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23 de enero 2018    /   CINE/TV
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Las cinco mil versiones cutres de Star Wars

23 de enero 2018    /   CINE/TV     por          
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Lo cutre es religión y Cutrecon es la biblia de eso. Lo es por varios motivos: porque es interesante ver qué es capaz de hacerse con cuatro perras; porque es tremendamente divertido comprobar hasta dónde llega la vergüenza creativa de un cineasta; porque es la bomba contar las veces que, en una película, los espectadores recitan la frase: «¡Pero, pero, pero… no serán capaces!»; porque crecimos dando viajes al videoclub y la felicidad se construye a base de recuerdos entre carátulas.

Cutrecon organiza cada año un festival de cine que rinde homenaje al objetivo primigenio de este arte: divertirse y, cuanto más, mejor. Y lo de divertirse no es disfrutar del mejor cine para poder comentarlo después mientras terminas un café con leche y una magdalena, no. Divertirse al estilo Cutrecon es pasar toda la proyección partiéndose la caja por el peor/mejor cine; jalear los despropósito que se suceden en la pantalla; ir disfrazado a las proyecciones, a ser posible; comentar las cintas más cutres de la historia con su exóticos creadores y, en definitiva, hacer el memo en la sala sin miedo a perder la dignidad.

La séptima edición del festival es todo un monumento al descojone cinéfilo. El plato de hoy miércoles es un homenaje al eterno Chiquito de la Calzada en el que, como explica Carlos Palencia, director del festival, «se proyectará Brácula: Condemor 2 en el exclusivo formato ‘Fistrovisión’», o lo que viene a ser lo mismo, en una experiencia diseñada para que los espectadores formen parte de la charanga. «El público jugará un papel fundamental durante el visionado del filme cantando las canciones, imitando a Chiquito cuando aparezca un mensaje en pantalla o jugando con los objetos repartidos por el patio de butacas. Además, la película estará subtitulada en inglés, de forma que ningún espectador se quede sin disfrutar de las expresiones y chistes de Chiquito de la Calzada».

La programación del sábado 26 ofrece un maratón de películas en el Auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj de Matadero Madrid y promete, por la mañana, una sesión del «peor cine de animación e infantil, que hará llorar a los niños de pena y a los adultos de risa».

Copias sonrojantes de Toy Story, el crossover de personajes más tóxicos de la historia con Super Mario contra Son Goku (sí, no estás drogado y lo que lees es correcto) o la copia más sinvergüenza de Gremlins: Hobgoblins. El programa es extenso y carente de sentido del ridículo (puedes consultarlo aquí).

Antes del locurón del fin de semana, el jueves, Cutrecon proyectará el clon más descarado de ‘Star Wars’ jamás rodada. La proyección tendrá lugar en presencia de su director, Luigi Cozzi, y ha servido de motivo para que el festival lance su primer libro oficial en colaboración la editorial Applehead Team.

El volumen, escrito por Dani Morell, Óscar Sueiro, Javier J. Valencia, Víctor Castillo y Xavi Torrents (responsables de la web elpajaroburlon.com), se denomina La guerra de los clones (Más allá de ‘Star Wars’),y repasa con detalle los mil y un plagios que ha tenido que soportar el Star Wars de George Lucas.

Uno de los autores, Víctor Castillo, ha contado a Yorokobu las peculiaridades del proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? ¿Cuál fue la génesis del mismo y cómo se desarrolló el trabajo?

Como muchas de las grandes cosas de este país, su origen se encuentra en una conversación de bar. Solemos quedar algunos viernes por el centro de Barcelona para comprar películas, libros y/o discos y luego tomamos unas cervezas.

En esas tertulias descontroladas es donde se originan los especiales de nuestra página. Suelen consistir en textos colectivos que se publican a lo largo de tres a cinco días a modo de monográfico sobre un tema en concreto.

Hemos escrito sobre películas raras, cine de ciencia ficción de una década en concreto, cine de catástrofes… y, claro está, películas espaciales. El especial se preparó como muchos otros; es decir, sin mucho orden ni concierto. A raíz de recordar una película como Starchaser, the legend of Orin y comentar la cara que tuvieron sus creadores al copiar tantas cosas de Star Wars, la cosa fue creciendo y decidimos escribir sobre veinticinco películas similares o al menos de la misma época de la trilogía original (1977-1983).

La verdad es que, si te pones a analizarlo, nuestros especiales ya son en sí ‘bocetos’ preliminares de libros, por lo que cuando la gente de Applehead Team nos comentó que de ahí podría salir uno interesante, nos pusimos manos a la obra con ello.

Ampliamos la cantidad de películas de veinticinco a cuarenta, ya con ello queríamos analizar el fenómeno del cine espacial posterior a Star Wars llegando hasta la década del 2000, cuando la nueva trilogía ya estaba asentada.

Al escribir el libro intentamos darle algo de variedad a la cosa intercambiando películas cual cromos entre todos los autores. Aunque había algunas impepinables para cada uno, decidimos hacerlo así para que la cosa quedara lo más variada posible respecto al especial original.

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Imagino que muchas de las películas abrazan el fenómeno espacial para intentar aprovechar la inercia de Star Wars, pero en cuanto a argumento, ¿había fusilamientos evidentes o eran sencillamente «pelis espaciales»? 

Hay de todo. De hecho, en la introducción del libro intentamos poner un cierto orden y clasificar el cine ‘galáctico’ post-Star Wars en varias categorías dependiendo de lo mucho que se acerca al original. Hay que tener en cuenta que el cine de aventuras espaciales, es decir, la space opera de toda la vida, lleva existiendo desde la época de los seriales cinematográficos de Flash Gordon.

Star Wars revitaliza ese fenómeno y le da una pátina de actualidad y de efectos especiales de alto nivel, pero la base siempre es la misma; el joven héroe contra un imperio maligno es un arquetipo de historia que siempre ha estado ahí.

Quizá el fusilamiento más evidente sea el de la citada Starchaser, que tiene su C3PO, su espada de luz, su Han y su Luke pero con interesantes y a veces bizarros elementos diferenciadores.

O también el de la turca Dunyayi Kurtaran Adam, que directamente afana escenas de naves espaciales de Star Wars para ahorrarse unas cuantas liras.

También hay casos de ‘carrera de fondo’ para llegar al mismo momento que Star Wars, al principio porque de su rodaje ya se estaban oyendo rumores y luego por su tremendo éxito, que hizo que todo el mundo corriera para sacar su versión y con ello aprovechar el tirón. Lo que viene a ser la exploitation de toda la vida.

A medida que van pasando los años las películas más «inspiradas por…» empiezan a dejar paso a aventuras galácticas más variadas, sobre todo en la época del videoclub, en la que había que llenar estanterías con productos de serie b para aprovechar la enorme demanda de películas de este tipo.

Lo interesante es que aún con sus altos y sus bajos, la space opera cinematográfica ha seguido teniendo presencia hasta nuestros días y Star Wars es la principal responsable de ello.

captura-de-pantalla-2018-01-23-a-las-22-08-24

¿Hay alguna de ella que sea digna o medianamente buena? No en el sentido bueno (buenomalo/malobueno) de Cutrecon, bendito sea, sino en el de Boyero y ese tipo de gente que se cree que merecen estar solos en el cine. (Siempre negaré haber formulado esta pregunta así)

Cuando supimos que íbamos a escribir el libro oficial de la Cutrecon pensamos «claro, no podía ser de otra manera». La verdad es que dentro de la exploitation galáctica, no nos vamos a engañar, hay mucha mierda.

Hemos visto películas terribles con alguna cosa que las redime, aunque sea su premisa absolutamente loca – como Extraños encuentros, una peli que mezcla magufismo ovni con rollo galáctico y Christopher Lee con un disfraz ridículo-; otras que son infames pero de las que no puedes apartar la mirada -la anteriormente mencionada Dunyayi Kurtaran Adam, que está montada casi “a mordiscos”- y algunas que acabas amando por su falta de complejos y factor de entretenimiento, como los dos productos de la factoría de Roger Corman, La galaxia del terror y Los siete magníficos del espacio.

Y sí, hay películas medianamente buenas. La animación japonesa dio muy buena space opera en los 70 y 80 con cosas como Capitán Harlock, la arcadia de mi juventud o Space Adventure Cobra, y aunque se le suele meter bastante caña, a nosotros nos gusta el Dune de David Lynch. Todo, como siempre, depende del criterio del que las ve.

Este fenómeno de la copia cutre, ¿se produce en nuestros días? ¿Puede ser que no sea tan visible como hace 30 años?

La copia cutre seguirá existiendo por los siglos de los siglos. Sólo que ahora la cosa es diferente. Internet, el mercado de streaming y en general el acceso rápido a la información y la cultura de consumo ha creado un tipo de copia cutre más inmediata y autoconsciente.

En la época del videoclub el objetivo era el mismo: ofrecer algo similar al éxito de turno para que si no te podías alquilar El retorno del Jedi al menos te pillaras Cazador del espacio- aventuras en la zona prohibida. Ahora tenemos los infumables mockbusters de sellos como Asylum o las películas de superhéroes pedestres de Tomcat Films, productos que ya son conscientes de su cutrez y nos lo hacen saber para que los veamos «para echarnos unas risas».

Es un fenómeno que continúa siendo visible para aquel que busque eso en concreto, pero que quizá se ha perdido para el público mayoritario, que antes podía ir al cine a ver una de las películas de las que hablamos en el libro, pero que ahora se ve limitado a ver en salas las grandes superproducciones o la película indie del momento, que en muchos casos ha costado un dineral.

La moraleja de todo esto es clara, el cine de ‘gama media’, la película modesta de ciencia ficción y aventuras que te podía hacer pasar un buen rato si no eras muy exigente, está en claro peligro de extinción.

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Lo cutre es religión y Cutrecon es la biblia de eso. Lo es por varios motivos: porque es interesante ver qué es capaz de hacerse con cuatro perras; porque es tremendamente divertido comprobar hasta dónde llega la vergüenza creativa de un cineasta; porque es la bomba contar las veces que, en una película, los espectadores recitan la frase: «¡Pero, pero, pero… no serán capaces!»; porque crecimos dando viajes al videoclub y la felicidad se construye a base de recuerdos entre carátulas.

Cutrecon organiza cada año un festival de cine que rinde homenaje al objetivo primigenio de este arte: divertirse y, cuanto más, mejor. Y lo de divertirse no es disfrutar del mejor cine para poder comentarlo después mientras terminas un café con leche y una magdalena, no. Divertirse al estilo Cutrecon es pasar toda la proyección partiéndose la caja por el peor/mejor cine; jalear los despropósito que se suceden en la pantalla; ir disfrazado a las proyecciones, a ser posible; comentar las cintas más cutres de la historia con su exóticos creadores y, en definitiva, hacer el memo en la sala sin miedo a perder la dignidad.

La séptima edición del festival es todo un monumento al descojone cinéfilo. El plato de hoy miércoles es un homenaje al eterno Chiquito de la Calzada en el que, como explica Carlos Palencia, director del festival, «se proyectará Brácula: Condemor 2 en el exclusivo formato ‘Fistrovisión’», o lo que viene a ser lo mismo, en una experiencia diseñada para que los espectadores formen parte de la charanga. «El público jugará un papel fundamental durante el visionado del filme cantando las canciones, imitando a Chiquito cuando aparezca un mensaje en pantalla o jugando con los objetos repartidos por el patio de butacas. Además, la película estará subtitulada en inglés, de forma que ningún espectador se quede sin disfrutar de las expresiones y chistes de Chiquito de la Calzada».

La programación del sábado 26 ofrece un maratón de películas en el Auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj de Matadero Madrid y promete, por la mañana, una sesión del «peor cine de animación e infantil, que hará llorar a los niños de pena y a los adultos de risa».

Copias sonrojantes de Toy Story, el crossover de personajes más tóxicos de la historia con Super Mario contra Son Goku (sí, no estás drogado y lo que lees es correcto) o la copia más sinvergüenza de Gremlins: Hobgoblins. El programa es extenso y carente de sentido del ridículo (puedes consultarlo aquí).

Antes del locurón del fin de semana, el jueves, Cutrecon proyectará el clon más descarado de ‘Star Wars’ jamás rodada. La proyección tendrá lugar en presencia de su director, Luigi Cozzi, y ha servido de motivo para que el festival lance su primer libro oficial en colaboración la editorial Applehead Team.

El volumen, escrito por Dani Morell, Óscar Sueiro, Javier J. Valencia, Víctor Castillo y Xavi Torrents (responsables de la web elpajaroburlon.com), se denomina La guerra de los clones (Más allá de ‘Star Wars’),y repasa con detalle los mil y un plagios que ha tenido que soportar el Star Wars de George Lucas.

Uno de los autores, Víctor Castillo, ha contado a Yorokobu las peculiaridades del proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? ¿Cuál fue la génesis del mismo y cómo se desarrolló el trabajo?

Como muchas de las grandes cosas de este país, su origen se encuentra en una conversación de bar. Solemos quedar algunos viernes por el centro de Barcelona para comprar películas, libros y/o discos y luego tomamos unas cervezas.

En esas tertulias descontroladas es donde se originan los especiales de nuestra página. Suelen consistir en textos colectivos que se publican a lo largo de tres a cinco días a modo de monográfico sobre un tema en concreto.

Hemos escrito sobre películas raras, cine de ciencia ficción de una década en concreto, cine de catástrofes… y, claro está, películas espaciales. El especial se preparó como muchos otros; es decir, sin mucho orden ni concierto. A raíz de recordar una película como Starchaser, the legend of Orin y comentar la cara que tuvieron sus creadores al copiar tantas cosas de Star Wars, la cosa fue creciendo y decidimos escribir sobre veinticinco películas similares o al menos de la misma época de la trilogía original (1977-1983).

La verdad es que, si te pones a analizarlo, nuestros especiales ya son en sí ‘bocetos’ preliminares de libros, por lo que cuando la gente de Applehead Team nos comentó que de ahí podría salir uno interesante, nos pusimos manos a la obra con ello.

Ampliamos la cantidad de películas de veinticinco a cuarenta, ya con ello queríamos analizar el fenómeno del cine espacial posterior a Star Wars llegando hasta la década del 2000, cuando la nueva trilogía ya estaba asentada.

Al escribir el libro intentamos darle algo de variedad a la cosa intercambiando películas cual cromos entre todos los autores. Aunque había algunas impepinables para cada uno, decidimos hacerlo así para que la cosa quedara lo más variada posible respecto al especial original.

cartel-cine-cutrecon-vii-1

Imagino que muchas de las películas abrazan el fenómeno espacial para intentar aprovechar la inercia de Star Wars, pero en cuanto a argumento, ¿había fusilamientos evidentes o eran sencillamente «pelis espaciales»? 

Hay de todo. De hecho, en la introducción del libro intentamos poner un cierto orden y clasificar el cine ‘galáctico’ post-Star Wars en varias categorías dependiendo de lo mucho que se acerca al original. Hay que tener en cuenta que el cine de aventuras espaciales, es decir, la space opera de toda la vida, lleva existiendo desde la época de los seriales cinematográficos de Flash Gordon.

Star Wars revitaliza ese fenómeno y le da una pátina de actualidad y de efectos especiales de alto nivel, pero la base siempre es la misma; el joven héroe contra un imperio maligno es un arquetipo de historia que siempre ha estado ahí.

Quizá el fusilamiento más evidente sea el de la citada Starchaser, que tiene su C3PO, su espada de luz, su Han y su Luke pero con interesantes y a veces bizarros elementos diferenciadores.

O también el de la turca Dunyayi Kurtaran Adam, que directamente afana escenas de naves espaciales de Star Wars para ahorrarse unas cuantas liras.

También hay casos de ‘carrera de fondo’ para llegar al mismo momento que Star Wars, al principio porque de su rodaje ya se estaban oyendo rumores y luego por su tremendo éxito, que hizo que todo el mundo corriera para sacar su versión y con ello aprovechar el tirón. Lo que viene a ser la exploitation de toda la vida.

A medida que van pasando los años las películas más «inspiradas por…» empiezan a dejar paso a aventuras galácticas más variadas, sobre todo en la época del videoclub, en la que había que llenar estanterías con productos de serie b para aprovechar la enorme demanda de películas de este tipo.

Lo interesante es que aún con sus altos y sus bajos, la space opera cinematográfica ha seguido teniendo presencia hasta nuestros días y Star Wars es la principal responsable de ello.

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¿Hay alguna de ella que sea digna o medianamente buena? No en el sentido bueno (buenomalo/malobueno) de Cutrecon, bendito sea, sino en el de Boyero y ese tipo de gente que se cree que merecen estar solos en el cine. (Siempre negaré haber formulado esta pregunta así)

Cuando supimos que íbamos a escribir el libro oficial de la Cutrecon pensamos «claro, no podía ser de otra manera». La verdad es que dentro de la exploitation galáctica, no nos vamos a engañar, hay mucha mierda.

Hemos visto películas terribles con alguna cosa que las redime, aunque sea su premisa absolutamente loca – como Extraños encuentros, una peli que mezcla magufismo ovni con rollo galáctico y Christopher Lee con un disfraz ridículo-; otras que son infames pero de las que no puedes apartar la mirada -la anteriormente mencionada Dunyayi Kurtaran Adam, que está montada casi “a mordiscos”- y algunas que acabas amando por su falta de complejos y factor de entretenimiento, como los dos productos de la factoría de Roger Corman, La galaxia del terror y Los siete magníficos del espacio.

Y sí, hay películas medianamente buenas. La animación japonesa dio muy buena space opera en los 70 y 80 con cosas como Capitán Harlock, la arcadia de mi juventud o Space Adventure Cobra, y aunque se le suele meter bastante caña, a nosotros nos gusta el Dune de David Lynch. Todo, como siempre, depende del criterio del que las ve.

Este fenómeno de la copia cutre, ¿se produce en nuestros días? ¿Puede ser que no sea tan visible como hace 30 años?

La copia cutre seguirá existiendo por los siglos de los siglos. Sólo que ahora la cosa es diferente. Internet, el mercado de streaming y en general el acceso rápido a la información y la cultura de consumo ha creado un tipo de copia cutre más inmediata y autoconsciente.

En la época del videoclub el objetivo era el mismo: ofrecer algo similar al éxito de turno para que si no te podías alquilar El retorno del Jedi al menos te pillaras Cazador del espacio- aventuras en la zona prohibida. Ahora tenemos los infumables mockbusters de sellos como Asylum o las películas de superhéroes pedestres de Tomcat Films, productos que ya son conscientes de su cutrez y nos lo hacen saber para que los veamos «para echarnos unas risas».

Es un fenómeno que continúa siendo visible para aquel que busque eso en concreto, pero que quizá se ha perdido para el público mayoritario, que antes podía ir al cine a ver una de las películas de las que hablamos en el libro, pero que ahora se ve limitado a ver en salas las grandes superproducciones o la película indie del momento, que en muchos casos ha costado un dineral.

La moraleja de todo esto es clara, el cine de ‘gama media’, la película modesta de ciencia ficción y aventuras que te podía hacer pasar un buen rato si no eras muy exigente, está en claro peligro de extinción.

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Opiniones 2
  • Como continuación al articulo de «Las cinco mil versiones cutres de Star Wars»
    “Peor… ¡Imposible!» es un ciclo de cine anual celebrado en Gijón, que acumula ya XVI ediciones.
    Ofrece una serie de películas divididas entre lo grotesco y lo involuntariamente cómico que, desvelando la insalvable distancia entre original e imitación, intenta sorprender a base de monstruos de goma, astronaves de juguete, músicas electrónicas propias de dibujos animados y fondos espaciales a base de lucecitas de colores.
    Además complementa la programación con mesas redondas y presentaciones de libros, siempre con invitados de excepción.
    Son bienvenidos los cinéfilos, los cinéfagos, los cinépatas, los amantes de lo bizarro, los nostálgicos y el público que sólo busca un rato de diversión con un cine tan malo tan malo que… ¡es bueno!

    Dirección y Coordinación: Jesús Parrado
    Organización: Centro de Imagen de la FMCEUP

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