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4 de septiembre 2019    /   CREATIVIDAD
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Labiomista: el laboratorio artístico y científico que trabaja en un «renacimiento cosmopolita»

4 de septiembre 2019    /   CREATIVIDAD     por          
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En la ciudad belga de Genk hay un lugar donde están diseñando el futuro de la humanidad y será tan colosal que su artífice, Koen Vanmechelen, lo llama «el renacimiento cosmopolita».

En este laboratorio, semillero, parque, incubadora de ideas y estudio artístico a la vez, llamado Labiomista, el pensador belga imagina una nueva sociedad basada en la mezcla.

labiomista
©Koen Vanmechelen y Kris Vervaeke

Estas 24 hectáreas que antes fueron un zoo, y mucho antes una mina de carbón, muestran hoy el trabajo de Vanmechelen y se han convertido en la sede de uno de sus proyectos más conocidos: la Universidad abierta de la diversidad (un foro de pensamiento en el que artistas y científicos trabajan en el concepto de diversidad biocultural).

«En una poderosa polinización cruzada de arte, ciencia y sociedad, surge Labiomista como un modelo de esperanza. Es una oda a la diversidad de la vida», indica el artista y filósofo.

labiomista
©Koen Vanmechelen. Foto de Philippe van Gelooven

El recorrido por este complejo artístico evoca un futuro sin fronteras entre razas: ni humanas ni animales. Pero el mensaje no es obvio. Ni evidente. Antes hay que perderse por instalaciones de lo más inesperadas, encontrar llamas, dromedarios y alpacas correteando por ahí y ver, disecados, otros animales en su estudio.

En Labiomista nada es comprensible de un plumazo. «Es un lugar de múltiples capas que ofrece al visitante experiencias muy distintas: belleza, asombro, movimiento, reflexión».

labiomista
Koen Vanmechelen ©Studio Leyssen

Una tarde fría de este verano ardiente, dos días después de la inauguración, a principios de julio, Vanmechelen pasea entre los animales. Una alpaca ha dado a luz y mira al bebé, que apenas unas horas después de nacer, ya echa a caminar.

Aunque aquí está de paso. Ahora forma parte de una obra artística viva y de estudios artísticocientíficos, pero todos los animales, siempre, regresan a su lugar de origen.

©Koen Vanmechelen y Kris Vervaeke

Al belga le interesa el movimiento; no quiere saber nada de un zoo. «Labiomista aborda temas como la identidad, la diversidad biocultural y la fertilidad. Es una reflexión sobre mi visión de la naturaleza, la sociedad y la vida misma», explica.

Es una instalación activa: «Incluso los árboles del parque forman una red invisible. Todo está interconectado. Todos los elementos fluyen, buscan sus conexiones, anhelan mezclarse». Y un lugar para el estudio: en las instalaciones, hay un laboratorio destinado a proyectos de investigación científica.

©Koen Vanmechelen. Foto de Tony van Galen

Labiomista ha recuperado edificios que el pasado quería arrastrar para sí y ha revitalizado un suelo que ahora era el cadáver de una mina de carbón. «Es un lugar herido y esta energía todavía está en la tierra», dice el artista, en su estudio. «Pero ahora está renaciendo, como el Ave Fénix. Lo hemos convertido en un sitio para repensar la sociedad. Esa es su filosofía».

El Gobierno de la localidad de Genk y Vanmechelen han trabajado juntos para que el nuevo lugar no fuera un parque de atracciones ni un centro comercial: el modelo turístico de las pizzerías y las tiendas de souvenirs ya está agotado. Es rancio, decadente; pan para hoy y hambre para mañana.

©Koen Vanmechelen. Foto de Studio Tropics

Ellos tenían un plan mucho más inteligente para convertir esta pequeña ciudad belga en un destino de atractivo internacional. Labiomista, como centro de arte, pensamiento y aprendizaje, está en absoluta conexión con la comunidad de Genk. No es arte encastillado como podría ser en un museo.

La idea es otra, dicen: «Tender un puente hacia los habitantes de la ciudad y hacia el mundo entero, hacia la sociedad humana y hacia todas las especies con las que compartimos el planeta».

Vista aérea de Labiomista en proceso de construcción, en 2018

Al artista le importa tanto este lugar porque aquí pasó su infancia. Aquí vivió rodeado de pollos y ya entonces le picó la curiosidad. Le asombraba que los humanos hayan vivido siempre con estas aves y pronto llegó a la conclusión de que, sin pollo, no hay quien viva. «Necesitamos a los pollos. El 90% de los medicamentos incluyen sustancias del huevo de las gallinas», apunta, admirado.

Koen Vanmechelen creó en 2008 una fundación que une su pensamiento filosófico con investigaciones científicas sobre el pollo. Desde el Cosmopolitan Chicken Research Project (CC®P) han mezclado pollos de todo el mundo y han visto que los nuevos ejemplares tienen un ADN más resistente que el de las aves de razas puras. «La mezcla da la vida. Esa es una de nuestros debates principales. El pollo cósmico [formado por la mezcla de muchas razas] es muy generoso. Nos ha inspirado a las personas para que nos unamos», afirma.

En este estudio que acaba de estrenar, asegura que «el arte tiene que hacernos pensar y tiene que ayudarnos a evolucionar». Por el laboratorio de Labiomista irán pasando investigadores que aporten la parte científica a sus trabajos sobre el pollo y la biodiversidad. «Yo tengo las preguntas y los científicos tienen las respuestas. Llevo 30 años hablando de diversidad mientras otros hablaban de productividad. Necesitamos más imaginación; necesitamos una nueva economía holística».

En la ciudad belga de Genk hay un lugar donde están diseñando el futuro de la humanidad y será tan colosal que su artífice, Koen Vanmechelen, lo llama «el renacimiento cosmopolita».

En este laboratorio, semillero, parque, incubadora de ideas y estudio artístico a la vez, llamado Labiomista, el pensador belga imagina una nueva sociedad basada en la mezcla.

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©Koen Vanmechelen y Kris Vervaeke

Estas 24 hectáreas que antes fueron un zoo, y mucho antes una mina de carbón, muestran hoy el trabajo de Vanmechelen y se han convertido en la sede de uno de sus proyectos más conocidos: la Universidad abierta de la diversidad (un foro de pensamiento en el que artistas y científicos trabajan en el concepto de diversidad biocultural).

«En una poderosa polinización cruzada de arte, ciencia y sociedad, surge Labiomista como un modelo de esperanza. Es una oda a la diversidad de la vida», indica el artista y filósofo.

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©Koen Vanmechelen. Foto de Philippe van Gelooven

El recorrido por este complejo artístico evoca un futuro sin fronteras entre razas: ni humanas ni animales. Pero el mensaje no es obvio. Ni evidente. Antes hay que perderse por instalaciones de lo más inesperadas, encontrar llamas, dromedarios y alpacas correteando por ahí y ver, disecados, otros animales en su estudio.

En Labiomista nada es comprensible de un plumazo. «Es un lugar de múltiples capas que ofrece al visitante experiencias muy distintas: belleza, asombro, movimiento, reflexión».

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Koen Vanmechelen ©Studio Leyssen

Una tarde fría de este verano ardiente, dos días después de la inauguración, a principios de julio, Vanmechelen pasea entre los animales. Una alpaca ha dado a luz y mira al bebé, que apenas unas horas después de nacer, ya echa a caminar.

Aunque aquí está de paso. Ahora forma parte de una obra artística viva y de estudios artísticocientíficos, pero todos los animales, siempre, regresan a su lugar de origen.

©Koen Vanmechelen y Kris Vervaeke

Al belga le interesa el movimiento; no quiere saber nada de un zoo. «Labiomista aborda temas como la identidad, la diversidad biocultural y la fertilidad. Es una reflexión sobre mi visión de la naturaleza, la sociedad y la vida misma», explica.

Es una instalación activa: «Incluso los árboles del parque forman una red invisible. Todo está interconectado. Todos los elementos fluyen, buscan sus conexiones, anhelan mezclarse». Y un lugar para el estudio: en las instalaciones, hay un laboratorio destinado a proyectos de investigación científica.

©Koen Vanmechelen. Foto de Tony van Galen

Labiomista ha recuperado edificios que el pasado quería arrastrar para sí y ha revitalizado un suelo que ahora era el cadáver de una mina de carbón. «Es un lugar herido y esta energía todavía está en la tierra», dice el artista, en su estudio. «Pero ahora está renaciendo, como el Ave Fénix. Lo hemos convertido en un sitio para repensar la sociedad. Esa es su filosofía».

El Gobierno de la localidad de Genk y Vanmechelen han trabajado juntos para que el nuevo lugar no fuera un parque de atracciones ni un centro comercial: el modelo turístico de las pizzerías y las tiendas de souvenirs ya está agotado. Es rancio, decadente; pan para hoy y hambre para mañana.

©Koen Vanmechelen. Foto de Studio Tropics

Ellos tenían un plan mucho más inteligente para convertir esta pequeña ciudad belga en un destino de atractivo internacional. Labiomista, como centro de arte, pensamiento y aprendizaje, está en absoluta conexión con la comunidad de Genk. No es arte encastillado como podría ser en un museo.

La idea es otra, dicen: «Tender un puente hacia los habitantes de la ciudad y hacia el mundo entero, hacia la sociedad humana y hacia todas las especies con las que compartimos el planeta».

Vista aérea de Labiomista en proceso de construcción, en 2018

Al artista le importa tanto este lugar porque aquí pasó su infancia. Aquí vivió rodeado de pollos y ya entonces le picó la curiosidad. Le asombraba que los humanos hayan vivido siempre con estas aves y pronto llegó a la conclusión de que, sin pollo, no hay quien viva. «Necesitamos a los pollos. El 90% de los medicamentos incluyen sustancias del huevo de las gallinas», apunta, admirado.

Koen Vanmechelen creó en 2008 una fundación que une su pensamiento filosófico con investigaciones científicas sobre el pollo. Desde el Cosmopolitan Chicken Research Project (CC®P) han mezclado pollos de todo el mundo y han visto que los nuevos ejemplares tienen un ADN más resistente que el de las aves de razas puras. «La mezcla da la vida. Esa es una de nuestros debates principales. El pollo cósmico [formado por la mezcla de muchas razas] es muy generoso. Nos ha inspirado a las personas para que nos unamos», afirma.

En este estudio que acaba de estrenar, asegura que «el arte tiene que hacernos pensar y tiene que ayudarnos a evolucionar». Por el laboratorio de Labiomista irán pasando investigadores que aporten la parte científica a sus trabajos sobre el pollo y la biodiversidad. «Yo tengo las preguntas y los científicos tienen las respuestas. Llevo 30 años hablando de diversidad mientras otros hablaban de productividad. Necesitamos más imaginación; necesitamos una nueva economía holística».

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Opiniones 1
  • Creo que la nueva economía holística de la biodiversidad transdisciplinar es y será difusa, borrosa y fluida (fuzzy) . No es nada nada que la tecnolgía o biotecnología no pueda regular con algoritmos éticos atemperando los prejuicios etnocéntricos de la moral humana calvinista y capiralista de supervivencia y élite mas rancia y axiomática. Los que no comprendan que la intelugencia está distribuida sucumbirán y se extinguirán cimo los dinosaurios mas piderosos ante el nuevo orden mas equilubrado y natural. La vida fluye y tiende a lo social,y busca vida mas completa o complementaria a ella para dinamitar la entropía con sus miedos del entorno que coartan su libertad de prosperar y permanecer en evolución natural o artificial. La ética nunca fue mas compleja y holística que en estos tiempis de cambios de paradigmas que respinden a preguntas difusas y cambiantes.

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