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7 de octubre 2011    /   CINE/TV
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¿Por qué Finlandia tiene el mejor sistema educativo del mundo?

7 de octubre 2011    /   CINE/TV     por          
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Finlandia tiene algo que enseñar al mundo: cómo enseñar. El sistema educativo del país nórdico es el mejor del planeta según los últimos informes PISA. Tony Wagner, experto en innovación en educación, viajó a Finlandia el pasado mayo para descubrir las claves del éxito de este sistema educativo y descubrió algo revolucionario: la educación se basa en la confianza, la transparencia, el respeto y en enseñar a pensar en vez de memorizar.
Está claro que la educación es mucho más que una colección de conocimientos. Pero lo que no era tan obvio hasta ahora era que un sistema educativo eficaz se sustenta en la confianza. En Finlandia, la comunidad confía en los colegios, la población confía en los profesores y los maestros confían en los alumnos.
“Los políticos, los pedagogos, los empresarios, los estudiantes… Todos saben que la educación es el principal recurso del país para competir en el mercado internacional y para construir una ciudadanía cívica”, dice Wagner en ‘The Finland Phenomenon: Inside The World’s Most Surprising School System’, el documental que presentó ayer en Madrid como inauguración del Global Education Forum 2011.
“Hace unos años el sistema estaba mucho más centralizado pero descubrieron que los resultados eran mejores si cedían más poder y autonomía a los colegios”, comentó Wagner. Esa es una muestra de la confianza de la población en el sistema.
Cada colegio tiene autonomía para organizar su programa de estudios. La planificación educativa es consensuada entre los profesores y los alumnos. Los adolescentes dan su opinión sobre las propuestas de los docentes, informan de sus intereses y participan en la organización del curso. Un hecho que Wagner atribuye a un sistema basado en la transparencia.
La participación de los estudiantes garantiza que se incluyan los temas y las herramientas educativas que les motivan. En las clases de Finlandia se proyectan vídeos de YouTube, se preparan temas investigando en Wikipedia o Facebook, utilizan cómics y escuchan música… No existe una vida dentro del aula diferente a la vida detrás de sus puertas, y la tecnología, igual que ocurre en sus casas, se utiliza a menudo en clase.
La autonomía de los colegios se enmarca dentro de un sistema en el que la educación se concibe como algo gratuito e igual para todos. Los niños tienen acceso a centros de enseñanza similares y no pagan por el material. Los colegios proporcionan libros, ordenadores e incluso la comida.

Los profesores en Finlandia son muy respetados y, según un experto entrevistado en el documental, “gozan de una gran reputación”. Para llegar a ser docente es necesario cursar tres años de licenciatura y dos años de máster. El acceso requiere una nota elevada y una prueba de selección. En el último año, por ejemplo, de 1.600 solicitudes destinadas a cursar los estudios para formar parte del profesorado solo pasaron las pruebas el 10%.
“Los profesores no solo enseñan materias en los colegios. En nuestro pueblo a menudo vamos a pedirles consejos sobre todo tipo de asuntos”, cuenta un finlandés en el documental. El respeto hacia el profesor en ese país parece haber encontrado el equilibrio entre la obediencia ciega que se profesa en Oriente y la falta de consideración que se observa a menudo en algunos países occidentales.
“La comunidad confía en los profesores porque saben que han sido muy bien preparados. Los alumnos con mejores resultados son los únicos que pueden acceder a la docencia”, asegura Wagner.
Los profesores, además, aman realmente su trabajo. “Explican de forma divertida y con mucha vitalidad”, asegura un entrevistado en el documental. Han pasado varias pruebas y una formación exigente hasta conseguir su puesto de trabajo y, según comenta Wagner en el documental, los maestros finlandeses desarrollan su actividad hasta la jubilación.
En otros países, como EEUU, una investigación reciente revelaba que, siguiendo las tendencias actuales, el 80% de los profesores habrán cambiado de profesión en cinco años. Además, “los finlandeses reciben coaching durante toda su carrera profesional para realizar su trabajo cada vez mejor”, indicó Wagner. “Los profesores saben que tienen que innovar todos los días en clase”.
La relación de confianza cierra el círculo en Finlandia. La comunidad y los alumnos confían en los profesores, y los profesores confían en los alumnos. Durante las horas lectivas los profesores se ausentan del aula, cuando lo consideran oportuno, para que los adolescentes trabajen solos en sus proyectos. No conciben un sistema de control y tampoco es necesario. “Las personas se comportan mejor y consiguen mejores resultados cuando se encuentran en un entorno de confianza. Cuando solo hay quejas se convierte en un sistema enfermo”, asegura Wagner.
Los adolescentes conocen bien la importancia de la educación y desde muy jóvenes pueden elegir si quieren estudiar la ‘educación general’ (la que prepara para ir a la universidad) o la ‘vocacional‘ (formación técnica para un oficio). “Los estudiantes están muy motivados y por eso están tan bien educados”, dice una profesora en el documental.
La enseñanza en Finlandia no se reserva solo al colegio. De hecho, la enseñanza obligatoria comienza a los 7 años y los niños tienen menos horas lectivas que en otros países. “En casa es donde empiezan a aprender la lengua y a socializarse”, dice el estadounidense. “En el colegio la socialización sigue siendo muy importante. La relación con el profesor es fundamental y resulta muy cercana porque no hay más de 20 alumnos por clase. El número de matriculados en un colegio también es muy reducido. No vi ningún centro con más de 500 niños”.
La metodología ha abandonado las memorizaciones típicas del sistema educativo de la Ilustración y hace énfasis en el “desarrollo de la curiosidad, la creatividad, la experimentación… No es una cuestión de transmitir información. Para los finlandeses es más importante aprender a pensar que aprender a repetir”, comentó Wagner.
La versión práctica de este método de enseñanza se manifiesta, por ejemplo, en realizar proyectos basados en crear una empresa. Los alumnos se organizan por grupos para aprender a trabajar en equipo e incluso pasan una noche durmiendo juntos. “Esto hace que el grupo funcione mejor. Nos conocemos más y aprendemos a convivir”, comentaba un estudiante en el documental. “Esto nos hace ver que tú solo no puedes hacerlo todo. Tenemos que colaborar”.


Finlandia tiene algo que enseñar al mundo: cómo enseñar. El sistema educativo del país nórdico es el mejor del planeta según los últimos informes PISA. Tony Wagner, experto en innovación en educación, viajó a Finlandia el pasado mayo para descubrir las claves del éxito de este sistema educativo y descubrió algo revolucionario: la educación se basa en la confianza, la transparencia, el respeto y en enseñar a pensar en vez de memorizar.
Está claro que la educación es mucho más que una colección de conocimientos. Pero lo que no era tan obvio hasta ahora era que un sistema educativo eficaz se sustenta en la confianza. En Finlandia, la comunidad confía en los colegios, la población confía en los profesores y los maestros confían en los alumnos.
“Los políticos, los pedagogos, los empresarios, los estudiantes… Todos saben que la educación es el principal recurso del país para competir en el mercado internacional y para construir una ciudadanía cívica”, dice Wagner en ‘The Finland Phenomenon: Inside The World’s Most Surprising School System’, el documental que presentó ayer en Madrid como inauguración del Global Education Forum 2011.
“Hace unos años el sistema estaba mucho más centralizado pero descubrieron que los resultados eran mejores si cedían más poder y autonomía a los colegios”, comentó Wagner. Esa es una muestra de la confianza de la población en el sistema.
Cada colegio tiene autonomía para organizar su programa de estudios. La planificación educativa es consensuada entre los profesores y los alumnos. Los adolescentes dan su opinión sobre las propuestas de los docentes, informan de sus intereses y participan en la organización del curso. Un hecho que Wagner atribuye a un sistema basado en la transparencia.
La participación de los estudiantes garantiza que se incluyan los temas y las herramientas educativas que les motivan. En las clases de Finlandia se proyectan vídeos de YouTube, se preparan temas investigando en Wikipedia o Facebook, utilizan cómics y escuchan música… No existe una vida dentro del aula diferente a la vida detrás de sus puertas, y la tecnología, igual que ocurre en sus casas, se utiliza a menudo en clase.
La autonomía de los colegios se enmarca dentro de un sistema en el que la educación se concibe como algo gratuito e igual para todos. Los niños tienen acceso a centros de enseñanza similares y no pagan por el material. Los colegios proporcionan libros, ordenadores e incluso la comida.

Los profesores en Finlandia son muy respetados y, según un experto entrevistado en el documental, “gozan de una gran reputación”. Para llegar a ser docente es necesario cursar tres años de licenciatura y dos años de máster. El acceso requiere una nota elevada y una prueba de selección. En el último año, por ejemplo, de 1.600 solicitudes destinadas a cursar los estudios para formar parte del profesorado solo pasaron las pruebas el 10%.
“Los profesores no solo enseñan materias en los colegios. En nuestro pueblo a menudo vamos a pedirles consejos sobre todo tipo de asuntos”, cuenta un finlandés en el documental. El respeto hacia el profesor en ese país parece haber encontrado el equilibrio entre la obediencia ciega que se profesa en Oriente y la falta de consideración que se observa a menudo en algunos países occidentales.
“La comunidad confía en los profesores porque saben que han sido muy bien preparados. Los alumnos con mejores resultados son los únicos que pueden acceder a la docencia”, asegura Wagner.
Los profesores, además, aman realmente su trabajo. “Explican de forma divertida y con mucha vitalidad”, asegura un entrevistado en el documental. Han pasado varias pruebas y una formación exigente hasta conseguir su puesto de trabajo y, según comenta Wagner en el documental, los maestros finlandeses desarrollan su actividad hasta la jubilación.
En otros países, como EEUU, una investigación reciente revelaba que, siguiendo las tendencias actuales, el 80% de los profesores habrán cambiado de profesión en cinco años. Además, “los finlandeses reciben coaching durante toda su carrera profesional para realizar su trabajo cada vez mejor”, indicó Wagner. “Los profesores saben que tienen que innovar todos los días en clase”.
La relación de confianza cierra el círculo en Finlandia. La comunidad y los alumnos confían en los profesores, y los profesores confían en los alumnos. Durante las horas lectivas los profesores se ausentan del aula, cuando lo consideran oportuno, para que los adolescentes trabajen solos en sus proyectos. No conciben un sistema de control y tampoco es necesario. “Las personas se comportan mejor y consiguen mejores resultados cuando se encuentran en un entorno de confianza. Cuando solo hay quejas se convierte en un sistema enfermo”, asegura Wagner.
Los adolescentes conocen bien la importancia de la educación y desde muy jóvenes pueden elegir si quieren estudiar la ‘educación general’ (la que prepara para ir a la universidad) o la ‘vocacional‘ (formación técnica para un oficio). “Los estudiantes están muy motivados y por eso están tan bien educados”, dice una profesora en el documental.
La enseñanza en Finlandia no se reserva solo al colegio. De hecho, la enseñanza obligatoria comienza a los 7 años y los niños tienen menos horas lectivas que en otros países. “En casa es donde empiezan a aprender la lengua y a socializarse”, dice el estadounidense. “En el colegio la socialización sigue siendo muy importante. La relación con el profesor es fundamental y resulta muy cercana porque no hay más de 20 alumnos por clase. El número de matriculados en un colegio también es muy reducido. No vi ningún centro con más de 500 niños”.
La metodología ha abandonado las memorizaciones típicas del sistema educativo de la Ilustración y hace énfasis en el “desarrollo de la curiosidad, la creatividad, la experimentación… No es una cuestión de transmitir información. Para los finlandeses es más importante aprender a pensar que aprender a repetir”, comentó Wagner.
La versión práctica de este método de enseñanza se manifiesta, por ejemplo, en realizar proyectos basados en crear una empresa. Los alumnos se organizan por grupos para aprender a trabajar en equipo e incluso pasan una noche durmiendo juntos. “Esto hace que el grupo funcione mejor. Nos conocemos más y aprendemos a convivir”, comentaba un estudiante en el documental. “Esto nos hace ver que tú solo no puedes hacerlo todo. Tenemos que colaborar”.

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Opiniones 150
  • Hola Javi,
    Tony Wagner explicó que esas dos razones, que a menudo intentan justificar el éxito de Finlandia, no son correctas 🙂 Finlandia tiene más de 5 millones de personas, la misma población que muchos estados de EEUU. Esto significa que si Finlandia puede hacerlo, los estados de EEUU también. Igual puede ocurrir con las comunidades autónomas en España.
    Y respecto al argumento de los impuestos, tampoco es así. Según el documental, EEUU gasta 8.700 dólares al año por cada estudiante. Finlandia gasta 7.300 dólares. Es una cuestión de saber gestionar los recursos. ¡Gracias por tu comentario!

  • de todas maneras es difícil extrapolar lo que funciona en un país para otro. Por seguir tu ejemplo, comparas un Estado nacional, con un Estado y una Comunidad Autónoma. No son lo mismo.
    De todas maneras existen maneras de gastar cada dolar y maneras de gastar cada dolar.

    • Siento decir esto, pero porque narices tenemos que ponernos a la altura del betún antes de buscar una alternativa, puede que nuestro sistema no sea el mejor, pero yo sigo viendo como estudiantes llegan a mis clases desde la pública y desde la privada con muchos conocimientos y muchas carencias, pero con muchas ganas y consiguiendo cosas importantes como un muy buen nivel de inglés y no pocos son los que consiguen esto (quien lo diría podéis pensar). Yo intento no pararme en enseñar inglés (soy ambientólogo) y trato de enseñar geografía también cuando la oportunidad surge, derechos sociales y humanos,respeto en general y hacia el medio en particular y las personas… creo que tenemos un gran potencial como Españoles y debemos fomentarlo antes que criticarlo, simplemente porque esto nos llevará más lejos que la crítica. puede parecer demasiado pero me gusta la frase: soy español, a que quieres que te gane. Esto lo hemos conseguido invirtiendo y dando lo que somos capaces de dar como nación (no es que sea patriota, pero me gusta la gente que vive desde el norte hasta el sur de esta península y creo en ella, cada vez más)

  • Realmente no pagan muchos más impuestos que nosotros. Fijate en tu nómina el bruto y el neto y es una cuarta parte. PAra ellos es una ternera, pero luego el IVA en su vida cotidiana es muy bajo, aquí es un 18%. No se trata de pagar impuestos, se trata de que la gente que trabaje en educación esté mucho mejor formada y sea VOCACIONAL. Aquí más de la mitad de los profesores son docentes para ser funcionarios. Y luego tenemos unos pocos buenos profesionales luchando contra el viento, sin medios ni apoyo por parte del centro. España tiene un nefasto sistema educativo y ahí están las cifras, no solo de fracaso escolar, si no de poca diversidad en los puestos de trabajo a nivel social. La escuela es el corazón de un pais…

  • Hola Coral,
    Los coreanos van a arrasar en todas las competiciones de conocimientos porque están estudiando como fieras. Están haciendo un esfuerzo educativo brutal. Pero hay diferencias importantes en su cultura y sistema pedagógico. Muchos coreanos, por ejemplo, acaban sus clases a las 10 de la noche y tienen que seguir estudiando cuando llegan a casa.
    Allí el estrés y la competitividad se están convirtiendo en problemas importantes. Hay cosas que aprender de todos. Por lo que hacen bien y lo que no hacen tan bien.
    : )

    • Hace poco conocí a un ingeniero de sistemas coreano. Muy intelectual, muy sobrio. Pero cuando le pregunté de software libre no tenía idea. Luego mencioné la palabra Linux, y tampoco sabía nada de eso. ¿Habrá estudiado como fiera?

  • «Hay cosas que aprender de todos. Por lo que hacen bien y lo que no hacen tan bien» Totalmente deacuerdo con vosotros ; )

  • el problema de españa es que está petado de españoles y entre alumnos y profesores no se sabe quién tiene más ganas de saltarse las clases. Paolo Vasile ha hecho carrera y fortuna en Finlandia o en España? pues ya está todo dicho. somos un país de Isras y Jéssicas, esto es lo que hay.

  • La principal diferencia es que es pública e igual para todos (además de laica); lo que no significa bajar la calidad sino que todos tengan el mayor nivel. Pero eso es reflejo de la sociedad. ¿Qué sociedad queremos o quieren los políticos en España? Pues básicamente que existan dos clases de ciudadanos: lo que van a colegios elitistas privados y el resto, abocado a una educación pública que en la mayoría de las comunidades como Madrid, se quiere dejar en puramente residual.
    La cuestión es, ¿queremos una buena educación para la sociedad o solamente el mejor colegio para mi hijo, llevándolo a un club social como se están convirtiendo los colegios y universidades de élite tipo British Council o CUNEF?
    ¿Por qué en la transición no se acabó con la enseñanza privada y religiosa?

  • Un estado federal convertiría nuestro país en 17 Finlandias, así que la excusa del tamaño no vale. Que suban los impuestos y los dediquen a lo que tienen que dedicarlos, a los ciudadanos.
    Todo un ejemplo Finlandia…

  • La primera educación está en casa, dónde la curiosidad e interés del niño no debe ser restringida. Lo de Finlandia es un gran ejemplo que hay que adaptar, nunca copiar tal cuál. Y la base de todo es querer hacerlo y creer en ello. Los padres, los profesores, los políticos, … porque los niños y las niñas están deseando hacerlo.

  • Pues no se que deciros…en la escuela elemental puede ser mejor, pero yo me encuentro aquí de erasmus por una carrera técnica y, la verdad, que el nivel de las asignaturas es más bajo que en España, más trabajo pero contenidos mucho mas sencillos que los que tengo en mi universidad. Eso si, todos los jóvenes hablan inglés, no como nosotros que somos unos palurdos 🙁
    Al que dice que el IVA es bajo, para la comida es un 13%, para el resto de cosas un 23%.
    P.D: he de aclarar que en la clase estoy con fineses, es decir, que el nivel es el mismo para los extranjeros que para los autóctonos.

    • Ignoro en qué universidad estás estudiando. Pero ten en cuenta una cosa: Laurea, Metropolia, Hagahelia y algunas más NO se consideran universidades en Finlandia(a pesar de que tú, como estudiante universitario de España puedas ir a ellas como erasmus y, además, se llamen «university»). Esto lo puedes confirmar preguntandole a cualquiera que sepa algo de la materia(normalmente los mismos alumnos te lo dicen).
      Yo, en mi caso, vine a estudiar hace 2 años a Finlandia, a la Universidad Tecnológica de Helsinki, y puedo decir que mi educación en Valencia(Politécnico de Valencia) era muy buena, pero el nivel y la calidad de las asignaturas aquí es mucho mayor, y el alumno medio(también he estado en clases de sólo fineses) es mucho más aplicado que en España.
      Aquí una de las diferencias es que, hablando siempre a nivel universitario, los alumnos que no quieren estudiar demasiado van a universidades de «ciencias aplicadas» o , como creo que las llaman, amatikorkeakoulus, que son como nuestra formación profesional pero hecha en condiciones, es decir, todo muy práctico pero bastante largo, 3 años y medio para tener un «bachellor» (3 años en españa: ingeniería técnica antigua o diplomatura). Si posees este título, que es en su mayor parte práctico(y sé lo que digo pues he trabajado como investigador en un departamento de una universidad de ciencias aplicadas con profesores de mi rama(informática)), y quieres acceder a un master a una universidad de las de verdad, te piden si no recuerdo mal 3 años(o 5 no recuerdo) de experiencia laboral como mínimo, para asegurarse de que tienes cierto nivel.
      Creo que todo esto es una ventaja, pues los ingenieros/licenciados que salen de las universidades tienen muy buena preparación práctica(en comparación con España, como he podido vivir en mi propia experiencia) pero una buena base teórica, dejándo de lado la «paja» de las asignaturas pero hacerte aprender hasta el último detalle de lo esencial. Con lo cual una asignatura puede ser 50-60% práctica y 40-50% examen, siendo la práctica realmente complicada, pero dejandote entre 40-50 páginas de teoría(resumida y ya redactada a ordenador, habiendote leído los artículos cientificos correspondientes), que te tienes que saber de la ‘a’ a la ‘z’, cosa que en España, como los profesores quieren lo fácil, no se hace, poniendo examenes donde te preguntan lo más rebuscado para ver si te lo has aprendido todo, pero evitando realmente hacer trabajar al alumno para que salva bien preparado(en muchas asignaturas pasa, en otras no tanto, hablo más desde mi experiencia personal).
      Por otra parte están los ingenieros «prácticos» que salen de las universidades de ciencias aplicadas. Estos ingenieros no están tan bien preparados como los de las universidades a nivel teórico ni de lejos, y, de media, a nivel práctico tampoco están mucho mejor preparados, pero al menos tienen la base teórica como para aprender más y la base práctica suficiente como para empezar a trabajar, puede que incluso estando mejor preparados que los estudiantes de una universidad «teórica».
      Esto le da a la sociedad profesionales con diferentes perfiles(más teóricos/completos o más prácticos) que hacen que compañías puedan contratar a unos u a otros dependiendo de sus necesidades, ajustando su presupuesto a esto(los sueldos iniciales difieren bastante, aunque con el tiempo puedan equipararse con muchos años de experiencia).
      Adicionalmente, los profesores no son tales, son investigadores que están trabajando mano a mano con compañías(en las universidades de verdad, no las prácticas) y que les toca, como parte de su doctorado o tras haberlo terminado, dar clase de su especialidad. Esto hace que igual la calidad de la enseñanza, a nivel pedagógico, no sea tan buena, pero estando la enseñanza mucho más actualizada y acorde a lo que el mercado laboral está solicitando en cada momento. En este caso, por ejemplo, hace año y medio, tuve una asignatura que el temario, tras haber hablando con Nokia, se había quedado desactualizado y no habían tenido tiempo para preparar uno nuevo, con lo cual lo que hicieron es ver cómo estaba el mercado, dar libertad a los alumnos para que aprendieran por su cuenta lo que quisieran(entre todas las opciones del mercado) y realizaran un proyecto sobre el mismo en grupos. Esto en la vida pasaría en España, donde muchos profesores ya te dicen de antemano que lo que vas a aprender va a estar desfasado en cuanto salgas de la carrera.

  • Mi hija está en 3º con 7 años (cree en los Reyes Magos, Papa Noel, Ratoncito Pérez). Va al colegio de 9 a 2 quitando una hora de recreo le quedan 4 lectivas. El resultado es que regresa a casa con una mochila de 6-7 kilos cargada de deberes. Estudia cosas tan absurdas como los ordinales, diptongos, etc. No recibe clases de música, teatro, danza, pintura, juegos, etc. Le mandan textos de lectura absurdos. Tienen una o dos excursiones fuera del centro al año. Siguen usando la pizarra de tiza sin usar ninguna tecnología. Quitando la responsabilidad de los contenidos a los maestros puedo resumir que la enseñanza en España es una mierda. La culpa es de la sociedad más preocupada de que un maestro tenga que dar dos horas más de clase a la semana dentro de su horario que de cambiar un sistema rancio de enseñanza que está

    • Hola soy maestra y tienes bastante razón en decir que el sistema educativo y lo que pasa en las escuelas hoy día es un desastre. A parte de los clarísimos problemas que hay de falta de material útil (aunque luego se gasten un pastón en ordenadores para maestros que nunca los van a usar porque no saben), medios personales y otros dires y diretes, uno de los grandes problemas que tenemos los maestros, pienso yo, es el de la formación. Nuestro problema empieza en la universidad, donde la formación impartida tiene, en muchas ocasiones, 3 décadas de «modernidad». Es verdad que hay muchos maestros que estamos interesados en aprender otras formas de hacerlo, metodologías innovadoras, acordes con el tiempo que vivimos, pero te aseguro que es imposible encontrar esta formación y si la encuentras es casi imposible pagarla.
      Eso sí, no estoy de acuerdo en que estudiar un diptongo sea una tontería, aunque sería maravilloso disponer de medios para hacer otras cosas más artísticas y culturales, lo otro también tiene su importancia.
      La mejora del sistema educativo pasa por tres puntos: cambio de la conciencia social y familiar con la escuela, apoyo politico a la educación (me refiero a económicamente, ya que por lo demás cuanto menos se entrometa, mejor) y cambio de la formación de los profesionales de la educación. Mucha tela con lo que tenemos encima.

  • Mi hija está en 3º con 7 años (cree en los Reyes Magos, Papa Noel, Ratoncito Pérez). Va al colegio de 9 a 2 quitando una hora de recreo le quedan 4 lectivas. El resultado es que regresa a casa con una mochila de 6-7 kilos cargada de deberes. Estudia cosas tan absurdas como los ordinales, diptongos, etc. No recibe clases de música, teatro, danza, pintura, juegos, etc. Le mandan textos de lectura absurdos. Tienen una o dos excursiones fuera del centro al año. Siguen usando la pizarra de tiza sin usar ninguna tecnología. Quitando la responsabilidad de los contenidos a los maestros puedo resumir que la enseñanza en España es una mierda. La culpa es de la sociedad más preocupada de que un maestro tenga que dar dos horas más de clase a la semana dentro de su horario que de cambiar un sistema rancio de enseñanza.

  • Hace tiempo, durante una ronda de preguntas y respuestas on-line a una eminencia de la educación en elpais.com, pregunté por qué no se instauraba en España un sistema educativo a imagen y semejanza del Finlandés. La respuesta se redujo a poco que más que motivos culturales. Vamos, que aquí en España somos unos perezosos e incapaces de tener iniciativa.
    ¡Pues precisamente por eso! El actual sistema educativo es desalentador. Ya tengo 31 años, pero me recuerdo en la vieja EGB preguntándome qué interés tenía todo aquello que pretendían meterme en la mollera a base de martillo y cincel.
    En mi opinión, el enfoque de la educación es totalmente equivocado en este país. A los alumnos se les presentan una serie de herramientas y conocimientos sin explicarles para qué sirven. Sería mucho más productivo mostrarles un problema y luego enseñarles cómo resolverlo utilizando la herramienta adecuada.
    Esto no siempre es posible, de acuerdo, pero creo que debería ser la pauta a seguir siempre que sea posible.
    Tuve un profesor cretino en la universidad que empezó a hablarnos de las «cuaternas armónicas». Solo mucho más tarde conseguimos comprender para que cojones servía aquello.
    En resumen, basta de gilipolleces: somos perezosos porque cualquiera lo sería ante una tarea que no resulta atractiva en absoluto, como lo es el ser estudiante en España.
    Y respecto al inglés, creo que debemos deshacernos del tópico de que en España el nivel es muy malo. Mi experiencia me muestra que en Francia o Alemania el nivel es similar. Me he visto en una oficina de turismo en Alemania sin nadie capaz de hablar una palabra de inglés, y no he oído un acento inglés más horrible que el de los franceses. Nuestro inglés con acento de Cuenca no suena muy bien, pero os aseguro que el inglés con acento de Clermont-Ferrand no suena mejor. Si en Finlandia todo el mundo lo habla es porque el inglés está totalmente integrado como algo natural.
    Ahí queda eso…

    • Me encanta lo que dices. Uno es perezoso cuando no le interesa lo que hace. La motivación es fundamental. En el documental mostraban cómo los alumnos comentan a los profesores sus intereses y cómo incluyen en las clases las herramientas y canales de comunicación que más les gustan: YouTube, Wikipedia, FB, música…

    • Se puede decir más alto…
      Como ya he comentado aquí … creo que los contenidos tienen que ser planeados entre alumnos y profesores y no desde el exterior. Esto se puede hacer, por que los profesores tienen la experiencia y tenemos sistemas de consulta bien desarrollados y eficientes para conseguir estos objetivos.
      Los alumnos tienen más responsabilidades, con lo que se sienten más útiles para la sociedad, lo que les motiva más a trabajar y a ser menos perezosos.
      Por cierto que yo trabajo como profesor fuera de la escuela y puedo documentar que lo de perezosos hasta cierto punto, tengo una proporción alta de alumnos que tienen una curiosidad y ganas de aprender que nos darían envidia a muchos a pesar de las criticas que hacen al sistema. Quieren aprender y cuanto más mejor, dejemos ya de ponernos a la altura del betún… que cansa!

    • Estoy de acuerdo en todo excepto en el tema del inglés. He vivido en dos períodos de varios meses en Londres y puedo confirmar, según mis amistades inglesas, que los peores angloparlantes como lengua extranjera del mundo son los franceses. Pero los siguientes son los españoles. A mi me han dicho en innumerables ocasiones que no hablo como «los otros españoles», a pesar de que se que cometo errores. También conocí a una pareja de franceses en la que ella hablaba maravillosamente inglés y español, pero él no entendía ni papa de ambos. Pero mientras aquí nos siga dando vergüenza decir: «Hello!» en lugar de: «Jelooo!» no habrá forma de progresar (y esto lo vi aún en el último curso de la EOI, hace tan solo 8 años).
      Los finlandeses, también es cierto, hablan un dialecto del inglés un tanto particular. Me interesa mucho la cultura nórdica, y escucho mucha música finlandesa y he visto varias películas subtituladas en inglés, y no es demasiado natural. Los mejores angloparlantes del mundo son los noruegos, y tras hacer dos visitas a Oslo en los pasados años puedo confirmar este punto (qué vergüenza sentía por no tener su nivel a pesar de probablemente llevar más años estudiando el idioma que más de algunos chiquillos que me atendieron gustosos en oficinas o tiendas).

    • A nadie le importa el cómo quieres enseñar, le importa el qué. Es absurdo, después de opositar por primera vez y de intentar innovar en la presentacion de las unidades didácticas, me suspenden . Entonces me acordé de una frase que leí de pequeño y que decía algo así: «cuando por fin tienes todos los ases en la mano, te das cuenta que los demás juegan al ajedrez.»La vocación no se mide en una oposición y eso da pie a que ocupen plazas gente que no le preocupa enseñar, sino cobrar.Es una pena.Como se dice ahora., es lo que hay.

    • ¡Huy!, cuidado con lo que se dice: soy lector habitual del Helsingin Sanomat y este mismo año, tras varias declaraciones televisivas nefastas por parte de ciertos líderes religiosos de la Iglesia del susodicho país, las solicitudes de apostasía se contaron por cientos de miles.
      Quiero decir: los finlandeses, muy al contrario que los españoles, son mucho más críticos con la religión. No se si hay países con mayor proporción de ateos que los nórdicos.

    • el luteranismo es beneficioso para los jóvenes nórdicos, es una joya ganada con audacia, en pleno siglo XVI. Sólo los instintos morales más puros podían confrontar la perversidad del cristianismo ortodoxo, su modo de lucrar; vender indulgencias y títulos clericales. Como ateo, admiro a los luteranos.
      @regurgitad0r , Chile.

  • – Mire, el proceso que he seguido para la resolución del problema planteado es correcto. He hecho A, B y C, tal como nos explicó en las clases. Además me he dado cuenta de que surgía la excepción D, que no nos explicó, así como consideré F, que no entraba en el currículum de la asignatura pero que lo conocí gracias a uno de los libros de la bibliografía que consulté en la biblioteca de Chiquitistán (porque en la de la facultad no tenían ninguno).
    – Da igual: el resultado es incorrecto (le da 2.0000001 en lugar del correcto 2), así que todo el ejercicio está mal.
    Símil con varias conversaciones con profesores de nivel universitario. Solo he tenido una profesora que me dijera lo contrario, concretamente:
    – El algoritmo resultante está incompleto, pero todos los pasos seguidos hasta su creación son correctos y su planteamiento hasta el punto en el que está desarrollado son los esperables, indicando lo que falta, por lo que de los 2,5 puntos posibles tiene 2,5.
    Ni que decir tiene que abandoné la carrera en 2003 por el asco que cogí a la Universidad.

    • Porque la derecha pone de relieve el orden, la rectitud, la honestidad y el cumplimiento de deberes (incluso por sobre la demanda de derechos), la izquierda es todo lo opuesto: descomedimiento, «felicidad» para la chusma, pan y circo y mucha demanda de derechos.
      @regurgitad0r , Chile.

      • se nota que solo esribes con el higado, no sabes nada con respecto a ese tema. En Finlandia no interesa quien gobierne. La politica educativa es un tema central y nadie puede inmiscuirse en ella. El tema educativo no es tocado por los politicos, no es debate de ningun politico, de lo contrario no tendría el exito que tiene. Ya quisiera la derecha meter sus narices en la educacion porque todo lo ve dinero, individualismo, rentabilidad. La educacion es un tema que se maneja con principios sociales.

  • La cuestión es por qué ese sistema no llega a cuajar en España. Pues muy fácil, porque ellos son finlandeses, pero yo sooooy españoool-españooool-españooool. Sabes por qué allí se escandalizan con el sufrimiento animal , mientras aquí todavía es cultura? por lo mismo. TENEMOS LA EDUCACION QUE NOS MERECEMOS, o incluso un poquito peor ahora con los no-recortes de Esperanza Aguirre.

  • REDISEÑO CURRICULAR
    La educación estatal o público-privada, se pliega (en cada caso, de cada Estado o Nación) a los distintos tipos y clases de empresas públicas y privadas existentes. Mientras mayor es el nivel o grado de desarrollo científico técnico que logran las empresas de un país, mayor es la alteración y la complejización de los contenidos curriculares que se reintroducen en sus órganos educativos. En países como Japón, Alemania o Estados Unidos, la planificación escolar se actualiza constantemente, atendiendo las exigencias de los progresos de las técnicas científicas empleadas actualmente en casi todas las actividades productivas, y no hacen rodeos absurdos sobre “lo malo que sería para el ambiente ilustrado introducir el tecnicismo y el cientificismo desenfrenado”.Desgraciadamente, en Chile, estas negociaciones, construcciones y acuerdos sobre la selección, clasificación, organización, distribución y evaluación del conocimiento escolar válido oficialmente para toda la sociedad, prácticamente no varían de una década a otra, se hacen de espaldas al mundo, en forma tácita y acrítica. Los grupos que participan en el diseño de estos planes o currículos, están constituidos (básicamente) por políticos que ofician de lobbistas para los empresarios nacionales más influyentes, incluidos los inversionistas de editoriales, y por un par de tipos del Ministerio de Educación aparentemente entendidos en asuntos educativos. En la esfera de las comisiones sobre educación, el punto más recurrido y decisivo para los intereses de ambas partes, son las cuestiones relacionadas con los encajes de un modelo de rutina laboral ampliamente extendido y establecido, con un modelo estudiantil de práctica y de acostumbramiento a dicho régimen. De modo ortodoxo, al resultado de estos acuerdos se le denomina código educativo. La educación pública oficial, impartida a millones de niños y jóvenes, provee una formación ideológica sólida, basada en el “sentido común”, en la “conciencia común”, en el consenso sobre la forma de la sociedad y sobre la estructura del poder y en un sistema de hábitos escolares hipócritas que se contradice con una clase de mujeres y hombres en su mayoría descomedidos, injustos, inmorales, egoístas y limitados, encargados justamente de “educar”, en el sentido en que educar significa “ganarse el pan”, transmitiendo contenidos pedagógicos extemporáneos y en muchos casos inútiles. La verdadera utilidad de un sistema educativo decadente, para el Estado y para el stablishment económico, es el control social y la dominación ideológica ejercida desde las aulas, sobre millones de idiotas en edad de crecimiento. Estas herramientas de control resultan útiles para usar los establecimientos educacionales más miserables como guarderías de rufianes obtusos que se reproducen por instinto y que, al egresar, con pequeños barnices de capacitación pueden emplearse para romper huelgas (para extorsionar y chantajear a trabajadores pretenciosos o sindicatos insolentes); además, este “sistema educativo” se fortalece con el aparato cultural publicitario del Estado, basado en la extensión y en la difusión de una cultura que apela a los instintos festivos más desmedidos de la chusma y a su “felicidad”, y, obviamente sirve como caldo de cultivo para la fuerza de trabajo de bajo costo de las empresas; tal es el caso de Agrosuper, Lucchetti, Ripley, Falabella, Salmon-Chile, Cenco Sud, D&S, etc., que, para operar en condiciones óptimas, necesitan grandes masas de gañanes obedientes, indignos de evolución y aún jóvenes.En el plano estrictamente político, tanto la LGE como la LOCE establecen planes de estudio que marginan rotundamente cualquier tentativa autónoma de introducir nuevos contenidos curriculares por parte de los profesores; no obstante, desde el profesorado es muy improbable esperar ideas buenas y nuevas, a menos que se trate de casos excepcionales, como literatos, médicos o ingenieros fracasados o pedagogos formados en países civilizados. En consecuencia, el Estado y los privados más poderosos gozan de amplias facultades para prefigurar el currículum, para enmarcarlo y delegar en los docentes la responsabilidad de transmitirlo y de evaluarlo entre los estudiantes. El espectro del mercado laboral manufacturero de Chile se reduce, básicamente, a cuatro tipos de industrias: la minera, la alimenticia, la forestal y la textil. Lo que queda de lado es aquello que hace la diferencia entre un país desarrollado y otro que no lo es, o sea, la Industria tecnológica, que está estrechamente relacionada con la Ingeniería electrónica y mecánica, y todas sus subdivisiones técnicas. Sin embargo, el vivero natural donde deberían crecer estas ciencias y técnicas (es decir, los institutos) no tiene metas más altas que la de preparar una masa de jóvenes que van a parar a talleres mecánicos de chapuceros o que sirven como mano de obra descalificada en una industria nacional adocenada, fenicia y bananera. Naturalmente, esta industria debe seguir existiendo hasta el fin de los tiempos; es necesaria y elemental para la economía local y para surtir las estanterías de los supermercados gringos y europeos. No obstante, al margen de los minerales, los alimentos, las maderas, la celulosa y las fibras textiles, algún día Chile tendrá que desarrollar su propia tecnología. Para mí es un poco vergonzoso explicar por qué nuestra nación debe desarrollar su propia tecnología. Los antepasados del hombre tienen más de 4 millones de años de antigüedad, hemos atravesado las edades de piedra, de bronce y de hierro, en la cuarta mitad del siglo XVIII se crearon los primeros automóviles a vapor, en la primera década del siglo XX Louis Blériot atravesó el Canal de la Mancha en su avión impulsado por un motor a explosión, en 1978 IBM lanzó sus primeros PC, en el 69’ un miembro de nuestra especie pisó la luna y en este mismo instante en Asia, Europa y Norteamérica algunos físicos están desarrollando biomáquinas nanométricas diseñadas para detectar y reparar moléculas defectuosas de las células de un cuerpo humano. La ciencia y la tecnología son otra forma de deporte; son quizá el mejor ejercicio para el cerebro, junto con el arte. Un país que se niega a sembrar y a cosechar conocimientos y experiencias en estas áreas, le pierde respeto a su tipo, aborta su tipo humano. Pero, ¿acaso no es Sudamérica un sub continente repleto de simios afeitados?; quiera dios que esto cambie cuando yo sea un anciano. Hoy día no me parecería extraño si oyera a uno de esos antropoides, en tono jactancioso, diciendo que Chile es la envidia de Japón, Alemania, Francia, Inglaterra y Estados Unidos; porque aquí no hay industrias automotrices o informáticas acusando grandes pérdidas y despidiendo a decenas de miles de trabajadores producto de la crisis financiera mundial.El caso del acelerado desarrollo tecnológico de Corea del sur, por ejemplo, ofrece valiosas lecciones sobre desarrollo humano y desarrollo industrial y es especialmente llamativo para comprender cómo se lleva a cabo un proceso de transformación de una sociedad muy pobre (hasta hace alrededor de 50 años), mayoritariamente dedicada a las labores del campo, en una sociedad industrial que concita el interés, el respeto y la colaboración de los estados y empresarios más ricos y poderosos del mundo. El éxito de las instituciones educativas y de las empresas más importantes de este país, surgió tras arduos procesos de sujeción y acostumbramiento al rigor y a la disciplina de gobernantes y empresarios de Estados Unidos, Japón , Francia e Inglaterra, principalmente. El Estado coreano fue capaz de adoptar políticas educativas y laborales acordes con normas técnicas y científicas internacionales; esa decisión fue crucial para permitir que los mejores órganos educativos y las mejores empresas coreanas perfeccionaran sus técnicas de investigación y de trabajo en enclaves estudiantiles y talleres de producción, al punto que hoy día corea es una potencia mundial de la industria naval y electrónica, e inclus
    o existe una importante empresa aeroespacial coreana, dedicada a la fabricación de cazas supersónicos y satélites, que colabora con la Agencia Espacial Europea y con la Nasa (husmeen en: https://www.koreaaero.com/, pinchen la versión de página en inglés).Los tipos y clases de empresas y de empresarios que llegan a la cúspide de la pirámide socioeconómica de un país determinan, en gran medida, la forma que adquieren las instituciones políticas, económicas y, especialmente, educativas. En Chile los chicos no viven incentivados para emular modelos como Paul Allen, Masaru Ibuka, Konosuke Matsuhita, Soichiro Honda, Karol Shelby o Ferruccio Lamborghini; ignoran las obras y las biografías de los hombres más creativos y audaces de los últimos 100 o 200 años, no conocen mayores retos que el de ganarse el pan y hacer mal uso del ocio. Tal vez sea la clase de empresarios chilenos, Piñera, Farkas, Ariztía, Vial (Gonzalo), etc. lo que limita, rebaja o anula la capacidad de aspirar a mejores formas de vida, basadas en los negocios. Como sea, en nuestro país, la falta de cimientos técnicos, científicos y culturales orientados hacia la tecnología no son un problema urgente; en todas esas áreas dependemos inocentemente de la inteligencia extranjera. La inexistencia de una variada industria tecnológica nacional dedicada a producir artefactos eléctricos y electromecánicos (computadoras, medios de transporte limpios, maquinaria industrial, electrodomésticos, instrumentos médicos digitales, etc.) se considera, casi de un modo romántico, como un sano atributo de nuestra identidad nacional apegada a las labores agropecuarias, textiles forestales o mineras. Nuestro espíritu chileno, plúmbeo y recalcitrante, que pesa sobre nuestras costumbres, sobre nuestro lenguaje, sobre nuestro modo de ver y oír, es igual a una empanada y un cacho de chicha: ofusca e indigesta y se rodea de las gruesas paredes del chovinismo y de las malas costumbres. A mi juicio, hombres como Jack Welch, Donald Petersen o Ryoji Chubachi son los más indicados para aconsejar seriamente sobre cuestiones educativas a cualquier gobernante sudaca (o de otras naciones no desarrolladas) que tenga una inquietud auténtica respecto del porvenir de las instituciones educativas de su país. La pedagogía y el currículum de los estudiantes chilenos sólo podrían adoptar otra dirección (otro sentido, otro significado y otro valor) si en nuestro país se instalaran industrias tecnológicas competitivas, dirigidas por hombres auténticamente dotados; de buena madera (diferentes de los jíbaros esnobs chilenos), que sin afectaciones sean capaces de introducir ideas buenas y nuevas y hábitos más rectos y honestos. Un ejemplo noble hace fáciles hasta las tareas más difíciles. Para forjar una cultura mejor, más civilizada, es necesario rediseñar la planificación escolar de todos los órganos educativos públicos, más o menos a partir de un conjunto de conocimientos establecidos (o sugeridos) por autoridades académicas de países industrializados. Un Currículum que prepare mano de obra altamente calificada es como una licencia de primera clase para llamar la atención de las empresas tecnológicas del primer mundo. Las aptitudes académicas deficitarias o muy pobres y la calificación técnica anacrónica de los estudiantes egresados de enseñanza media hacen patente la necesidad de invertir, es decir, capitalizar la educación, por medio de nuevas herramientas de estudio, o sea, textos y libros traducidos con rigor y esmero artístico (no los típicos libros y textos de especialistas chilenos); aunque, por desgracia, nunca he visto una Escuela de traductores con fines pedagógicos o literarios, talleres de investigación y de aplicación tecnológica y, naturalmente, profesores de mejor nivel. Si se hacen esfuerzos serios para mejorar sustancialmente la formación técnica y profesional en liceos e institutos, o incluso si se trabajara seria y rigurosamente en programas de educación compensatoria, al estilo del Gobierno estadounidense de los años 40’, nuestro Estado podría capitalizar la educación pública, es decir, hacerla muy rentable, a través de efectos económicos favorables; tales como el aumento de la producción y del consumo, el crecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores y una mayor recaudación fiscal.Muchas veces he oído a los máximos ejecutivos de Chile criticando la poca o la mucha inversión pública en capital físico; como si estas inversiones no les costaran un peso a los contribuyentes de todas las clases sociales. Pero, si el Estado hiciera grandes esfuerzos para igualar la inversión pública o “gasto público” en capital físico con la inversión pública en capital humano, entonces aquello que tan frecuentemente llamamos “el pueblo de Chile” mejoraría considerablemente su condición grosera, ignorante y miserable. Con una intervención semejante, el propio Estado arriesgaría una crisis de legitimación y si no tuviese capacidad instalada para llevar a cabo sistemática y eficazmente cada proceso de desbrozamiento de docentes ineptos y de adquisición de materiales y herramientas de estudio verdaderamente prácticos y útiles para mejorar las capacidades profesionales de los estudiantes; entonces se malograría mucho tiempo y muchos recursos. Por otro lado, para los empresarios chilenos, una educación pública buena o mejor que buena, jugaría en contra de sus intereses económicos e incluso arruinaría a muchos de ellos. Ningún empresario querría afrontar el peligro de que una masa de hijos de gañanes pueda volverse educada y vender más cara su mano de obra a partir de la adquisición de conocimientos y técnicas que tienen un valor económico o, peor aún, despertar el interés de divisiones internacionales, diversificar y acentuar el mercado de capitales y ayudar a introducir rubros de trabajo hasta ahora desconocidos; pues en tal caso habría que llamar a gritos a todos los jornaleros peruanos, bolivianos, ecuatorianos, etc… Según he leído en algunos textos de la Conferencia sobre educación y desarrollo económico social en América latina, organizada por CEPAL, UNESCO, OEA, FAO y OIT, celebrada en Santiago en 1968, durante el Gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva se trataron dos problemas fundamentales de la Educación Pública chilena; el primero relacionado con el adiestramiento técnico y el segundo vinculado con la utilidad para la vida de una planificación escolar seria, enfocada en las necesidades y no en los idealismos.En el discurso inaugural de dicha conferencia, Raúl Prebisch, entonces Secretario Ejecutivo de la CEPAL, sostuvo que “la desproporción entre recursos externos internos y las necesidades de inversión, impone en forma ineludible la necesidad de planificación en América Latina. Planificar implica establecer un orden de prelación en esas inversiones. Y como no nos es dado hacer todas estas en forma simultánea, es natural que en un orden de prelación corresponda a las inversiones en educación un lugar destacado, subrayando que se trata de inversiones y no de gastos. Pero en el mismo campo educacional se necesitan claras orientaciones y objetivos. Hay formas de educación (las de adiestramiento técnico) que van a contribuir directamente al aumento de la producción y hay otras que sólo podrán abordarse plenamente cuando el crecimiento del ingreso por habitante permita disponer de los recursos necesarios para hacerlo (hoy tenemos un superávit fiscal histórico).En tanto, H. M. Phillips, Director de la división de análisis del Departamento de Ciencias Sociales de la UNESCO, señaló lo siguiente:“…la educación se ha considerado sobretodo como una formación para la vida más bien que una formación para ganarse la vida. Hubo interés por las necesidades educativas del niño para formar su personalidad, como futuro “ciudadano”, sin preocuparse por su futura contribución al desarrollo económico y social, en sentido amplio. Esto no puede dar buenos resultados en las economías estacionarias o de lento desarrollo cuyo futuro depende de que logren romp
    er el círculo vicioso de la pobreza y de un sistema social que impide el desarrollo”.Naturalmente, entre los años 73’ y 90’ se truncaron casi todos los esfuerzos por poner en práctica y dar continuidad al adiestramiento técnico y a la planificación escolar que se habían considerado necesarios durante el Gobierno de Eduardo Frei. Pero, lamentablemente hoy día las instituciones educativas del Estado siguen cultivando y reproduciendo los mismos errores, los mismos vicios y los mismos males del pasado, y traspasando sus efectos a toda nuestra sociedad.
    @regurgitad0r

  • Leyendo este artículo me ha dado nostalgia,envidia y tristeza por lo que tuvimos y hemos perdido,y los uruguayos mayores de 50 años que me lean me entenderán perfectamente.El sistema educativo finlandés fue el que tuvimos en Uruguay hasta los años 60,más o menos,en que empezó a desbarrancarse y terminó muriendo,víctima de la «modernidad» y la psicología barata del «todo vale».Cuando era estudiante,escolar y liceal,la enseñanza en mi país se basaba antes que nada en el respeto al maestro,al profesor,lo cual no impedía que los alumnos supiéramos quién se merecía el respeto por sus méritos y quién no.El salario de los maestros,en esos años,era el mismo salario de un senador de la república,lo cual les permitía una holgura económica que les facilitaba el estudio continuo y el perfeccionamiento profesional.Eran tambien un referente social,porque se les consideraba (y lo eran) personas educadas,de una cultura superior y una inteligencia tambien superior,generalmente.Había pocos colegios privados,casi todos religiosos,y ricos y pobres nos codeábamos en las escuelas públicas,donde nos daban a principio del año lectivo todos los libros que necesitábamos,cuadernos y útiles escolares.A fin del año se devolvían los libros,que servirían para la p`róxima generación (todavía no había empezado el lucrativo negocio de las editoriales que cambian de año en año los libros,modificando por arriba los «contenidos»,bastante pobres por cierto).La enseñanza era estricta pero no opresiva,los niños llegábamos a cuarto año (a los nueve años) con cero falta en ortografía y perfecta comprensión lectora.Y la prueba de que el sistema funcionaba muy bien es la huella que aquellos años dejaron en nosotros:una sociedad integrada,donde los que habíamos compartido los bancos de la escuela y el liceo nos sentíamos casi hermanos,donde a nadie se le ocurría vandalizar un instituto de enseñanza porque lo amábamos,y cuando,pasados los años,nos encontrábamos con un viejo compañero,el tópico obligado era el recuerdo de los viejos maestros y el cariño que nos supieron inspirar.Es cierto,mi país,igual que Finlandia,es pequeño y somos pocos habitantes,pero el sistema puede ser aplicado en cualquier lugar porque no depende de la economía sino del espíritu de las personas,yo lamento que mis hijos no se hayan educado como nos educamos nosotros,aunque traté de trasmitirles algo de mis épocas,y con éxito.Lo lamentable de los sistemas educativos de hoy es el ninguneo de los alumnos,que crecen con el cerebro envenenado por la permisividad absoluta sin percatarse de que la juventud no dura para siempre y salen a la vida sin ninguna herramienta para defenderse,aunque a veces pienso que todo el sistema de hoy está pensado para crear individuos superficiales,sin criterio propio y totalmente ignorantes,que son mucho más manipulables que el que sabe usar el cerebro.O sea,perfectos esclavos.

    • Estoy totalmente de acuerdo con vos…que buena tu reflexion!!!!! Yo sigo sosteniendo que estamos en el momento del Laissez faire Laissez passer…total el gobierno banca a todo el mundo, al menos en Argentina…felcitaciones por tu relfexion!!! Saludos desde Argentina

  • ES MUY INTERSANTE, ME GUSTARIA QUE SE ABUNDARA EN COMO TRATA EL SISTEMA EDUCATIVO FINLANDES A LOS CASOS ESPECIALES DE ALUMNOS CON PROBLEMAS PSICOLOGICOS GRAVES, LA DESINTEGRACION FAMILIAR, LA FALTA DE RECURSOS ECONOMICOS DE SUS PADRES(MILLONES EN MEXICO), LA DESNUTRICION EN LOS NIÑOS, Y SOBRE TODO COMO HACEN PARA QUE TODOS O LA MAYORIA DE SUS EDUCANDOS DESARROLLEN UNA ESTRUCTURA COGNITIVA DE RESPONSABILIDAD POR EL ESTUDIO Y SUS APRENDIZAJES.

  • Pingback: Anónimo
  • es cierto , la educacion seria mejor si los estudiantes diseñaran su programa de estudios
    pero con ayuda claro de consejeros escolares por ejemplo eso si tiene que avarcar
    programas de tronco comun.

  • Woww!!
    no puedo creer que tengamos la solución y tener un ejemplo claro de sistema educativo y no hacer nada al respecto en los demás países, realmente es decepcionante y desesperante

  • Que ganas que en mi país llegáramos a tener esa conciencia, y aplicar ese maravilloso enfoque lo que nos daría como resultado mejores personas, mejores seres humanos

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