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27 de noviembre 2015    /   CINE/TV
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Johnny Ryan: El gamberrismo ilustrado del dibujante más salvaje

27 de noviembre 2015    /   CINE/TV     por          
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Johnny Ryan posiblemente el dibujante más irreverente, gamberro, cafre y salvaje del cómic norteamericano actual. Sus tebeos rezuman fluidos corporales que abarcan una gama cromática que va del blanco al rojo, pasando por el verde, el amarillo y el marrón.
Este autor, que hace las delicias de un amplio público infantil de 7 a 40 años, pasó por España recientemente y Yorokobu tuvo la suerte de poder hablar con él.
Atención padres, estómagos sensibles, políticos en campaña y catedráticos de metafísica, este contenido puede resultar altamente ofensivo a su inteligencia.

Yorokobu: Hola Johnny. Es un verdadero placer conocerte y poder charlar contigo.
Johnny Ryan: Hola [en español en el original]. Gracias.
Y: ¿Es la primera vez que estás en España?
JR: Sí [en español]. He estado en Bilbao, ahora en Madrid y me marcho el viernes por la mañana.
Y: Espero que te lo estés pasando bien.
JR: Sí [en español].

Y: Una cosa que siempre me ha llamado la atención es esa introducción que hay en tu web. Un texto que dice algo así como «¿Recordáis a ese chico del colegio? El de los dibujos llenos de violencia y líneas irregulares en la parte de atrás de su carpeta. ¿No os habéis preguntado qué fue de él? Bueno, él es Johnny Ryan».
JR: Exacto.
Y: Ese chico ahora es un hombre de éxito. Un gran dibujante de cómics. Por eso creo que sería mucho más interesante preguntarnos ¿qué ha sido de tus compañeros de colegio?
JR: (Risas) No sé, no estoy en contacto con nadie del colegio. Supongo que es gente normal que tiene trabajos normales.
Y: ¿Cómo era tu vida en el colegio? ¿Eras el más popular? ¿Eras el tío raro?
JR: Más bien creo que era invisible. No era considerado ni el más artístico ni el más gracioso. No tenía demasiados amigos. Además, especialmente en la época del instituto, vivía muy lejos de donde estudiaba, así que creo que en realidad era un ente bastante invisible.

Y: ¿Fue una época divertida?
JR: No, para nada. De hecho, no acostumbro a mirar atrás muy a menudo.
Y: ¿Y cómo es que ese chico comienza a aficionarse a los tebeos? ¿Cuáles eran tus autores favoritos?
JR: Leía los tebeos que se publicaban en los periódicos. Peanuts, The Far Side de Gary Larson, Calvin and Hobbes. Luego pasé a Mad, me gustaba mucho Mad magazine, y luego tebeos de Marvel. Tenía un club de cómics Marvel y leíamos tebeos juntos. Leía cualquier cosa y luego empecé con Fantagraphics y los libros de Robert Crumb, Daniel Clowes… Hasta que vi una una edición alemana de un libro de bocetos de Crumb del 69 o por ahí y eso cambió mi vida. Me dije, «eso es lo que yo quiero hacer».

Y: Desde muy pronto comenzaste hacer tus propios tebeos como Angry Youth Comix o los New Character Parade. ¿Crees que es la autoedición la mejor forma de entrar en el mundo del cómic?
JR: Sí. De hecho creo que es la única forma. Al principio no hay muchas más opciones que hacer tu propios cómics de manera independiente o subterránea. No suele haber recompensas por hacerlos, pero los editores se dan cuenta de que te lo tomas en serio.

Y: Una de las cosas que siempre he admirado de ti es tu talento para los negocios. Además de tus libros en Fantagraphics, de tus propios fanzines, publicabas incluso tus cuadernos de bocetos, vendías originales y aceptabas encargos de gente que te proponía un tema, el que fuera, y tú se lo dibujabas.
JR: Si quieres vivir de ser dibujante de cómics tienes que hacer ese tipo de cosas. Yo no puedo vivir solo de mis tebeos. Tengo que hacer trabajos de ilustración, de diseño, hacer varios libros a la vez, encargos… Vivo de la acumulación de diferentes trabajos.
Y: ¿Tuviste algún tipo de apoyo por parte de tu familia cuando decidiste dedicarte a los tebeos?
JR: No.

Y: ¿Y qué tal lo llevabas?
JR: Mal. Me sentí fatal. Todavía hay cierto dolor por todo ello. Ahora la cosa ha cambiado un poco. Se ha convertido en una forma de vida, hago una serie de televisión y mi madre dice «ah, mira qué bien», pero antes era una cosa el tipo «haz algo útil» o «¿qué pasa contigo? ¿Por qué no te pones a trabajar en la oficina de Correos?».
Y: Muchos chavales en la misma situación hubieran tirado la toalla. ¿Por qué crees que tú seguiste adelante?
JR: Sabía que no tenía otra cosa que hacer. No podía imaginar vivir de otra forma o trabajar en otra cosa. Para mí era muy importante continuar.

Y: Hay un gran número de dibujantes y guionistas de cómics que crecieron en familias judías. Autores como Spiegelman, Harvey Peckar, Will Eisner, pero si no estoy equivocado no hay tantos que procedan de familias católicas salvo Robert Crumb o tú. ¿Crees que la educación católica ha influido en tu obra?
RJ: Bueno, no tuve una educación católica demasiado estricta. Tuve más bien una educación laica pero sí es cierto que iba a la escuela dominical, a la iglesia y, cuando era pequeño, quería ser cura. Pero luego me interesaron las chicas y ya sabes…
Y: Pero ser cura es una muy buena profesión. Tienes casa gratis, comida gratis, dinero y, si te apetece, incluso puedes tener sexo.
JR: Sí, es cierto (risas). Suena bien, pero en cierta manera creo que eso de ejercer cierta autoridad sobre otras personas que no sean yo, me resultaba un poco raro.

Y: En tus tebeos aparecen de forma frecuente los pedos, las cacas, los mocos, los vómitos, la lefa, la sangre, las peleas… ¿Por qué es tan divertida la violencia y todo lo escatológico?
JR: No lo sé. No puedo explicarlo, pero es algo que lleva siendo gracioso desde hace miles de años. Creo que es parte de la naturaleza humana. De todas formas y aunque no lo creas, hay gente que no piensa que sea tan divertido y no se atreve a cruzar la línea. A aquellos que sí tienen sentido del humor, a esos sí que les resulta gracioso.

Y: ¿Has tenido algún tipo de problemas a consecuencia de tu tipo de humor? No me refiero únicamente a lo escatológico o lo sexual, sino a temas como los musulmanes o los ataques del 11-S contra las Torres Gemelas.
JR: No directamente, pero si pones mi nombre en Google encontrarás gente a la que no le gusto ni yo ni mi humor. En todo caso, no tengo la sensación de que eso afecte para nada a mi trabajo. Sigo haciendo encargos para Nickelodeon, he trabajado para Bloomberg Business Week, Runners Work, National Geographic Kids y otras muchas revistas. Además, nunca ha venido nadie en persona a pegarme y en Fantagraphics hago lo que me apetece sin ninguna limitación, así que todo bien.

Y: ¿Tampoco has tenido problemas con Pig, Goat, Banana, Cricket, la nueva serie de animación que haces para Nickelodeon?
JR: Lo hago como cualquier otro trabajo que haga para Nickelodeon, una revista o lo que sea. Ellos tienen gente, programadores, que te dicen lo que quieren. ‘Esto es lo que queremos. Esto es lo que queremos que nos des’ y yo no intento darles nada que no quieran porque mi intención es tener continuidad en mi trabajo. Es importante para mí conseguir un respaldo laboral, mantenerme, alimentarme. Intento ser todo lo gracioso que puedo, pero hay reglas que tengo que cumplir.

Y: ¿Podríamos hablar en cierta manera de censura en Nickelodeon?
JR: Bueno, es un canal para niños. Tienen ciertas restricciones que hay que cumplir, pero eso hace que busquemos otras formas más divertidas y más creativas de hacerlo.
Y: Y como curiosidad, ¿cómo se logra vender una serie de animación tan personal como la vuestra a una gran compañía como Nickelodeon?
JR: Trabajaba haciendo cómics para la revista de Nickelodeon y hacía tebeos con Dave Cooper. Él me mandó unas ideas de personajes y yo escribí algunos guiones para cómics con ellos. Un tiempo después, Nickelodeon llamó a Cooper y le dijeron que estaban pensando en hacer una serie y él me llamó por si me apetecía que desarrollásemos esa idea para la cadena. Le dije que sí. Estuvimos trabajando en ello bastante tiempo, unos seis años y ahora, por fin, la serie está en antena.

Y: Volviendo a lo que hablábamos de tu talento para los negocios, Pig, Goat, Banana, Cricket tiene que generar mucho dinero en concepto de merchandising, ¿no?
JR: Yo aún no lo he visto (risas). El merchandising en una serie como esta entra en juego hacia la tercera temporada y aún así no está garantizado que la cadena lo produzca. Por ahora es pronto para que hagan merchandising.

Y: Te lo preguntaba porque he visto en Amazon almohadas y algún otro producto con dibujos de la serie.
JR: Probablemente es gente que imprime con transfers o fotocopias pero no es merchandising original. Te aseguro que no gano ni un céntimo con esas almohadas que te has comprado (risas).
Y: Uno de tus trabajos más conocidos es el cómic Prison Pit. En España se han editado los cuatro libros que hay hasta el momento en dos tomos traducidos como Pudridero, por parte de Fulgencio Pimentel y Entrecómics cómics.
JR: No, son cinco. Ya hay cinco acabados y habrá un sexto.

Y: Cinco tomos de una novela gráfica llena de violencia, de sangre, de heces… ¿Podríamos decir que es tu obra más ambiciosa, que es tu obra maestra?
JR: Hasta la fecha, probablemente. Pero no suelo mirar las cosas de esa manera. Tan solo es lo que estoy haciendo ahora y es lo que me apetece hacer. Me gusta trabajar en cosas que vayan en diferentes direcciones y no sé qué puede surgir en el futuro. Podría ser mi obra maestra, sí, por lo menos hasta que haga mi propia adaptación de la Biblia al cómic.
Y: Como hizo Robert Crumb…
JR: Sí, pero bien hecha… (risas). No, en serio, prometo no hacer jamás una versión de la Biblia.
Y: ¿Por qué?
JR: Porque es demasiado aburrida.
Y: Bueno, en ese sentido, tú hiciste tu propia versión de una historieta de Robert Crumb, Short Story of America, que era mejor que la de Crumb. Podrías hacer lo mismo con la Biblia y mejorársela.
JR: Sí, tal vez (risas).

Y: ¿Cuáles son tus próximos proyectos después de Prison Pit?
JR: No tengo ni idea.
Y: ¿En serio?
JR: Sí, no sé. Seguiré trabajando en la serie de animación hasta principios de 2017. Espero que después tenga un poco de tiempo libre para retomar Prison Pit. Además, se ha hecho una adaptación del primer libro a dibujos animados y hay posibilidades de que se haga una versión de noventa minutos con todos los libros.

Y: En realidad Prison Pit es muy cinematográfico. En mi opinión tiene una gran influencia del cine. No te sabría decir de qué tipo de cine ni qué películas, pero creo que es así. Sin ir más lejos, primeras páginas del primer libro es puro cine.
JR: Sí, está muy influenciada por el cine. Por películas raras y por cómics raros que estaba leyendo por esa época. Pero es curioso porque, cuando empecé a hacerlo, nunca imaginé que podría ser adaptado al cine. Creo que es importante que un dibujante trabaje sin pensar si su trabajo va a acabar siendo una película de animación o convertido en otra cosa. Hice Prison Pit porque era lo que quería hacer y lo hice como quería hacerlo sin pensar en nada más porque ¿quién iba a querer adaptar eso? Por un lado es súper violento pero por otro tiene una atmósfera muy artie. No tiene la misma acción que una película normal, así que cuando la gente de Rug Bug me comentó que querían animarla les dije, vale…
Y: Es vuestro tiempo y vuestro dinero…
JR: Sí, claro, pero yo tenía muchas dudas de que se pudiera adaptar. Sin embargo ellos lo han conseguido. La música y todo lo que han hecho capta muy bien el espíritu de la obra. Además, aunque hay partes en el libro que son muy de cómic, hay otras que funcionan directamente como si fueran un storyboard.

Johnny Ryan posiblemente el dibujante más irreverente, gamberro, cafre y salvaje del cómic norteamericano actual. Sus tebeos rezuman fluidos corporales que abarcan una gama cromática que va del blanco al rojo, pasando por el verde, el amarillo y el marrón.
Este autor, que hace las delicias de un amplio público infantil de 7 a 40 años, pasó por España recientemente y Yorokobu tuvo la suerte de poder hablar con él.
Atención padres, estómagos sensibles, políticos en campaña y catedráticos de metafísica, este contenido puede resultar altamente ofensivo a su inteligencia.

Yorokobu: Hola Johnny. Es un verdadero placer conocerte y poder charlar contigo.
Johnny Ryan: Hola [en español en el original]. Gracias.
Y: ¿Es la primera vez que estás en España?
JR: Sí [en español]. He estado en Bilbao, ahora en Madrid y me marcho el viernes por la mañana.
Y: Espero que te lo estés pasando bien.
JR: Sí [en español].

Y: Una cosa que siempre me ha llamado la atención es esa introducción que hay en tu web. Un texto que dice algo así como «¿Recordáis a ese chico del colegio? El de los dibujos llenos de violencia y líneas irregulares en la parte de atrás de su carpeta. ¿No os habéis preguntado qué fue de él? Bueno, él es Johnny Ryan».
JR: Exacto.
Y: Ese chico ahora es un hombre de éxito. Un gran dibujante de cómics. Por eso creo que sería mucho más interesante preguntarnos ¿qué ha sido de tus compañeros de colegio?
JR: (Risas) No sé, no estoy en contacto con nadie del colegio. Supongo que es gente normal que tiene trabajos normales.
Y: ¿Cómo era tu vida en el colegio? ¿Eras el más popular? ¿Eras el tío raro?
JR: Más bien creo que era invisible. No era considerado ni el más artístico ni el más gracioso. No tenía demasiados amigos. Además, especialmente en la época del instituto, vivía muy lejos de donde estudiaba, así que creo que en realidad era un ente bastante invisible.

Y: ¿Fue una época divertida?
JR: No, para nada. De hecho, no acostumbro a mirar atrás muy a menudo.
Y: ¿Y cómo es que ese chico comienza a aficionarse a los tebeos? ¿Cuáles eran tus autores favoritos?
JR: Leía los tebeos que se publicaban en los periódicos. Peanuts, The Far Side de Gary Larson, Calvin and Hobbes. Luego pasé a Mad, me gustaba mucho Mad magazine, y luego tebeos de Marvel. Tenía un club de cómics Marvel y leíamos tebeos juntos. Leía cualquier cosa y luego empecé con Fantagraphics y los libros de Robert Crumb, Daniel Clowes… Hasta que vi una una edición alemana de un libro de bocetos de Crumb del 69 o por ahí y eso cambió mi vida. Me dije, «eso es lo que yo quiero hacer».

Y: Desde muy pronto comenzaste hacer tus propios tebeos como Angry Youth Comix o los New Character Parade. ¿Crees que es la autoedición la mejor forma de entrar en el mundo del cómic?
JR: Sí. De hecho creo que es la única forma. Al principio no hay muchas más opciones que hacer tu propios cómics de manera independiente o subterránea. No suele haber recompensas por hacerlos, pero los editores se dan cuenta de que te lo tomas en serio.

Y: Una de las cosas que siempre he admirado de ti es tu talento para los negocios. Además de tus libros en Fantagraphics, de tus propios fanzines, publicabas incluso tus cuadernos de bocetos, vendías originales y aceptabas encargos de gente que te proponía un tema, el que fuera, y tú se lo dibujabas.
JR: Si quieres vivir de ser dibujante de cómics tienes que hacer ese tipo de cosas. Yo no puedo vivir solo de mis tebeos. Tengo que hacer trabajos de ilustración, de diseño, hacer varios libros a la vez, encargos… Vivo de la acumulación de diferentes trabajos.
Y: ¿Tuviste algún tipo de apoyo por parte de tu familia cuando decidiste dedicarte a los tebeos?
JR: No.

Y: ¿Y qué tal lo llevabas?
JR: Mal. Me sentí fatal. Todavía hay cierto dolor por todo ello. Ahora la cosa ha cambiado un poco. Se ha convertido en una forma de vida, hago una serie de televisión y mi madre dice «ah, mira qué bien», pero antes era una cosa el tipo «haz algo útil» o «¿qué pasa contigo? ¿Por qué no te pones a trabajar en la oficina de Correos?».
Y: Muchos chavales en la misma situación hubieran tirado la toalla. ¿Por qué crees que tú seguiste adelante?
JR: Sabía que no tenía otra cosa que hacer. No podía imaginar vivir de otra forma o trabajar en otra cosa. Para mí era muy importante continuar.

Y: Hay un gran número de dibujantes y guionistas de cómics que crecieron en familias judías. Autores como Spiegelman, Harvey Peckar, Will Eisner, pero si no estoy equivocado no hay tantos que procedan de familias católicas salvo Robert Crumb o tú. ¿Crees que la educación católica ha influido en tu obra?
RJ: Bueno, no tuve una educación católica demasiado estricta. Tuve más bien una educación laica pero sí es cierto que iba a la escuela dominical, a la iglesia y, cuando era pequeño, quería ser cura. Pero luego me interesaron las chicas y ya sabes…
Y: Pero ser cura es una muy buena profesión. Tienes casa gratis, comida gratis, dinero y, si te apetece, incluso puedes tener sexo.
JR: Sí, es cierto (risas). Suena bien, pero en cierta manera creo que eso de ejercer cierta autoridad sobre otras personas que no sean yo, me resultaba un poco raro.

Y: En tus tebeos aparecen de forma frecuente los pedos, las cacas, los mocos, los vómitos, la lefa, la sangre, las peleas… ¿Por qué es tan divertida la violencia y todo lo escatológico?
JR: No lo sé. No puedo explicarlo, pero es algo que lleva siendo gracioso desde hace miles de años. Creo que es parte de la naturaleza humana. De todas formas y aunque no lo creas, hay gente que no piensa que sea tan divertido y no se atreve a cruzar la línea. A aquellos que sí tienen sentido del humor, a esos sí que les resulta gracioso.

Y: ¿Has tenido algún tipo de problemas a consecuencia de tu tipo de humor? No me refiero únicamente a lo escatológico o lo sexual, sino a temas como los musulmanes o los ataques del 11-S contra las Torres Gemelas.
JR: No directamente, pero si pones mi nombre en Google encontrarás gente a la que no le gusto ni yo ni mi humor. En todo caso, no tengo la sensación de que eso afecte para nada a mi trabajo. Sigo haciendo encargos para Nickelodeon, he trabajado para Bloomberg Business Week, Runners Work, National Geographic Kids y otras muchas revistas. Además, nunca ha venido nadie en persona a pegarme y en Fantagraphics hago lo que me apetece sin ninguna limitación, así que todo bien.

Y: ¿Tampoco has tenido problemas con Pig, Goat, Banana, Cricket, la nueva serie de animación que haces para Nickelodeon?
JR: Lo hago como cualquier otro trabajo que haga para Nickelodeon, una revista o lo que sea. Ellos tienen gente, programadores, que te dicen lo que quieren. ‘Esto es lo que queremos. Esto es lo que queremos que nos des’ y yo no intento darles nada que no quieran porque mi intención es tener continuidad en mi trabajo. Es importante para mí conseguir un respaldo laboral, mantenerme, alimentarme. Intento ser todo lo gracioso que puedo, pero hay reglas que tengo que cumplir.

Y: ¿Podríamos hablar en cierta manera de censura en Nickelodeon?
JR: Bueno, es un canal para niños. Tienen ciertas restricciones que hay que cumplir, pero eso hace que busquemos otras formas más divertidas y más creativas de hacerlo.
Y: Y como curiosidad, ¿cómo se logra vender una serie de animación tan personal como la vuestra a una gran compañía como Nickelodeon?
JR: Trabajaba haciendo cómics para la revista de Nickelodeon y hacía tebeos con Dave Cooper. Él me mandó unas ideas de personajes y yo escribí algunos guiones para cómics con ellos. Un tiempo después, Nickelodeon llamó a Cooper y le dijeron que estaban pensando en hacer una serie y él me llamó por si me apetecía que desarrollásemos esa idea para la cadena. Le dije que sí. Estuvimos trabajando en ello bastante tiempo, unos seis años y ahora, por fin, la serie está en antena.

Y: Volviendo a lo que hablábamos de tu talento para los negocios, Pig, Goat, Banana, Cricket tiene que generar mucho dinero en concepto de merchandising, ¿no?
JR: Yo aún no lo he visto (risas). El merchandising en una serie como esta entra en juego hacia la tercera temporada y aún así no está garantizado que la cadena lo produzca. Por ahora es pronto para que hagan merchandising.

Y: Te lo preguntaba porque he visto en Amazon almohadas y algún otro producto con dibujos de la serie.
JR: Probablemente es gente que imprime con transfers o fotocopias pero no es merchandising original. Te aseguro que no gano ni un céntimo con esas almohadas que te has comprado (risas).
Y: Uno de tus trabajos más conocidos es el cómic Prison Pit. En España se han editado los cuatro libros que hay hasta el momento en dos tomos traducidos como Pudridero, por parte de Fulgencio Pimentel y Entrecómics cómics.
JR: No, son cinco. Ya hay cinco acabados y habrá un sexto.

Y: Cinco tomos de una novela gráfica llena de violencia, de sangre, de heces… ¿Podríamos decir que es tu obra más ambiciosa, que es tu obra maestra?
JR: Hasta la fecha, probablemente. Pero no suelo mirar las cosas de esa manera. Tan solo es lo que estoy haciendo ahora y es lo que me apetece hacer. Me gusta trabajar en cosas que vayan en diferentes direcciones y no sé qué puede surgir en el futuro. Podría ser mi obra maestra, sí, por lo menos hasta que haga mi propia adaptación de la Biblia al cómic.
Y: Como hizo Robert Crumb…
JR: Sí, pero bien hecha… (risas). No, en serio, prometo no hacer jamás una versión de la Biblia.
Y: ¿Por qué?
JR: Porque es demasiado aburrida.
Y: Bueno, en ese sentido, tú hiciste tu propia versión de una historieta de Robert Crumb, Short Story of America, que era mejor que la de Crumb. Podrías hacer lo mismo con la Biblia y mejorársela.
JR: Sí, tal vez (risas).

Y: ¿Cuáles son tus próximos proyectos después de Prison Pit?
JR: No tengo ni idea.
Y: ¿En serio?
JR: Sí, no sé. Seguiré trabajando en la serie de animación hasta principios de 2017. Espero que después tenga un poco de tiempo libre para retomar Prison Pit. Además, se ha hecho una adaptación del primer libro a dibujos animados y hay posibilidades de que se haga una versión de noventa minutos con todos los libros.

Y: En realidad Prison Pit es muy cinematográfico. En mi opinión tiene una gran influencia del cine. No te sabría decir de qué tipo de cine ni qué películas, pero creo que es así. Sin ir más lejos, primeras páginas del primer libro es puro cine.
JR: Sí, está muy influenciada por el cine. Por películas raras y por cómics raros que estaba leyendo por esa época. Pero es curioso porque, cuando empecé a hacerlo, nunca imaginé que podría ser adaptado al cine. Creo que es importante que un dibujante trabaje sin pensar si su trabajo va a acabar siendo una película de animación o convertido en otra cosa. Hice Prison Pit porque era lo que quería hacer y lo hice como quería hacerlo sin pensar en nada más porque ¿quién iba a querer adaptar eso? Por un lado es súper violento pero por otro tiene una atmósfera muy artie. No tiene la misma acción que una película normal, así que cuando la gente de Rug Bug me comentó que querían animarla les dije, vale…
Y: Es vuestro tiempo y vuestro dinero…
JR: Sí, claro, pero yo tenía muchas dudas de que se pudiera adaptar. Sin embargo ellos lo han conseguido. La música y todo lo que han hecho capta muy bien el espíritu de la obra. Además, aunque hay partes en el libro que son muy de cómic, hay otras que funcionan directamente como si fueran un storyboard.

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