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30 de abril 2015    /   CREATIVIDAD
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El morboso lado oscuro de la fiesta

30 de abril 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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En el festival SOS4.8 de Murcia hay una parte que, lamentablemente, muchos se pierden porque no han terminado su fiesta o duermen la resaca.
En efecto, hay vida más allá de la música. Y qué vida. La organización del festival apuesta de nuevo por Iván López Munuera como comisario y responsable de los tesoros que ocurren fuera de los escenarios del SOS4.8. Iván presenta esta vez el lado más seductor del reverso. Porque la fiesta no es siempre divertida, pero es siempre fiesta.

El año pasado fuiste Comisario de Fan Riots y este año repites labor presentando The Dark Side of the Party. Has dicho en alguna ocasión que los festivales son espacios de felicidad extrema en los que se socializa la música. ¿Qué es lo más oscuro de algo tan desinhibido como un festival?
No todo lo que se produce en la fiesta es celebración. Todo acto festivo contiene un lado oscuro. La fiesta contiene segregación, exclusiones, definiciones activas y pasivas de los sujetos que participan de ella, representaciones del poder y políticas efectivas, aunque no siempre claras en su aplicación. Un lado oscuro que se manifiesta a través de dispositivos materiales como los cordones de terciopelo que sirven de entrada y frontera a clubs o discotecas; tecnológicos, como los llamamientos a través de redes sociales no visibles para toda la población, marcando una brecha de acceso; económicos, por las variantes monetarias que permiten su participación; simbólicos, a través de las vestimentas o apariencias que se invocan o que son motivo de rechazo; urbanísticos, por los lugares donde suceden y los pactos del territorio que contienen; o sociales, por las exclusiones que habilitan aunque no siempre sean manifestadas de manera clara.
¿Qué se va a encontrar exactamente el público que se acerque a conocer la propuesta de ARTE y VOCES de esta edición del festival?
Lo primero que se va a encontrar es una instalación específica de C+Arquitectos donde se exploran las atmósferas de la fiesta: un espacio brumoso que llama a la confusión y la exploración. A través de estas arquitecturas de humo se irán encontrando diferentes obras: de las críticas políticas articuladas a través de la música gracias a Coco Fusco a las denuncias de gentrificación de Halil Altendere y un grupo de hip-hoperos turcos; los fanzines de Las Lindas Pobres o las obras de David Mutiloa. A partir de ahí, un programa extenso de mesas redondas, performances y conferencias desde diferentes ámbitos que van desde las aproximaciones arquitectónicas de Ethel Baraona o Miguel Mesa a la literatura con Patricio Pron y Miguel Ángel Hernández Navarro; la sociología con Lucas Platero o Sociología Ordinaria; o el arte a través de Amanda Cuesta.
Te darías por satisfecho si al salir de ver The Dark Side of the Party la gente…
Deja de considerar la fiesta como en espacio de banalización y alienación para resituarlo como un campo donde se ponen en juego posicionamientos políticos.

Imagen Subliminal
Imagen Subliminal

¿Por qué estos artistas en concreto?
Todos ellos han trabajado con el lado menos visible y marginal de los discursos contemporáneos. Hacen de su práctica un campo de debate donde se enuncian y ponen en discusión diferentes posicionamientos no siempre tenido en cuenta en los discursos hegemónicos. Encontramos desde el archivo de fanzines focalizados en cuestiones de género y música de Gelen Alcántara hasta el documental sobre el punk madrileño Lo que hicimos fue secreto de Landa Layasi y David Álvarez; las perfomances de María Jerez+Elii sobre la construcción protésica del cuerpo en escena; los regímenes cyborg de Rafa Marcos Mota y David Mutiloa; o las ideologías de la voz en Jaume Ferrete.
¿Te has planteado la posibilidad de retratar lo oscuro de un festival como el SOS4.8?
Una de las cuestiones más interesantes a la hora de desarrollar este proyecto es la posibilidad de testear lo que debatimos en directo. Las discusiones sobre fans, quiénes componen los carteles, qué criterios se articulan en la producción de la música y qué ideologías se contienen en estas decisiones pueden ser vistas en el día a día del festival. Es una suerte poder contar con este campo de actuación. No es un laboratorio cerrado, sino abierto a la experiencia diaria.
Una masa de hipsters que no se reconoce a sí mismos como parte de la masa de modernos, ¿es otra de las oscuridades de la fiesta?
Las designaciones que se aplican a los espectadores son siempre restrictivas y deben ser puestas en cuestión. Las construcciones de identidad que pueden desarrollarse a través de activismos blandos, como el maquillaje o la vestimenta, también pueden contener líneas políticas que han de ser contrastadas. No siempre se realizan de manera activa y consciente, pero esto no elimina la posibilidad de contener proyectos de emancipación. La trayectoria de estas actuaciones redefine las agendas de los políticos. Lo hipster es un término borroso que se utiliza de manera continua y que actúa como espacio de designación de lo no deseable. Detectar cuáles son las categorías que imponen o que les vienen impuestas es uno de los puntos de interés en los estudios sobre música y política actuales.
¿Dónde hay más oscuridad: en el universo fan o en el backstage?
No sabría decirte. Creo que una de las cuestiones más interesantes es ver qué trayectos intermedios se dan entre los músicos en el escenario y la recepción de su música por parte de los espectadores. Hay un grueso tejido de construcciones sociales donde diferentes ideologías pueden ser reprogramadas y rearticuladas. Hay momentos felices, de reconocimiento y celebración, pero también exclusiones y segregación en ambos mundos.
¿Qué es lo más atractivo y morboso de lo oscuro?
Lo oscuro invoca lo desconocido, lo que no entra en la clasificación y supone también un espacio de libertad, de enunciación, algo muy poderoso. Se puede generar todo un espacio de libertad a partir de lo no dicho, lo no considerado, lo inadecuado, lo oscuro.
Y ¿qué porcentaje se necesita de luz y de oscuridad para dar vida a un festival como el SOS4.8?
Un campo necesita del otro. La luminosidad como metáfora de lo visible y lo claro deja siempre de lado lo más aristado y oscuro, aquel espacio donde se articula la diferencia.
La música es un fenómeno intergeneracional. ¿Cómo varía esa oscuridad a lo largo de la vida?
Avanza, si cabe, de manera aún más clara. A veces parece que la conexión con la música se establece a partir de cierta idea de la juventud, pero lo cierto es que esto no es así. Esa oscuridad se abre camino, al no ver representadas otras franjas de edad que no se correspondan con la adolescencia o la juventud en muchas de las posibilidades más ofertadas: desde los grupos musicales hasta el público de los conciertos o clubs. Hay una mayor consciencia en la exclusión que puede producirse en la música, una exclusión compartida con otros grupos, al margen de su edad.
Iván ha pasado de hablar de activismo político (Pop Politics o Fan Riots) a profundizar en el elitismo social de la música con The Dark Side of the Party. Un proyecto que seguirá alimentando a través de este Tumblr con todos aquellos lados menos visibles de la fiesta. Además, adelanta que ya está desarrollando una investigación sobre los festivales de música como espacios arquitectónicos efímeros y transitorios que generan redes de actuación poderosas.
Comienza una nueva edición del SOS4.8. Disfrutad de la luz y perdeos en su oscuridad.

En el festival SOS4.8 de Murcia hay una parte que, lamentablemente, muchos se pierden porque no han terminado su fiesta o duermen la resaca.
En efecto, hay vida más allá de la música. Y qué vida. La organización del festival apuesta de nuevo por Iván López Munuera como comisario y responsable de los tesoros que ocurren fuera de los escenarios del SOS4.8. Iván presenta esta vez el lado más seductor del reverso. Porque la fiesta no es siempre divertida, pero es siempre fiesta.

El año pasado fuiste Comisario de Fan Riots y este año repites labor presentando The Dark Side of the Party. Has dicho en alguna ocasión que los festivales son espacios de felicidad extrema en los que se socializa la música. ¿Qué es lo más oscuro de algo tan desinhibido como un festival?
No todo lo que se produce en la fiesta es celebración. Todo acto festivo contiene un lado oscuro. La fiesta contiene segregación, exclusiones, definiciones activas y pasivas de los sujetos que participan de ella, representaciones del poder y políticas efectivas, aunque no siempre claras en su aplicación. Un lado oscuro que se manifiesta a través de dispositivos materiales como los cordones de terciopelo que sirven de entrada y frontera a clubs o discotecas; tecnológicos, como los llamamientos a través de redes sociales no visibles para toda la población, marcando una brecha de acceso; económicos, por las variantes monetarias que permiten su participación; simbólicos, a través de las vestimentas o apariencias que se invocan o que son motivo de rechazo; urbanísticos, por los lugares donde suceden y los pactos del territorio que contienen; o sociales, por las exclusiones que habilitan aunque no siempre sean manifestadas de manera clara.
¿Qué se va a encontrar exactamente el público que se acerque a conocer la propuesta de ARTE y VOCES de esta edición del festival?
Lo primero que se va a encontrar es una instalación específica de C+Arquitectos donde se exploran las atmósferas de la fiesta: un espacio brumoso que llama a la confusión y la exploración. A través de estas arquitecturas de humo se irán encontrando diferentes obras: de las críticas políticas articuladas a través de la música gracias a Coco Fusco a las denuncias de gentrificación de Halil Altendere y un grupo de hip-hoperos turcos; los fanzines de Las Lindas Pobres o las obras de David Mutiloa. A partir de ahí, un programa extenso de mesas redondas, performances y conferencias desde diferentes ámbitos que van desde las aproximaciones arquitectónicas de Ethel Baraona o Miguel Mesa a la literatura con Patricio Pron y Miguel Ángel Hernández Navarro; la sociología con Lucas Platero o Sociología Ordinaria; o el arte a través de Amanda Cuesta.
Te darías por satisfecho si al salir de ver The Dark Side of the Party la gente…
Deja de considerar la fiesta como en espacio de banalización y alienación para resituarlo como un campo donde se ponen en juego posicionamientos políticos.

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¿Por qué estos artistas en concreto?
Todos ellos han trabajado con el lado menos visible y marginal de los discursos contemporáneos. Hacen de su práctica un campo de debate donde se enuncian y ponen en discusión diferentes posicionamientos no siempre tenido en cuenta en los discursos hegemónicos. Encontramos desde el archivo de fanzines focalizados en cuestiones de género y música de Gelen Alcántara hasta el documental sobre el punk madrileño Lo que hicimos fue secreto de Landa Layasi y David Álvarez; las perfomances de María Jerez+Elii sobre la construcción protésica del cuerpo en escena; los regímenes cyborg de Rafa Marcos Mota y David Mutiloa; o las ideologías de la voz en Jaume Ferrete.
¿Te has planteado la posibilidad de retratar lo oscuro de un festival como el SOS4.8?
Una de las cuestiones más interesantes a la hora de desarrollar este proyecto es la posibilidad de testear lo que debatimos en directo. Las discusiones sobre fans, quiénes componen los carteles, qué criterios se articulan en la producción de la música y qué ideologías se contienen en estas decisiones pueden ser vistas en el día a día del festival. Es una suerte poder contar con este campo de actuación. No es un laboratorio cerrado, sino abierto a la experiencia diaria.
Una masa de hipsters que no se reconoce a sí mismos como parte de la masa de modernos, ¿es otra de las oscuridades de la fiesta?
Las designaciones que se aplican a los espectadores son siempre restrictivas y deben ser puestas en cuestión. Las construcciones de identidad que pueden desarrollarse a través de activismos blandos, como el maquillaje o la vestimenta, también pueden contener líneas políticas que han de ser contrastadas. No siempre se realizan de manera activa y consciente, pero esto no elimina la posibilidad de contener proyectos de emancipación. La trayectoria de estas actuaciones redefine las agendas de los políticos. Lo hipster es un término borroso que se utiliza de manera continua y que actúa como espacio de designación de lo no deseable. Detectar cuáles son las categorías que imponen o que les vienen impuestas es uno de los puntos de interés en los estudios sobre música y política actuales.
¿Dónde hay más oscuridad: en el universo fan o en el backstage?
No sabría decirte. Creo que una de las cuestiones más interesantes es ver qué trayectos intermedios se dan entre los músicos en el escenario y la recepción de su música por parte de los espectadores. Hay un grueso tejido de construcciones sociales donde diferentes ideologías pueden ser reprogramadas y rearticuladas. Hay momentos felices, de reconocimiento y celebración, pero también exclusiones y segregación en ambos mundos.
¿Qué es lo más atractivo y morboso de lo oscuro?
Lo oscuro invoca lo desconocido, lo que no entra en la clasificación y supone también un espacio de libertad, de enunciación, algo muy poderoso. Se puede generar todo un espacio de libertad a partir de lo no dicho, lo no considerado, lo inadecuado, lo oscuro.
Y ¿qué porcentaje se necesita de luz y de oscuridad para dar vida a un festival como el SOS4.8?
Un campo necesita del otro. La luminosidad como metáfora de lo visible y lo claro deja siempre de lado lo más aristado y oscuro, aquel espacio donde se articula la diferencia.
La música es un fenómeno intergeneracional. ¿Cómo varía esa oscuridad a lo largo de la vida?
Avanza, si cabe, de manera aún más clara. A veces parece que la conexión con la música se establece a partir de cierta idea de la juventud, pero lo cierto es que esto no es así. Esa oscuridad se abre camino, al no ver representadas otras franjas de edad que no se correspondan con la adolescencia o la juventud en muchas de las posibilidades más ofertadas: desde los grupos musicales hasta el público de los conciertos o clubs. Hay una mayor consciencia en la exclusión que puede producirse en la música, una exclusión compartida con otros grupos, al margen de su edad.
Iván ha pasado de hablar de activismo político (Pop Politics o Fan Riots) a profundizar en el elitismo social de la música con The Dark Side of the Party. Un proyecto que seguirá alimentando a través de este Tumblr con todos aquellos lados menos visibles de la fiesta. Además, adelanta que ya está desarrollando una investigación sobre los festivales de música como espacios arquitectónicos efímeros y transitorios que generan redes de actuación poderosas.
Comienza una nueva edición del SOS4.8. Disfrutad de la luz y perdeos en su oscuridad.

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