21 de mayo 2012    /   DIGITAL
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«La salida a bolsa de Facebook es el principio del fin de Silicon Valley»

21 de mayo 2012    /   DIGITAL     por          
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Estas palabras catastrofistas y posiblemente algo exageradas son de Steve Blank, un inversor y emprendedor con más de 20 años de experiencia en Silicon Valley, que hoy es profesor en Berkeley. Pero detrás de su frase un poco demagógica se esconde un mensaje que da que pensar. Blank declara en una entrevista con The Atlantic que la fiebre por replicar el éxito de Facebook y otras compañías similares está llevando a muchos inversores a dejar de financiar otros sectores de peso como la biotecnología, la medicina o la manufactura.

«Si tienes un fondo de capital riesgo y tienes la opción de invertir en una medicina que acabará con el cáncer que no te proporcionará réditos en una década o, en cambio, tienes la posibilidad de meter dinero en un medio social que te dará retornos en dos años, ¿qué piensas que van a escoger?».

Esta tendencia está teniendo profundos efectos sobre la innovación en EEUU, según Blank, y mermará el progreso en otras áreas. En su análisis se ven ciertos paralelismos con la situación de España durante el boom inmobiliario, cuando los inversores preferían meter dinero en grandes promociones antes que en sectores donde se necesita más esfuerzo e ingenio para sacar rédito.

Pocos, según el ex emprendedor, se están atreviendo a hacer cosas realmente rompedoras. Entre las excepciones se encuentra Elon Musk, fundador de la empresa de coches eléctricos Tesla Motors y SpaceX. También está Google que apuesta por proyectos como Google Driving o Google Goggles. «Son los únicos que están haciendo algo realmente disruptivo». Con todo esto hay que matizar que Blank no es crítico con Facebook. Dice ser un gran admirador de la compañía.

Blank dice, además, que si no fuera por los fondos públicos a la ciencia muchas propuestas más arriesgadas no serían viables. Una muestra de la importancia del dinero público para sostener proyectos de larga cocción que no se ajustan a las pretensiones de inversores más avariciosos. También surgen nuevas filosofías como el «slow money«, en referencia a una nueva generación de personas que invierte de otra forma menos especulativa.

En el fondo el ser humano es bastante previsible. Solo unos pocos como Musk (con mucho dinero propio) son capaces de tomar verdaderos riesgos. Cuando vemos un gran éxito como Facebook o Instagram queremos una parte del pastel. Nos movemos en manadas sin darnos cuenta que el tren de los medios sociales ya ha pasado. Las oportunidades no son las mismas y se multiplican en otra áreas. En vez de inventar nuevas realidades nos conformamos con sacar nuestra tajada de lo que funciona. De lo seguro sin arriesgar demasiado. Mucho emprendedor también se está viendo cegado por esta situación. En vez de querer cambiar el mundo busca forrarse con la última moda. ¿Realmente necesitamos más apps de fotografía?

Y si resulta que Silicon Valley está en declive (cosa que por ahora no parece ser cierta) tampoco pasa nada. La vida no acaba allí y todo apunta que Asia es y será el futuro.

Foto: Facebook

 

Estas palabras catastrofistas y posiblemente algo exageradas son de Steve Blank, un inversor y emprendedor con más de 20 años de experiencia en Silicon Valley, que hoy es profesor en Berkeley. Pero detrás de su frase un poco demagógica se esconde un mensaje que da que pensar. Blank declara en una entrevista con The Atlantic que la fiebre por replicar el éxito de Facebook y otras compañías similares está llevando a muchos inversores a dejar de financiar otros sectores de peso como la biotecnología, la medicina o la manufactura.

«Si tienes un fondo de capital riesgo y tienes la opción de invertir en una medicina que acabará con el cáncer que no te proporcionará réditos en una década o, en cambio, tienes la posibilidad de meter dinero en un medio social que te dará retornos en dos años, ¿qué piensas que van a escoger?».

Esta tendencia está teniendo profundos efectos sobre la innovación en EEUU, según Blank, y mermará el progreso en otras áreas. En su análisis se ven ciertos paralelismos con la situación de España durante el boom inmobiliario, cuando los inversores preferían meter dinero en grandes promociones antes que en sectores donde se necesita más esfuerzo e ingenio para sacar rédito.

Pocos, según el ex emprendedor, se están atreviendo a hacer cosas realmente rompedoras. Entre las excepciones se encuentra Elon Musk, fundador de la empresa de coches eléctricos Tesla Motors y SpaceX. También está Google que apuesta por proyectos como Google Driving o Google Goggles. «Son los únicos que están haciendo algo realmente disruptivo». Con todo esto hay que matizar que Blank no es crítico con Facebook. Dice ser un gran admirador de la compañía.

Blank dice, además, que si no fuera por los fondos públicos a la ciencia muchas propuestas más arriesgadas no serían viables. Una muestra de la importancia del dinero público para sostener proyectos de larga cocción que no se ajustan a las pretensiones de inversores más avariciosos. También surgen nuevas filosofías como el «slow money«, en referencia a una nueva generación de personas que invierte de otra forma menos especulativa.

En el fondo el ser humano es bastante previsible. Solo unos pocos como Musk (con mucho dinero propio) son capaces de tomar verdaderos riesgos. Cuando vemos un gran éxito como Facebook o Instagram queremos una parte del pastel. Nos movemos en manadas sin darnos cuenta que el tren de los medios sociales ya ha pasado. Las oportunidades no son las mismas y se multiplican en otra áreas. En vez de inventar nuevas realidades nos conformamos con sacar nuestra tajada de lo que funciona. De lo seguro sin arriesgar demasiado. Mucho emprendedor también se está viendo cegado por esta situación. En vez de querer cambiar el mundo busca forrarse con la última moda. ¿Realmente necesitamos más apps de fotografía?

Y si resulta que Silicon Valley está en declive (cosa que por ahora no parece ser cierta) tampoco pasa nada. La vida no acaba allí y todo apunta que Asia es y será el futuro.

Foto: Facebook

 

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Opiniones 6
  • Marcus, no puedo estar más de acuerdo. Precisamente esta mañana leía la locura de alojarse en el Valle, miles y miles de emprendedores hacinados en jardines, sofás y cualquier recoveco que puedan conseguir. Todos tienen ideas, todos quieren crear un Instagaram que vender por 1.000 millones, al fin y al cabo ¿quién no quiere ganarse la lotería? 😉

  • Gran articulo, el tema de la tecnología seguira en boga, pero hay otros temas en los cuales en necesario invertir, el medio ambiente es un de ellos.

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