23 de agosto 2021    /   IDEAS
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Palabras japonesas que utilizas, o has utilizado, más de lo que piensas

23 de agosto 2021    /   IDEAS     por          
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Existe un fenómeno por el cual palabras de otros idiomas se van introduciendo en el nuestro de manera sigilosa. Primero nos chocan, y tal como las escuchamos, las desestimamos. Hasta que, de pronto un día, sin saber muy bien cómo, acabamos diciendo «vaya tsunami de emociones», utilizando ‘sunami’, sin reparar en el japonesismo que acabamos de colar.

Esta adaptación aplica a uno de los procesos evolutivos de la lengua que pasa por incorporar extranjerismos para referirse a ideas o significados que no tenemos, en este caso, en español. Incluso a veces nos vemos utilizando palabras de otros idiomas solo por parecer más modernos.

Si quieres hacerlo, está bien, pero al menos, que sepas de dónde viene y qué significa. Así que si eres de los que piensa que el saber no ocupa lugar, atento a esta primera tanda de japonesismos. No pienses que esto no te aplica, pues estoy segura que alguna de las que a continuación leerás, la has utilizado o utilizas habitualmente.

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Una de las más empleadas sea, seguramente, emoji. Tal es así que incluso lo recoge la RAE como «pequeña imagen o icono digital que se usa en las comunicaciones electrónicas para representar una emoción, objeto o idea». Ojo, cuidado: no confundir con emoticono: símbolo formado únicamente por los signos del teclado. El caso, la etimología de emoji viene de e, que significa dibujo, y la combinación de mo y ji que juntas significan letra o signo de escritura. Alerta purista: emoji se pronuncia “emoyi”, sonido original. En japonés no existe el sonido de la jota. De hecho, aquí un ejemplo. Si se pronuncia “yudo” al referirse al arte marcial “judo”, por qué no hacer lo mismo con “emoyi”.

Época de verano y de bajarse sudokus a la piscina o a la playa. Pero, ¿qué es un sudoku? Ya sé que todos sabemos que es un pasatiempo en el que hay que ordenar números dentro de la cuadrícula sin que se repitan, explicado de manera fácil y para toda la familia (gracias, Arguiñano). Pero lo que no sabemos es que sudoku es la abreviación de “sujiwa dokushin ni kagiru”. En cristiano, los números deben ir solos. Gracias a que los japoneses aplican la técnica de tomar el primer kanji o pictograma de palabras compuestas para abreviarlas, hoy podemos llamar a eso tan largo, sudoku.

Siguiendo un orden random que dirían los modernos que no quieren decir aleatorio, continuamos con kimono. Huelga que explique su significado así que solo me ceñiré a la etimología. Ki viene del verbo kimasu que es poner/ponerse, normalmente una prenda de ropa; mono es cosa. Así que «cosa que se pone» da como resultado kimono. ¡Quí mono! 

Aunque hace años que no vemos uno y probablemente ya ni se vendan, salvo en páginas web concretas o tiendas de retro gaming, todos hemos tenido alguna vez en nuestro mano un tamagotchi. Ese aparatito pequeño con forma ovalada que había que cuidar y alimentar. Bien, ¿sabes por qué tiene forma de huevo? Porque tamago es, precisamente eso: huevo. Y el tchi –uff, qué complicado, viene del inglés watch. Como en japonés no existe esa consonante sola, se añade una i para convertirlo en sílaba. Por tanto: watchi, de la que solo tomaron tchi para formar el tamagotchi, que viene a ser algo así como reloj con forma de huevo.

Espero que esta entrada no haya sido un tsunami de palabras (tsu es puerto y nami, ola) y que al menos haya servido no solo para volveros locos, sino para acercaros un poquito más a una cultura milenaria tan fascinante como acogedora. Por cierto, no confundir tsunami con maremoto, porque, como dice un dicho popular, «es igual, pero no es lo mismo». Pero eso ya te dejo a ti que lo investigues.

Sayounara ^^

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Esta adaptación aplica a uno de los procesos evolutivos de la lengua que pasa por incorporar extranjerismos para referirse a ideas o significados que no tenemos, en este caso, en español. Incluso a veces nos vemos utilizando palabras de otros idiomas solo por parecer más modernos.

Si quieres hacerlo, está bien, pero al menos, que sepas de dónde viene y qué significa. Así que si eres de los que piensa que el saber no ocupa lugar, atento a esta primera tanda de japonesismos. No pienses que esto no te aplica, pues estoy segura que alguna de las que a continuación leerás, la has utilizado o utilizas habitualmente.

Una de las más empleadas sea, seguramente, emoji. Tal es así que incluso lo recoge la RAE como «pequeña imagen o icono digital que se usa en las comunicaciones electrónicas para representar una emoción, objeto o idea». Ojo, cuidado: no confundir con emoticono: símbolo formado únicamente por los signos del teclado. El caso, la etimología de emoji viene de e, que significa dibujo, y la combinación de mo y ji que juntas significan letra o signo de escritura. Alerta purista: emoji se pronuncia “emoyi”, sonido original. En japonés no existe el sonido de la jota. De hecho, aquí un ejemplo. Si se pronuncia “yudo” al referirse al arte marcial “judo”, por qué no hacer lo mismo con “emoyi”.

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Siguiendo un orden random que dirían los modernos que no quieren decir aleatorio, continuamos con kimono. Huelga que explique su significado así que solo me ceñiré a la etimología. Ki viene del verbo kimasu que es poner/ponerse, normalmente una prenda de ropa; mono es cosa. Así que «cosa que se pone» da como resultado kimono. ¡Quí mono! 

Aunque hace años que no vemos uno y probablemente ya ni se vendan, salvo en páginas web concretas o tiendas de retro gaming, todos hemos tenido alguna vez en nuestro mano un tamagotchi. Ese aparatito pequeño con forma ovalada que había que cuidar y alimentar. Bien, ¿sabes por qué tiene forma de huevo? Porque tamago es, precisamente eso: huevo. Y el tchi –uff, qué complicado, viene del inglés watch. Como en japonés no existe esa consonante sola, se añade una i para convertirlo en sílaba. Por tanto: watchi, de la que solo tomaron tchi para formar el tamagotchi, que viene a ser algo así como reloj con forma de huevo.

Espero que esta entrada no haya sido un tsunami de palabras (tsu es puerto y nami, ola) y que al menos haya servido no solo para volveros locos, sino para acercaros un poquito más a una cultura milenaria tan fascinante como acogedora. Por cierto, no confundir tsunami con maremoto, porque, como dice un dicho popular, «es igual, pero no es lo mismo». Pero eso ya te dejo a ti que lo investigues.

Sayounara ^^

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