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4 de marzo 2016    /   DIGITAL
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Existe una tendencia universal en las lenguas a usar palabras positivas

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Era 1969 cuando los psicólogos Jerry Boucher y Charles E. Osgood publicaron en Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior un texto titulado ‘The Pollyanna Hypothesis. Tras el análisis de una pequeña muestra de 13 idiomas, los autores teorizaban que existe una tendencia universal en las lenguas a las palabras positivas más que a las negativas. Durante décadas, esta idea se quedó en eso, una hipótesis. El mes pasado, un grupo de científicos computacionales con un pasado en las ciencias sociales usaron el big data para demostrar que esta sugerencia es posiblemente acertada.

«Nuestro trabajo añade pruebas a favor de la hipótesis de Pollyana y lo hace mediante una especie de big data», explica el doctor Peter Dodds, de la universidad de Vermont, uno de los líderes de este equipo formado por 14 expertos.

El trabajo de Dodds y sus colegas se dividió en dos fases. Primero, usando herramientas informáticas, recopilaron 100.000 palabras de diferentes fuentes en 10 idiomas. Bucearon por Twitter, Google Web Crawl, Google Books, subtítulos, letras de canciones, el New York Times. Una vez tuvieron estos corpus, escogieron una población de cada idioma y les dieron esas palabras a un grupo de voluntarios para que las analizarán y las clasificarán en positivas o negativas.

«Como fue un proceso caro al usar servicios de traducción de calidad, tuvimos que limitarnos a una población bien definida por lenguaje», cuenta Dodds. «Para el árabe, los evaluadores estaban en Egipto y, como queríamos cubrir el mundo entero, México era una opción interesante para el español, así como lo fue Brasil para el portugués». Dice, divertido, que la palabra ‘México’ fue calificada de manera muy positiva por los mexicanos. Cuesta imaginarse algo similar con España.

El equipo considera que su mayor logro es demostrar que en solitario y medidas de manera adecuada, las palabras, los átomos del lenguaje humano, presentan en diversos idiomas un espectro emocional que tiene un cariz positivo similar y universal. La mayor parte de la prensa, con la tendencia actual a las listas, lo convirtió en una competición, siendo el titular más habitual El español es el idioma más positivo.

«Desafortunadamente hemos recibido cierta cobertura de prensa que ha malinterpretado nuestros resultados», continúa. «Sí, existen ciertas variaciones, pero están más basadas en las especificaciones del corpus usado que en el lenguaje en sí y solo usamos un corpus de chino, por lo que no se puede generalizar».

«Por supuesto», concluye, «esto no significa que no ocurran cosas malas ni que la gente no discuta». Solo que, como decían los Monty Python, tendemos a mirar el lado positivo de la vida.

Era 1969 cuando los psicólogos Jerry Boucher y Charles E. Osgood publicaron en Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior un texto titulado ‘The Pollyanna Hypothesis. Tras el análisis de una pequeña muestra de 13 idiomas, los autores teorizaban que existe una tendencia universal en las lenguas a las palabras positivas más que a las negativas. Durante décadas, esta idea se quedó en eso, una hipótesis. El mes pasado, un grupo de científicos computacionales con un pasado en las ciencias sociales usaron el big data para demostrar que esta sugerencia es posiblemente acertada.

«Nuestro trabajo añade pruebas a favor de la hipótesis de Pollyana y lo hace mediante una especie de big data», explica el doctor Peter Dodds, de la universidad de Vermont, uno de los líderes de este equipo formado por 14 expertos.

El trabajo de Dodds y sus colegas se dividió en dos fases. Primero, usando herramientas informáticas, recopilaron 100.000 palabras de diferentes fuentes en 10 idiomas. Bucearon por Twitter, Google Web Crawl, Google Books, subtítulos, letras de canciones, el New York Times. Una vez tuvieron estos corpus, escogieron una población de cada idioma y les dieron esas palabras a un grupo de voluntarios para que las analizarán y las clasificarán en positivas o negativas.

«Como fue un proceso caro al usar servicios de traducción de calidad, tuvimos que limitarnos a una población bien definida por lenguaje», cuenta Dodds. «Para el árabe, los evaluadores estaban en Egipto y, como queríamos cubrir el mundo entero, México era una opción interesante para el español, así como lo fue Brasil para el portugués». Dice, divertido, que la palabra ‘México’ fue calificada de manera muy positiva por los mexicanos. Cuesta imaginarse algo similar con España.

El equipo considera que su mayor logro es demostrar que en solitario y medidas de manera adecuada, las palabras, los átomos del lenguaje humano, presentan en diversos idiomas un espectro emocional que tiene un cariz positivo similar y universal. La mayor parte de la prensa, con la tendencia actual a las listas, lo convirtió en una competición, siendo el titular más habitual El español es el idioma más positivo.

«Desafortunadamente hemos recibido cierta cobertura de prensa que ha malinterpretado nuestros resultados», continúa. «Sí, existen ciertas variaciones, pero están más basadas en las especificaciones del corpus usado que en el lenguaje en sí y solo usamos un corpus de chino, por lo que no se puede generalizar».

«Por supuesto», concluye, «esto no significa que no ocurran cosas malas ni que la gente no discuta». Solo que, como decían los Monty Python, tendemos a mirar el lado positivo de la vida.

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