23 de febrero 2015    /   DIGITAL
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Ser más listo por 60 dólares al año

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Una gran variedad de aplicaciones prometen convertirte en un ser más listo si te entrenas con ellas.
Laberintos que rotan, figuras geométricas que se confunden entre sí y colores cambiantes forman parte de los ejercicios que proponen las aplicaciones móviles para entrenar el cerebro. Se trata de plataformas llenas de jueguecitos en los que el usuario debe poner la máxima atención para reconocer patrones o realizar varias tareas al mismo tiempo.
El premio: volverse más listo. Al menos es lo que sugieren algunas de estas aplicaciones plagadas de pruebas psicopedagógicas. Entre las más conocidas está Lumosity, que da a elegir al usuario los campos en los que se quiere entrenar. En la categoría ‘Memory’ ofrece la opción de mejorar en asociar nombres a las caras, recordar patrones y localizaciones o almacenar piezas de información en tu cabeza.
Otras tantas opciones se pueden marcar para mejorar en velocidad o en atención. Leyendo todos los campos en los que uno se puede entrenar parece que estemos ante una preparación militar. Después de haber puesto en un compromiso tus niveles de estrés con un par de pruebas de evaluación, el software te dice qué porcentaje de aciertos tienes respecto a la media de tu edad, lo cual te incentiva a continuar y mejorar tu ranking. Lo que ocurre es que esto solo te lo comunica al principio, para acceder a esa información más adelante hay que suscribirse. En el caso de Lumosity se trata de pagar 60 dólares al año para acceder de forma ilimitada a todas las opciones.
lumosity
¿En qué se diferencian de un sudoku?
Se podría decir que estas aplicaciones cumplen la función que antes tenía la sección de pasatiempos en los periódicos y revistas. No es exactamente así. Pablo Varona, profesor de la Universidad Autónoma y especialista en Neurociencia Computacional, pone el acento diferenciador en el factor interactivo. «Los dispositivos proporcionan un medio para interactuar. La persona no solo está viendo algo y adquiriendo información en un sentido unidireccional, sino que está interactuando. Y en el aprendizaje la interacción se considera muy importante».
No es como estar recibiendo información de la lectura de un libro. Gracias a la interacción tenemos la posibilidad de modificar cómo se desarrolla el aprendizaje.«Si el sistema se da cuenta de qué nivel de juego tiene el usuario y escala el nivel de dificultad en función de esa interacción, puede haber un aprendizaje personalizado», apunta Varona. Estas aplicaciones suelen aspirar a hacerlo, proponiendo nuevos retos a los usuarios a medida que estos van demostrando su habilidad. Como NeuroNation, que permite personalizar los aspectos que quieres entrenar, evaluando la concentración, la memoria y el razonamiento.
¿Entrenar el cerebro?
Volverse más listo gracias a una aplicación puede sonar a frase estúpida, como si fuera posible volver a uno listo de un tortazo, pero en realidad se trata ejercitarse. «Esto es igual que cuando una persona está en baja forma física; en cuanto se ejercita, el tono muscular mejora. Lo mismo pasa con la actividad cerebral. Se puede en cierta forma aumentar el nivel de lo que se está entrenando, por ejemplo la atención visual o la capacidad de memoria a corto plazo», comenta Varona.
El cuánto se pueden mejorar estas capacidades depende de cada uno y de lo que practique. La atención espacio-temporal, los tiempos de reacción o los reflejos están entre las habilidades en las que se puede progresar, al igual que con la percepción sensorial en general, los procesos de memoria y la toma de decisiones. Este último aspecto es extrapolable a situaciones reales, gracias a los juegos estresantes que impulsan a tomar decisiones importantes muy rápido.
¿Funcionan?
La verdadera pregunta es si estos juegos funcionan. Y la respuesta es de lo más sencilla: son una preparación. «En realidad es lo que corresponde a cualquier entrenamiento del tipo que sea. Si se demuestra que para un problema de salud el entrenamiento es útil, entonces los juegos cumplen esa función también», señala el especialista en Neurociencia Computacional, no sin aclarar que esta forma de pensar no es una doctrina. Eso sí, un entrenamiento no se puede hacer durante tres minutos  y regodearse en la satisfacción del deber cumplido durante dos semanas. Sin constancia no hay paraíso (neuronal).

FitBrains te da a elegir entre una lista de problemas que ayudaría a paliar
FitBrains te da a elegir entre una lista de problemas que ayudaría a paliar

Hay aplicaciones donde el entrenamiento está más dirigido, como FitBrains, que no se enfoca a lo que quieres mejorar sino directamente a lo que quieres solucionar. Entre los problemas que la aplicación ayudaría a paliar están la ansiedad, la depresión o la demencia, pero también las migrañas e incluso la diabetes o el Parkinson.
En cualquier caso todas estas aplicaciones se basan en mecanismos de recompensa que incentivan al usuario para que siga superando niveles. Si además notas una mayor agilidad mental, tienes un nuevo motivo para continuar jugando. Por poco aficionado que seas a este tipo de aplicaciones es difícil no caer en un frenesí endiablado cuando empiezas a jugar. El formato ágil y los retos para la memoria o los reflejos, áreas donde se advierten progresos muy rápidamente, hacen que después de un par de pruebas superadas el usuario tenga la sensación de haberse vuelto un genio.

Una gran variedad de aplicaciones prometen convertirte en un ser más listo si te entrenas con ellas.
Laberintos que rotan, figuras geométricas que se confunden entre sí y colores cambiantes forman parte de los ejercicios que proponen las aplicaciones móviles para entrenar el cerebro. Se trata de plataformas llenas de jueguecitos en los que el usuario debe poner la máxima atención para reconocer patrones o realizar varias tareas al mismo tiempo.
El premio: volverse más listo. Al menos es lo que sugieren algunas de estas aplicaciones plagadas de pruebas psicopedagógicas. Entre las más conocidas está Lumosity, que da a elegir al usuario los campos en los que se quiere entrenar. En la categoría ‘Memory’ ofrece la opción de mejorar en asociar nombres a las caras, recordar patrones y localizaciones o almacenar piezas de información en tu cabeza.
Otras tantas opciones se pueden marcar para mejorar en velocidad o en atención. Leyendo todos los campos en los que uno se puede entrenar parece que estemos ante una preparación militar. Después de haber puesto en un compromiso tus niveles de estrés con un par de pruebas de evaluación, el software te dice qué porcentaje de aciertos tienes respecto a la media de tu edad, lo cual te incentiva a continuar y mejorar tu ranking. Lo que ocurre es que esto solo te lo comunica al principio, para acceder a esa información más adelante hay que suscribirse. En el caso de Lumosity se trata de pagar 60 dólares al año para acceder de forma ilimitada a todas las opciones.
lumosity
¿En qué se diferencian de un sudoku?
Se podría decir que estas aplicaciones cumplen la función que antes tenía la sección de pasatiempos en los periódicos y revistas. No es exactamente así. Pablo Varona, profesor de la Universidad Autónoma y especialista en Neurociencia Computacional, pone el acento diferenciador en el factor interactivo. «Los dispositivos proporcionan un medio para interactuar. La persona no solo está viendo algo y adquiriendo información en un sentido unidireccional, sino que está interactuando. Y en el aprendizaje la interacción se considera muy importante».
No es como estar recibiendo información de la lectura de un libro. Gracias a la interacción tenemos la posibilidad de modificar cómo se desarrolla el aprendizaje.«Si el sistema se da cuenta de qué nivel de juego tiene el usuario y escala el nivel de dificultad en función de esa interacción, puede haber un aprendizaje personalizado», apunta Varona. Estas aplicaciones suelen aspirar a hacerlo, proponiendo nuevos retos a los usuarios a medida que estos van demostrando su habilidad. Como NeuroNation, que permite personalizar los aspectos que quieres entrenar, evaluando la concentración, la memoria y el razonamiento.
¿Entrenar el cerebro?
Volverse más listo gracias a una aplicación puede sonar a frase estúpida, como si fuera posible volver a uno listo de un tortazo, pero en realidad se trata ejercitarse. «Esto es igual que cuando una persona está en baja forma física; en cuanto se ejercita, el tono muscular mejora. Lo mismo pasa con la actividad cerebral. Se puede en cierta forma aumentar el nivel de lo que se está entrenando, por ejemplo la atención visual o la capacidad de memoria a corto plazo», comenta Varona.
El cuánto se pueden mejorar estas capacidades depende de cada uno y de lo que practique. La atención espacio-temporal, los tiempos de reacción o los reflejos están entre las habilidades en las que se puede progresar, al igual que con la percepción sensorial en general, los procesos de memoria y la toma de decisiones. Este último aspecto es extrapolable a situaciones reales, gracias a los juegos estresantes que impulsan a tomar decisiones importantes muy rápido.
¿Funcionan?
La verdadera pregunta es si estos juegos funcionan. Y la respuesta es de lo más sencilla: son una preparación. «En realidad es lo que corresponde a cualquier entrenamiento del tipo que sea. Si se demuestra que para un problema de salud el entrenamiento es útil, entonces los juegos cumplen esa función también», señala el especialista en Neurociencia Computacional, no sin aclarar que esta forma de pensar no es una doctrina. Eso sí, un entrenamiento no se puede hacer durante tres minutos  y regodearse en la satisfacción del deber cumplido durante dos semanas. Sin constancia no hay paraíso (neuronal).

FitBrains te da a elegir entre una lista de problemas que ayudaría a paliar
FitBrains te da a elegir entre una lista de problemas que ayudaría a paliar

Hay aplicaciones donde el entrenamiento está más dirigido, como FitBrains, que no se enfoca a lo que quieres mejorar sino directamente a lo que quieres solucionar. Entre los problemas que la aplicación ayudaría a paliar están la ansiedad, la depresión o la demencia, pero también las migrañas e incluso la diabetes o el Parkinson.
En cualquier caso todas estas aplicaciones se basan en mecanismos de recompensa que incentivan al usuario para que siga superando niveles. Si además notas una mayor agilidad mental, tienes un nuevo motivo para continuar jugando. Por poco aficionado que seas a este tipo de aplicaciones es difícil no caer en un frenesí endiablado cuando empiezas a jugar. El formato ágil y los retos para la memoria o los reflejos, áreas donde se advierten progresos muy rápidamente, hacen que después de un par de pruebas superadas el usuario tenga la sensación de haberse vuelto un genio.

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