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2 de diciembre 2019    /   CREATIVIDAD
por
 Juan Baraja

‘La Retorica delle Puttane’: lecciones para prostitutas

El fotolibro ‘La Retorica delle Puttane’ analiza el mundo de la prostitución en forma de lecciones o consejos laborales para prostitutas

2 de diciembre 2019    /   CREATIVIDAD     por          Juan Baraja
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«Es importante haber tenido otra experiencia laboral antes de ser prostituta. Saber poner límites, saber decir que no, es un requisito indispensable antes de aventurarse a ser una trabajadora sexual. Valerie cuenta con Nerea, una sexóloga que se ha convertido en amiga a la que recurre cuando tiene dudas. Cuando la conocí comprendí que el binomio tenía sentido. Digamos que cumple la función de la figura del coach deportivo que tienen algunas carreras profesionales. Valerie, de esta manera, descubrió su propio punto G. Para mí fue una cura de pudor estar presente y comprobar la relación entre ambas. La vagina sigue siendo un gran enigma para nosotras mismas».

Este es un fragmento de la lección 14. (consejos) del fotolibro La Retorica delle Puttane, un título en el que la autora Julia de Castro y el fotógrafo Juan Baraja hacen un retrato íntimo y costumbrista de dos prostitutas, Valerie y Susana. A través de 15 capítulos a modo de lecciones profesionales, la autora reflexiona sobre las distintas aristas de la prostitución.

Su estructura en leccciones no es casual. La Retorica delle Puttane es la segunda puesta al día de una obra clásica. El texto del jesuita toledano Cipriano Suárez Arte Rethorica resumía, en el siglo XV, cómo ser un buen orador cristiano en 15 lecciones. Un siglo más tarde el italiano Ferrante Pallavicino actualizó la obra poniendo en el centro de sus enseñanzas no tanto a los cristianos como a las putas. Este libro, que también se titula La Retorica delle Puttane, retrata desde una óptica humorística y misógina cómo trabajaban las prostitutas de la época.

Ahora la artista Julia de Castro retoma ese material (que ha sido traducido al español por primera vez en este libro) y establece un diálogo con el autor, contraponiendo las lecciones ficcionadas y humorísticas de Palavicino con las realistas que ha conocido ella en los últimos meses, conviviendo con dos prostitutas.

La prostitución está aquí reflejada como una realidad que las mujeres ejercen libremente. Para garantizar este extremo, de Castro escogió a dos trabajadoras sexuales que cumplieran ciertos requisitos. Tenían que ejercer en su país de origen (Susana en Italia, Valerie en España), haber tenido otro trabajo anterior y gestionarse ellas solas sus ganancias. Por eso De Castro asegura que ellas ejercen un oficio y que es tan lícito como cualquier otro.

«Y si no lo crees así y eres abolicionista, me parece genial, pero eso no es incompatible con que yo tenga ciertos derechos», remata Valerie. Es una perezosa mañana de otoño y el sol se cuela a borbotones en la habitación. Julia de Castro y Valerie; artista y musa, mensajera y mensaje, están presentando el libro en una sala acristalada de la embajada de Italia. Ambas defienden su visión artística y activista de la prostitución siendo conscientes de que no todo el mundo lo verá así. Es la idea.

La obra de Palavicino escandalizó tanto en la época que acabaron apresándolo y decapitandolo por ella. Los tiempos han cambiado y parece difícil que de Castro se enfrente a un destino similar, pero más de uno va a pedir su cabeza, en sentido figurado, por su defensa desprejuiciada de la prostitución ejercida libremente.

«Soy consciente de ello desde la génesis del libro, desde el primer momento en el que les comento a mis amigas de qué va y se confrontan conmigo, ahí empezaron a saltar todas las alarmas», explica la autora. «Eso ha sido lo más duro y a la vez lo más constructivo de este proceso. Enfrentarme a grandes amigas con ideas totalmente opuestas».

La Retorica delle Puttane ofrece una visión distinta sobre un tema mil veces analizado y debatido. Una mirada refrescante también quizá por ser femenina. «Ocurre algo curioso con la prostitución», explica de Castro, «que, a pesar de ser una profesión emintentente femenina, ha sido seimpre contada por los hombres».

La autora tampoco cae en la trampa de señalarse como pionera en este campo y señala a otras autoras que han tratado el tema antes. Personas como Virgine Destempes, Beatriz Gimeno o Pol Preciado. Pero tampoco se adscribe en esta categoría, su libro no es un análisis ensayístico ni novelado, es una reflexión artística.

Esta reflexión parte de la historia de dos prostitutas a las que refleja sin caer en la victimización ni el paternalismo. Glosa su historia, real y presente, con la ficcionada y pretérita de Palavicino. Y completa el tríptico con datos más genéricos sobre el estado de la prostitución y su forma de ser regulada en el mundo. «Yo creo que es lo bueno de este libro, que lanza al diálogo calmado, sin violentarnos», explica la autora. «Y es algo esencial porque este es un tema que la mujer que es abolicionista lo odia de una forma muy visceral e inconsciente. Lo que he intentado yo es decir, «bueno, ¿por qué no nos escuchamos?»».

Quien quiera escuchar a Valerie tendrá que atender como señala a «razones morales, económicas, institucionales y culturales» como los elementos que han acabado dando mala fama al libre ejercicio de su profesión. «También hay algo de cultural, de la típica rivalidad entre mujeres», añade la prostituta, «a las mujeres siempre nos han dividido entre la santa y la puta, ni siquiera nosotras somos conscientes de esa rivalidad que nos ha impuesto el patriarcado».

Valerie es activista y ejerce la prostitución desde el feminismo. Antes de ser trabajadora sexual era trabajadora social. Es muy clara al separar lo que considera una profesión, la prostitución, de todo aquello que no es ejercido de forma voluntaria. «Eso es otra cosa, es otro debate», asevera.

LAS PUTAS QUE LEVANTARON ROMA

La Retorica delle Puttane es también un libro sobre Roma. Por sus páginas desfilan lugares que fueron importantes para la historia de la prostitución en el pasado de la ciudad. La plaza Fiammetta Michaelis, que debe su nombre a una influyente prostituta; la iglesia de Sant’Agostino in Campo Marzio, a donde acudían las meretrices del pasado.

Lugares e iconos que permanecen difuminados en un anonimato centenario. Las caras de las prostitutas del pasado descansan en los cuadros más famosos de los museos, las iglesias esconden sus cuerpos cerca de Papas, nobles y reyes. Han sido testigos mudos de un pasado borrado.

O no del todo. Cuando llegó a Roma, De Castro se embarcó en una particular ruta turística de la prostitución. Gracias a la ayuda de un guía conoció el pasado de este oficio en la ciudad y constató como antiguas meretrices acabaron convirtiéndose en algunos de los personajes más influyentes de la ciudad.

La Retorica delle Puttane

Fueron amantes de los hombres más pudientes y eso les dio acceso a unas cotas de poder que hasta entonces estaban vedadas a las mujeres. Bautizaron plazas, financiaron hospicios y levantaron edificios. En la actualidad, estos lugares pasan desapercibidos a ojos de los viandantes romanos, al igual que lo hacen Susana y Valerie, personas que ejemplifican una realidad invisible.

El burdel La locanda della Vaca estaba en la Piazza dei Fiori. Lo regentaba Vanozza Cattanei, la amante del Papa Alejandro VI. En la actualidad las piedras han sustituido a las flores de la plaza y el burdel es un local de pizza al taglio lleno de turistas.

Su dependiente posa junto a Valerie en una de las fotos del libro. Es una especie de diálogo fotográfico entre el pasado y el presente. «Es que quería que Roma fuera un personaje más», explica su autora.

La periferia también está presente en el libro, los lugares donde hoy ejerce Susana, la prostituta romana que también protagoniza el libro. Los descampados de Vía Salaria, que son los descampados de cualquier periferia urbana se retratan en toda su sordidez.

Este, sin embargo, no es un libro sórdido, aunque sí quizá un libro incómodo. «Si haces esto lo que tienes que dejar muy claro es que yo soy feliz», le dijo Susana a De Castro cuando decidió embarcarse en esta aventura y poner cara (y cuerpo) al mundo de la prostitución voluntaria. Y eso ha intentado hacer la artista. Contar la historia de Valerie y de Susana, dos mujeres que eligieron ser prostitutas y defienden su derecho a serlo.

Puede que sus historias no sean las que mejor reflejan un mundo lleno de mafias, de sometimiento, de esclavismo. Pero son historias reales, parte de una realidad mucho más compleja y con muchas más caras. Caras como las de Valerie y Susana.

«Es importante haber tenido otra experiencia laboral antes de ser prostituta. Saber poner límites, saber decir que no, es un requisito indispensable antes de aventurarse a ser una trabajadora sexual. Valerie cuenta con Nerea, una sexóloga que se ha convertido en amiga a la que recurre cuando tiene dudas. Cuando la conocí comprendí que el binomio tenía sentido. Digamos que cumple la función de la figura del coach deportivo que tienen algunas carreras profesionales. Valerie, de esta manera, descubrió su propio punto G. Para mí fue una cura de pudor estar presente y comprobar la relación entre ambas. La vagina sigue siendo un gran enigma para nosotras mismas».

Este es un fragmento de la lección 14. (consejos) del fotolibro La Retorica delle Puttane, un título en el que la autora Julia de Castro y el fotógrafo Juan Baraja hacen un retrato íntimo y costumbrista de dos prostitutas, Valerie y Susana. A través de 15 capítulos a modo de lecciones profesionales, la autora reflexiona sobre las distintas aristas de la prostitución.

Su estructura en leccciones no es casual. La Retorica delle Puttane es la segunda puesta al día de una obra clásica. El texto del jesuita toledano Cipriano Suárez Arte Rethorica resumía, en el siglo XV, cómo ser un buen orador cristiano en 15 lecciones. Un siglo más tarde el italiano Ferrante Pallavicino actualizó la obra poniendo en el centro de sus enseñanzas no tanto a los cristianos como a las putas. Este libro, que también se titula La Retorica delle Puttane, retrata desde una óptica humorística y misógina cómo trabajaban las prostitutas de la época.

Ahora la artista Julia de Castro retoma ese material (que ha sido traducido al español por primera vez en este libro) y establece un diálogo con el autor, contraponiendo las lecciones ficcionadas y humorísticas de Palavicino con las realistas que ha conocido ella en los últimos meses, conviviendo con dos prostitutas.

La prostitución está aquí reflejada como una realidad que las mujeres ejercen libremente. Para garantizar este extremo, de Castro escogió a dos trabajadoras sexuales que cumplieran ciertos requisitos. Tenían que ejercer en su país de origen (Susana en Italia, Valerie en España), haber tenido otro trabajo anterior y gestionarse ellas solas sus ganancias. Por eso De Castro asegura que ellas ejercen un oficio y que es tan lícito como cualquier otro.

«Y si no lo crees así y eres abolicionista, me parece genial, pero eso no es incompatible con que yo tenga ciertos derechos», remata Valerie. Es una perezosa mañana de otoño y el sol se cuela a borbotones en la habitación. Julia de Castro y Valerie; artista y musa, mensajera y mensaje, están presentando el libro en una sala acristalada de la embajada de Italia. Ambas defienden su visión artística y activista de la prostitución siendo conscientes de que no todo el mundo lo verá así. Es la idea.

La obra de Palavicino escandalizó tanto en la época que acabaron apresándolo y decapitandolo por ella. Los tiempos han cambiado y parece difícil que de Castro se enfrente a un destino similar, pero más de uno va a pedir su cabeza, en sentido figurado, por su defensa desprejuiciada de la prostitución ejercida libremente.

«Soy consciente de ello desde la génesis del libro, desde el primer momento en el que les comento a mis amigas de qué va y se confrontan conmigo, ahí empezaron a saltar todas las alarmas», explica la autora. «Eso ha sido lo más duro y a la vez lo más constructivo de este proceso. Enfrentarme a grandes amigas con ideas totalmente opuestas».

La Retorica delle Puttane ofrece una visión distinta sobre un tema mil veces analizado y debatido. Una mirada refrescante también quizá por ser femenina. «Ocurre algo curioso con la prostitución», explica de Castro, «que, a pesar de ser una profesión emintentente femenina, ha sido seimpre contada por los hombres».

La autora tampoco cae en la trampa de señalarse como pionera en este campo y señala a otras autoras que han tratado el tema antes. Personas como Virgine Destempes, Beatriz Gimeno o Pol Preciado. Pero tampoco se adscribe en esta categoría, su libro no es un análisis ensayístico ni novelado, es una reflexión artística.

Esta reflexión parte de la historia de dos prostitutas a las que refleja sin caer en la victimización ni el paternalismo. Glosa su historia, real y presente, con la ficcionada y pretérita de Palavicino. Y completa el tríptico con datos más genéricos sobre el estado de la prostitución y su forma de ser regulada en el mundo. «Yo creo que es lo bueno de este libro, que lanza al diálogo calmado, sin violentarnos», explica la autora. «Y es algo esencial porque este es un tema que la mujer que es abolicionista lo odia de una forma muy visceral e inconsciente. Lo que he intentado yo es decir, «bueno, ¿por qué no nos escuchamos?»».

Quien quiera escuchar a Valerie tendrá que atender como señala a «razones morales, económicas, institucionales y culturales» como los elementos que han acabado dando mala fama al libre ejercicio de su profesión. «También hay algo de cultural, de la típica rivalidad entre mujeres», añade la prostituta, «a las mujeres siempre nos han dividido entre la santa y la puta, ni siquiera nosotras somos conscientes de esa rivalidad que nos ha impuesto el patriarcado».

Valerie es activista y ejerce la prostitución desde el feminismo. Antes de ser trabajadora sexual era trabajadora social. Es muy clara al separar lo que considera una profesión, la prostitución, de todo aquello que no es ejercido de forma voluntaria. «Eso es otra cosa, es otro debate», asevera.

LAS PUTAS QUE LEVANTARON ROMA

La Retorica delle Puttane es también un libro sobre Roma. Por sus páginas desfilan lugares que fueron importantes para la historia de la prostitución en el pasado de la ciudad. La plaza Fiammetta Michaelis, que debe su nombre a una influyente prostituta; la iglesia de Sant’Agostino in Campo Marzio, a donde acudían las meretrices del pasado.

Lugares e iconos que permanecen difuminados en un anonimato centenario. Las caras de las prostitutas del pasado descansan en los cuadros más famosos de los museos, las iglesias esconden sus cuerpos cerca de Papas, nobles y reyes. Han sido testigos mudos de un pasado borrado.

O no del todo. Cuando llegó a Roma, De Castro se embarcó en una particular ruta turística de la prostitución. Gracias a la ayuda de un guía conoció el pasado de este oficio en la ciudad y constató como antiguas meretrices acabaron convirtiéndose en algunos de los personajes más influyentes de la ciudad.

La Retorica delle Puttane

Fueron amantes de los hombres más pudientes y eso les dio acceso a unas cotas de poder que hasta entonces estaban vedadas a las mujeres. Bautizaron plazas, financiaron hospicios y levantaron edificios. En la actualidad, estos lugares pasan desapercibidos a ojos de los viandantes romanos, al igual que lo hacen Susana y Valerie, personas que ejemplifican una realidad invisible.

El burdel La locanda della Vaca estaba en la Piazza dei Fiori. Lo regentaba Vanozza Cattanei, la amante del Papa Alejandro VI. En la actualidad las piedras han sustituido a las flores de la plaza y el burdel es un local de pizza al taglio lleno de turistas.

Su dependiente posa junto a Valerie en una de las fotos del libro. Es una especie de diálogo fotográfico entre el pasado y el presente. «Es que quería que Roma fuera un personaje más», explica su autora.

La periferia también está presente en el libro, los lugares donde hoy ejerce Susana, la prostituta romana que también protagoniza el libro. Los descampados de Vía Salaria, que son los descampados de cualquier periferia urbana se retratan en toda su sordidez.

Este, sin embargo, no es un libro sórdido, aunque sí quizá un libro incómodo. «Si haces esto lo que tienes que dejar muy claro es que yo soy feliz», le dijo Susana a De Castro cuando decidió embarcarse en esta aventura y poner cara (y cuerpo) al mundo de la prostitución voluntaria. Y eso ha intentado hacer la artista. Contar la historia de Valerie y de Susana, dos mujeres que eligieron ser prostitutas y defienden su derecho a serlo.

Puede que sus historias no sean las que mejor reflejan un mundo lleno de mafias, de sometimiento, de esclavismo. Pero son historias reales, parte de una realidad mucho más compleja y con muchas más caras. Caras como las de Valerie y Susana.

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