27 de abril 2012    /   BUSINESS
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La cámara bocazas

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Sabemos que una imagen es lo suficientemente descriptiva como para que no necesite de aditamentos. Ocurre que, a veces, preferimos el murmullo de la palabra, la cadencia del mensaje escrito o un susurro que nos cuente una historia. Matt Richardson ha creado la cámara de fotos que no hace fotos: las describe.

Mil palabras valen como una imagen. Eso dicen. Pero lo cierto es que, en la mayoría de ocasiones, no es necesario elevar tanto la cifra. Matt Richardson pensó que, en la era en la que todos vamos cargados con, al menos, una cámara fotográfica, es tremendamente complicado clasificarlas de manera correcta para que pudieran ser encontradas en un futuro de manera eficaz.

La idea se convirtió en un experimento que sustituye los metadatos habituales que incluyen una imagen para añadir una descripción. «Cuando se dispara, la cámara expulsa una descripción de la escena que se ve. Descriptive Camera únicamente ofrece los metadatos relativos al contenido», explica Richardson en su web. «Evidentemente, aún no tenemos una tecnología que haga posible esta propuesta, pero esta cámara explora esa posibilidad».

El milagro de este prototipo experimental se produce gracias a la API de Mechanical Turk de Amazon. El servicio de Amazon permite que a cualquiera se le puedan encargar diferentes tareas por las que cobra una pequeña cantidad de dinero. La cámara envía la imagen a los usuarios de la plataforma de Amazon, los cuales explican, simple y llanamente, lo que tienen ante sus ojos. «Un sistema de aprobación y reputación asegura que los encargados de realizar los comentarios se muestran dispuestos a enviar resultados aceptables», cuenta Richardson.

La cámara está provista de un sistema operativo Linux, una cámara USB y una impresora termal que se encarga de plasmar los mensajes en papel. De momento, la cámara ha de ser enchufada a la corriente para que funcione, aunque Richardson asegura que «estaría encantado de hacer otra versión con batería y conexión inalámbrica», ya que la actual se conecta por medio de un cable de red a internet.

El precio estimado para el servicio de generación de comentarios es de 1.25$ y el tiempo en el que llegaría la respuesta no superaría los 6 minutos, según el creador del experimento. Lo único que quedaría por dilucidar es la capacidad que tiene dos personas diferentes de hacer una descripción similar de la misma foto. Porque la subjetividad es intrínseca al ser humano, ¿no?

Sabemos que una imagen es lo suficientemente descriptiva como para que no necesite de aditamentos. Ocurre que, a veces, preferimos el murmullo de la palabra, la cadencia del mensaje escrito o un susurro que nos cuente una historia. Matt Richardson ha creado la cámara de fotos que no hace fotos: las describe.

Mil palabras valen como una imagen. Eso dicen. Pero lo cierto es que, en la mayoría de ocasiones, no es necesario elevar tanto la cifra. Matt Richardson pensó que, en la era en la que todos vamos cargados con, al menos, una cámara fotográfica, es tremendamente complicado clasificarlas de manera correcta para que pudieran ser encontradas en un futuro de manera eficaz.

La idea se convirtió en un experimento que sustituye los metadatos habituales que incluyen una imagen para añadir una descripción. «Cuando se dispara, la cámara expulsa una descripción de la escena que se ve. Descriptive Camera únicamente ofrece los metadatos relativos al contenido», explica Richardson en su web. «Evidentemente, aún no tenemos una tecnología que haga posible esta propuesta, pero esta cámara explora esa posibilidad».

El milagro de este prototipo experimental se produce gracias a la API de Mechanical Turk de Amazon. El servicio de Amazon permite que a cualquiera se le puedan encargar diferentes tareas por las que cobra una pequeña cantidad de dinero. La cámara envía la imagen a los usuarios de la plataforma de Amazon, los cuales explican, simple y llanamente, lo que tienen ante sus ojos. «Un sistema de aprobación y reputación asegura que los encargados de realizar los comentarios se muestran dispuestos a enviar resultados aceptables», cuenta Richardson.

La cámara está provista de un sistema operativo Linux, una cámara USB y una impresora termal que se encarga de plasmar los mensajes en papel. De momento, la cámara ha de ser enchufada a la corriente para que funcione, aunque Richardson asegura que «estaría encantado de hacer otra versión con batería y conexión inalámbrica», ya que la actual se conecta por medio de un cable de red a internet.

El precio estimado para el servicio de generación de comentarios es de 1.25$ y el tiempo en el que llegaría la respuesta no superaría los 6 minutos, según el creador del experimento. Lo único que quedaría por dilucidar es la capacidad que tiene dos personas diferentes de hacer una descripción similar de la misma foto. Porque la subjetividad es intrínseca al ser humano, ¿no?

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