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26 de septiembre 2016    /   BUSINESS
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Internet no había llegado a su pueblo cuando esta ingeniera peruana aprendió a programar

26 de septiembre 2016    /   BUSINESS     por          
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Acceder a la Red no es posible desde todas las casas del distrito de Ticrapo, donde viven dos mil peruanos. Solo se puede bucear en internet desde algunas instituciones públicas, como la municipalidad. No es un ejemplo aislado. Tan solo el 40 % de los ciudadanos tienen conexión a internet en Perú, un porcentaje que desciende hasta el 27 % en el caso de la población rural.

Kely Martínez vivía en Ticrapo hasta hace poco más de un lustro. Por entonces, la situación era aún peor. Nunca había abierto un navegador para conectarse a la Red. Aunque si contaba con un ordenador al que le entusiasmaba utilizar. Así que decidió estudiar Ingeniería de Sistemas —las universidades de Ica, la ciudad más cercana, ni siquiera ofertaban la carrera de informática para descubrir todo lo que se podía llegar a hacer con el cacharro entre manos.

Fue allí donde simpatizó por primera vez con la World Wide Web. «Recién llegué aquí conocí muchas cosas a las que no había tenido acceso y me incliné por esto», explica Martínez a Yorokobu. El demostrativo hace referencia a su pasión por el desarrollo web, gracias al que ahora es la CMO (la directora de marketing) de DevAcademy, una de las pocas startups de Ica. Por el camino para aprender y emprender se encontró con unos cuantos obstáculos.

Picando código de forma autodidacta

En la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, Martínez tampoco disfrutaba de «un internet decente». Sin embargo, ese no era su mayor problema. El conocimiento que adquiría en las clases era «bastante básico y también atrasado». Solo le enseñaron a programar en Visual Basic y ni siquiera le mencionaron la existencia de Linux, por lo que se puso a investigar por su cuenta los secretos de este sistema operativo y de otros lenguajes de programación.

«Nuestros profesores nos decían que no debíamos programar. Lo que ellos decían era que programar era muy fácil y que eso lo hacían los técnicos, que nosotros teníamos que ser gerentes», detalla Martínez. «Era hasta gracioso escuchar eso».

Kely determinó que iba a seguir una ruta diferente. No deseaba trabajar en grandes empresas como le animaban a hacer desde el ámbito universitario. «No quiero estar donde ellos me dicen que voy a estar cuando termine la universidad, no quiero trabajar donde ellos me están diciendo que voy a trabajar», se repetía.

En 2013, Kely Martínez organizó junto a otras chicas el primer Rails Girls en Ica, un evento que se celebra también en otros lugares del planeta para desarrollar apps en el entorno de programación Ruby on Rails durante un fin de semana.

Pese al esfuerzo que implicaba alquilar un local con conexión a internet, el éxito de las tres ediciones que han celebrado en esta urbe al sur de Perú no han sido el esperado. «Hay muchas chicas a las que no les interesa participar. Hacemos al evento y tenemos a más interesados hombres que mujeres» señala Martínez. «Se cierran la puerta antes de haber empezado».

Los largos trayectos para conocer emprendedores

Esta ingeniera no quería mudarse a Lima para trabajar en una institución financiera, la opción por la que se decantaron la mayoría de sus compañeros, pero sí deseaba conocer comunidades de desarrollo web y emprendimiento en la capital. Por eso se sentaba cuatro horas en un autobús para asistir a los eventos de esos grupos en los que descubría herramientas nuevas de las que nadie le había hablado.

Así conoció a Lennon Shimokawa, que quería fundar DevAcademy, una startup dedicada a ofrecer cursos y servicios de desarrollo de software en la propia Ica. Kely decidió inmediatamente unirse a la aventura. «Algo que también me motivaba un poco más era el hecho de emprender, de ser parte del crecimiento de una empresa tecnológica, de ser los pioneros, de dar la oportunidad a otros jóvenes que como yo no sabían bien qué hacer».

Crear la primera empresa de desarrollo en esta ciudad de más de 200.000 habitantes tampoco fue sencillo. En el equipo tan solo eran tres desarrolladores sin formación alguna para montar un negocio. Una vez más, la conexión a la Red de redes ha sido una barrera, teniendo en cuenta además que esta startup ofrece cursos en streaming. «Incluso aquí en Ica […] el internet no llega en sus mejores condiciones, los planes que hay para empresas son muy restringidos, no puedes gozar de un buen ancho de banda», critica Kely.

Lennon se encontró con dificultades para contratar una línea de internet con Movistar primero y con la operadora Claro después. De hecho, hasta que se quejaron del servicio de esta última a través de las redes sociales no consiguieron una conexión aceptable, si bien aún hoy siguen teniendo algún que otro problema.

Pese a ello, lograron esquivar los baches y crecer. En DevAcademy ya trabajan 17 personas, 6 de ellas mujeres. El año pasado fueron una de las compañías ganadoras de Startup Perú, un reconocimiento gracias al que han recibido 80.000 soles (20.000 euros) del Gobierno peruano. Otras empresas que están dando sus primeros pasos en el país andino, la Pontificia Universidad Católica de Ecuador o incluso una compañía estadounidense el mercado en el que les gustaría crecer ya se cuentan entre sus clientes.

Equipo-Trabajando

Mientras tanto, en muchas localidades de Perú siguen sin disfrutar de acceso a internet. Un operador ofreció conexión en Ticrapo hace unos años—aunque según Kely para abrir Gmail había que esperar cinco minutos— pero después se marchó. «[Los gobiernos locales] no lo consideran algo importante, es como que les da igual tal vez, eso es al menos lo que he notado en mi ciudad, que no es algo que tomen como una necesidad», opina Kely. Mientras el Gobierno promete ampliar la banda ancha, esta joven programadora demuestra con su ejemplo que se puede llegar lejos aunque haya que nadar a contracorriente.

Las imágenes son propiedad de DevAcademy.laRail Girls

Acceder a la Red no es posible desde todas las casas del distrito de Ticrapo, donde viven dos mil peruanos. Solo se puede bucear en internet desde algunas instituciones públicas, como la municipalidad. No es un ejemplo aislado. Tan solo el 40 % de los ciudadanos tienen conexión a internet en Perú, un porcentaje que desciende hasta el 27 % en el caso de la población rural.

Kely Martínez vivía en Ticrapo hasta hace poco más de un lustro. Por entonces, la situación era aún peor. Nunca había abierto un navegador para conectarse a la Red. Aunque si contaba con un ordenador al que le entusiasmaba utilizar. Así que decidió estudiar Ingeniería de Sistemas —las universidades de Ica, la ciudad más cercana, ni siquiera ofertaban la carrera de informática para descubrir todo lo que se podía llegar a hacer con el cacharro entre manos.

Fue allí donde simpatizó por primera vez con la World Wide Web. «Recién llegué aquí conocí muchas cosas a las que no había tenido acceso y me incliné por esto», explica Martínez a Yorokobu. El demostrativo hace referencia a su pasión por el desarrollo web, gracias al que ahora es la CMO (la directora de marketing) de DevAcademy, una de las pocas startups de Ica. Por el camino para aprender y emprender se encontró con unos cuantos obstáculos.

Picando código de forma autodidacta

En la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, Martínez tampoco disfrutaba de «un internet decente». Sin embargo, ese no era su mayor problema. El conocimiento que adquiría en las clases era «bastante básico y también atrasado». Solo le enseñaron a programar en Visual Basic y ni siquiera le mencionaron la existencia de Linux, por lo que se puso a investigar por su cuenta los secretos de este sistema operativo y de otros lenguajes de programación.

«Nuestros profesores nos decían que no debíamos programar. Lo que ellos decían era que programar era muy fácil y que eso lo hacían los técnicos, que nosotros teníamos que ser gerentes», detalla Martínez. «Era hasta gracioso escuchar eso».

Kely determinó que iba a seguir una ruta diferente. No deseaba trabajar en grandes empresas como le animaban a hacer desde el ámbito universitario. «No quiero estar donde ellos me dicen que voy a estar cuando termine la universidad, no quiero trabajar donde ellos me están diciendo que voy a trabajar», se repetía.

En 2013, Kely Martínez organizó junto a otras chicas el primer Rails Girls en Ica, un evento que se celebra también en otros lugares del planeta para desarrollar apps en el entorno de programación Ruby on Rails durante un fin de semana.

Pese al esfuerzo que implicaba alquilar un local con conexión a internet, el éxito de las tres ediciones que han celebrado en esta urbe al sur de Perú no han sido el esperado. «Hay muchas chicas a las que no les interesa participar. Hacemos al evento y tenemos a más interesados hombres que mujeres» señala Martínez. «Se cierran la puerta antes de haber empezado».

Los largos trayectos para conocer emprendedores

Esta ingeniera no quería mudarse a Lima para trabajar en una institución financiera, la opción por la que se decantaron la mayoría de sus compañeros, pero sí deseaba conocer comunidades de desarrollo web y emprendimiento en la capital. Por eso se sentaba cuatro horas en un autobús para asistir a los eventos de esos grupos en los que descubría herramientas nuevas de las que nadie le había hablado.

Así conoció a Lennon Shimokawa, que quería fundar DevAcademy, una startup dedicada a ofrecer cursos y servicios de desarrollo de software en la propia Ica. Kely decidió inmediatamente unirse a la aventura. «Algo que también me motivaba un poco más era el hecho de emprender, de ser parte del crecimiento de una empresa tecnológica, de ser los pioneros, de dar la oportunidad a otros jóvenes que como yo no sabían bien qué hacer».

Crear la primera empresa de desarrollo en esta ciudad de más de 200.000 habitantes tampoco fue sencillo. En el equipo tan solo eran tres desarrolladores sin formación alguna para montar un negocio. Una vez más, la conexión a la Red de redes ha sido una barrera, teniendo en cuenta además que esta startup ofrece cursos en streaming. «Incluso aquí en Ica […] el internet no llega en sus mejores condiciones, los planes que hay para empresas son muy restringidos, no puedes gozar de un buen ancho de banda», critica Kely.

Lennon se encontró con dificultades para contratar una línea de internet con Movistar primero y con la operadora Claro después. De hecho, hasta que se quejaron del servicio de esta última a través de las redes sociales no consiguieron una conexión aceptable, si bien aún hoy siguen teniendo algún que otro problema.

Pese a ello, lograron esquivar los baches y crecer. En DevAcademy ya trabajan 17 personas, 6 de ellas mujeres. El año pasado fueron una de las compañías ganadoras de Startup Perú, un reconocimiento gracias al que han recibido 80.000 soles (20.000 euros) del Gobierno peruano. Otras empresas que están dando sus primeros pasos en el país andino, la Pontificia Universidad Católica de Ecuador o incluso una compañía estadounidense el mercado en el que les gustaría crecer ya se cuentan entre sus clientes.

Equipo-Trabajando

Mientras tanto, en muchas localidades de Perú siguen sin disfrutar de acceso a internet. Un operador ofreció conexión en Ticrapo hace unos años—aunque según Kely para abrir Gmail había que esperar cinco minutos— pero después se marchó. «[Los gobiernos locales] no lo consideran algo importante, es como que les da igual tal vez, eso es al menos lo que he notado en mi ciudad, que no es algo que tomen como una necesidad», opina Kely. Mientras el Gobierno promete ampliar la banda ancha, esta joven programadora demuestra con su ejemplo que se puede llegar lejos aunque haya que nadar a contracorriente.

Las imágenes son propiedad de DevAcademy.laRail Girls

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Opiniones 3
  • No queda mas que tenerle respeto a una persona así, verdaderamente digna de admiración, eso demuestra que realmente la mayoría de las veces somos nosotros mismos quienes nos limitamos.

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