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26 de enero 2011    /   CINE/TV
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Las mejores teleseries españolas no están en TV

26 de enero 2011    /   CINE/TV     por          
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Admitámoslo: la cacareada fragmentación de audiencia en TV no ha servido por el momento para fomentar la creación de productos televisivos interesantes para telespectadores alternativos al target generalista-masivo-medio-mediocre-pequeñoburgués. Parece como si el talento para crear productos novedosos, imaginativos y disruptivos se hubiera refugiado en internet.
Tanto la TV pública como el conjunto de cadenas privadas que megaconcentra los ingresos publicitarios de este país (Tele5/Cuatro+Antena3+LaSexta), emplean sus power ratios para seguir alimentando con pocas sorpresas y nula frescura a una audiencia convertida en couch potatoes.  La última jugada, canal Gran Hermano 24 horas desplazando a CNN+ (sobran comentarios).
Parece como si el talento para crear productos novedosos, imaginativos y disruptivos se hubiera refugiado en internet, donde proliferan proyectos de teleseries frescos y valientes para cualquier gusto, incluyendo incursiones en los géneros de terror (Cementerio de Historias), sword&sorcery (Crónicas Drakonianas) o humor descarnado (Malviviendo).  Estas series se albergan en plataformas como Youtube, Vimeo, Flickr, se promocionan mediante de las redes sociales y se visionan a través del ordenador, el tablet y el móvil.
Aunque la lista es innumerable os ofrezco varios ejemplos que ilustran estilos y géneros muy diferentes:
Inquilinos es una genial sitcom al uso con personajes muy definidos interpretados por actores profesionales como Sabrina Praga (“Mi gemela es hija única”), Bárbara Santa-Cruz (“Pagafantas”) y Rodrigo Taramona (“Herederos”).  Inés de León es su creadora, directora y actriz: “El proyecto surgió porque quería hacer algo que fuera creación mía (escribirlo y dirigirlo) y pensé que una serie en internet era un proyecto interesante. Tengo mucha suerte de tener amigos actores, que además se interesaron por el proyecto y no les importa darme su tiempo libre para grabar los capítulos.  Los rodajes son muy familiares. No hay equipo, yo llevo la cámara e ilumino, y el sonido es un micrófono en un pie de micro…”  A pesar de la falta de recursos, la factura del producto es impecable con planos y encuadres que revelan imaginación y oficio, demostrando que el talento puede dar sopas con hondas a muchas producciones televisivas de elevado presupuesto.

Deseo Descarnado es una parodia y melting pot de los culebrones latinoamericanos “desde el más profundo cariño y el respeto a un género épico”, nos dice su creador Marcos Canas. “Deseo Descarnado” transcurre en Las Miserias, un lugar indeterminado de Sudamérica, y cuenta la historia de dos familias (De Los Santos y De Los Ángeles) con oscuros secretos, misterios, pasión, deseo, amor y como no, venganza.  Los títulos de los episodios son autodescriptivos: “Pasión de bi-Galanes”, “No me grites en la oreja, pedaso de pendeja” o “Rebelde buey, filete de güey”.  Con una escenificación que enfatiza el bajo presupuesto, el foco se centra en la interpretación cuidadamente supersobreactuada y cuajada de clichés desternillantes de actores como Cesc Casanovas (“Polonia”) en la que cada uno esgrime un acento latinoamericano distinto (mexicano, venezolano, argentino…) y desgrana fascinantes diálogos que harían las delicias de Boris Izaguirre.  Y por supuesto, se trata ya un fenómeno global: 30% de sus espectadores provienen de latinoamérica.

Y por último, un recuerdo a la primera teleserie de internet de este país (¡hace ya 11 años!): La Cuadrilla Espacial.  Serie de ciencia ficción en la que en el año 3.000 una cuadrilla de toreros espaciales recorre en una nave en forma de montera (“La Esperanza de Triana”) una galaxia poblada de vulcanianos cañíes y marcianos de cuatro brazos expertos en futbolín, con asteroides ocupados por vallas de Toros de Osborne, , perseguida de cerca por la Benemérita Cósmica.  Creada por Alejandro Martín y protagonizada por Antonio Caro (como el torero Curro “El Niño de la Galaxia”), Eva Marciel (la hija del dueño del bar “El Puyazo Atómico”) y con el ya fallecido mítico y polifacético Paul Naschy interpretando el papel de apoderado de la cuadrilla.  Vaya por él que supo entender que con imaginación, el talento no tiene fronteras ni necesita presupuestos elevados.
(Nos ha sido imposible encontrar un vídeo de La cuadrilla espacial. Si lo encuentras, mándanos un link, por favor).
DESDE EL CORAZÓN DEL MIB


Admitámoslo: la cacareada fragmentación de audiencia en TV no ha servido por el momento para fomentar la creación de productos televisivos interesantes para telespectadores alternativos al target generalista-masivo-medio-mediocre-pequeñoburgués. Parece como si el talento para crear productos novedosos, imaginativos y disruptivos se hubiera refugiado en internet.
Tanto la TV pública como el conjunto de cadenas privadas que megaconcentra los ingresos publicitarios de este país (Tele5/Cuatro+Antena3+LaSexta), emplean sus power ratios para seguir alimentando con pocas sorpresas y nula frescura a una audiencia convertida en couch potatoes.  La última jugada, canal Gran Hermano 24 horas desplazando a CNN+ (sobran comentarios).
Parece como si el talento para crear productos novedosos, imaginativos y disruptivos se hubiera refugiado en internet, donde proliferan proyectos de teleseries frescos y valientes para cualquier gusto, incluyendo incursiones en los géneros de terror (Cementerio de Historias), sword&sorcery (Crónicas Drakonianas) o humor descarnado (Malviviendo).  Estas series se albergan en plataformas como Youtube, Vimeo, Flickr, se promocionan mediante de las redes sociales y se visionan a través del ordenador, el tablet y el móvil.
Aunque la lista es innumerable os ofrezco varios ejemplos que ilustran estilos y géneros muy diferentes:
Inquilinos es una genial sitcom al uso con personajes muy definidos interpretados por actores profesionales como Sabrina Praga (“Mi gemela es hija única”), Bárbara Santa-Cruz (“Pagafantas”) y Rodrigo Taramona (“Herederos”).  Inés de León es su creadora, directora y actriz: “El proyecto surgió porque quería hacer algo que fuera creación mía (escribirlo y dirigirlo) y pensé que una serie en internet era un proyecto interesante. Tengo mucha suerte de tener amigos actores, que además se interesaron por el proyecto y no les importa darme su tiempo libre para grabar los capítulos.  Los rodajes son muy familiares. No hay equipo, yo llevo la cámara e ilumino, y el sonido es un micrófono en un pie de micro…”  A pesar de la falta de recursos, la factura del producto es impecable con planos y encuadres que revelan imaginación y oficio, demostrando que el talento puede dar sopas con hondas a muchas producciones televisivas de elevado presupuesto.

Deseo Descarnado es una parodia y melting pot de los culebrones latinoamericanos “desde el más profundo cariño y el respeto a un género épico”, nos dice su creador Marcos Canas. “Deseo Descarnado” transcurre en Las Miserias, un lugar indeterminado de Sudamérica, y cuenta la historia de dos familias (De Los Santos y De Los Ángeles) con oscuros secretos, misterios, pasión, deseo, amor y como no, venganza.  Los títulos de los episodios son autodescriptivos: “Pasión de bi-Galanes”, “No me grites en la oreja, pedaso de pendeja” o “Rebelde buey, filete de güey”.  Con una escenificación que enfatiza el bajo presupuesto, el foco se centra en la interpretación cuidadamente supersobreactuada y cuajada de clichés desternillantes de actores como Cesc Casanovas (“Polonia”) en la que cada uno esgrime un acento latinoamericano distinto (mexicano, venezolano, argentino…) y desgrana fascinantes diálogos que harían las delicias de Boris Izaguirre.  Y por supuesto, se trata ya un fenómeno global: 30% de sus espectadores provienen de latinoamérica.

Y por último, un recuerdo a la primera teleserie de internet de este país (¡hace ya 11 años!): La Cuadrilla Espacial.  Serie de ciencia ficción en la que en el año 3.000 una cuadrilla de toreros espaciales recorre en una nave en forma de montera (“La Esperanza de Triana”) una galaxia poblada de vulcanianos cañíes y marcianos de cuatro brazos expertos en futbolín, con asteroides ocupados por vallas de Toros de Osborne, , perseguida de cerca por la Benemérita Cósmica.  Creada por Alejandro Martín y protagonizada por Antonio Caro (como el torero Curro “El Niño de la Galaxia”), Eva Marciel (la hija del dueño del bar “El Puyazo Atómico”) y con el ya fallecido mítico y polifacético Paul Naschy interpretando el papel de apoderado de la cuadrilla.  Vaya por él que supo entender que con imaginación, el talento no tiene fronteras ni necesita presupuestos elevados.
(Nos ha sido imposible encontrar un vídeo de La cuadrilla espacial. Si lo encuentras, mándanos un link, por favor).
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Opiniones 10
  • Además de que TVE ya no concentra ingresos publicitarios (concretamente desde que no tiene publicidad), si estas son las mejores series españolas, apaga y vámonos!. Una cosa es que al autor del post no le guste ninguna serie de las que se hacen actualmente en nuestro país (a mi tampoco) y otra es tener la valentía, por no decir otra cosa que pueda ofender al personal, de titular el artículo de esa manera. No me gusta que se desprecie el trabajo de muchos profesionales que se esfuerzan día a día por hacer producciones de elevada calidad en España y que de hecho, lo consiguen. Deberíamos ser un poco más justos con ese trabajo y menos maniqueos a la hora de exponer nuestras opiniones.

  • espero poder proporcionaros un link para ver la Cuadrilla Espacial en la próxima semana, si la benemerita cósmica lo permite…

  • Es fantástico vamos a producir series para distribuir por Internet y a vivir del aire. Ni mucho menos critico la idea, todo lo contrario. Ahora bien, si se impulsasen políticas que apoyasen la creación de nuevos canales de distribución, y desarrollasen fórmulas de auditoría en la medición de audiencia, no se pusieran trabas a la venta de televisores con acceso a los contenidos de Internet, y desarrollase políticas de compromiso con la producción de contenidos con los proveedores de acceso a Internet (tal y como tenían las cadenas de televisión hace unos años), posiblemente otro gallo cantaría. También sería buena idea que las centrales de medios, en algún momento empezasen a pensar en nuevos soportes y formatos, pero probablemente a este paso estaremos todos fiambre antes de que eso ocurra. Nuevos contenidos y formatos por supuesto, pero ¿por qué no analizamos también nuevos modelos de negocio y los obstáculos que surgen de las instituciones, las grandes empresas de comunicación públicas y privadas, sociedades de gestión de derechos o incluso desde el mismo Ministerio de Cultura?

    • Tu comentario es sugerente y abre un gran debate que seguro es apasionante, pero es otro debate. Pero analizada la calidad de las series que menciona el artículo, no podemos afirmar, que las mejores series españolas están en Internet. Es un argumento que no es válido, desde mi punto de vista. De todas formas, gracias por la réplica.

      • Gracias Kenny, en ningún momento he querido decir que las mejores series estén en Internet, creo que eso es parte del discurso de otro usuario.

  • Hola kenny bell. Gracias por aportar tu punto de vista.
    Obviamente el titular del artículo es deliberadamente provocativo. Hay y ha habido magníficas series en TV, y podemos estar muy orgullosos de esta industria. Pero también es verdad que en la TV existe una guerra de share que obliga a apostar siempre sobre seguro y acaba normalizando todo lo que se emite a favor de la media, Es por eso que la diversidad y la experimentación acaba en internet, donde suele ser más importante realizarse como creadores que rendir pleitesía al rating

  • Creo que esto de que sólo haga falta ingenio y constancia y un buen amistario para hacer cine es colosal.
    Internet ha puesto a nuestro alcance la posibilidad de darse a conocer sin tener apenas dinero.
    Empezó con bromitas y chorradas. Ahora esto tiene su enjundia.
    Recomiendo la web serie “Malviviendo”, que ya conoce todo el mundo, y otra menos conocida pero muy bien hecha, “Princesa Rota”, sobre prostitución infantil, dos ejemplos bien diferentes del diluvio que empieza.

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