29 de diciembre 2013    /   ENTRETENIMIENTO
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La proporción áurea de la música comercial: el cinco

29 de diciembre 2013    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Las ‘boybands’ son como los Power Rangers: cinco integrantes aparentemente iguales y simbólicamente diferentes. En el caso de los sobreactuados herederos de los ‘Bioman’ se distinguen por los colores de sus trajes y sus armas, pero el resto es todo igual. En el caso de los integrantes de las ‘boybands’ la distinción suele ser igual de artificial.

Pongamos por ejemplo el último hit en las ‘boybands’ españolas. Auryn tiene cinco integrantes, veinteañeros todos ellos, atractivos y con voces decentes, y -curiosamente- cada uno tiene un color diferente: Álvaro tiene el verde, Blas el blanco, Carlos el amarillo, Dani el azul y David el rojo. Unos Power Rangers del escenario.

Pero empezaremos por ser duros: tres de los cinco miembros de los BackStreet Boys son ya cuarentones. ¿Recuperada? Vale, seguimos.

¿Qué es una ‘boyband’? Por definición un grupo musical formado por cinco chicos que, dentro de un número reducido de estilos, cantan bien, son atractivos y se mueven en los estándares de la moda del momento. Letras adecuadas, ritmos pegadizos, estética impecable y, regularmente, coreografías. Productos perfectos para legiones de jóvenes que acaban por adorar a sus miembros y, dentro de esa heterogeneidad artificial, elegir a sus favoritos.

Dentro de esa definición, claro, no pegan las Spice Girls por un factor importante: sus componentes no eran chicos. Sin embargo, el público fue similar: mayoritariamente joven, mayoritariamente femenino… aunque algo más general y mucho menos fanático que el de las ‘boybands’.

La de estas chicas fue una fórmula innovadora en tanto en cuanto era un grupo formado por mujeres, pero la dinámica era la misma: cada una un look distinto, cada una unas aficiones distintas (la gimnasta, la pija…), una heterogeneidad artificial dentro de un pack homogéneo: un grupo creado para fabricar éxitos musicales. Y lo consiguieron.

A lo largo del tiempo la manera en la que se han formado estos grupos ha variado. Por ejemplo, la que se cuenta como la primera ‘boyband’ de la historia, la formaban hermanos, los Jackson Five. Pero, como ocurrió en su caso con Michael Jackson, en ocasiones las ‘boybands’ han acabado por generar a solistas de éxito cuando la espuma de la banda ha acabado por bajar. Le pasó a Robbie Williams tras Take That, Ronan Keating con Boyzone o a Justin Timberlake con ‘NSync.

Las últimas ‘boybands’, incluyendo la ya citada Auryn, o la triunfadora del momento, One Direction, han hecho el camino contrario: han ido de lo individual a lo colectivo, originándose con miembros que aparecieron en concursos de talento (Dani y Blas de Auryn empezaron en Eurojunior, mientras que los cinco integrantes de One Direction salieron de Factor X en Reino Unido).

Casi siempre son cinco miembros, a veces cuatro, a veces tres… Pequeños cambios para que todo siga igual.

La fórmula es vieja como el sol y se repite desde hace ya algunas décadas, con ‘boybands’ y similares. ¿Qué hace que siga funcionando a lo largo del tiempo algo que se ha repetido hasta la saciedad, con una calidad musical relativa, partiendo de un producto pensado únicamente en vender y básicamente construido sobre la apariencia de sus miembros?

Repasa la lista de grupos que seguramente te suenen y, si eres lectora, puede que hasta te gustaran en algún momento: BackStreet Boys (130 millones de discos vendidos desde 1996), New Kids on the Block (80 millones de discos vendidos desde 1986), ’NSync (50 millones de discos vendidos desde 1998), Westlife (50 millones de discos vendidos desde 1999), Take that (45 millones de discos vendidos desde 1991), Boyzone (25 millones de discos vendidos desde 1994), Jonas Brothers (17 millones de discos vendidos desde 2006). Y podríamos seguir con algunos tan viejunos como Spandau Ballet o tan recientes como The Wanted. La lista es inmensa.

En España también tenemos experimentos así. Hay algunos muy castizos, de la época del tardofranquismo y la transición, y otros hechos más ‘a la americana’. Por citar dos ejemplos, D’Nash, que nos representó en Eurovisión con más pena que gloria, o Auryn, que de momento apuntan maneras. Y en otras partes del mundo también tienen sus ‘boybands’: Menudo en Centroamérica, Arashi o TVXQ! en Asia… u O-Zone en Europa del Este. ¿Recordáis el Dragostea din tei? Sí, ellos.

¿Que si la cosa tiene continuidad? El fenómeno del momento, One Direction, lleva vendidos 35 millones de discos y sacaron el primero en 2011.

Visto lo visto, una pregunta: ¿esto que sigue fue o no fue una ‘boyband’?

Las ‘boybands’ son como los Power Rangers: cinco integrantes aparentemente iguales y simbólicamente diferentes. En el caso de los sobreactuados herederos de los ‘Bioman’ se distinguen por los colores de sus trajes y sus armas, pero el resto es todo igual. En el caso de los integrantes de las ‘boybands’ la distinción suele ser igual de artificial.

Pongamos por ejemplo el último hit en las ‘boybands’ españolas. Auryn tiene cinco integrantes, veinteañeros todos ellos, atractivos y con voces decentes, y -curiosamente- cada uno tiene un color diferente: Álvaro tiene el verde, Blas el blanco, Carlos el amarillo, Dani el azul y David el rojo. Unos Power Rangers del escenario.

Pero empezaremos por ser duros: tres de los cinco miembros de los BackStreet Boys son ya cuarentones. ¿Recuperada? Vale, seguimos.

¿Qué es una ‘boyband’? Por definición un grupo musical formado por cinco chicos que, dentro de un número reducido de estilos, cantan bien, son atractivos y se mueven en los estándares de la moda del momento. Letras adecuadas, ritmos pegadizos, estética impecable y, regularmente, coreografías. Productos perfectos para legiones de jóvenes que acaban por adorar a sus miembros y, dentro de esa heterogeneidad artificial, elegir a sus favoritos.

Dentro de esa definición, claro, no pegan las Spice Girls por un factor importante: sus componentes no eran chicos. Sin embargo, el público fue similar: mayoritariamente joven, mayoritariamente femenino… aunque algo más general y mucho menos fanático que el de las ‘boybands’.

La de estas chicas fue una fórmula innovadora en tanto en cuanto era un grupo formado por mujeres, pero la dinámica era la misma: cada una un look distinto, cada una unas aficiones distintas (la gimnasta, la pija…), una heterogeneidad artificial dentro de un pack homogéneo: un grupo creado para fabricar éxitos musicales. Y lo consiguieron.

A lo largo del tiempo la manera en la que se han formado estos grupos ha variado. Por ejemplo, la que se cuenta como la primera ‘boyband’ de la historia, la formaban hermanos, los Jackson Five. Pero, como ocurrió en su caso con Michael Jackson, en ocasiones las ‘boybands’ han acabado por generar a solistas de éxito cuando la espuma de la banda ha acabado por bajar. Le pasó a Robbie Williams tras Take That, Ronan Keating con Boyzone o a Justin Timberlake con ‘NSync.

Las últimas ‘boybands’, incluyendo la ya citada Auryn, o la triunfadora del momento, One Direction, han hecho el camino contrario: han ido de lo individual a lo colectivo, originándose con miembros que aparecieron en concursos de talento (Dani y Blas de Auryn empezaron en Eurojunior, mientras que los cinco integrantes de One Direction salieron de Factor X en Reino Unido).

Casi siempre son cinco miembros, a veces cuatro, a veces tres… Pequeños cambios para que todo siga igual.

La fórmula es vieja como el sol y se repite desde hace ya algunas décadas, con ‘boybands’ y similares. ¿Qué hace que siga funcionando a lo largo del tiempo algo que se ha repetido hasta la saciedad, con una calidad musical relativa, partiendo de un producto pensado únicamente en vender y básicamente construido sobre la apariencia de sus miembros?

Repasa la lista de grupos que seguramente te suenen y, si eres lectora, puede que hasta te gustaran en algún momento: BackStreet Boys (130 millones de discos vendidos desde 1996), New Kids on the Block (80 millones de discos vendidos desde 1986), ’NSync (50 millones de discos vendidos desde 1998), Westlife (50 millones de discos vendidos desde 1999), Take that (45 millones de discos vendidos desde 1991), Boyzone (25 millones de discos vendidos desde 1994), Jonas Brothers (17 millones de discos vendidos desde 2006). Y podríamos seguir con algunos tan viejunos como Spandau Ballet o tan recientes como The Wanted. La lista es inmensa.

En España también tenemos experimentos así. Hay algunos muy castizos, de la época del tardofranquismo y la transición, y otros hechos más ‘a la americana’. Por citar dos ejemplos, D’Nash, que nos representó en Eurovisión con más pena que gloria, o Auryn, que de momento apuntan maneras. Y en otras partes del mundo también tienen sus ‘boybands’: Menudo en Centroamérica, Arashi o TVXQ! en Asia… u O-Zone en Europa del Este. ¿Recordáis el Dragostea din tei? Sí, ellos.

¿Que si la cosa tiene continuidad? El fenómeno del momento, One Direction, lleva vendidos 35 millones de discos y sacaron el primero en 2011.

Visto lo visto, una pregunta: ¿esto que sigue fue o no fue una ‘boyband’?

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