17 de enero 2012    /   BUSINESS
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La conquista de la cosmética vegana

17 de enero 2012    /   BUSINESS     por          
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Para descubrir si un cosmético irrita los ojos probablemente se haya aplicado antes en los de un animal, generándole úlceras o incluso dejándole ciego. Encontrar productos que además de evitar este tipo de pruebas prescindan de ingredientes de origen animal es complicado, pero cada vez menos. Aunque solo sea por intereses de mercado, las grandes compañías dedican ya parte de su catálogo a la cosmética vegana. También es sencillo encontrar empresas locales que solo trabajan bajo estos preceptos, así que solo es cuestión de probarlos.

El uso de materia prima animal y la cosmética han estado relacionados desde la Prehistoria. A los minerales en polvo y aceites vegetales se le añadía grasa animal para crear las primeras cremas limpiadoras o protectores solares. Ocurría mucho antes de que Egipto y Grecia hicieran de la estética un arma social indispensable.

Aunque han sido las posteriores pruebas de laboratorio las que han granjeado mala fama a la actual industria cosmética, para los principios veganos no es suficiente que las empresas se comprometan a no testar sus productos en animales, también deben evitar el uso de ingredientes derivados.

Fabian Thiele empezó creando cosméticos para sí mismo y su novia. Desde hace un año los comercializa bajo el nombre de Urban Cosmetics Berlin. “Empecé a estudiar los ingredientes de productos de alta gama, como los de Chanel, y me preguntaba por qué se paga tanto por algo que, además de usar aceite de castor y ser testado en animales, necesita un gran número de sustancias adicionales para funcionar”, explica.

La opción de Thiele fue seleccionar ingredientes naturales de gran calidad, con sustancias activas propias. Por ejemplo emplear la esencia floral de farnesol, que protege contra el sudor y el olor, le sirvió para crear un desodorante.

Thiele asegura que el mercado de la cosmética vegana es emergente y con clientes fieles. Por eso las grandes empresas comienzan a tomar nota. La mayor parte de la línea de EcoBella, por ejemplo, es orgánica. Marcas líderes en el sector cuentan con algunos productos respetuosos con esta premisa. La brasileña Natura Cosmeticos, sin ser vegana al cien por cien, se encuentra entre las empresas más sostenibles del mundo.

A veces la información que ofrecen en sus páginas web no es muy completa. Para descubrir cuáles son los productos adecuados se puede buscar asesoramiento en foros de Internet veganos o preguntar directamente en la atención al cliente de estas empresas. Si se tiene tiempo y ganas, también se puede comprobar si los ingredientes de un producto concreto aparecen o no publicados en libros como «Animal Ingredients A to Z«, la Biblia de los consumidores veganos, o el diccionario de ingredientes cosméticos.

El propio Roger Moore firmó a finales del 2011 un documento exigiendo a la Unión Europea que legisle en contra de vender productos cosméticos que se hayan probado en animales. Algo que por otro lado está prohibido hacer en los propios laboratorios europeos.

Para descubrir si un cosmético irrita los ojos probablemente se haya aplicado antes en los de un animal, generándole úlceras o incluso dejándole ciego. Encontrar productos que además de evitar este tipo de pruebas prescindan de ingredientes de origen animal es complicado, pero cada vez menos. Aunque solo sea por intereses de mercado, las grandes compañías dedican ya parte de su catálogo a la cosmética vegana. También es sencillo encontrar empresas locales que solo trabajan bajo estos preceptos, así que solo es cuestión de probarlos.

El uso de materia prima animal y la cosmética han estado relacionados desde la Prehistoria. A los minerales en polvo y aceites vegetales se le añadía grasa animal para crear las primeras cremas limpiadoras o protectores solares. Ocurría mucho antes de que Egipto y Grecia hicieran de la estética un arma social indispensable.

Aunque han sido las posteriores pruebas de laboratorio las que han granjeado mala fama a la actual industria cosmética, para los principios veganos no es suficiente que las empresas se comprometan a no testar sus productos en animales, también deben evitar el uso de ingredientes derivados.

Fabian Thiele empezó creando cosméticos para sí mismo y su novia. Desde hace un año los comercializa bajo el nombre de Urban Cosmetics Berlin. “Empecé a estudiar los ingredientes de productos de alta gama, como los de Chanel, y me preguntaba por qué se paga tanto por algo que, además de usar aceite de castor y ser testado en animales, necesita un gran número de sustancias adicionales para funcionar”, explica.

La opción de Thiele fue seleccionar ingredientes naturales de gran calidad, con sustancias activas propias. Por ejemplo emplear la esencia floral de farnesol, que protege contra el sudor y el olor, le sirvió para crear un desodorante.

Thiele asegura que el mercado de la cosmética vegana es emergente y con clientes fieles. Por eso las grandes empresas comienzan a tomar nota. La mayor parte de la línea de EcoBella, por ejemplo, es orgánica. Marcas líderes en el sector cuentan con algunos productos respetuosos con esta premisa. La brasileña Natura Cosmeticos, sin ser vegana al cien por cien, se encuentra entre las empresas más sostenibles del mundo.

A veces la información que ofrecen en sus páginas web no es muy completa. Para descubrir cuáles son los productos adecuados se puede buscar asesoramiento en foros de Internet veganos o preguntar directamente en la atención al cliente de estas empresas. Si se tiene tiempo y ganas, también se puede comprobar si los ingredientes de un producto concreto aparecen o no publicados en libros como «Animal Ingredients A to Z«, la Biblia de los consumidores veganos, o el diccionario de ingredientes cosméticos.

El propio Roger Moore firmó a finales del 2011 un documento exigiendo a la Unión Europea que legisle en contra de vender productos cosméticos que se hayan probado en animales. Algo que por otro lado está prohibido hacer en los propios laboratorios europeos.

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