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3 de noviembre 2012    /   IDEAS
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Las andanzas del Che en Guayaquil

3 de noviembre 2012    /   IDEAS     por          
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Antes de unirse a la revolución cubana, Ernesto Guevara De la Serna, el ‘Che’, pasó unos días en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Fue en 1953, unos dicen que a finales de septiembre y otros que a principios de octubre. El ‘Che’ vivió en una habitación alquilada en el barrio de Las Peñas, junto al malecón que enfrenta el rio Guayas.

La casa tenía mala reputación porque el guardia que la custodiaba hacía negocio con el amor clandestino de las parejas a escondidas de los dueños. El ‘Che’, dicen testigos de su estancia allí, se dedicó simplemente a leer y pasear. Una vez se bañó en el río y le entró asma.

Hace un par de semanas, la estancia del guerrillero en la ciudad cobró actualidad por la colocación de un busto cerca de la casa donde se hospedó. La estatua causó controversia entre los vecinos por varios motivos. Primero, porque algunos dicen que no se parece al ‘Che’. “Le falta la gorra”, decía un paseante al diario guayaquileño El Universo hace unos días. Es cierto. Sin gorra, el busto de bronce parece cualquier cosa menos el ‘Che’, quizás un Jesucristo o un Jim Morrison, ¿pero el ‘Che’?

El segundo motivo de discordia alude a la competencia de la figura del ‘Che’ con la del ex presidente León Febres Cordero. Algunos vecinos no entienden como “no ponen a León y en cambio ponen esto”. El caso es que León Febres Cordero fue un personaje controvertido. Una vez ordenó rodear el palacio de justicia con tanquetas para que los nuevos jueces no tomaran posesión.

Según el ex mandatario, el nombramiento violaba la constitución. La colocación del busto de León anda en los tribunales y si finalmente se desenreda, la paradoja sería infinita. Guayaquil homenajearía en el mismo espacio al más famoso guerrillero de América Latina y al ex presidente que más duramente persiguió a la guerrilla marxista del Ecuador, Alfaro Vive, ¡Carajo!

La estatua del ‘Che’ ya se plantó en la calle y a finales de este mes se inaugurará oficialmente. La casa en que vivió ya no existe, la derrumbaron hace unos años para modernizar el malecón y adaptar el cercano cerro de Santa Ana al turismo. Los despistados que visiten el cerro quizá acepten que los retratistas ambulantes ofrezcan dibujos del ‘Che’ porque sí. Pero no. La fachada del balcón con los tres cañones ocupa el espacio de la vieja casa de citas, esa donde el ‘Che’ -dicen- leía.

En cuanto a las citas, bueno, el ‘Che’ partió de Guayaquil rumbo al norte y dos años después corría sierra abajo con sus camaradas barbudos en Cuba.

Ignoramos si cayó en esa casa de casualidad, si se la recomendaron sus amigos comunistas del Ecuador o si alguna vez cambió con el guardia algo más que un buenos días, buenas tardes, buenas noches. Un periodista guayaquileño, José Sierra, escribió un librito hace unos años a propósito de su estancia en la ciudad. Sus páginas apenas tocan este pasaje, si acaso que era un joven formal, callado, tranquilo; que sufría asma.

Foto: Juvenal Balán

Antes de unirse a la revolución cubana, Ernesto Guevara De la Serna, el ‘Che’, pasó unos días en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Fue en 1953, unos dicen que a finales de septiembre y otros que a principios de octubre. El ‘Che’ vivió en una habitación alquilada en el barrio de Las Peñas, junto al malecón que enfrenta el rio Guayas.

La casa tenía mala reputación porque el guardia que la custodiaba hacía negocio con el amor clandestino de las parejas a escondidas de los dueños. El ‘Che’, dicen testigos de su estancia allí, se dedicó simplemente a leer y pasear. Una vez se bañó en el río y le entró asma.

Hace un par de semanas, la estancia del guerrillero en la ciudad cobró actualidad por la colocación de un busto cerca de la casa donde se hospedó. La estatua causó controversia entre los vecinos por varios motivos. Primero, porque algunos dicen que no se parece al ‘Che’. “Le falta la gorra”, decía un paseante al diario guayaquileño El Universo hace unos días. Es cierto. Sin gorra, el busto de bronce parece cualquier cosa menos el ‘Che’, quizás un Jesucristo o un Jim Morrison, ¿pero el ‘Che’?

El segundo motivo de discordia alude a la competencia de la figura del ‘Che’ con la del ex presidente León Febres Cordero. Algunos vecinos no entienden como “no ponen a León y en cambio ponen esto”. El caso es que León Febres Cordero fue un personaje controvertido. Una vez ordenó rodear el palacio de justicia con tanquetas para que los nuevos jueces no tomaran posesión.

Según el ex mandatario, el nombramiento violaba la constitución. La colocación del busto de León anda en los tribunales y si finalmente se desenreda, la paradoja sería infinita. Guayaquil homenajearía en el mismo espacio al más famoso guerrillero de América Latina y al ex presidente que más duramente persiguió a la guerrilla marxista del Ecuador, Alfaro Vive, ¡Carajo!

La estatua del ‘Che’ ya se plantó en la calle y a finales de este mes se inaugurará oficialmente. La casa en que vivió ya no existe, la derrumbaron hace unos años para modernizar el malecón y adaptar el cercano cerro de Santa Ana al turismo. Los despistados que visiten el cerro quizá acepten que los retratistas ambulantes ofrezcan dibujos del ‘Che’ porque sí. Pero no. La fachada del balcón con los tres cañones ocupa el espacio de la vieja casa de citas, esa donde el ‘Che’ -dicen- leía.

En cuanto a las citas, bueno, el ‘Che’ partió de Guayaquil rumbo al norte y dos años después corría sierra abajo con sus camaradas barbudos en Cuba.

Ignoramos si cayó en esa casa de casualidad, si se la recomendaron sus amigos comunistas del Ecuador o si alguna vez cambió con el guardia algo más que un buenos días, buenas tardes, buenas noches. Un periodista guayaquileño, José Sierra, escribió un librito hace unos años a propósito de su estancia en la ciudad. Sus páginas apenas tocan este pasaje, si acaso que era un joven formal, callado, tranquilo; que sufría asma.

Foto: Juvenal Balán

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