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30 de junio 2014    /   DIGITAL
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Juego de riders

30 de junio 2014    /   DIGITAL     por          
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Aquí no hay siete reinos, ni barcos ni caballos. Hay todo un Mundo, plagado de lands, o territorios por dominar, pero en bicicleta. Hasta ahora, en él solo ha reinado una dinastía, la de La Corporación, cuyo monarca es el coche y, sus aliados, el humo, el petróleo y la polución. Sin embargo, las pugnas por hacerse con calles, barrios y urbes enteras son ahora más visibles que nunca. Desde más allá del Muro, se oyen timbres y pedaleos. Es El Movimiento, un nuevo orden mundial con una filosofía meridiana: el mejor Rider conquistará la tierra. Todo hace pensar que el equilibrio civil está a punto de quebrar.

Esta curiosa aventura propone la aplicación RiderState, un juego geolocalizado para ciclistas, que registra tu actividad en tiempo real a través de tu smartphone. Al final del trayecto, se muestra al usuario la distancia recorrida, por dónde ha pasado, qué territorios ha conquistado y sus estadísticas dentro del juego. La mecánica es sencilla: si quieres hacer tuyo uno de los lands (territorio de 100×100 metros) has de apretar allí tus ruedas contra el asfalto todas las veces que puedas. Cada paso, un punto. Eso sí, no vale lanzarse a dar vueltas a la manzana como un perturbado: no cuenta si te paseas más de una vez por un land en el mismo recorrido, ni más de dos veces cada 24 horas.
«Al final, premiamos a las personas que más cogen la bicicleta. No a los más rápidos ni a los que tengan mejores piernas, sino a los más fieles a la bicicleta. La intención es fomentar este medio de transporte», explica Santiago Casado, uno de los creadores del proyecto, que cuenta con 2.000 usuarios en más de 40 países.
El latido de la conquista: Madrid. Los de la metrópoli castellana ya han superado los 10.000 kilómetros en bicicleta conectados a esta app gratuita. Este mapa animado muestra el flujo de los Riders asentados en la capital, durante los primeros días de asedio.

RiderState aún se encuentra en fase de pruebas y pretende introducir nuevas funcionalidades en el juego que potencien la parte social de la comunidad. Los participantes podrán contactar unos con otros, ver quién es el colonizador de cada land, quién ha osado robarles una comarca y, sobre todo, entrarán en el juego de clanes (hay 3 grandes familias: urbano, carretera y MTB) y bandas (grupos privados). Uno podrá ir subiendo de categoría por méritos o mediante pago. Todo un ateneo en torno a la bicicleta.
La idea floreció hace tres años, cuando tres estudiantes de periodismo esbozaron una posible revista online sobre ciclismo. Al final, lo que armaron fue una empresa, con un proyecto bastante distinto al primero, pero con su médula, la bicicleta, intacta. Hasta el momento, la única financiación procede del bolsillo de los fundadores y de un (ahora inusitado) préstamo público. Desean que su proyecto triunfe por dos motivos: poder vivir de lo que les gusta y conseguir que las ciudades dejen de ser territorio hostil para las bicis.
«Como en muchos juegos, quisimos crear una ambientación con buenos y malos», expone Santiago, «donde bueno es todo aquel que monta en bici. Por contra está la malvada, La Corporación, el lobby empresarial contrario a la bicicleta. No citamos más, pero digamos que replicamos lo que pasa en muchas ciudades en el mundo: el coche es quien manda, y la persona (ya sea andando o en bici) es residual. Tratamos de dar la vuelta a esto».
Ambiciones napoleónicas que, hastiadas de esperar una gestión urbana sensata que nunca llega, formarán su propio imperio de jinetes a dos ruedas.

Aquí no hay siete reinos, ni barcos ni caballos. Hay todo un Mundo, plagado de lands, o territorios por dominar, pero en bicicleta. Hasta ahora, en él solo ha reinado una dinastía, la de La Corporación, cuyo monarca es el coche y, sus aliados, el humo, el petróleo y la polución. Sin embargo, las pugnas por hacerse con calles, barrios y urbes enteras son ahora más visibles que nunca. Desde más allá del Muro, se oyen timbres y pedaleos. Es El Movimiento, un nuevo orden mundial con una filosofía meridiana: el mejor Rider conquistará la tierra. Todo hace pensar que el equilibrio civil está a punto de quebrar.

Esta curiosa aventura propone la aplicación RiderState, un juego geolocalizado para ciclistas, que registra tu actividad en tiempo real a través de tu smartphone. Al final del trayecto, se muestra al usuario la distancia recorrida, por dónde ha pasado, qué territorios ha conquistado y sus estadísticas dentro del juego. La mecánica es sencilla: si quieres hacer tuyo uno de los lands (territorio de 100×100 metros) has de apretar allí tus ruedas contra el asfalto todas las veces que puedas. Cada paso, un punto. Eso sí, no vale lanzarse a dar vueltas a la manzana como un perturbado: no cuenta si te paseas más de una vez por un land en el mismo recorrido, ni más de dos veces cada 24 horas.
«Al final, premiamos a las personas que más cogen la bicicleta. No a los más rápidos ni a los que tengan mejores piernas, sino a los más fieles a la bicicleta. La intención es fomentar este medio de transporte», explica Santiago Casado, uno de los creadores del proyecto, que cuenta con 2.000 usuarios en más de 40 países.
El latido de la conquista: Madrid. Los de la metrópoli castellana ya han superado los 10.000 kilómetros en bicicleta conectados a esta app gratuita. Este mapa animado muestra el flujo de los Riders asentados en la capital, durante los primeros días de asedio.

RiderState aún se encuentra en fase de pruebas y pretende introducir nuevas funcionalidades en el juego que potencien la parte social de la comunidad. Los participantes podrán contactar unos con otros, ver quién es el colonizador de cada land, quién ha osado robarles una comarca y, sobre todo, entrarán en el juego de clanes (hay 3 grandes familias: urbano, carretera y MTB) y bandas (grupos privados). Uno podrá ir subiendo de categoría por méritos o mediante pago. Todo un ateneo en torno a la bicicleta.
La idea floreció hace tres años, cuando tres estudiantes de periodismo esbozaron una posible revista online sobre ciclismo. Al final, lo que armaron fue una empresa, con un proyecto bastante distinto al primero, pero con su médula, la bicicleta, intacta. Hasta el momento, la única financiación procede del bolsillo de los fundadores y de un (ahora inusitado) préstamo público. Desean que su proyecto triunfe por dos motivos: poder vivir de lo que les gusta y conseguir que las ciudades dejen de ser territorio hostil para las bicis.
«Como en muchos juegos, quisimos crear una ambientación con buenos y malos», expone Santiago, «donde bueno es todo aquel que monta en bici. Por contra está la malvada, La Corporación, el lobby empresarial contrario a la bicicleta. No citamos más, pero digamos que replicamos lo que pasa en muchas ciudades en el mundo: el coche es quien manda, y la persona (ya sea andando o en bici) es residual. Tratamos de dar la vuelta a esto».
Ambiciones napoleónicas que, hastiadas de esperar una gestión urbana sensata que nunca llega, formarán su propio imperio de jinetes a dos ruedas.

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