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24 de octubre 2012    /   CREATIVIDAD
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Knowcosters: Cuando el low cost es el mal

24 de octubre 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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No se trata de plantear un boicot (¿o quizá sí?) pero Miguel Conde nos invita a evocar este escenario: “Imaginemos, por un momento, que España y el resto de países del sur de Europa dejáramos de consumir productos alemanes durante seis meses. ¿Mantendría Merkel el mismo grado de exigencia hacia estos estados?».

Obviamente no. El mayor exportador del mundo («por encima de China», recuerda Conde) estaría ‘vendido’ si sus vecinos no comprasen sus productos. Para los PIGS, acabar con el yugo germano sería tan sencillo como tomar una decisión, o mejor dicho, una NO decisión de compra.

Porque para Conde, “el consumo es el acto político por excelencia. La herramienta más poderosa que jamás haya tenido el hombre entre manos”. Y como cualquier arma, añade, hay que aprender a manejarla.

Mal utilizada da lugar a fenómenos tan catastróficos para la sociedad como el low cost. “Surge porque tenemos las mismas necesidades pero menos dinero”. Lo que, en apariencia, es la solución ideal ante un panorama como este es en realidad el principal mal del estado de bienestar.

Porque para vender más barato, subraya, hay que producir más barato. Y esto supone a su vez menos calidad de las materias primas, mano de obra más barata, deslocalización…

Por eso, frente al low cost, Conde defiende en Know Cost, que consiste precisamente en consumir como se piensa. Y pone un ejemplo, ¿comprarías un producto que tenga a niños trabajando 15 horas diarias y cosiendo con los dientes?

Consumir con un Know Cost supondría, en ocasiones, comprar menos, en otras no hacerlo, en otras cambiar el producto que eliges… “Se trata de una forma de consumir que conozca el coste real de los productos, el que se ve y el que no se ve, el directo y el indirecto”.

Para poder seguir esta nueva pauta de consumo sería necesario conocer el Triple Marcaje del precio, el cual, además del PVP, incluiría el Coste Planeta y el Coste de Estado de Bienestar. Conde está seguro de que ante dos productos similares, el consumidor elegiría la opción en la que estos dos últimos tipos de costes  fueran inferiores, incluso aunque el PVP fuera algo superior.

“El Triple Marcaje será la culminación de un proceso de enriquecimiento del discurso de las marcas y de la traslación de la información relevante al consumidor para que se convierta en un know cost consumer… O lo que es lo mismo, un Knowcoster”.

Precisamente así ha titulado al libro que acaba de publicar y que lleva como subtítulo “Cuando el low cost es el mal”. De él dice que no es un manual que trate de decir lo que se debe de hacer ni que pretenda arreglar el mundo, pero sí que puede considerarse un libro de combate ante un poder silencioso y sibilino “capaz de aparecer como la solución cuando en realidad es el principal problema”.

 

No se trata de plantear un boicot (¿o quizá sí?) pero Miguel Conde nos invita a evocar este escenario: “Imaginemos, por un momento, que España y el resto de países del sur de Europa dejáramos de consumir productos alemanes durante seis meses. ¿Mantendría Merkel el mismo grado de exigencia hacia estos estados?».

Obviamente no. El mayor exportador del mundo («por encima de China», recuerda Conde) estaría ‘vendido’ si sus vecinos no comprasen sus productos. Para los PIGS, acabar con el yugo germano sería tan sencillo como tomar una decisión, o mejor dicho, una NO decisión de compra.

Porque para Conde, “el consumo es el acto político por excelencia. La herramienta más poderosa que jamás haya tenido el hombre entre manos”. Y como cualquier arma, añade, hay que aprender a manejarla.

Mal utilizada da lugar a fenómenos tan catastróficos para la sociedad como el low cost. “Surge porque tenemos las mismas necesidades pero menos dinero”. Lo que, en apariencia, es la solución ideal ante un panorama como este es en realidad el principal mal del estado de bienestar.

Porque para vender más barato, subraya, hay que producir más barato. Y esto supone a su vez menos calidad de las materias primas, mano de obra más barata, deslocalización…

Por eso, frente al low cost, Conde defiende en Know Cost, que consiste precisamente en consumir como se piensa. Y pone un ejemplo, ¿comprarías un producto que tenga a niños trabajando 15 horas diarias y cosiendo con los dientes?

Consumir con un Know Cost supondría, en ocasiones, comprar menos, en otras no hacerlo, en otras cambiar el producto que eliges… “Se trata de una forma de consumir que conozca el coste real de los productos, el que se ve y el que no se ve, el directo y el indirecto”.

Para poder seguir esta nueva pauta de consumo sería necesario conocer el Triple Marcaje del precio, el cual, además del PVP, incluiría el Coste Planeta y el Coste de Estado de Bienestar. Conde está seguro de que ante dos productos similares, el consumidor elegiría la opción en la que estos dos últimos tipos de costes  fueran inferiores, incluso aunque el PVP fuera algo superior.

“El Triple Marcaje será la culminación de un proceso de enriquecimiento del discurso de las marcas y de la traslación de la información relevante al consumidor para que se convierta en un know cost consumer… O lo que es lo mismo, un Knowcoster”.

Precisamente así ha titulado al libro que acaba de publicar y que lleva como subtítulo “Cuando el low cost es el mal”. De él dice que no es un manual que trate de decir lo que se debe de hacer ni que pretenda arreglar el mundo, pero sí que puede considerarse un libro de combate ante un poder silencioso y sibilino “capaz de aparecer como la solución cuando en realidad es el principal problema”.

 

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Opiniones 19
  • “Know cost”…genialidad que algunos ya ponemos en práctica. Consumo responsable, lo escribí el otro día. El consumidor tiene en sus manos el arma más poderosa que es su decisión de comprar o no comprar según qué. La cuestión es que se hizo del consumo una vía de escape para otras frustraciones, una falsa promesa de una vida mejor por el hecho de tener, una gran bola de hierro confeccionada con eslabones de deudas, de tarjetas de crédito, de préstamos…el espejismo de la felicidad.
    Para eso hace falta hacerse preguntas y tomar conciencia de las consecuencias de nuestros actos. Y no solo en productos low cost. Hay productos caros que se producen en terceros países para reducir costes – mano de obra semi-esclavizada – y ampliar los márgenes de beneficio de muchas multinacionales.
    El otro día estuve tentado de estallar contra el suelo mi iPhone conociendo los estudios sobre Foxconn…
    Alternativas…y toma de decisiones…

  • Todo genial, el único problema es que yo creo (por lo que veo cada día) que la mayoría de la gente no consumiría un producto con un un PVP más alto a cambio de que el Coste Planeta y el Coste del Estado de Bienestar fueran más bajos…
    Lo digo porque, aunque estos dos precios no existen hoy en día, la gente tiene muchas pistas de cuál es este precio en realidad, y eso no varía sus pautas de consumo.
    En una sociedad que en su mayoría ha aceptado un escenario de esclavitud voluntaria a cambio de poder consumir ciertas cosas que se acaban considerando «una necesidad» para poder seguir llevando a cabo esa forma de «supervivencia».
    Por ejemplo, alguien que cobra 800€ al mes y se gasta en 5 años 13.000€ sumando el precio del coche, la gasolina, el seguro, los arreglos, los impuestos… coche que «por supuesto» necesita para ir cada día ocho horas a hacer algo que detesta… para poder comprarse el coche que necesita para ir al trabajo que detesta… no sigo, ¿no?
    En fin, ese modelo de producción/consumo, que por desgracia es mayoritario (últimamente no veo mucha gente que haya conseguido ganarse la vida haciendo algo que le genere un mínimo de satisfacción, aparte de poco dinero) no creo que vaya a ser especialmente sensible a esos precios CP y CEB, por lo menos nunca tanto como al PVP.
    Por supuesto, habrá alguna gente que lo será, igual que hay gente que consume verduras ecológicas, que son como un 20% más caras pero que son más saludables (porque la cantidad de abonos químicos y pesticidas que se usan hoy en día no son sanos) y más respetuosos con el medio ambiente… Además suelen llevar asociado proyectos sociales en el medio rural más interesantes, como cooperativas, etc, porque por supuesto necesitan más mano de obra al tener que usar menos maquinaria… etcétera.
    Pero, ¿quién se gasta ese 20% más en las frutas y verduras que consume sabiendo esto? Pues la verdad, poca. Y eso que es también su salud, y no solo la de la cadena de producción la que está en juego.
    Aún así estoy a favor de propuestas como estas y me parecen muy interesantes, aunque algo de realidad tampoco viene mal a la hora de planear este tipo de estrategias…

    • Bastaría con que cada uno elaborase una lista con todo aquello que es prescindible en su carro de la compra. No hablo ya de situaciones de crisis, cuando no hay de donde sacar. Hablo de lo que debe ser imprescindible y prescindible.
      ¿Unas palomitas en el cine? Totalmente prescindible y escandalosamente caras.
      ¿Coger el coche para irse el puente? Estamos cansados de ver entrevistas a pie de autopista con conductores furiosos por la subida de la gasolina, los peajes, las retenciones…y ahí están, chupando horas de carretera, subidas de gasolina y otras lindezas…¿y hacen algo? Pues no.
      Si un puente, esos en los que se aprovecha para incrementar vergonzosamente el precio de los carburantes TODO EL MUNDO decidiese NO COGER EL COCHE, probablemente algo cambiaría…pero el problema es que todo esto debe ser una carrera de fondo, y la gente vive su realidad, sin darse cuenta que su realidad puede cambiar mañana mismo.
      Con esto quiero decir que en muchas ocasiones la gente se queja, pero a la hora de modificar costumbres y aceptar renuncias se muestra más reacia.
      Sin flexibilidad poco avanzaremos, esa es la verdad.

  • La idea es perfecta, pero la puesta en práctica se hace complicada cuando ves lo que te queda una vez has pagado alquiler, facturas, etc. Estando los sueldos como están, a veces es imposible consumir de manera responsable…

  • Pienso que esto es una forma de lucha contundente.Lo que ocurre es que hay concienciar al mayor numero de personas.Que eso es lo dificil. Por ejemplo con la golfería que está pasando con las gasolinas. Un boicot a la compra de gasolina durante una semana o por ejemplo consumo de electricidad minimo en casa sería un comienzo.

  • Hola!

    Me ha parecido muy interesante el artículo en eldiario, algo bastante lógico para los que tenemos una conciencia de consumo, hace tiempo que nos gobiernan las corporaciones. Lo que me ha sorprendido y lo que me ha llevado a dejar un comentario en tu página. Es el anuncio de COCA-COLA que tienes en la parte superior derecha!!!

    Mientras escribes de consumo responsable, COCA-COLA se anuncia en tu página, simplemente no entiendo nada. No te hace muy buena publicidad desde luego.

    Un saludo.

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