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3 de junio 2014    /   CREATIVIDAD
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Los números del terror

3 de junio 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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No decidas al primer golpe de vista. José Ramón Coto Gallego ha diseñado estos números con la intención de que los mires varias veces antes de aprobarlos. El director de arte arrancó de unas formas rectangulares para crear estos dígitos y añadió un carácter gótico, «de blackletter con una mancha potente» y un cierto aire de castillo medieval. Después incorporó «toques de apariencia de arquitectura neogótica» para darle «esa estética que tiene a la vez algo de inquietante y bonito», pero un ‘bonito’ «alejado del sentido preciosista».
«Quería crear algo más allá de lo ‘bonito’ o ilustrativo per se, algo que independientemente del carácter gráfico y anatómico del número, hubiese que mirarlo unas cuantas veces para determinar si gusta o no», explica. «Es como cuando llaman a un disco un ‘growing’, para decir que, cuando lo escuchas al principio, no sabes qué pensar, pero en cada escucha parece ir creciendo hasta convencerte de que realmente te gusta. Pues eso mismo».
Ese fue el punto de salida. José Ramón Coto Gallego pensó que «los números tenían que partir de unas formas rectangulares. Todas las anteriores colaboraciones que he podido ver son de carácter redondo y quería huir de eso. Y además, quería añadir al diseño mi pasión por la caligrafía (como casi siempre hago en trabajos personales)».
Eso es lo que denomina «el toque curioso del proyecto» porque «precisamente la caligrafía gótica no tiene números propios como tal, sino que hace como todos los alfabetos. Los toma de los árabes y los adapta al estilo, así que el trabajo iba a ser una interpretación sin base formal como tal».
«Ahí es cuando entra ese carácter gótico, de blackletter con una mancha potente, que pueden parecer de castillo y de miedo (en especial por los pies y el cuerpo) y que, aunque en teoría debería dotar al número de un carácter rígido, se compensa con los remates curvos y desenfadados que tienen los números además de los detalles interiores inspirados en el pinstriping», continúa.
«Si a todo esto le añades unos toques de apariencia neogótica en la arquitectura (estilo Gaudí con, incluso, esos toques arabescos que él mismo incluía), que le dan ese carácter moderno y esa estética que tiene a la vez algo de inquietante y de bonito (pero no en el sentido preciosista), tienes exactamente lo que he intentado transmitir con estos números», especifica. «Es decir, que todo gira en torno a lo gótico, en la forma y anatómica por la parte de caligrafía gótica o blackletter, y en la apariencia gráfica por esa parte neogótica un poco a lo Gaudí arquitecto en algunas obras».
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No decidas al primer golpe de vista. José Ramón Coto Gallego ha diseñado estos números con la intención de que los mires varias veces antes de aprobarlos. El director de arte arrancó de unas formas rectangulares para crear estos dígitos y añadió un carácter gótico, «de blackletter con una mancha potente» y un cierto aire de castillo medieval. Después incorporó «toques de apariencia de arquitectura neogótica» para darle «esa estética que tiene a la vez algo de inquietante y bonito», pero un ‘bonito’ «alejado del sentido preciosista».
«Quería crear algo más allá de lo ‘bonito’ o ilustrativo per se, algo que independientemente del carácter gráfico y anatómico del número, hubiese que mirarlo unas cuantas veces para determinar si gusta o no», explica. «Es como cuando llaman a un disco un ‘growing’, para decir que, cuando lo escuchas al principio, no sabes qué pensar, pero en cada escucha parece ir creciendo hasta convencerte de que realmente te gusta. Pues eso mismo».
Ese fue el punto de salida. José Ramón Coto Gallego pensó que «los números tenían que partir de unas formas rectangulares. Todas las anteriores colaboraciones que he podido ver son de carácter redondo y quería huir de eso. Y además, quería añadir al diseño mi pasión por la caligrafía (como casi siempre hago en trabajos personales)».
Eso es lo que denomina «el toque curioso del proyecto» porque «precisamente la caligrafía gótica no tiene números propios como tal, sino que hace como todos los alfabetos. Los toma de los árabes y los adapta al estilo, así que el trabajo iba a ser una interpretación sin base formal como tal».
«Ahí es cuando entra ese carácter gótico, de blackletter con una mancha potente, que pueden parecer de castillo y de miedo (en especial por los pies y el cuerpo) y que, aunque en teoría debería dotar al número de un carácter rígido, se compensa con los remates curvos y desenfadados que tienen los números además de los detalles interiores inspirados en el pinstriping», continúa.
«Si a todo esto le añades unos toques de apariencia neogótica en la arquitectura (estilo Gaudí con, incluso, esos toques arabescos que él mismo incluía), que le dan ese carácter moderno y esa estética que tiene a la vez algo de inquietante y de bonito (pero no en el sentido preciosista), tienes exactamente lo que he intentado transmitir con estos números», especifica. «Es decir, que todo gira en torno a lo gótico, en la forma y anatómica por la parte de caligrafía gótica o blackletter, y en la apariencia gráfica por esa parte neogótica un poco a lo Gaudí arquitecto en algunas obras».
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