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La invasión de los domos, la loca predicción de Buckminster Fuller que se está haciendo realidad

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Richard Buckminster Fuller dedicó su vida a mejorar el mundo. Y lo consiguió. Fue diseñador, profesor, inventor, arquitecto, filósofo, científico y un prolífico escritor, con 28 libros a sus espaldas. Pero si la gente hoy recuerda a Fuller es por la cúpula geodésica.

Cuando la desarrolló, en los años cuarenta, predijo un futuro en el que todas las casas fueran así: redonditas y ecológicas. Puede que la predicción se le fuera un poco de madre, pero es cierto que estas estructuras están multiplicando su presencia en la actualidad. Fuller también predijo el auge de las energías renovables, la necesidad de potenciar el teletrabajo (sin pandemias ni confinamientos mediante) y promulgó el concepto de efemerización, que apuesta por hacer lo máximo posible gastando los mínimos recursos. Todos estos motivos han llevado al Espacio Fundación Telefónica a dedicarle una gran exposición que se podrá visitar hasta el próximo 14 de marzo.

El Espacio Fundación Telefónica (C/ Fuencarral 3, Madrid) ofrece una exposición de uno de los mayores visionarios de la historia. Richard Buckminster Fuller fue diseñador, arquitecto, filósofo, inventor, científico, profesor, escritor y un ferviente defensor de la reutilización de recursos y de la sostenibilidad.

La cúpula geodésica o domo es la mayor área que puede cubrirse con la menor cantidad de material y sin necesidad de cimientos. Imposible hacer más con menos. Quizá por ello en los últimos años han crecido de forma exponencial. Pablo Carbonell prefiere no hablar de modas. «Llevan construyéndose desde los años cincuenta, sería una moda un poco larga, ¿no?» , ironiza. Carbonell es arquitecto en Ecoproyecta, un estudio especializado en arquitectura sostenible. En los últimos años han construído tres casas geodésicas, dos en Murcia, de uso residencial, y una tercera en Burgos, para un colegio. Tiene algún proyecto geodésico más en ciernes y la demanda sigue subiendo.

Según el arquitecto, detrás de esta demanda se esconden motivos morales y ecológicos. Pero ¿por qué son los domos construcciones ecológicas? «Es muy fácil de construir, sin necesidad de maquinaria, y además se necesita poco material, así que estás ahorrando la energía de producirlo, transportarlo, montarlo…».

Curiosidad radical. En la órbita de Buckminster Fuller es una mirada al interminable trabajo del estadounidense. Este retrato es un encuentro entre los principales trabajos de Fuller y algunas propuestas de creadores contemporáneos como Norman Foster, Olafur Eliasson o Neri Oxman.

Construir domos consume menos energía que hacer una casa convencional, pero el ahorro energético no se limita a esta fase, sino que se extiende durante toda la vida de la casa. «La cúpula es la forma geométrica más precisa, maximiza el espacio con poca superficie», explica Carbonell. «Eso hace que intercambie menos energía con el exterior. La casa gana menos calor en verano y menos frío en invierno porque tiene menos superficie expuesta». A veces, el ecologismo, puede ser una forma de ahorro.

Sin embargo, a la hora de optar por este tipo de construcción, Carbonell destaca un aspecto mucho más prosaico: la estética. «Este tipo de vivienda te da unos espacios interiores tan particulares, tan diáfanos… Aquí la luz entra por distintos lugares y no hay paredes lisas». Explica el arquitecto que esta estética no es para todos los públicos, pero que cuando lo ven, muchos se sienten hipnotizados. «Llama la atención, no sé por qué», confiesa.

La atracción no es igual de potente en todas partes. Argentina, Chile y EEUU son las naciones donde más han proliferado los domos. «En España hemos llegado tarde, pero con ganas», resume Carbonell. Buena cuenta de ello dan sus construcciones, que salpican la península de norte a sur, muchas de ellas, construidas por este arquitecto. «Hay que tener en cuenta el clima y la orientación de la casa a la hora de construirla», apunta. «Es cierto que intentamos prefabricar ciertas piezas, pero esto es lo contrario a una casa prefabricada, que te puede valer igual para Marruecos que para Canadá. Aquí tenemos muy en cuenta el lugar. Eso también es eficiencia energética».

Los domos están emergiendo por todo el país como burbujas telúricas. Poco a poco están cambiando la forma en la que vivimos. Pero su idea primigenia es aún más ambiciosa; es cambiar nuestra relación con el planeta. Puede que la predicción de Fuller no se haya cumplido y la mayoría de la gente siga viviendo hoy en edificios convencionales. Pero hay unos cuantos locos ahí fuera predicando su palabra (y su obra). Y el público que les escucha es cada vez mayor.

Richard Buckminster Fuller dedicó su vida a mejorar el mundo. Y lo consiguió. Fue diseñador, profesor, inventor, arquitecto, filósofo, científico y un prolífico escritor, con 28 libros a sus espaldas. Pero si la gente hoy recuerda a Fuller es por la cúpula geodésica.

Cuando la desarrolló, en los años cuarenta, predijo un futuro en el que todas las casas fueran así: redonditas y ecológicas. Puede que la predicción se le fuera un poco de madre, pero es cierto que estas estructuras están multiplicando su presencia en la actualidad. Fuller también predijo el auge de las energías renovables, la necesidad de potenciar el teletrabajo (sin pandemias ni confinamientos mediante) y promulgó el concepto de efemerización, que apuesta por hacer lo máximo posible gastando los mínimos recursos. Todos estos motivos han llevado al Espacio Fundación Telefónica a dedicarle una gran exposición que se podrá visitar hasta el próximo 14 de marzo.

El Espacio Fundación Telefónica (C/ Fuencarral 3, Madrid) ofrece una exposición de uno de los mayores visionarios de la historia. Richard Buckminster Fuller fue diseñador, arquitecto, filósofo, inventor, científico, profesor, escritor y un ferviente defensor de la reutilización de recursos y de la sostenibilidad.

La cúpula geodésica o domo es la mayor área que puede cubrirse con la menor cantidad de material y sin necesidad de cimientos. Imposible hacer más con menos. Quizá por ello en los últimos años han crecido de forma exponencial. Pablo Carbonell prefiere no hablar de modas. «Llevan construyéndose desde los años cincuenta, sería una moda un poco larga, ¿no?» , ironiza. Carbonell es arquitecto en Ecoproyecta, un estudio especializado en arquitectura sostenible. En los últimos años han construído tres casas geodésicas, dos en Murcia, de uso residencial, y una tercera en Burgos, para un colegio. Tiene algún proyecto geodésico más en ciernes y la demanda sigue subiendo.

Según el arquitecto, detrás de esta demanda se esconden motivos morales y ecológicos. Pero ¿por qué son los domos construcciones ecológicas? «Es muy fácil de construir, sin necesidad de maquinaria, y además se necesita poco material, así que estás ahorrando la energía de producirlo, transportarlo, montarlo…».

Curiosidad radical. En la órbita de Buckminster Fuller es una mirada al interminable trabajo del estadounidense. Este retrato es un encuentro entre los principales trabajos de Fuller y algunas propuestas de creadores contemporáneos como Norman Foster, Olafur Eliasson o Neri Oxman.

Construir domos consume menos energía que hacer una casa convencional, pero el ahorro energético no se limita a esta fase, sino que se extiende durante toda la vida de la casa. «La cúpula es la forma geométrica más precisa, maximiza el espacio con poca superficie», explica Carbonell. «Eso hace que intercambie menos energía con el exterior. La casa gana menos calor en verano y menos frío en invierno porque tiene menos superficie expuesta». A veces, el ecologismo, puede ser una forma de ahorro.

Sin embargo, a la hora de optar por este tipo de construcción, Carbonell destaca un aspecto mucho más prosaico: la estética. «Este tipo de vivienda te da unos espacios interiores tan particulares, tan diáfanos… Aquí la luz entra por distintos lugares y no hay paredes lisas». Explica el arquitecto que esta estética no es para todos los públicos, pero que cuando lo ven, muchos se sienten hipnotizados. «Llama la atención, no sé por qué», confiesa.

La atracción no es igual de potente en todas partes. Argentina, Chile y EEUU son las naciones donde más han proliferado los domos. «En España hemos llegado tarde, pero con ganas», resume Carbonell. Buena cuenta de ello dan sus construcciones, que salpican la península de norte a sur, muchas de ellas, construidas por este arquitecto. «Hay que tener en cuenta el clima y la orientación de la casa a la hora de construirla», apunta. «Es cierto que intentamos prefabricar ciertas piezas, pero esto es lo contrario a una casa prefabricada, que te puede valer igual para Marruecos que para Canadá. Aquí tenemos muy en cuenta el lugar. Eso también es eficiencia energética».

Los domos están emergiendo por todo el país como burbujas telúricas. Poco a poco están cambiando la forma en la que vivimos. Pero su idea primigenia es aún más ambiciosa; es cambiar nuestra relación con el planeta. Puede que la predicción de Fuller no se haya cumplido y la mayoría de la gente siga viviendo hoy en edificios convencionales. Pero hay unos cuantos locos ahí fuera predicando su palabra (y su obra). Y el público que les escucha es cada vez mayor.

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