8 de octubre 2012    /   BUSINESS
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La resurreción de comunitae y los préstamos P2P

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Probablemente no podrían haber escogido un momento más apto para aparecer en el mercado. Comunitae nació en 2009, unos meses después de la cuasi implosión del sistema financiero mundial, como una alternativa radical a la banca tradicional bajo el brazo.

Inspirado en compañías como Zopa, en Reino Unido, la plataforma proponía un modelo de préstamos P2P en el que particulares prestaban dinero en grupo a otros particulares sin pasar por entidades financieras tradicionales. La plataforma actuaba de intermediario ofreciendo un espacio para poder gestionar estas transacciones y se llevaba una comisión por el servicio.

A su favor estaba el hecho de que los bancos empezaron a cerrar el grifo del crédito. Su imprudencia pasada se convierte en una excesiva prudencia que evita que el crédito empiece a fluir.

2 millones de euros de inversión en la startup significaron un espaldarazo más en firme para sacar adelante el proyecto. Todo apuntaba a que los astros estaban alineados para que Comunitae tuviera éxito.

En la práctica, el proyecto no cumplió con las expectativas. La disrupción que ha significado internet para tantas industrias sigue sin tocar de lleno a la banca. El modelo no cuajó y en 2011 entró en un lento declive que auguraba su muerte pero su CEO y fundador, Arturo Cervera, no se dio por vencido.

El banquero, que anteriormente trabajó 14 años en BBVA, decidió darle un giro a la estrategia. “Cometimos muchos errores en la primera fase. Nacimos con una mentalidad precrisis propiciado en parte por el hecho de que veníamos de la banca tradicional. Intentamos abarcar demasiadas cosas. Empezamos con mucha contundencia y gastando mucho dinero”.

«Aprendí que más vale empezar precario para poco a poco construir un producto sólido que poner todas las cartas sobre la mesa. La web era demasiado compleja y empezamos por simplificar el look and feel».

El hecho de que los bancos cada vez inspiran menos confianza tampoco se tradujo en un rédito para Comunitae a pesar de la extensa cobertura que tuvo su llegada en los medios. Influyó el dicho de que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. “Todo lo nuevo que tiene que ver con dinero y más en internet trae consigo cierta desconfianza. ING se encontró este mismo problema en España. Costaba mucho que la gente se animara a invertir y por eso acabaron haciendo algunas sucursales físicas”.

Tampoco deberíamos olvidarnos de los estragos de la crisis por muy prometedora que pareciese la página para aquellos que buscaban alternativas. Una cosa es el simbolismo y otra es la realidad. “Antes había una cultura del consumo y de pedir préstamos para muchas cosas y esa disminuyó considerablemente con el hundimiento de la economía. No ayuda tampoco que la gente tuviera miedo a perder su empleo. Era más difícil encontrar un prestatario solvente».

Con estos aprendizajes sobre la mesa Cervera logró reflotar la empresa a finales de 2011, con la entrada de 1 millón de euros de inversión, tras recibir una ronda de financiación participada por Cabiedes and Partners y François Derbaix.

«La eliminación de la inseguridad jurídica en la que nos movíamos fue clave para convencerlos. Estábamos en un terreno nebuloso desde el punto de vista legal. No somos ni un banco ni tampoco una financiera. No había una figura que nos regulase. Este limbo hacía desconfiar a los potenciales inversores, dudas que se despejaron tras una inspección del Banco de España que determinó que no somos un banco”. (Comunitae desde entonces ha solicitado el estatus de entidad de pago).

Estos cambios se han visto reflejados en los resultados de la compañía que, aunque siguen siendo modestos, muestran un crecimiento estable en los últimos meses. “Ya tenemos 500 personas prestando activamente y hemos aumentado significativamente el número de operaciones. En julio triplicamos nuestras cifras. Se prestaron 90.000 euros en 25 préstamos”.

A, B, C

Actualmente los préstamos que se otorgan oscilan entre 1.000 y 12.000 euros y el interés que paga el prestatario depende de la solvencia de la persona que la solicita y que Comunitae se encarga de establecer. “Lo dividimos en tres categorías: A, B o C”. Los préstamos se dan en un plazo de 12, 24 y 48 meses y los intereses varían entre un 8% y un 15%, según el perfil del prestatario. «La media es de un 12%, una cifra equiparable a la de muchos bancos».

El perfil A son personas con “elevada estabilidad en su empleo y solvencia patrimonial (…) No hay duda sobre su capacidad de pago”, que suelen recibir unos tipos de interés de entre el 8% y el 10%.

Los «B» son personas con “importante estabilidad laboral, en puestos de alta cualificación profesional. Tienen vivienda en propiedad con hipoteca (…) y una alta capacidad de pago”.

El perfil C representa personas con “estabilidad laboral y profesional, si bien, para el desempeño de sus funciones no es necesaria una especial cualificación”.

“Los bancos tienen unos criterios muy cerrados a la hora de conceder préstamos y otras entidades como Cofidis son mucho más agresivas a sabiendas de que hay más riesgo. Nosotros nos situamos un poco en medio”.

4.000 euros entre 59 personas

Los préstamos en grupo significan que en un préstamo cualquiera pueden participar decenas de personas. En la imagen aquí debajo se muestra una petición de financiación de un particular calificado en el perfil B. En él han participado 59 personas que entre todos aportan un total de 4.000 euros. La mayor parte pone entre 50 y 100 euros pero una de las personas llegó a aportar 500. (El máximo es 1.000 euros por prestamista).

¿Qué recibe a cambio el particular que se anima a prestar?

En un momento en el que las personas buscan nuevos instrumentos para invertir su dinero, los responsables de Comunitae defienden que la plataforma ofrece unas condiciones muy buenas para aquellos que se animen a prestar. «La rentabilidad está en torno al 8%». La persona recibe el dinero mes a mes hasta que finaliza el plazo.

Para minimizar el riesgo recomiendan diversificar lo más posible el dinero que uno presta. «El nivel óptimo es un mínimo de 50 préstamos. Con 50 euros en cada uno de éstos, estaríamos hablando de 2.500 euros. “La idea es cuanto más repartas mejor. Si compras un solo boleto, la probabilidad baja. Si compras muchos boletos, la probabilidad aumenta”.

Todo esto está muy bien pero ¿y la morosidad?, preguntamos a Cervera. «Hasta ahora se sitúa en el 2,7%, muy por debajo de la banca tradicional. Si diversificas bien tu portfolio, es muy dificil no ganar dinero».

“Nosotros nos encargamos de elegir bien a las personas y hacer los controles pertinentes. Si hay impagos también nos ocupamos de perseguirlo. A diferencia de una entidad que puede asumir la pérdida, intentamos ser más flexibles a la hora de recuperar el dinero”.

La normalización de los préstamos P2P

Aunque la propuesta de comunitae es innovadora, las condiciones no son tan radicales para ser una amenaza al negocio de las entidades tradicionales pero Cervera confía en que su consolidación permitirá una mejora importante en este apartado.

“La materia prima de la banca es la confianza, cada vez hay más herramientas que permiten valorar la reputación de una persona en internet. Su reputación en redes sociales puede contribuir a ello. Si esa persona tiene muchas garantías, se podría beneficiar de unos intereses muy inferiores», explica el emprendedor, que señala artículos como éste de Shareable, como una muestra de la importancia que irá adquiriendo nuestro capital social en internet.

Es pronto aún para saber si la segunda será la vencida para Comunitae pero Cervera está convencido de que la empresa ha aprendido de los errores del pasado y está más curtida para afrontar un futuro que piensan que reclamará este tipo de servicios.

Para todo, un buen competidor ayudaría a dinamizar el sector. Por su parte, Comunitae tendrá que asegurar un buen funcionamiento de la plataforma sin sobresaltos que puedan dañar la imagen de la compañía en un entorno tan delicado como las finanzas.

En una cosa es difícil estar en desacuerdo con Cervera. «La gente está cansada de lo de siempre y quiere encontrar nuevas vías para su dinero».

Foto: Open Source Way bajo lic. CC.

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Inspirado en compañías como Zopa, en Reino Unido, la plataforma proponía un modelo de préstamos P2P en el que particulares prestaban dinero en grupo a otros particulares sin pasar por entidades financieras tradicionales. La plataforma actuaba de intermediario ofreciendo un espacio para poder gestionar estas transacciones y se llevaba una comisión por el servicio.

A su favor estaba el hecho de que los bancos empezaron a cerrar el grifo del crédito. Su imprudencia pasada se convierte en una excesiva prudencia que evita que el crédito empiece a fluir.

2 millones de euros de inversión en la startup significaron un espaldarazo más en firme para sacar adelante el proyecto. Todo apuntaba a que los astros estaban alineados para que Comunitae tuviera éxito.

En la práctica, el proyecto no cumplió con las expectativas. La disrupción que ha significado internet para tantas industrias sigue sin tocar de lleno a la banca. El modelo no cuajó y en 2011 entró en un lento declive que auguraba su muerte pero su CEO y fundador, Arturo Cervera, no se dio por vencido.

El banquero, que anteriormente trabajó 14 años en BBVA, decidió darle un giro a la estrategia. “Cometimos muchos errores en la primera fase. Nacimos con una mentalidad precrisis propiciado en parte por el hecho de que veníamos de la banca tradicional. Intentamos abarcar demasiadas cosas. Empezamos con mucha contundencia y gastando mucho dinero”.

«Aprendí que más vale empezar precario para poco a poco construir un producto sólido que poner todas las cartas sobre la mesa. La web era demasiado compleja y empezamos por simplificar el look and feel».

El hecho de que los bancos cada vez inspiran menos confianza tampoco se tradujo en un rédito para Comunitae a pesar de la extensa cobertura que tuvo su llegada en los medios. Influyó el dicho de que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. “Todo lo nuevo que tiene que ver con dinero y más en internet trae consigo cierta desconfianza. ING se encontró este mismo problema en España. Costaba mucho que la gente se animara a invertir y por eso acabaron haciendo algunas sucursales físicas”.

Tampoco deberíamos olvidarnos de los estragos de la crisis por muy prometedora que pareciese la página para aquellos que buscaban alternativas. Una cosa es el simbolismo y otra es la realidad. “Antes había una cultura del consumo y de pedir préstamos para muchas cosas y esa disminuyó considerablemente con el hundimiento de la economía. No ayuda tampoco que la gente tuviera miedo a perder su empleo. Era más difícil encontrar un prestatario solvente».

Con estos aprendizajes sobre la mesa Cervera logró reflotar la empresa a finales de 2011, con la entrada de 1 millón de euros de inversión, tras recibir una ronda de financiación participada por Cabiedes and Partners y François Derbaix.

«La eliminación de la inseguridad jurídica en la que nos movíamos fue clave para convencerlos. Estábamos en un terreno nebuloso desde el punto de vista legal. No somos ni un banco ni tampoco una financiera. No había una figura que nos regulase. Este limbo hacía desconfiar a los potenciales inversores, dudas que se despejaron tras una inspección del Banco de España que determinó que no somos un banco”. (Comunitae desde entonces ha solicitado el estatus de entidad de pago).

Estos cambios se han visto reflejados en los resultados de la compañía que, aunque siguen siendo modestos, muestran un crecimiento estable en los últimos meses. “Ya tenemos 500 personas prestando activamente y hemos aumentado significativamente el número de operaciones. En julio triplicamos nuestras cifras. Se prestaron 90.000 euros en 25 préstamos”.

A, B, C

Actualmente los préstamos que se otorgan oscilan entre 1.000 y 12.000 euros y el interés que paga el prestatario depende de la solvencia de la persona que la solicita y que Comunitae se encarga de establecer. “Lo dividimos en tres categorías: A, B o C”. Los préstamos se dan en un plazo de 12, 24 y 48 meses y los intereses varían entre un 8% y un 15%, según el perfil del prestatario. «La media es de un 12%, una cifra equiparable a la de muchos bancos».

El perfil A son personas con “elevada estabilidad en su empleo y solvencia patrimonial (…) No hay duda sobre su capacidad de pago”, que suelen recibir unos tipos de interés de entre el 8% y el 10%.

Los «B» son personas con “importante estabilidad laboral, en puestos de alta cualificación profesional. Tienen vivienda en propiedad con hipoteca (…) y una alta capacidad de pago”.

El perfil C representa personas con “estabilidad laboral y profesional, si bien, para el desempeño de sus funciones no es necesaria una especial cualificación”.

“Los bancos tienen unos criterios muy cerrados a la hora de conceder préstamos y otras entidades como Cofidis son mucho más agresivas a sabiendas de que hay más riesgo. Nosotros nos situamos un poco en medio”.

4.000 euros entre 59 personas

Los préstamos en grupo significan que en un préstamo cualquiera pueden participar decenas de personas. En la imagen aquí debajo se muestra una petición de financiación de un particular calificado en el perfil B. En él han participado 59 personas que entre todos aportan un total de 4.000 euros. La mayor parte pone entre 50 y 100 euros pero una de las personas llegó a aportar 500. (El máximo es 1.000 euros por prestamista).

¿Qué recibe a cambio el particular que se anima a prestar?

En un momento en el que las personas buscan nuevos instrumentos para invertir su dinero, los responsables de Comunitae defienden que la plataforma ofrece unas condiciones muy buenas para aquellos que se animen a prestar. «La rentabilidad está en torno al 8%». La persona recibe el dinero mes a mes hasta que finaliza el plazo.

Para minimizar el riesgo recomiendan diversificar lo más posible el dinero que uno presta. «El nivel óptimo es un mínimo de 50 préstamos. Con 50 euros en cada uno de éstos, estaríamos hablando de 2.500 euros. “La idea es cuanto más repartas mejor. Si compras un solo boleto, la probabilidad baja. Si compras muchos boletos, la probabilidad aumenta”.

Todo esto está muy bien pero ¿y la morosidad?, preguntamos a Cervera. «Hasta ahora se sitúa en el 2,7%, muy por debajo de la banca tradicional. Si diversificas bien tu portfolio, es muy dificil no ganar dinero».

“Nosotros nos encargamos de elegir bien a las personas y hacer los controles pertinentes. Si hay impagos también nos ocupamos de perseguirlo. A diferencia de una entidad que puede asumir la pérdida, intentamos ser más flexibles a la hora de recuperar el dinero”.

La normalización de los préstamos P2P

Aunque la propuesta de comunitae es innovadora, las condiciones no son tan radicales para ser una amenaza al negocio de las entidades tradicionales pero Cervera confía en que su consolidación permitirá una mejora importante en este apartado.

“La materia prima de la banca es la confianza, cada vez hay más herramientas que permiten valorar la reputación de una persona en internet. Su reputación en redes sociales puede contribuir a ello. Si esa persona tiene muchas garantías, se podría beneficiar de unos intereses muy inferiores», explica el emprendedor, que señala artículos como éste de Shareable, como una muestra de la importancia que irá adquiriendo nuestro capital social en internet.

Es pronto aún para saber si la segunda será la vencida para Comunitae pero Cervera está convencido de que la empresa ha aprendido de los errores del pasado y está más curtida para afrontar un futuro que piensan que reclamará este tipo de servicios.

Para todo, un buen competidor ayudaría a dinamizar el sector. Por su parte, Comunitae tendrá que asegurar un buen funcionamiento de la plataforma sin sobresaltos que puedan dañar la imagen de la compañía en un entorno tan delicado como las finanzas.

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