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29 de julio 2011    /   BUSINESS
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La próxima transformación para el móvil: el futuro del monedero

29 de julio 2011    /   BUSINESS     por          
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Estamos entrando en una nueva fase evolutiva respecto al monedero: su asimilación dentro del teléfono móvil. Si el monedero dejase de existir eventualmente, ¿cómo deberían asegurar los diseñadores de servicios digitales que nuestros teléfonos pueden satisfacer ese vacío funcional y emocional que dejará el monedero.
1. El monedero y su historia


En los pasados 2.000 años hemos usado el monedero de forma habitual como parte de nuestra vida diaria. El monedero era originalmente una simple bolsita que contenía los objetos de valor, pero a lo largo de los siglos este objeto universal ha derivado en diversas formas. Por ejemplo, objetos de valor eran menos frecuentes a medida que la moneda cobró importancia como protagonista en el comercio.
Otra etapa tuvo lugar alrededor del año 1.700 con la universal adopción de los billetes en papel. El monedero empezó a asumir desde entonces su actual forma aplastada y de objeto compacto, en vez de la antigua bolsita, la cual se perpetuó hasta la llegada de las tarjetas de crédito en los años 50.
Con la invención de las tarjetas de crédito el monedero evolucionó de nuevo y la tarjeta asumió un papel principal. Desde un punto de vista funcional, el monedero alcanzó, probablemente, su punto álgido durante los años 60 cuando se empleaba para guardar billetes, monedas y tarjetas de crédito así como recuerdos personales, tarjetas de visita, apuntes y fotos.
Nos encontramos ahora con que el mercado actual del monedero como objeto universal e integrado, está muy segmentado: desde lujosas carteras que cuestan cientos de Euros hasta versiones desechables de plástico que te dan gratis con el billete de tren.
A pesar de todo lo anterior, los monederos no han adquirido el carácter de objeto de culto de los bolsos de mano, principalmente porque no son símbolos visibles de estatus.
Nosotros creemos que el monedero es un objeto que está a punto de caer en desuso por otra razón más: está perdiendo todo tipo de vínculo emocional con el usuario. A medida que la tecnología avanza, estamos viendo el comienzo de un proceso que resultará en la eventual extinción del monedero. ¿Cuáles serán las consecuencias para el diseño de servicios digitales y su implementación?
2. Investigando comportamientos/tendencias actuales
Fjord ha estudiado percepciones actuales sobre el monedero, a través de entrevistas a dos grupos representativos.
Nuestra primera muestra estaba compuesta por gente joven de edades comprendidas entre los 13 y los 14 años, procedentes de Finlandia, seleccionados por su actitud como “nativos digitales” con la tecnología móvil. El grupo había tenido, en su mayoría, móvil propio desde hacía seis o más años – estos adolescentes son la primera generación del móvil.
Un descubrimiento crucial fue que estos chicos tenían independencia con el móvil antes de que se les confiara independencia económica. Comenzaron a llevar monedero hace tan solo tres años  – habiendo tenido teléfono móvil el doble de tiempo.
Así que podemos ver una prueba precoz de que el teléfono móvil habría cobrado ya mayor conexión con la idea de independencia y seguridad que el monedero.
La relación de los chicos con su monedero es también ambivalente. Sus monederos sirven para recopilar cosas necesarias, mientras que sus sentimientos parecen estar almacenados en sus teléfonos; incluyendo a sus amigos, sus fotos y mensajes. Pero varios de ellos han empezado ya a simplificar su  monedero para hacerlo más pequeño, y las chicas han cambiado sus bolsos por  carteras más pequeñas. Su contenido es generalmente  dinero en metálico, una tarjeta de crédito, una tarjeta de débito para sacar dinero del cajero,  un abono de autobus y  un par de tarjetas de fidelización.
A todos los que preguntamos nos contestaron que si se dejasen el monedero en casa no volverían a por el necesariamente  – pero que si se dejaran el teléfono móvil, siempre darían la vuelta a buscarlo.

3. El teléfono está reemplazando al monedero en cuanto a la percepción de seguridad de los usuarios
Nuestro segundo grupo de estudio eran madres jóvenes, que tendían a describir su relación con su monedero como meramente utilitaria. El gran cambio de los últimos años es la rápida aceptación de las tarjetas de fidelización. Las más usadas eran las que siempre se llevaban de un lado a otro. Muchas mujeres aún llevan una pequeña colección de recuerdos en su cartera.
Una mujer tenía un botón, una nota personal y un “pensamiento”. Era la más inusual del grupo, ya que operaba principalmente con dinero en metálico, y nos dijo que era porque le proporcionaba cierta sensación de control. Otra tenía un recuerdo relacionado con Londres, una tarjeta Oyster, una tarjeta de fidelización de  Finnair. Nos dijo que esos objetos representaban la esperanza y el escape para ella. Una tercera mujer también llevaba una tarjeta Finnair plus a pesar de no viajar, sabiendo que no necesitaría la tarjeta física para nada. Las mujeres, en su mayoría, llevan menor cantidad de dinero en metálico que en el pasado.
Es esta falta de vínculo social y emocional podría ser la mayor razón para que  el monedero desaparezca más rápido de lo que habríamos sospechado.
4. ¿El monedero en el teléfono?


La próxima evolución del monedero será su absorción por el teléfono móvil. El objeto-monedero tal y como lo conocemos dejará de existir al final. Hay dos razones fundamentales para esperar la extinción del monedero: Las primeras están relacionadas con el tema ergonómico. Perder  el monedero es la mayor preocupación del usuario. Esto define su importancia, y parece que el teléfono móvil se pierde más a menudo que  el monedero. Esto podría deberse a que  la frecuencia de uso incrementa el riesgo de accidentes, al igual que el hecho de que los monederos están hechos con un material que tiene mayor roce con sus lugares de almacenamientos, como son bolsos o bolsillos, mientras que los teléfonos están hechos con plástico o metal.
En  segundo lugar,  el monedero en todas sus formas requiere las dos manos para manejarlo. Esto es algo sutil pero un tema importante para los usuarios. Una mano sujeta el monedero, mientras que la otra saca los billetes o la tarjeta. Estamos tan acostumbrados a esta acción que ya casi no la notamos, pero realmente es un inconveniente. Pensemos en tener que dejar una bolsa de papel con la compra en un suelo mojado para sacar el dinero de un cajero, por ejemplo.
La razón final es la falta de datos en tiempo real. A medida que nos alejamos de la economía del dinero efectivo, la comodidad de las tarjetas nos han inculcado un falso sentido de seguridad en relación con nuestros activos. Una de nuestras madres del grupo entrevistado se quejaba de que si usa la tarjeta gasta demasiado, y sus amigas viven en un perpetuo estado de descubierto. Esta queja fue compartida por varios de los adolescentes encuestados. El uso de datos en tiempo real para operaciones financieras proporcionará al usuario una mayor sensación de control sobre sus finanzas, ya que para la mayoría la idea de “dinero de bolsillo” está obsoleta.
5. Hacia dónde se dirige el mercado


Unificar una experiencia en torno a un objeto de emociones personales, utilizable con una sola mano y que proporciona datos en tiempo real, debería ser suficiente para crear la siguiente revolución en el móvil. Es, tal vez, a causa de esta promesa que el mercado explotó el pasado año.
Los representantes del sector están al tanto de las posibilidades, con MasterCard a la cabeza junto con Citibank y Bank of America. En Europa, bancos españoles como BBVA y Bankinter han hecho esfuerzos significativos.
Las operadoras tienen puesto el ojo en este mercado desde hace tiempo. Su reto es un clásico como la interoperatividad: el pago desde una red a otra es engorroso y a menudo imposible.
Japón ha sido el pionero en pago a través del móvil, donde el poder en el mercado e impulso innovador de DoCoMo ha hecho del “monedero digital” una realidad, habiendo ya informes en 2009 sobre la caída de moneda en circulación.
Existen varias empresas compitiendo para posicionarse en este mercado emergente. Entre ellos se incluyen monedas como los créditos de Facebook, ofertas Groupon o incluso herramientas como Square y su última “iPad based merchant social tiller”. Google Wallet parece determinado a ser un agente perturbador, ya que colocará a Google en el centro de la experiencia de compra.
Conclusión:
Parece claro a partir de nuestra investigación, que el teléfono móvil está reemplazando ya la necesidad de independencia y seguridad que estaban previamente enlazadas con el concepto histórico del monedero físico.
La falta de un fuerte vínculo emocional entre el monedero y los usuarios modernos parece sugerir la inminente extinción de este objeto, y, cuando es combinada con las capacidades tecnológicas a tiempo real de un teléfono, parece que los monederos solo sobrevivirán si siguen el ejemplo de los bolsos de alto estatus.
Los diseñadores de servicios digitales y las empresas necesitarán entender este cambio fundamental y encontrar las interfaces  y experiencias más apropiadas que garanticen que el lazo emocional y funcional entre usuario y teléfono puedan continuar  fortaleciéndose.

Juan Llaneza, Group Business Development Director en Fjord
Foto Portada: Lukasz Fabis lic CC


Estamos entrando en una nueva fase evolutiva respecto al monedero: su asimilación dentro del teléfono móvil. Si el monedero dejase de existir eventualmente, ¿cómo deberían asegurar los diseñadores de servicios digitales que nuestros teléfonos pueden satisfacer ese vacío funcional y emocional que dejará el monedero.
1. El monedero y su historia


En los pasados 2.000 años hemos usado el monedero de forma habitual como parte de nuestra vida diaria. El monedero era originalmente una simple bolsita que contenía los objetos de valor, pero a lo largo de los siglos este objeto universal ha derivado en diversas formas. Por ejemplo, objetos de valor eran menos frecuentes a medida que la moneda cobró importancia como protagonista en el comercio.
Otra etapa tuvo lugar alrededor del año 1.700 con la universal adopción de los billetes en papel. El monedero empezó a asumir desde entonces su actual forma aplastada y de objeto compacto, en vez de la antigua bolsita, la cual se perpetuó hasta la llegada de las tarjetas de crédito en los años 50.
Con la invención de las tarjetas de crédito el monedero evolucionó de nuevo y la tarjeta asumió un papel principal. Desde un punto de vista funcional, el monedero alcanzó, probablemente, su punto álgido durante los años 60 cuando se empleaba para guardar billetes, monedas y tarjetas de crédito así como recuerdos personales, tarjetas de visita, apuntes y fotos.
Nos encontramos ahora con que el mercado actual del monedero como objeto universal e integrado, está muy segmentado: desde lujosas carteras que cuestan cientos de Euros hasta versiones desechables de plástico que te dan gratis con el billete de tren.
A pesar de todo lo anterior, los monederos no han adquirido el carácter de objeto de culto de los bolsos de mano, principalmente porque no son símbolos visibles de estatus.
Nosotros creemos que el monedero es un objeto que está a punto de caer en desuso por otra razón más: está perdiendo todo tipo de vínculo emocional con el usuario. A medida que la tecnología avanza, estamos viendo el comienzo de un proceso que resultará en la eventual extinción del monedero. ¿Cuáles serán las consecuencias para el diseño de servicios digitales y su implementación?
2. Investigando comportamientos/tendencias actuales
Fjord ha estudiado percepciones actuales sobre el monedero, a través de entrevistas a dos grupos representativos.
Nuestra primera muestra estaba compuesta por gente joven de edades comprendidas entre los 13 y los 14 años, procedentes de Finlandia, seleccionados por su actitud como “nativos digitales” con la tecnología móvil. El grupo había tenido, en su mayoría, móvil propio desde hacía seis o más años – estos adolescentes son la primera generación del móvil.
Un descubrimiento crucial fue que estos chicos tenían independencia con el móvil antes de que se les confiara independencia económica. Comenzaron a llevar monedero hace tan solo tres años  – habiendo tenido teléfono móvil el doble de tiempo.
Así que podemos ver una prueba precoz de que el teléfono móvil habría cobrado ya mayor conexión con la idea de independencia y seguridad que el monedero.
La relación de los chicos con su monedero es también ambivalente. Sus monederos sirven para recopilar cosas necesarias, mientras que sus sentimientos parecen estar almacenados en sus teléfonos; incluyendo a sus amigos, sus fotos y mensajes. Pero varios de ellos han empezado ya a simplificar su  monedero para hacerlo más pequeño, y las chicas han cambiado sus bolsos por  carteras más pequeñas. Su contenido es generalmente  dinero en metálico, una tarjeta de crédito, una tarjeta de débito para sacar dinero del cajero,  un abono de autobus y  un par de tarjetas de fidelización.
A todos los que preguntamos nos contestaron que si se dejasen el monedero en casa no volverían a por el necesariamente  – pero que si se dejaran el teléfono móvil, siempre darían la vuelta a buscarlo.

3. El teléfono está reemplazando al monedero en cuanto a la percepción de seguridad de los usuarios
Nuestro segundo grupo de estudio eran madres jóvenes, que tendían a describir su relación con su monedero como meramente utilitaria. El gran cambio de los últimos años es la rápida aceptación de las tarjetas de fidelización. Las más usadas eran las que siempre se llevaban de un lado a otro. Muchas mujeres aún llevan una pequeña colección de recuerdos en su cartera.
Una mujer tenía un botón, una nota personal y un “pensamiento”. Era la más inusual del grupo, ya que operaba principalmente con dinero en metálico, y nos dijo que era porque le proporcionaba cierta sensación de control. Otra tenía un recuerdo relacionado con Londres, una tarjeta Oyster, una tarjeta de fidelización de  Finnair. Nos dijo que esos objetos representaban la esperanza y el escape para ella. Una tercera mujer también llevaba una tarjeta Finnair plus a pesar de no viajar, sabiendo que no necesitaría la tarjeta física para nada. Las mujeres, en su mayoría, llevan menor cantidad de dinero en metálico que en el pasado.
Es esta falta de vínculo social y emocional podría ser la mayor razón para que  el monedero desaparezca más rápido de lo que habríamos sospechado.
4. ¿El monedero en el teléfono?


La próxima evolución del monedero será su absorción por el teléfono móvil. El objeto-monedero tal y como lo conocemos dejará de existir al final. Hay dos razones fundamentales para esperar la extinción del monedero: Las primeras están relacionadas con el tema ergonómico. Perder  el monedero es la mayor preocupación del usuario. Esto define su importancia, y parece que el teléfono móvil se pierde más a menudo que  el monedero. Esto podría deberse a que  la frecuencia de uso incrementa el riesgo de accidentes, al igual que el hecho de que los monederos están hechos con un material que tiene mayor roce con sus lugares de almacenamientos, como son bolsos o bolsillos, mientras que los teléfonos están hechos con plástico o metal.
En  segundo lugar,  el monedero en todas sus formas requiere las dos manos para manejarlo. Esto es algo sutil pero un tema importante para los usuarios. Una mano sujeta el monedero, mientras que la otra saca los billetes o la tarjeta. Estamos tan acostumbrados a esta acción que ya casi no la notamos, pero realmente es un inconveniente. Pensemos en tener que dejar una bolsa de papel con la compra en un suelo mojado para sacar el dinero de un cajero, por ejemplo.
La razón final es la falta de datos en tiempo real. A medida que nos alejamos de la economía del dinero efectivo, la comodidad de las tarjetas nos han inculcado un falso sentido de seguridad en relación con nuestros activos. Una de nuestras madres del grupo entrevistado se quejaba de que si usa la tarjeta gasta demasiado, y sus amigas viven en un perpetuo estado de descubierto. Esta queja fue compartida por varios de los adolescentes encuestados. El uso de datos en tiempo real para operaciones financieras proporcionará al usuario una mayor sensación de control sobre sus finanzas, ya que para la mayoría la idea de “dinero de bolsillo” está obsoleta.
5. Hacia dónde se dirige el mercado


Unificar una experiencia en torno a un objeto de emociones personales, utilizable con una sola mano y que proporciona datos en tiempo real, debería ser suficiente para crear la siguiente revolución en el móvil. Es, tal vez, a causa de esta promesa que el mercado explotó el pasado año.
Los representantes del sector están al tanto de las posibilidades, con MasterCard a la cabeza junto con Citibank y Bank of America. En Europa, bancos españoles como BBVA y Bankinter han hecho esfuerzos significativos.
Las operadoras tienen puesto el ojo en este mercado desde hace tiempo. Su reto es un clásico como la interoperatividad: el pago desde una red a otra es engorroso y a menudo imposible.
Japón ha sido el pionero en pago a través del móvil, donde el poder en el mercado e impulso innovador de DoCoMo ha hecho del “monedero digital” una realidad, habiendo ya informes en 2009 sobre la caída de moneda en circulación.
Existen varias empresas compitiendo para posicionarse en este mercado emergente. Entre ellos se incluyen monedas como los créditos de Facebook, ofertas Groupon o incluso herramientas como Square y su última “iPad based merchant social tiller”. Google Wallet parece determinado a ser un agente perturbador, ya que colocará a Google en el centro de la experiencia de compra.
Conclusión:
Parece claro a partir de nuestra investigación, que el teléfono móvil está reemplazando ya la necesidad de independencia y seguridad que estaban previamente enlazadas con el concepto histórico del monedero físico.
La falta de un fuerte vínculo emocional entre el monedero y los usuarios modernos parece sugerir la inminente extinción de este objeto, y, cuando es combinada con las capacidades tecnológicas a tiempo real de un teléfono, parece que los monederos solo sobrevivirán si siguen el ejemplo de los bolsos de alto estatus.
Los diseñadores de servicios digitales y las empresas necesitarán entender este cambio fundamental y encontrar las interfaces  y experiencias más apropiadas que garanticen que el lazo emocional y funcional entre usuario y teléfono puedan continuar  fortaleciéndose.

Juan Llaneza, Group Business Development Director en Fjord
Foto Portada: Lukasz Fabis lic CC

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