9 de febrero 2022    /   BUSINESS
por
 

La orina también puede ser verde

9 de febrero 2022    /   BUSINESS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Ahora haciendo clic aquí.

Si buscamos la sostenibilidad y abogamos por la ecología, habrá que llevar esas máximas a todos los terrenos de nuestra vida. Y cuando decimos a todos, es a todos. Sí, también al cuarto de baño.

Save! es un inodoro creado por la empresa suiza LAUFEN que aplica el concepto de tecnología de separación de fuentes. Creada a mediados de los 90 por el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología (Eawag), consiste en separar las aguas residuales domésticas en orina, heces y aguas grises para poder procesarlas de manera sostenible y extraer de ellas recursos utilizables.

«La investigación de Eawag sobre la recuperación de recursos se ha centrado en la orina, ya que contiene la mayoría de los nutrientes que causan efectos nocivos, como una carga excesiva de nutrientes (eutrofización) en los ecosistemas», explican los equipos de sostenibilidad y desarrollo de producto de LAUFEN.

El antecedente de Save! hay que situarlo en el inodoro Blue Diversion, un modelo funcional desarrollado por Eawag junto con el estudio de diseño austriaco EOOS en 2011. Mientras trabajaban en él, EOOS ideó el embudo para la orina, una tecnología que permite que la separación eficiente de los flujos de desechos ocurra de forma pasiva, y es la que se ha integrado en el inodoro de LAUFEN.

inodoro ecológico Save

Montado directamente en la pared, «la separación de la orina está asegurada por la sofisticada geometría dentro de la taza de cerámica, sin necesidad de ayudas mecánicas o electrónicas —aclaran desde la compañía—. La tensión superficial, también llamada efecto tetera, asegura que el pis se dirija hacia la trampa de orina, una salida separada integrada en el cuerpo cerámico. Los sólidos, el papel higiénico y el agua de enjuague se envían por el sifón habitual».

Para su desarrollo, detallan sus creadores, se utilizaron simulaciones de dinámica de fluidos computacional desarrolladas por ETH Zurich para optimizar las geometrías internas. «No se requiere ningún cambio en el comportamiento del usuario, sin embargo, los hombres deben orinar sentados», advierten. «Una trampa de olores en el sifón de orina con una cantidad de llenado de 65 ml garantiza el intercambio de agua con cada descarga y puede ser reparada sin necesidad de quitarla de la pared».

Save!, añaden los equipos de sostenibilidad y desarrollo de producto de la empresa suiza, permite una gestión sostenible de las aguas residuales, ayudando a recuperar nutrientes valiosos, como nitrógeno y fósforo, a nivel local, al tiempo que evita que se descarguen en aguas naturales.

Los niveles excesivos de nitrógeno y fósforo en ellas alteran el equilibrio ecológico, con consecuencias perjudiciales para la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas afectados. También hay graves consecuencias económicas para la pesca y el sector de la hostelería. Y para hacerlo aún más ecológico, el inodoro está fabricado en cerámica vítrea, más sostenible que otras.

El único inconveniente es que, para que sea realmente efectivo, es necesario que la instalación del edificio o la ciudad esté adaptada para poder separar las aguas residuales. Pero el primer paso para cambiarle el color a la orina y hacerla más verde ya está dado.

Save! fue galardonado en la categoría Product Consumer en los premios internacionales de diseño Design Prize Switzerland 2021.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Ahora haciendo clic aquí.

Si buscamos la sostenibilidad y abogamos por la ecología, habrá que llevar esas máximas a todos los terrenos de nuestra vida. Y cuando decimos a todos, es a todos. Sí, también al cuarto de baño.

Save! es un inodoro creado por la empresa suiza LAUFEN que aplica el concepto de tecnología de separación de fuentes. Creada a mediados de los 90 por el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología (Eawag), consiste en separar las aguas residuales domésticas en orina, heces y aguas grises para poder procesarlas de manera sostenible y extraer de ellas recursos utilizables.

«La investigación de Eawag sobre la recuperación de recursos se ha centrado en la orina, ya que contiene la mayoría de los nutrientes que causan efectos nocivos, como una carga excesiva de nutrientes (eutrofización) en los ecosistemas», explican los equipos de sostenibilidad y desarrollo de producto de LAUFEN.

El antecedente de Save! hay que situarlo en el inodoro Blue Diversion, un modelo funcional desarrollado por Eawag junto con el estudio de diseño austriaco EOOS en 2011. Mientras trabajaban en él, EOOS ideó el embudo para la orina, una tecnología que permite que la separación eficiente de los flujos de desechos ocurra de forma pasiva, y es la que se ha integrado en el inodoro de LAUFEN.

inodoro ecológico Save

Montado directamente en la pared, «la separación de la orina está asegurada por la sofisticada geometría dentro de la taza de cerámica, sin necesidad de ayudas mecánicas o electrónicas —aclaran desde la compañía—. La tensión superficial, también llamada efecto tetera, asegura que el pis se dirija hacia la trampa de orina, una salida separada integrada en el cuerpo cerámico. Los sólidos, el papel higiénico y el agua de enjuague se envían por el sifón habitual».

Para su desarrollo, detallan sus creadores, se utilizaron simulaciones de dinámica de fluidos computacional desarrolladas por ETH Zurich para optimizar las geometrías internas. «No se requiere ningún cambio en el comportamiento del usuario, sin embargo, los hombres deben orinar sentados», advierten. «Una trampa de olores en el sifón de orina con una cantidad de llenado de 65 ml garantiza el intercambio de agua con cada descarga y puede ser reparada sin necesidad de quitarla de la pared».

Save!, añaden los equipos de sostenibilidad y desarrollo de producto de la empresa suiza, permite una gestión sostenible de las aguas residuales, ayudando a recuperar nutrientes valiosos, como nitrógeno y fósforo, a nivel local, al tiempo que evita que se descarguen en aguas naturales.

Los niveles excesivos de nitrógeno y fósforo en ellas alteran el equilibrio ecológico, con consecuencias perjudiciales para la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas afectados. También hay graves consecuencias económicas para la pesca y el sector de la hostelería. Y para hacerlo aún más ecológico, el inodoro está fabricado en cerámica vítrea, más sostenible que otras.

El único inconveniente es que, para que sea realmente efectivo, es necesario que la instalación del edificio o la ciudad esté adaptada para poder separar las aguas residuales. Pero el primer paso para cambiarle el color a la orina y hacerla más verde ya está dado.

Save! fue galardonado en la categoría Product Consumer en los premios internacionales de diseño Design Prize Switzerland 2021.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Skolkovo, el ‘Silicon Valley’ ruso, recibe una fuerte inversión
¿Estamos ante la revolución de la caca?
Seishi Tanaka: El zapatero responsable
Monedas de nuestros padres (¿e hijos?)
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Publicidad