28 de noviembre 2016    /   DIGITAL
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#LanguageHacking: el rey de los idiomas en la Red

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Es el Vaughan de YouTube. Igual que el icono televisivo, Benny Lewis propone aprender un idioma con asombrosa facilidad y de inmediato. En su caso, en menos de tres meses. Y para ello se ha convertido en toda una celebridad en internet. Tiene más de 50.000 suscriptores en YouTube, 21.000 seguidores en Twitter, un blog, un libro y un propósito clave: que aprendas un idioma y lo hables con fluidez en menos de lo que dura un verano.

Este irlandés treintañero se vanagloria de hablar con fluidez hasta siete lenguas (inglés, español, francés, portugués, italiano, alemán y esperanto), ser capaz de mantener conversaciones en otras cuatro (irlandés, holandés, chino mandarín y lenguaje de signos en inglés estadounidense) y hacer el intento con muchas más.

Lewis asegura que cuando terminó la facultad (es ingeniero electrónico), con 21 años, la única lengua que hablaba era el inglés. «No tengo el don natural de aprender lenguas y los idiomas me costaban en el colegio», explica. De pequeño pasó 11 años estudiando irlandés y cinco alemán y, cuando terminó, sentía que no podía hablar ninguno de ellos. Al acabar la universidad se marchó a España durante seis meses, con esa idea de que vivir en un país extranjero te hace aprender su lengua. Y nada: muchas clases caras, estudiaba cada día y solo repetía las mismas palabras una y otra vez.

Sin embargo, en ese momento, «conocí a un tipo que me cambió la vida». Estaba en una fiesta con personas de varios países y aquel joven se movía de un grupo a otro cambiando de lengua como si tal cosa. «¿Cómo lo haces?», le preguntó Lewis. La respuesta fue muy sencilla: para hablar una lengua hay que hacer precisamente eso, comenzar a hablarla, sin miedo a los errores que se puedan cometer.

Lewis se decidió a ponerlo en práctica. Transcurridos seis meses ya hablaba castellano; luego se mudó a Italia, donde consiguió lo mismo con la lengua de Dante. Sus siguientes y numerosos viajes a lo largo del mundo le sirvieron para desarrollar un sistema con el que hackear las lenguas, deconstruirlas para que resulte muy sencillo aprenderlas.

Durante 13 años viajó por todo el mundo aprendiendo lenguas. Todas sus pertenencias pesaban menos de 23 kilos, el máximo que muchas aerolíneas permiten en una maleta. En muchos sitios solo pasaba tres meses, el máximo permitido por un visado de turista. Fue recepcionista en hostales juveniles, profesor de inglés y, aprovechando sus conocimientos de ingeniería, comenzó a trabajar como traductor de textos técnicos. Todo ello le permitió seguir viajando por el mundo.

Lewis ha desvelado algunos de sus trucos, aunque quien quiera acceder a sus cursos y guías deberá pasar por caja. En primer lugar, recomienda hablar desde el primer día y no esperar hasta ese supuesto momento en que uno estará preparado. Es más, aconseja hacerlo como si uno fuera Tarzán o alguno de esos indios que hablaban solo con infinitivos. Por otra parte, tirar de Skype para hablar con nativos o rodearse de gente para vivir la lengua en una experiencia inmersiva.

También, a la hora de hackear un idioma, nada como conocer los cognados, aquellas palabras de lenguas distintas, con una fonética y evolución diferente, pero que comparten su etimología. Los hablantes de una lengua romance como el español lo habrán notado al aprender francés, catalán o portugués: muchos términos españoles tienen un término equivalente de alguna manera. Páginas de Facebook como World Languages incluyen, en un tono distendido, muchos de esos cognados. Recuperar las reglas mnemotécnicas que nos ayudaron en nuestras etapas escolares también ayuda.

Otro método es hacer asociaciones de palabras con imágenes. En su charla TED (a partir del minuto 9:30), explica cómo aprender que to fit es el verbo español para ‘caber’ o ‘entrar (algo en un sitio)’. ¿Qué tal si pensásemos en lo difícil que sería que un oso, bear en inglés, cupiera en un taxi, cab en inglés? Cab-bear… Ya casi lo tenemos:

Aprendiendo a caminar como un egipcio

Lewis ha paseado sus consejos y su personalidad extrovertida por diversos medios de comunicación e incluso por las charlas TED y Talks at Google. En este último encuentro explicó en qué consistía eso de hackear. Según su experiencia, hackear una lengua no es solo ver cómo son sus palabras o sus estructuras, sino también sumergirse en la cultura local.

Lewis afirma que para aprender árabe mientras estaba en El Cairo se sentó en un café y empezó a anotar cómo eran los hombres de su edad que pasaban por allí. Concluyó que tenía que dejarse barba, cambiar su atuendo de gorra y camiseta e, incluso, aprender a andar como un egipcio: «Tienes ocho carriles, ningún paso de peatones», relata, «así que coge tu teléfono y simplemente camina. Los coches cambiarán de dirección ante ti. Y todo el mundo pensará: ‘Ese egipcio sabe lo que hace’».

Su pasión por internet y la informática le venía desde pequeño: con doce años ya ayudaba a aquellas personas de su ciudad que querían invertir en la bolsa de Londres y no sabían usar el ordenador. Para seguir aprendiendo lenguas, asegura que llegó a alojar, mediante Couchsurfing, a 55 personas durante una semana en Brasil. Y no en unos días cualquiera, sino durante el Carnaval. «Colas muy muy largas para el baño esa semana», resume jocoso. Y lo dice un tipo que asegura que en la Universidad era el campeón del juego de la serpiente de los móviles Nokia, porque era incapaz de acercarse a otras personas para socializar y fingía estar escribiendo mensajes para no interactuar.

En su canal de YouTube se puede seguir cómo aprende cada nuevo idioma. Lewis vence su timidez para enseñar la importancia de imitar acentos…

… o demostrar cómo fue el primer día de ruso de una alumna, con su constante evolución:

También, para demostrar lo que pasaría si un irlandés fuera presidente de los Estados Unidos. Para rodar vídeos como este se sirvió del YouTube Spaces, una iniciativa de Google que da apoyo a los youtubers:

Y para terminar, una contradicción a todo un mito: Lewis no cree que ser mayor impida aprender un nuevo idioma. Para hacerlo, hay que tirar de diversión: «Se trata de tu entorno, de tu motivación, del entusiasmo y ánimo que obtienes de otras personas […]. Los adultos tendemos a estudiar libros viejos de gramática y hacer ejercicios aburridos, mientras que los niños juegan con el lenguaje y se divierten con él […]. He conocido personas que teniendo 60 años empezaron a aprender un idioma y lo lograron», contaba en su charla TED. Es cuestión de hacerlo entretenido. Como él lo hace.

La imagen principal pertenece a Fluent in 3 Months

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Es el Vaughan de YouTube. Igual que el icono televisivo, Benny Lewis propone aprender un idioma con asombrosa facilidad y de inmediato. En su caso, en menos de tres meses. Y para ello se ha convertido en toda una celebridad en internet. Tiene más de 50.000 suscriptores en YouTube, 21.000 seguidores en Twitter, un blog, un libro y un propósito clave: que aprendas un idioma y lo hables con fluidez en menos de lo que dura un verano.

Este irlandés treintañero se vanagloria de hablar con fluidez hasta siete lenguas (inglés, español, francés, portugués, italiano, alemán y esperanto), ser capaz de mantener conversaciones en otras cuatro (irlandés, holandés, chino mandarín y lenguaje de signos en inglés estadounidense) y hacer el intento con muchas más.

Lewis asegura que cuando terminó la facultad (es ingeniero electrónico), con 21 años, la única lengua que hablaba era el inglés. «No tengo el don natural de aprender lenguas y los idiomas me costaban en el colegio», explica. De pequeño pasó 11 años estudiando irlandés y cinco alemán y, cuando terminó, sentía que no podía hablar ninguno de ellos. Al acabar la universidad se marchó a España durante seis meses, con esa idea de que vivir en un país extranjero te hace aprender su lengua. Y nada: muchas clases caras, estudiaba cada día y solo repetía las mismas palabras una y otra vez.

Sin embargo, en ese momento, «conocí a un tipo que me cambió la vida». Estaba en una fiesta con personas de varios países y aquel joven se movía de un grupo a otro cambiando de lengua como si tal cosa. «¿Cómo lo haces?», le preguntó Lewis. La respuesta fue muy sencilla: para hablar una lengua hay que hacer precisamente eso, comenzar a hablarla, sin miedo a los errores que se puedan cometer.

Lewis se decidió a ponerlo en práctica. Transcurridos seis meses ya hablaba castellano; luego se mudó a Italia, donde consiguió lo mismo con la lengua de Dante. Sus siguientes y numerosos viajes a lo largo del mundo le sirvieron para desarrollar un sistema con el que hackear las lenguas, deconstruirlas para que resulte muy sencillo aprenderlas.

Durante 13 años viajó por todo el mundo aprendiendo lenguas. Todas sus pertenencias pesaban menos de 23 kilos, el máximo que muchas aerolíneas permiten en una maleta. En muchos sitios solo pasaba tres meses, el máximo permitido por un visado de turista. Fue recepcionista en hostales juveniles, profesor de inglés y, aprovechando sus conocimientos de ingeniería, comenzó a trabajar como traductor de textos técnicos. Todo ello le permitió seguir viajando por el mundo.

Lewis ha desvelado algunos de sus trucos, aunque quien quiera acceder a sus cursos y guías deberá pasar por caja. En primer lugar, recomienda hablar desde el primer día y no esperar hasta ese supuesto momento en que uno estará preparado. Es más, aconseja hacerlo como si uno fuera Tarzán o alguno de esos indios que hablaban solo con infinitivos. Por otra parte, tirar de Skype para hablar con nativos o rodearse de gente para vivir la lengua en una experiencia inmersiva.

También, a la hora de hackear un idioma, nada como conocer los cognados, aquellas palabras de lenguas distintas, con una fonética y evolución diferente, pero que comparten su etimología. Los hablantes de una lengua romance como el español lo habrán notado al aprender francés, catalán o portugués: muchos términos españoles tienen un término equivalente de alguna manera. Páginas de Facebook como World Languages incluyen, en un tono distendido, muchos de esos cognados. Recuperar las reglas mnemotécnicas que nos ayudaron en nuestras etapas escolares también ayuda.

Otro método es hacer asociaciones de palabras con imágenes. En su charla TED (a partir del minuto 9:30), explica cómo aprender que to fit es el verbo español para ‘caber’ o ‘entrar (algo en un sitio)’. ¿Qué tal si pensásemos en lo difícil que sería que un oso, bear en inglés, cupiera en un taxi, cab en inglés? Cab-bear… Ya casi lo tenemos:

Aprendiendo a caminar como un egipcio

Lewis ha paseado sus consejos y su personalidad extrovertida por diversos medios de comunicación e incluso por las charlas TED y Talks at Google. En este último encuentro explicó en qué consistía eso de hackear. Según su experiencia, hackear una lengua no es solo ver cómo son sus palabras o sus estructuras, sino también sumergirse en la cultura local.

Lewis afirma que para aprender árabe mientras estaba en El Cairo se sentó en un café y empezó a anotar cómo eran los hombres de su edad que pasaban por allí. Concluyó que tenía que dejarse barba, cambiar su atuendo de gorra y camiseta e, incluso, aprender a andar como un egipcio: «Tienes ocho carriles, ningún paso de peatones», relata, «así que coge tu teléfono y simplemente camina. Los coches cambiarán de dirección ante ti. Y todo el mundo pensará: ‘Ese egipcio sabe lo que hace’».

Su pasión por internet y la informática le venía desde pequeño: con doce años ya ayudaba a aquellas personas de su ciudad que querían invertir en la bolsa de Londres y no sabían usar el ordenador. Para seguir aprendiendo lenguas, asegura que llegó a alojar, mediante Couchsurfing, a 55 personas durante una semana en Brasil. Y no en unos días cualquiera, sino durante el Carnaval. «Colas muy muy largas para el baño esa semana», resume jocoso. Y lo dice un tipo que asegura que en la Universidad era el campeón del juego de la serpiente de los móviles Nokia, porque era incapaz de acercarse a otras personas para socializar y fingía estar escribiendo mensajes para no interactuar.

En su canal de YouTube se puede seguir cómo aprende cada nuevo idioma. Lewis vence su timidez para enseñar la importancia de imitar acentos…

… o demostrar cómo fue el primer día de ruso de una alumna, con su constante evolución:

También, para demostrar lo que pasaría si un irlandés fuera presidente de los Estados Unidos. Para rodar vídeos como este se sirvió del YouTube Spaces, una iniciativa de Google que da apoyo a los youtubers:

Y para terminar, una contradicción a todo un mito: Lewis no cree que ser mayor impida aprender un nuevo idioma. Para hacerlo, hay que tirar de diversión: «Se trata de tu entorno, de tu motivación, del entusiasmo y ánimo que obtienes de otras personas […]. Los adultos tendemos a estudiar libros viejos de gramática y hacer ejercicios aburridos, mientras que los niños juegan con el lenguaje y se divierten con él […]. He conocido personas que teniendo 60 años empezaron a aprender un idioma y lo lograron», contaba en su charla TED. Es cuestión de hacerlo entretenido. Como él lo hace.

La imagen principal pertenece a Fluent in 3 Months

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