Publicado: 09 de abril 2023 08:00  | Actualizado: 05 de abril 2023 11:15    /   CREATIVIDAD
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Los números habitables de Javier Arrés

Publicado: 09 de abril 2023 08:00  | Actualizado: 05 de abril 2023 11:15    /   CREATIVIDAD     por          
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Javier Arrés

Seguramente, al mirar esta portada, habrás notado algo diferente. Por primera vez, no encontrarás en ella la palabra Yorokobu. Y es por una razón muy especial: hemos cedido este espacio a cuatro entidades con fines sociales para ayudarles a recaudar fondos que les permitan seguir adelante con su labor. Así que este mes, gracias a Bizum y su campaña Números que importan, Yorokobu no tendrá una portada, sino cuatro diferentes creadas por sendos creativos.

La que tienes delante ha sido diseñada por el artista digital y creador de toys Javier Arrés. En este caso, no hay una organización concreta detrás. Son cinco ceros que representan a varios colectivos y organizaciones sociales.

«Cuando pienso en ellos, en su situación y todo lo que les acontece, pienso en lo duro que tiene que ser no tener un techo decente y una cama; no hablo ya de una casa propia que puedas decorar con plantas y hacerla tu hogar», explica.

Javier Arrés

«Me centré en la casa, en su arquitectura y espíritu como elemento central, así como pequeñas comunidades. Por eso, si veis a detalle la portada, los números son pequeñas colmenas de diferentes viviendas de diferente estilo y cultura, pero manteniendo un espíritu acogedor. No son casas destruidas o feas, son funcionales y divertidas, habitables, y también parece que son móviles, una especie de caravanas muy avanzadas y diferentes, itinerantes de conflicto a conflicto, llevando un hogar allí donde se necesita».

La obra de Javier Arrés «ha sido descrita de varias maneras, pero toda ella respira lo mismo, una especie de neobarroco pop, con elementos surrealistas o muy imaginativos o absurdos, en algunos casos, siempre centrada en la arquitectura y maquinaria, lo hiperdetallado y muy recargado; casi marañas compositivas, siempre también con un toque afable y muchas veces un poco de humor».

«Siempre intento dar mi máximo», comenta el artista. «Lo único que quería era que la obra llamase mucho la atención al viandante o lector o quien sea que tenga la posibilidad de verla aunque sea solo unos segundos, que se pregunte qué son esos números-casa raros, y que ella o él mismo se interese por la campaña. Es así cuando funcionan bien las campañas. Y creo que el objetivo está logrado».

Seguramente, al mirar esta portada, habrás notado algo diferente. Por primera vez, no encontrarás en ella la palabra Yorokobu. Y es por una razón muy especial: hemos cedido este espacio a cuatro entidades con fines sociales para ayudarles a recaudar fondos que les permitan seguir adelante con su labor. Así que este mes, gracias a Bizum y su campaña Números que importan, Yorokobu no tendrá una portada, sino cuatro diferentes creadas por sendos creativos.

La que tienes delante ha sido diseñada por el artista digital y creador de toys Javier Arrés. En este caso, no hay una organización concreta detrás. Son cinco ceros que representan a varios colectivos y organizaciones sociales.

«Cuando pienso en ellos, en su situación y todo lo que les acontece, pienso en lo duro que tiene que ser no tener un techo decente y una cama; no hablo ya de una casa propia que puedas decorar con plantas y hacerla tu hogar», explica.

Javier Arrés

«Me centré en la casa, en su arquitectura y espíritu como elemento central, así como pequeñas comunidades. Por eso, si veis a detalle la portada, los números son pequeñas colmenas de diferentes viviendas de diferente estilo y cultura, pero manteniendo un espíritu acogedor. No son casas destruidas o feas, son funcionales y divertidas, habitables, y también parece que son móviles, una especie de caravanas muy avanzadas y diferentes, itinerantes de conflicto a conflicto, llevando un hogar allí donde se necesita».

La obra de Javier Arrés «ha sido descrita de varias maneras, pero toda ella respira lo mismo, una especie de neobarroco pop, con elementos surrealistas o muy imaginativos o absurdos, en algunos casos, siempre centrada en la arquitectura y maquinaria, lo hiperdetallado y muy recargado; casi marañas compositivas, siempre también con un toque afable y muchas veces un poco de humor».

«Siempre intento dar mi máximo», comenta el artista. «Lo único que quería era que la obra llamase mucho la atención al viandante o lector o quien sea que tenga la posibilidad de verla aunque sea solo unos segundos, que se pregunte qué son esos números-casa raros, y que ella o él mismo se interese por la campaña. Es así cuando funcionan bien las campañas. Y creo que el objetivo está logrado».

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