fbpx
11 de junio 2015    /   CREATIVIDAD
por
 

La tasa rosa: ¿Por qué los productos femeninos son más caros que los masculinos?

11 de junio 2015    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Había una vez un planeta donde ser mujer era mucho más caro que ser hombre. Las mujeres eran rosas y los hombres, azules. El color rosa se había convertido en una amenaza para el bolsillo. Las damas pagaban más que los varones por comprar una maquinilla de afeitar, un Kinder Sorpresa o un boli Bic.
Los precios femeninos, más altos que los del mismo producto dirigido a hombres, resultaban aún más caros porque las mujeres, por lo general, cobraban menos que los varones. En algún lugar secreto del país del marketing, alguien había decidido pintar de rosa los productos de siempre para hacerlos femeninos y aprovechar el tiro para añadir a su precio unas monedas de más.
Ese lugar existe en la realidad. Se llama planeta Tierra y está bajo tus pies.
Esta diferencia de precios se lleva produciendo desde hace décadas. En 1995 realizaron un estudio en California sobre el precio en función del género y descubrieron que las mujeres pagaban 1.351 dólares más al año por los mismos productos que compraban los hombres. Las autoridades de ese estado tomaron medidas para evitar la discriminación y prohibieron la diferencia de precio en función del género. El resto del mundo siguió vendiendo sus dos versiones y, a menudo, apretando más en el bolsillo femenino.
The Daily Share lo muestra así en un vídeo.

Un día del pasado otoño Gemma Cernuda-Canelles estaba leyendo prensa francesa. La socia fundadora de la compañía de comunicación Ellas deciden descubrió un artículo en el que hablaban de la Women Tax.
¿La tasa de la mujer?
¿Qué era eso?
«La ONG Georgette Sand sacó a la luz este concepto. Hicieron un estudio en el que mostraron que en la cadena de supermercados Monoprix el precio de un mismo producto variaba en función de si era para hombre o para mujer», explica en la sala de prensa de TEDxBarcelonaWomen.
Un paquete de cinco maquinillas de afeitar desechables para mujer valían 1,80€. Ese mismo producto para hombres, en una caja que llevaba el doble de unidades, costaba 1,72€.
«La ONG recogió miles de firmas en Change.org y consiguió que retiraran algunos productos», relata Cernuda-Canelles «Al ver que esto estaba ocurriendo en Francia y en otros países, salí al mercado a ver si también sucedía en España y, efectivamente, así era. Vi que productos aparentemente iguales tenían precios distintos. Esto ocurre también en las peluquerías, las tintorerías y otros comercios. Los establecimientos para mujeres suelen ser más caros».
La experta en branding empezó a investigar sobre la también llamada Vagina Tax y averiguó que «el rosa es más caro. En ocasiones, hasta un 50% más», dijo ayer en una ponencia de TEDxBarcelonaWomen.
«¿Por qué un producto tiene que ser más caro si es para las mujeres?», cuestionó. «Porque somos poderosas. El poder de consumo está en las mujeres. Tomamos el 80% de las decisiones de mercado y el 60% de las decisiones de compra de coches. Pero, además, tenemos un gran peso en las redes sociales. Nos encantan. Ahí sugerimos, recomendamos, comentamos… El 60% de los usuarios de Facebook son mujeres y en Linkedin, la red más masculina, ya somos el 52%».
Las mujeres compran mucho más que los hombres pero la mayor parte de los productos y las campañas publicitarias han sido diseñadas por hombres. «Crean en masculino y, sin embargo, al otro lado hay una mayoría femenina. Casi todos los directores creativos de las agencias de publicidad son varones», indicó Cernuda-Canelles. «Queremos campañas más empáticas y auténticas. Hoy muy pocas marcas se preocupan por conocer a la mujer, aunque hay algunas que ya lo hacen».
La especialista en comunicación llama a esta diferencia de precios el Pink Tax (la tasa rosa). «Lo quiero denunciar de forma no agresiva», comenta. «Me parece interesante que una persona apoye a las marcas que considera justas y deje de comprar los productos de las enseñas con las que no está de acuerdo. Hay un hashtag relacionado con esto: #NotBuyingIt».
Lo más curioso de todo, para Cernuda-Canelles, es que «solo el 3% de las mujeres dicen que el rosa es su color favorito. Conectar con una mujer es bastante más complejo que pintar un producto de rosa», indicó. «Estamos encantadísimas de ser mujeres pero no queremos pagar más por serlo».

Había una vez un planeta donde ser mujer era mucho más caro que ser hombre. Las mujeres eran rosas y los hombres, azules. El color rosa se había convertido en una amenaza para el bolsillo. Las damas pagaban más que los varones por comprar una maquinilla de afeitar, un Kinder Sorpresa o un boli Bic.
Los precios femeninos, más altos que los del mismo producto dirigido a hombres, resultaban aún más caros porque las mujeres, por lo general, cobraban menos que los varones. En algún lugar secreto del país del marketing, alguien había decidido pintar de rosa los productos de siempre para hacerlos femeninos y aprovechar el tiro para añadir a su precio unas monedas de más.
Ese lugar existe en la realidad. Se llama planeta Tierra y está bajo tus pies.
Esta diferencia de precios se lleva produciendo desde hace décadas. En 1995 realizaron un estudio en California sobre el precio en función del género y descubrieron que las mujeres pagaban 1.351 dólares más al año por los mismos productos que compraban los hombres. Las autoridades de ese estado tomaron medidas para evitar la discriminación y prohibieron la diferencia de precio en función del género. El resto del mundo siguió vendiendo sus dos versiones y, a menudo, apretando más en el bolsillo femenino.
The Daily Share lo muestra así en un vídeo.

Un día del pasado otoño Gemma Cernuda-Canelles estaba leyendo prensa francesa. La socia fundadora de la compañía de comunicación Ellas deciden descubrió un artículo en el que hablaban de la Women Tax.
¿La tasa de la mujer?
¿Qué era eso?
«La ONG Georgette Sand sacó a la luz este concepto. Hicieron un estudio en el que mostraron que en la cadena de supermercados Monoprix el precio de un mismo producto variaba en función de si era para hombre o para mujer», explica en la sala de prensa de TEDxBarcelonaWomen.
Un paquete de cinco maquinillas de afeitar desechables para mujer valían 1,80€. Ese mismo producto para hombres, en una caja que llevaba el doble de unidades, costaba 1,72€.
«La ONG recogió miles de firmas en Change.org y consiguió que retiraran algunos productos», relata Cernuda-Canelles «Al ver que esto estaba ocurriendo en Francia y en otros países, salí al mercado a ver si también sucedía en España y, efectivamente, así era. Vi que productos aparentemente iguales tenían precios distintos. Esto ocurre también en las peluquerías, las tintorerías y otros comercios. Los establecimientos para mujeres suelen ser más caros».
La experta en branding empezó a investigar sobre la también llamada Vagina Tax y averiguó que «el rosa es más caro. En ocasiones, hasta un 50% más», dijo ayer en una ponencia de TEDxBarcelonaWomen.
«¿Por qué un producto tiene que ser más caro si es para las mujeres?», cuestionó. «Porque somos poderosas. El poder de consumo está en las mujeres. Tomamos el 80% de las decisiones de mercado y el 60% de las decisiones de compra de coches. Pero, además, tenemos un gran peso en las redes sociales. Nos encantan. Ahí sugerimos, recomendamos, comentamos… El 60% de los usuarios de Facebook son mujeres y en Linkedin, la red más masculina, ya somos el 52%».
Las mujeres compran mucho más que los hombres pero la mayor parte de los productos y las campañas publicitarias han sido diseñadas por hombres. «Crean en masculino y, sin embargo, al otro lado hay una mayoría femenina. Casi todos los directores creativos de las agencias de publicidad son varones», indicó Cernuda-Canelles. «Queremos campañas más empáticas y auténticas. Hoy muy pocas marcas se preocupan por conocer a la mujer, aunque hay algunas que ya lo hacen».
La especialista en comunicación llama a esta diferencia de precios el Pink Tax (la tasa rosa). «Lo quiero denunciar de forma no agresiva», comenta. «Me parece interesante que una persona apoye a las marcas que considera justas y deje de comprar los productos de las enseñas con las que no está de acuerdo. Hay un hashtag relacionado con esto: #NotBuyingIt».
Lo más curioso de todo, para Cernuda-Canelles, es que «solo el 3% de las mujeres dicen que el rosa es su color favorito. Conectar con una mujer es bastante más complejo que pintar un producto de rosa», indicó. «Estamos encantadísimas de ser mujeres pero no queremos pagar más por serlo».

Compártelo twitter facebook whatsapp
Un orazo en los Laus para la portada acuática de Yorokobu
El póster que se escucha
¿Cuántas horas empleas en lo que haces?
Pop daltónico: los humanos verdes y el niño caracoño de Borja Casterad
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 22
  • A ver si lo he entendido:
    a/ La empresa que intenta cobrar el doble por pintar de rosa una maquinilla de depilar, es mala.
    b/ La mujer que paga el doble por una maquinilla de color rosa en lugar de comprar la azul, es una víctima del machismo de la sociedad machista. No es tonta del culo, ni ingenua, ni demasiado perezosa como para comprar precios. Es una víctima. Y cuenta con todo mi apoyo.
    Oyes, y sobre otro tema sin relación alguna: El otro día, al entrar en una discoteca, me cobraron el doble que a las chicas, sólo por llevar barba. ¿Ustedes sabéis a qué oenegé debo dirigirme para que se miren lo mío?
    Gracias. De antebrazo.

    • Es un problema grave y gran desigualdad. Pero siento decirte, que si eso ocurre es porque se utiliza a la mujer como reclamó y objeto para que los tíos entren en el bar. No me lo invento, trabajé durante mucho tiempo como relaciones públicas y los seguritas me decían » busca a mujeres, que el bar está vacío»

  • Siendo hombre estoy muy a favor de la igualdad en todo, los precios no deberían ser mayores por el genero, ni en bolis ni en ropa en nuestra parte que también es bastante mas cara.

  • ¿Y por qué no compran el otro, el que es más barato? ¿Les ponen una pistola en el pecho? ¿Este artículo toma a todas las mujeres por idiotas?

  • La verdad que me parece una estupidez por los siguientes motivos:
    1. Las mujeres tienen mas oferta en ropa y les cuesta mas barata
    2. Estos productos son estupidos y no tienen razon de ser, es de logica que una maquinilla de afeitar cueste mas por ser rosa ya que es algo exclusivo, pasa con todas las ediciones especiales.
    En realidad el problema es lo contrario, que los baños de hombres siempre estan detras, que los probadores de mujeres siempre estan primero, y que la ropa de hombre siempre esta en las plantas altas o en sotanos, eso si es discriminar!

  • Por dios, querida autora, a usted le pagan por escribir e investigar estas estupideces? Dejan al feminismo y a las mujeres por el suelo con este lloriqueo patético.

  • Pues intenta comprar unos zapatos o unos pantalones de hombre y verás la diferencia, y los vaqueros son todos azules, no hay rosa para las chicas., me parece que has hecho un artículo traído de los pelos. Y esto sin ningún resentimiento, que el salario por lo general es menor es cierto y también sigue habiendo ámbitos de discriminación. Pero el asunto de las maquinitas rosas pfffffff.

  • A ver, este artículo no tiene ni pies ni cabeza y plantea el desconocimiento de varios conceptos básicos de economía:
    1) Oferta y demanda. Si las consumidoras están dispuestas a pagar más dinero por unas cuchillas de afeitar más «femeninas» la empresa les va a subir el precio. Por ejemplo, los cosméticos masculinos son mucho más baratos, en este caso porque existe menos demanda por parte de los hombres.
    2) Economía de escala. Si de la maquinilla azul se producen millones de unidades y de la rosa 10 veces menos, el precio de la rosa va a ser más alto
    Como han mencionado ya, hay muchos productos más caros para los hombres: La ropa, las discotecas, pero incluso los coches ya que el estátus social masculina se demuestra tradicionalmente con un coche deportivo y caro (no significa que yo esté de acuerdo en eso) mientras que las mujeres optan a compactos urbanos. ¿Vamos a protestar porque deben bajar los precios de los BMW y los Mercedes para los hombres con la crisis de la mediana edad?

    • Gracias que hay un comentario como el tuyo. Tras leer el articulo me había quedado sin palabras..
      Si sesgas unos datos, le añades un poco de sensacionalismo e hipocresía sale un articulo como este.
      Si la intención es llegar a una igualdad, este no es el camino.

  • Varias cosas:
    1. Los productos «rosas» son habitualmente comprados porque se tiene la concepción de que están preparados para mujeres. Un ejemplo: durante años mi madre me prohibió comprar cuchillas de afeitar de hombre porque decía que afectaban a la piel de forma diferente. Lo mismo ocurre con desodorantes, champú… Otras cosas como bolígrafos y demás cositas inútiles son principalmente compradas por niñas pequeñas que todavía no han entrado en el juego del marketing.
    2. Ya que se menciona en los comentarios, la concepción de la compra de ropa en hombres y en mujeres es diferente: la idea general es que las mujeres tenemos la necesidad de renovar vestuario una vez (o dos) por temporada, mientras que los hombres compran ropa por la obligación social de ir cubiertos y no pasar frío. Por eso la ropa de mujer es barata, pero de mala calidad, y obligatoriamente hay que renovarla cada cierto tiempo. La de hombre, sin embargo, es más cara pero también más duradera.
    3. Lo de las discotecas es el argumento más manido que existe. Las mujeres entramos más barato o gratis a las discotecas porque somos UN RECLAMO para los hombres. No se busca nuestro disfrute en el ocio nocturno, sino que seamos un buen escaparate para el establecimiento. Es discriminación al hombre a partir de la objetificación de la mujer, con lo que ambos salimos perdiendo de una forma u otra.
    4. Es completamente cierto que los mercados son controlados por hombres y comunican a mujeres. Su labor de publicidad se basa en roles de género, porque es como funciona la sociedad y la forma más básica de llegar a la población. Al mercado no le importa la desigualdad. Al mercado le importa ganar dinero, sea a costa de lo que sea.

    • Estoy muy de acuerdo con lo que dices, el tema de la publicidad machista es deleznable.
      Creo entender por lo que dices de las cuchillas que estás de acuerdo que no es un tema de sexismo sino de mecanismos del mercado.
      Lo de la discoteca es así, pero se podría entender también como un filtro para que las mujeres que van a ese local estén seguras de que los hombres que han ido allí tienen un poder adquisitivo suficiente para poder pagar esos precios abusivos. La desigualdad de género no es sólo utilizar a las mujeres como reclamo sexual, sino a los hombres como proveedores.
      La igualdad real no llegará hasta que no rompamos este sistema de relaciones desigual

  • A ver, sinceramente y bajo mi perspectiva.
    La mayoría de productos, tienen precios diferentes por el tipo de demandan.
    Si una empresa saca un producto «Para ella» y el precio es más elevado es porque hay chicas que lo van a comprar. En el caso de los bolis, en vez de ser el típico boli bic cristal, está más decorado. ¿Qué debería poner «Bolis bonitos» por que también los puede comprar un hombre que le gusten? Pues no voy a decir que no, pero me parece innecesario.
    Que pagáis más por la peluquería.. Lo resumo lo más breve posible. El precio va en función de el tiempo que el peluquero/a dedica al cliente. En principio con el hombre tarda menos, de media. Con la mujer más, de media. Eso ya «justifica» el precio. Y en segundo lugar, ya que el corte del hombre se puede hacer más deprisa, y solo hay que lavar rápido y sin peinar, ha bajado su precio en una guerra de precios competitivos.
    La ropa de los hombres es más cara. Compramos menos, normalmente, y esta baja demanda aumenta los precios.
    Si estuviéramos en igualdad, todos estos datos serían analizados sin que la variable sexo fuera aplicada al estudio. Y se podría concluir que el precio viene marcado, como siempre, por la cantidad de producto que se espera vender.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *