19 de octubre 2010    /   IDEAS
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José Antonio Marina: «La tecnología está cambiando la forma en que utilizamos el cerebro»

19 de octubre 2010    /   IDEAS     por          
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“Qué niño tan inteligente. Se sabe media Wikipedia”. ¿…? Pues no. La medida de la inteligencia no tiene nada que ver con la cultura ni con la acumulación de datos. “La inteligencia”, según José Antonio Marina, filósofo especializado en inteligencia, fenomenología y lingüística, “consiste en dirigir bien nuestro comportamiento. La función de la inteligencia no es conocer. Es ayudarnos a resolver los problemas vitales que se nos presenten. La inteligencia tiene que ser todoterreno”.

Esto desmonta una creencia tan absurda como popularmente extendida. Esa idea de “mi niño es muy listo porque se sabe todas las capitales de todos los países del mundo”. Sí, claro. Pero ese talentazo ni sabe cocinar, ni ahorra un céntimo y su padre tiene que hacerle la matrícula de la universidad todos los años… ¡Qué monstruo el chiquillo!

Pocas veces la inteligencia se ha asociado al arte de saber vivir y ésa es una de las cuestiones que José Antonio Marina, que este jueves participará en El Ser Creativo, ha puesto sobre la mesa en sus decenas de años de estudio de la mente humana. Pero no se asusten si su hijo responde al cuadro descrito de ‘muy listo, muy listo pero vive como un orangután’.

Dice Marina que “ahora tenemos la certeza y la seguridad de que las capacidades se pueden educar. Lo explico en mi libro La educación del talento. Ahí hablo de la inteligencia triunfante. Tenemos que aprovechar lo que hemos aprendido en los últimos 15 años en neurociencia para aplicarlo en el colegio”.

Hasta las disfunciones se pueden mejorar”, enfatiza Marina. “En los niños sanos se puede potenciar el talento y ahora sabemos cuál es el mejor momento para trabajar en el desarrollo de cada capacidad”.

El filósofo plantea que esta información se incorpore en el sistema educativo para optimizar los procesos de aprendizaje. Esta medida supondría una mejora radical en el sistema de enseñanza pero, además, ¿no es necesario crear un sistema donde haya más espacio para la creatividad?

Sin duda. El sistema actual es muy cerrado. Tenemos que cambiar esto. Europa lo está intentando modificar con su programa Desarrollo de competencias. La escuela española está muy cerrada en los contenidos y no nos lo podemos permitir. En la educación universitaria se fomenta muy poco la creatividad y el espíritu emprendedor. Esto perjudica a toda la sociedad. La innovación es la gran riqueza de las sociedades y en España estamos bloqueando la creatividad.

Muchos diseñadores piensan que los juegos actuales para niños reducen la creatividad porque están muy dirigidos. Dicen que, antes, los niños cogían una escoba y la convertían en una lanza, un caballo, un avión… Los videojuegos, por ejemplo, plantean un escenario cerrado donde el niño sólo puede elegir entre varias posibilidades dentro de ese entorno.

Los estudios dicen que los videojuegos favorecen la rapidez de respuesta y la capacidad de relacionar cosas distintas. Pero no fomentan la creatividad ni la facultad de buscar soluciones nuevas a las ya planteadas. En los países menos desarrollados, en cambio, los niños utilizan cosas que no son juguetes para jugar. Esto hace que inventen más cosas.

Los niños de nuestra sociedad tienen poco tiempo para jugar juntos. Ahora pasan mucho tiempo jugando solos en el ordenador. Estamos cuidando poco el sistema de relación de los niños. En primaria se fomenta la creatividad pero a partir de los 6 años hay un fallo de enfoque. A los profesores les parece que la creatividad es perder el tiempo. Por ejemplo, se presta muy poca atención al dibujo.

Mucho ordenador = mucha dispersión. Los psicólogos y pedagogos no dejan de repetir que los niños de la cultura del hiperlink y el multitasking llevan mal eso de la concentración…

Estos niños han adquirido la facultad de atender a varios canales a la vez. Se llama conmutación rápida. Pero han perdido la capacidad de guardar cosas en la memoria. No tienen capacidad de recordar a largo plazo esta información que van procesando tan rápido. Nosotros insistimos en que hay que investigar. Las nuevas tecnologías están cambiando la forma en que utilizamos el cerebro. Ahora hay más niños con problemas de atención y sospechamos que tiene mucho que ver con la televisión, especialmente, y el ordenador. Estos medios propician modos distintos de gestionar nuestro cerebro y lo que es seguro es que afecta a la memoria y a la atención.

Hablas a menudo de la inteligencia creadora. ¿La defines?

La inteligencia creadora es buscar intencionadamente soluciones nuevas y no aplicar las que ya se tienen. El arte moderno, por ejemplo, es menos creativo. Parecía que todo era espontaneidad y, en realidad, lo que se estaba haciendo era muy repetitivo.

“Qué niño tan inteligente. Se sabe media Wikipedia”. ¿…? Pues no. La medida de la inteligencia no tiene nada que ver con la cultura ni con la acumulación de datos. “La inteligencia”, según José Antonio Marina, filósofo especializado en inteligencia, fenomenología y lingüística, “consiste en dirigir bien nuestro comportamiento. La función de la inteligencia no es conocer. Es ayudarnos a resolver los problemas vitales que se nos presenten. La inteligencia tiene que ser todoterreno”.

Esto desmonta una creencia tan absurda como popularmente extendida. Esa idea de “mi niño es muy listo porque se sabe todas las capitales de todos los países del mundo”. Sí, claro. Pero ese talentazo ni sabe cocinar, ni ahorra un céntimo y su padre tiene que hacerle la matrícula de la universidad todos los años… ¡Qué monstruo el chiquillo!

Pocas veces la inteligencia se ha asociado al arte de saber vivir y ésa es una de las cuestiones que José Antonio Marina, que este jueves participará en El Ser Creativo, ha puesto sobre la mesa en sus decenas de años de estudio de la mente humana. Pero no se asusten si su hijo responde al cuadro descrito de ‘muy listo, muy listo pero vive como un orangután’.

Dice Marina que “ahora tenemos la certeza y la seguridad de que las capacidades se pueden educar. Lo explico en mi libro La educación del talento. Ahí hablo de la inteligencia triunfante. Tenemos que aprovechar lo que hemos aprendido en los últimos 15 años en neurociencia para aplicarlo en el colegio”.

Hasta las disfunciones se pueden mejorar”, enfatiza Marina. “En los niños sanos se puede potenciar el talento y ahora sabemos cuál es el mejor momento para trabajar en el desarrollo de cada capacidad”.

El filósofo plantea que esta información se incorpore en el sistema educativo para optimizar los procesos de aprendizaje. Esta medida supondría una mejora radical en el sistema de enseñanza pero, además, ¿no es necesario crear un sistema donde haya más espacio para la creatividad?

Sin duda. El sistema actual es muy cerrado. Tenemos que cambiar esto. Europa lo está intentando modificar con su programa Desarrollo de competencias. La escuela española está muy cerrada en los contenidos y no nos lo podemos permitir. En la educación universitaria se fomenta muy poco la creatividad y el espíritu emprendedor. Esto perjudica a toda la sociedad. La innovación es la gran riqueza de las sociedades y en España estamos bloqueando la creatividad.

Muchos diseñadores piensan que los juegos actuales para niños reducen la creatividad porque están muy dirigidos. Dicen que, antes, los niños cogían una escoba y la convertían en una lanza, un caballo, un avión… Los videojuegos, por ejemplo, plantean un escenario cerrado donde el niño sólo puede elegir entre varias posibilidades dentro de ese entorno.

Los estudios dicen que los videojuegos favorecen la rapidez de respuesta y la capacidad de relacionar cosas distintas. Pero no fomentan la creatividad ni la facultad de buscar soluciones nuevas a las ya planteadas. En los países menos desarrollados, en cambio, los niños utilizan cosas que no son juguetes para jugar. Esto hace que inventen más cosas.

Los niños de nuestra sociedad tienen poco tiempo para jugar juntos. Ahora pasan mucho tiempo jugando solos en el ordenador. Estamos cuidando poco el sistema de relación de los niños. En primaria se fomenta la creatividad pero a partir de los 6 años hay un fallo de enfoque. A los profesores les parece que la creatividad es perder el tiempo. Por ejemplo, se presta muy poca atención al dibujo.

Mucho ordenador = mucha dispersión. Los psicólogos y pedagogos no dejan de repetir que los niños de la cultura del hiperlink y el multitasking llevan mal eso de la concentración…

Estos niños han adquirido la facultad de atender a varios canales a la vez. Se llama conmutación rápida. Pero han perdido la capacidad de guardar cosas en la memoria. No tienen capacidad de recordar a largo plazo esta información que van procesando tan rápido. Nosotros insistimos en que hay que investigar. Las nuevas tecnologías están cambiando la forma en que utilizamos el cerebro. Ahora hay más niños con problemas de atención y sospechamos que tiene mucho que ver con la televisión, especialmente, y el ordenador. Estos medios propician modos distintos de gestionar nuestro cerebro y lo que es seguro es que afecta a la memoria y a la atención.

Hablas a menudo de la inteligencia creadora. ¿La defines?

La inteligencia creadora es buscar intencionadamente soluciones nuevas y no aplicar las que ya se tienen. El arte moderno, por ejemplo, es menos creativo. Parecía que todo era espontaneidad y, en realidad, lo que se estaba haciendo era muy repetitivo.

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Opiniones 5
  • Me alegro un montón de que haya gente como José Antonio Marina, que se preocupe por estos temas. Mi novio es profesor y está muy preocupado por el tipo de educación que se da en las aulas. La creatividad se está aparcando en un rincón del aula.
    Me sorprende la poquísima importancia que se le da a la educación artística, ya que no hay personal cualificado que lo imparta, por lo que las clases terminan convirtiéndose en la mayoría de los casos en hacer fichas y fichas de cosas que miran de lejos el desarrollo de la creatividad.
    Yo tuve una educación artística paralela a la educación convencional. Es un campo que te ayuda a ver qué puedes llegar a hacer cosas increíbles.

    La creatividad es una forma de vida, está por todas partes.
    Compraré y leeré el libro.
    José Antonio Marina.

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