflexiona la creadora de Isla ignorada. «La mujer ha sido obviada durante siglos, así que de la mujer lesbiana qué podemos esperar… De hecho es algo en lo que queremos trabajar en el futuro. Rescatar la memoria histórica relativa a lesbianas de nuestros país».

«Tampoco olvidemos que durante tantos años se ha considerado que la mujer no podía disfrutar del sexo, ¿cómo dos mujeres iban a poder tener una relación sentimental? Era impensable. Cuántas “amigas” habrán vivido toda una vida juntas sin que se sospechase nada sobre su relación».

Esa discriminación femenina se ha manifestado también en la manera en la que las mujeres, sea cual sea su tendencia sexual, han sido educadas. Se les ha enseñado a ser sumisas, a no hacer ruido, a quedarse en un segundo plano. La cosa se complica si, además, confiesa ser lesbiana. «Muchas mujeres sienten que la peor publicidad que pueden hacerse es asumirse como lesbianas en su entorno», afirma Sara Merec.

isla4

Sin embargo, la artista visual es optimista ante el futuro. Que ver a dos mujeres cogidas de la mano cuando caminan por la calle sea cada vez más frecuente, hace pensar que se está andando por el buen camino. «Las nuevas generaciones parecen menos condicionadas que nosotras y eso es esperanzador».

No obstante, la visibilización de la homosexualidad no tiene que ver con el concepto gay friendly fruto del marketing. En opinión de Merec, una parte bastante significativa del colectivo de lesbianas no está de acuerdo con la comercialización de esa marca. «Hay un debate muy interesante sobre la pérdida de sentido histórico y reivindicativo que tenía la marcha del Orgullo para convertirse en un producto “marketiniano”», asegura.

A esta isla ignorada que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo, es mi deseo;
—manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo—.

Así reza otra estrofa del poema de Gloria Fuertes que da título al proyecto, algo que Merec plantea como un homenaje y reivindicación de la obra de Fuertes. «Releí algunos de sus poemas y me topé con Isla ignorada. Sentí que transmitía lo mismo que quería transmitir yo con mi proyecto. Suena un poco melancólico tal vez, pero en absoluto derrotista. Porque el concepto que hay detrás es dejar de ser islas y convertirnos en un archipiélago infinito».

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