Publicado: 09 de septiembre 2011 02:06  /   CINE/TV
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La publicidad contagiosa de la peli de Soderbergh

Publicado: 09 de septiembre 2011 02:06  /   CINE/TV     por          
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Si nos tomásemos todo lo que escuchamos al pie de la letra tendríamos una pierna hiperdesarrollada por levantarnos la mayor parte de días con el pie derecho o iríamos a mamarla a parla con más frecuencia de la deseada. Cuando en Warner Bros. llegó el momento de hacer la campaña de Contagion, el último trabajo de Steven Soderbergh, lo vieron claro. “¡Hagamos un viral!”. Literal. O casi.
Aunque más que vírico, el fenómeno es causado por bacterias, el efecto sí ha sido el deseado. La sección canadiense de la Warner encargo a una instalación muy especial a un equipo de microbiólogos e inmunólogos. Los científicos inocularon dos grandes placas de Petri con bacterias, moho y penicilina el pasado 28 de agosto. Los microorganismos comenzaron a desarrollarse y, tres días después, compusieron el viviente aunque ligeramente desagradable cartel de la película de Steven Soderbergh. El resultado, que se pudo ver en un escaparate abandonado de Toronto (409 Queen Street West), es este.


Si nos tomásemos todo lo que escuchamos al pie de la letra tendríamos una pierna hiperdesarrollada por levantarnos la mayor parte de días con el pie derecho o iríamos a mamarla a parla con más frecuencia de la deseada. Cuando en Warner Bros. llegó el momento de hacer la campaña de Contagion, el último trabajo de Steven Soderbergh, lo vieron claro. “¡Hagamos un viral!”. Literal. O casi.
Aunque más que vírico, el fenómeno es causado por bacterias, el efecto sí ha sido el deseado. La sección canadiense de la Warner encargo a una instalación muy especial a un equipo de microbiólogos e inmunólogos. Los científicos inocularon dos grandes placas de Petri con bacterias, moho y penicilina el pasado 28 de agosto. Los microorganismos comenzaron a desarrollarse y, tres días después, compusieron el viviente aunque ligeramente desagradable cartel de la película de Steven Soderbergh. El resultado, que se pudo ver en un escaparate abandonado de Toronto (409 Queen Street West), es este.

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