20 de agosto 2015    /   IDEAS
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Las engañosas apariencias

20 de agosto 2015    /   IDEAS     por          
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Uno era Goyo y el otro, Gregorio. Parecían el mismo porque en su DNI hasta sus apellidos coincidían. Pero uno había nacido en Huelva y el otro en Soria. A ambos les gustaba el fútbol, pero mientras Goyo era del Madrid, Gregorio se sentía blaugrana hasta la médula. Ambos tenían dos hijos, pero los de Gregorio eran chicas y los de Goyo, varones. Veraneaban en Benidorm, pero Goyo tenía el apartamento en primera línea de playa y Gregorio se acoplaba sin complejos en el de sus suegros, un par de calles más atrás. Parecían la misma persona. Pero Goyo y Gregorio no podían ser más diferentes.
Algo parecido ocurre con el significado de algunas palabras: nos parecen iguales, pero no son lo mismo. Y deberíamos estar más atentos al uso que hacemos de ellas, porque si alguien se pone quisquilloso y le da por practicar la precisión a saco, puede hacernos pasar un ratito muy incómodo.
¿Es lo mismo islamista que islámico? A priori nos lo parecen. Ambas proceden de la misma palabra, islam, pero mientras islámico tiene un carácter más general y se refiere ‘al que profesa el Islam’ o ‘del Islam’, islamista, sin embargo, tiene un valor más específico. Un islamista es el ‘partidario de una aplicación integrista o rigorista del islam en la esfera política y social’.
Por tanto, en lugar de hablar de *«arte islamista» deberíamos decir «arte islámico». Y también sería más apropiado decir «régimen islamista» que *«régimen islámico».
Ocurre algo parecido con israelita e israelí. La primera es sinónimo de ‘hebreo o judío’. Israelí, por el contrario, significa ‘del moderno Estado de Israel’. Por tanto, si hablamos de los descendientes de la tribu de Israel, por ejemplo, deberíamos decir que son israelitas. Mientras que si hablamos del presidente del gobierno de Israel, hablaremos de él como el presidente israelí.
Nacionalidades y religiones aparte, aquí va un último ejemplo: ¿es lo mismo termal que térmico? Pues aunque ambos sugieran calorcito, lo cierto es que no. Térmico es ‘lo perteneciente o relativo al calor o la temperatura’. Mientras que termal es el adjetivo usado para las termas. Por tanto, más que *baños térmicos deberíamos hablar de baños termales si hablamos de nuestra estancia en un balneario. Y más que de una *instalación termal que provoca manifestaciones ecologistas en su contra, deberíamos decir instalación térmica. Porque no es probable que un bañito relajante, por muy defensor de la naturaleza que uno sea, le desagrade a nadie.

Uno era Goyo y el otro, Gregorio. Parecían el mismo porque en su DNI hasta sus apellidos coincidían. Pero uno había nacido en Huelva y el otro en Soria. A ambos les gustaba el fútbol, pero mientras Goyo era del Madrid, Gregorio se sentía blaugrana hasta la médula. Ambos tenían dos hijos, pero los de Gregorio eran chicas y los de Goyo, varones. Veraneaban en Benidorm, pero Goyo tenía el apartamento en primera línea de playa y Gregorio se acoplaba sin complejos en el de sus suegros, un par de calles más atrás. Parecían la misma persona. Pero Goyo y Gregorio no podían ser más diferentes.
Algo parecido ocurre con el significado de algunas palabras: nos parecen iguales, pero no son lo mismo. Y deberíamos estar más atentos al uso que hacemos de ellas, porque si alguien se pone quisquilloso y le da por practicar la precisión a saco, puede hacernos pasar un ratito muy incómodo.
¿Es lo mismo islamista que islámico? A priori nos lo parecen. Ambas proceden de la misma palabra, islam, pero mientras islámico tiene un carácter más general y se refiere ‘al que profesa el Islam’ o ‘del Islam’, islamista, sin embargo, tiene un valor más específico. Un islamista es el ‘partidario de una aplicación integrista o rigorista del islam en la esfera política y social’.
Por tanto, en lugar de hablar de *«arte islamista» deberíamos decir «arte islámico». Y también sería más apropiado decir «régimen islamista» que *«régimen islámico».
Ocurre algo parecido con israelita e israelí. La primera es sinónimo de ‘hebreo o judío’. Israelí, por el contrario, significa ‘del moderno Estado de Israel’. Por tanto, si hablamos de los descendientes de la tribu de Israel, por ejemplo, deberíamos decir que son israelitas. Mientras que si hablamos del presidente del gobierno de Israel, hablaremos de él como el presidente israelí.
Nacionalidades y religiones aparte, aquí va un último ejemplo: ¿es lo mismo termal que térmico? Pues aunque ambos sugieran calorcito, lo cierto es que no. Térmico es ‘lo perteneciente o relativo al calor o la temperatura’. Mientras que termal es el adjetivo usado para las termas. Por tanto, más que *baños térmicos deberíamos hablar de baños termales si hablamos de nuestra estancia en un balneario. Y más que de una *instalación termal que provoca manifestaciones ecologistas en su contra, deberíamos decir instalación térmica. Porque no es probable que un bañito relajante, por muy defensor de la naturaleza que uno sea, le desagrade a nadie.

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Opiniones 4
  • Tenía entendido que la palabra islamismo se refiere a una teoría política, la cual proclama (de forma simplificada) «el islam es la solución» (al igual que el capitalismo proclamaría que «el capital es la solución» o el socialismo «la socialización de los medios es la solución»). Es una doctrina que siguen gobiernos de países que no son considerados «integristas» ni «rigoristas», como podría ser Turquía, y que surge a raíz de los fracasos de las políticas capitalistas y socialistas en los países del Magreb y de Oriente Medio que se intentaron llevar a cabo durante la Guerra Fría.
    Es una doctrina que habla acerca de mirar al islam para intentar regir la vida de la sociedad, pero refiriéndose a un «Islam moderno» (que admite diversas interpretaciones), sin añorar el supuesto «Islam originario» (rigorista). Esta doctrina que habla de volver al «Islam de los orígenes» sería la doctrina salafista, o, si se proclama «la yihad como solución», sería denominada directamente como yihadista.
    Creo que es conveniente no confundir estos tres términos.

    • Gracias por el comentario, Antonio. Efectivamente, ‘islamismo’, según el diccionario de la RAE, es el «Conjunto de dogmas y preceptos morales que constituyen la religión de Mahoma». Su adjetivo es ‘islámico’. No así ‘islamista’: «Perteneciente o relativo al integrismo musulmán».

      • Por tanto, ¿sería correcto «régimen islámico» en caso de se hablase de un «Islam moderado»?
        Gracias por el artículo,

        • Ahí yo también tenía mis dudas, pero no. Tendríamos que hablar de un régimen islamista moderado. La propia FUNDEU así lo explica: «Aunque originalmente el islamismo se vinculó con los sectores más radicales de ciertos movimientos, en la práctica se trata de un conjunto bastante heterogéneo de ideas que propugnan basar el derecho en la ley islámica (que admite múltiples interpretaciones, no solo las más extremistas). Cabe hablar de islamistas moderados, ya que el hecho de que el gobierno sea musulmán no implica que el régimen tenga o busque el ordenamiento jurídico característico del islamismo».
          Muchas gracias por el comentario, Pablo.

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