3 de marzo 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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El twerking convertido en instrumento musical

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Puede que Miley Cyrus haga mejor música con el culo que con la voz, después de todo. La chica Disney reconvertida en estrella hipersexualizada tiene dos rasgos distintivos: su insistente manía de lamer todo lo que encuentre a su paso y el agitar sus posaderas en un frenético movimiento que se ha venido a conocer como twerking. El primero de estos rasgos de momento no ha servido para mucho, pero una empresa de diseño ha convertido el segundo en un nuevo instrumento.


Real Booty Music promete hacer música con el culo, en el sentido más literal del término. La compañía danesa de audio AIAIAI sumó esfuerzos con la empresa de diseño OWOW en un matrimonio absurdamente onomatopéyico que ha dado con este artilugio. Como explican en su vídeo corporativo, han creado un dispositivo que «registra los movimientos  a través de acelerómetros pegados al culo del bailarín. Estos movimientos son traducidos en ritmos y detonantes, y así, el bailarín dispara los samplers del músico y juntos, crean un ritmo».
La idea detrás de este proyecto es la de brindar a los usuarios de los cascos AIAIAI una nueva forma de música y convertir al bailarín en parte activa del proceso de creación. Los gogos ya no son un mero decorado, son aquí un músico más.
Para dar una idea de lo que este nuevo dispositivo puede hacer, las dos empresas se aliaron con un músico y una bailarina. El primero es el productor y DJ Branko, conocido por su trabajo en Buraka Sound Sistema. La bailarina instrumentista es Louise Kløsen, cuyo seudónimo, Twerk Queen Louise, no deja lugar a dudas. Juntos han creado Cascavel, una canción de ritmos afrobeat que se puede descargar gratuitamente en su página web.
El resultado es curioso y en cierta medida polémico. Lo es en su origen, por mismo movimiento del twerking, que ha sido criticado por ser apropiado por estrellas hipersexualizadas, despojado de sus raíces negras hasta denigrar a la cultura afroamericana y a la propia mujer. Graves acusaciones que difícilmente encontrarán una respuesta en este invento.
La prioridad aquí es fusionar música y baile, difuminar las barreras entre ambos. A fin de cuentas, el protagonismo del culo en la música comercial lleva ahí muchos años. Primero fueron los raperos masculinos, acompañados de una cohorte de féminas desconocidas, los que pusieron el culo -ajeno- sobre la mesa. Después, artistas como Iggy Azalea, Nicki Minaj, Jennifer López o la anteriormente mencionada Miley Cyrus, decidieron que no hacía falta enseñar culos anónimos, y convirtieron los propios en objeto de culto a través de sus videoclips. Real Booty Music va un paso más allá y propone que el culo no sea un simple elemento decorativo. Sea lo que sea lo que eso signifique.

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Puede que Miley Cyrus haga mejor música con el culo que con la voz, después de todo. La chica Disney reconvertida en estrella hipersexualizada tiene dos rasgos distintivos: su insistente manía de lamer todo lo que encuentre a su paso y el agitar sus posaderas en un frenético movimiento que se ha venido a conocer como twerking. El primero de estos rasgos de momento no ha servido para mucho, pero una empresa de diseño ha convertido el segundo en un nuevo instrumento.


Real Booty Music promete hacer música con el culo, en el sentido más literal del término. La compañía danesa de audio AIAIAI sumó esfuerzos con la empresa de diseño OWOW en un matrimonio absurdamente onomatopéyico que ha dado con este artilugio. Como explican en su vídeo corporativo, han creado un dispositivo que «registra los movimientos  a través de acelerómetros pegados al culo del bailarín. Estos movimientos son traducidos en ritmos y detonantes, y así, el bailarín dispara los samplers del músico y juntos, crean un ritmo».
La idea detrás de este proyecto es la de brindar a los usuarios de los cascos AIAIAI una nueva forma de música y convertir al bailarín en parte activa del proceso de creación. Los gogos ya no son un mero decorado, son aquí un músico más.
Para dar una idea de lo que este nuevo dispositivo puede hacer, las dos empresas se aliaron con un músico y una bailarina. El primero es el productor y DJ Branko, conocido por su trabajo en Buraka Sound Sistema. La bailarina instrumentista es Louise Kløsen, cuyo seudónimo, Twerk Queen Louise, no deja lugar a dudas. Juntos han creado Cascavel, una canción de ritmos afrobeat que se puede descargar gratuitamente en su página web.
El resultado es curioso y en cierta medida polémico. Lo es en su origen, por mismo movimiento del twerking, que ha sido criticado por ser apropiado por estrellas hipersexualizadas, despojado de sus raíces negras hasta denigrar a la cultura afroamericana y a la propia mujer. Graves acusaciones que difícilmente encontrarán una respuesta en este invento.
La prioridad aquí es fusionar música y baile, difuminar las barreras entre ambos. A fin de cuentas, el protagonismo del culo en la música comercial lleva ahí muchos años. Primero fueron los raperos masculinos, acompañados de una cohorte de féminas desconocidas, los que pusieron el culo -ajeno- sobre la mesa. Después, artistas como Iggy Azalea, Nicki Minaj, Jennifer López o la anteriormente mencionada Miley Cyrus, decidieron que no hacía falta enseñar culos anónimos, y convirtieron los propios en objeto de culto a través de sus videoclips. Real Booty Music va un paso más allá y propone que el culo no sea un simple elemento decorativo. Sea lo que sea lo que eso signifique.

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