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La portada en movimiento de Yorokobu

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Es una sensación bastante común: si no cuesta esfuerzo, la satisfacción no es la misma. Cuando Albert Coy se puso manos a la obra con la portada de Yorokobu de este mes de junio, quiso que el lector se mantuviese alerta. «Buscaba algo escondido, reconocible, pero que pidiera algo de esfuerzo por parte del lector». Él hizo el mismo ejercicio para construir su propuesta.

Comenzó a dibujar —«en una sola tinta, una manía habitual de los que nos dedicamos al branding»— hasta que, a partir de los requisitos del briefing que recibió, tuvo un boceto en una libreta.

Pausa. Comienzan a rodar los engranajes de la mente. «Miro el reloj, el tiempo no avanza. Veo entonces en el smartwatch los círculos concéntricos que indican la actividad física. Vuelvo al papel», explica.

Es entonces cuando todo comienza a moverse como en una especie de revelación. Coy descubre en su boceto las oes que componen la palabra Yorokobu. El mensaje se revela y se oculta a la vez. «La geometría simple me aportaba tecnología y movimiento, algo que había salido del brief y que me encajaba», cuenta el diseñador.

captura-de-pantalla-2017-06-01-a-las-11-12-49

Tras probar a estructurar la composición en dos columnas, intenta hacerlo a tres. «Solo por probar». Y solo por probar, Albert Coy se dio cuenta de que la geometría de su portada se mantenía equilibrada, limpia y que además llenaba la portada manteniéndola liviana.

La propuesta es un ejercicio de trazos que ejemplifican el poder evocador de la línea, que transportan a la estética de los viejos hipnotizadores pioneros; o que, en un ejercicio de estirar la mente, dibuja reflejos de la Bauhaus o de los patrones del movimiento art déco.

Con esta portada es con la que Albert Coy se ha hecho con el primer premio del concurso Start moving convocado por Yorokobu y SEAT. Es una portada que refleja la tecnología y el movimiento constante del nuevo Seat Ibiza, y además de esa parte oculta, tiene un peligro: el de no poder dejar de mirarla.

Es una sensación bastante común: si no cuesta esfuerzo, la satisfacción no es la misma. Cuando Albert Coy se puso manos a la obra con la portada de Yorokobu de este mes de junio, quiso que el lector se mantuviese alerta. «Buscaba algo escondido, reconocible, pero que pidiera algo de esfuerzo por parte del lector». Él hizo el mismo ejercicio para construir su propuesta.

Comenzó a dibujar —«en una sola tinta, una manía habitual de los que nos dedicamos al branding»— hasta que, a partir de los requisitos del briefing que recibió, tuvo un boceto en una libreta.

Pausa. Comienzan a rodar los engranajes de la mente. «Miro el reloj, el tiempo no avanza. Veo entonces en el smartwatch los círculos concéntricos que indican la actividad física. Vuelvo al papel», explica.

Es entonces cuando todo comienza a moverse como en una especie de revelación. Coy descubre en su boceto las oes que componen la palabra Yorokobu. El mensaje se revela y se oculta a la vez. «La geometría simple me aportaba tecnología y movimiento, algo que había salido del brief y que me encajaba», cuenta el diseñador.

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Tras probar a estructurar la composición en dos columnas, intenta hacerlo a tres. «Solo por probar». Y solo por probar, Albert Coy se dio cuenta de que la geometría de su portada se mantenía equilibrada, limpia y que además llenaba la portada manteniéndola liviana.

La propuesta es un ejercicio de trazos que ejemplifican el poder evocador de la línea, que transportan a la estética de los viejos hipnotizadores pioneros; o que, en un ejercicio de estirar la mente, dibuja reflejos de la Bauhaus o de los patrones del movimiento art déco.

Con esta portada es con la que Albert Coy se ha hecho con el primer premio del concurso Start moving convocado por Yorokobu y SEAT. Es una portada que refleja la tecnología y el movimiento constante del nuevo Seat Ibiza, y además de esa parte oculta, tiene un peligro: el de no poder dejar de mirarla.

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Opiniones 2
  • Una extructura geometrica muy fresca, clara y transparente, ole porr tus genes familiares abuelos , abuela fuensanta y por tus padres y por supuesto el prota…. que eres tu. Besos

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