18 de julio 2012    /   IDEAS
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Las porteadoras de Melilla

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Las complicadas relaciones políticas y económicas entre España y Marruecos han dado lugar al nacimiento en las ciudades fronterizas de Ceuta y Melilla de un tipo de negocio atípico alrededor del comercio que se desarrolla al límite de la legalidad y los valores éticos. El negocio es impulsado por los comerciantes marroquíes a fin de evitar tener que pagar impuestos aduaneros. Para ello utilizan a otras personas que cruzan la frontera legalmente, ya que, según la ley, cada persona puede llevar una cantidad de productos “para el uso propio“ sin tener que pagar ningún impuesto.

Es así como cada día, de lunes a jueves, miles de porteadores marroquíes cruzan a pie la frontera cargados con enormes bultos de hasta 80 kg. de peso. La mayoría son mujeres de todas las condiciones: jóvenes, mayores, abuelas, discapacitadas o con muletas. Algunas, con estudios. Otras, sin formación alguna. Muchas aparentan ser ancianas sin llegar a los 40 años. Entre gritos, empujones y peleas, y recibiendo hasta palos a veces de los policías, las porteadoras, también llamadas “esclavos de la frontera“, cargadas como mulas, transportan o empujan fardos que pesan más que ellas.

La frontera peatonal del Barrio chino en Melilla es donde mas contrabando se mueve. La zona no está preparada para el volumen de gente que recibe cada día: es el paso más estrecho y por esto el más peligroso. En 2009 el diario El País publicó la historia de una porteadora de 41 años licenciada en literatura árabe, Safia Azizi, que murió en la frontera de Melilla, aplastada por una avalancha humana.

La ruta se hace entre prisas y estrés para ir más rápido y así poder cruzar la frontera todas las veces posible. No quieren perder ni un minuto, y es así como las porteadoras pueden llegar a cruzar la frontera de 3 a 4 veces al día. Por transportar un bulto les pagan entre 30 y 50 dirhams, pero tienen que pagar la “rasca”, 10 dirhams, a los aduaneros. Si no lo hacen, no les permiten introducir la mercancía en Marruecos. En definitiva, todo el esfuerzo extraordinario da a una porteadora entre 10 y 15 euros diarios.

Se calcula que esta actividad medio legal, llamada aquí “comercio atípico“, crea 50.000 puestos de trabajo que permiten sobrevivir a medio millón de marroquíes.

Tomasz Czech nació en 1981 en Opole, Polonia. Periodista y fotógrafo freelance, ha publicado en varios periódicos polacos, como Gazeta Wyborcza, Polityka, Tygodnik Powszechny o Pozytyw. Fue crítico fotográfico en Biuletyn Fotograficzny y actualmente reside y trabaja en Barcelona.

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Las complicadas relaciones políticas y económicas entre España y Marruecos han dado lugar al nacimiento en las ciudades fronterizas de Ceuta y Melilla de un tipo de negocio atípico alrededor del comercio que se desarrolla al límite de la legalidad y los valores éticos. El negocio es impulsado por los comerciantes marroquíes a fin de evitar tener que pagar impuestos aduaneros. Para ello utilizan a otras personas que cruzan la frontera legalmente, ya que, según la ley, cada persona puede llevar una cantidad de productos “para el uso propio“ sin tener que pagar ningún impuesto.

Es así como cada día, de lunes a jueves, miles de porteadores marroquíes cruzan a pie la frontera cargados con enormes bultos de hasta 80 kg. de peso. La mayoría son mujeres de todas las condiciones: jóvenes, mayores, abuelas, discapacitadas o con muletas. Algunas, con estudios. Otras, sin formación alguna. Muchas aparentan ser ancianas sin llegar a los 40 años. Entre gritos, empujones y peleas, y recibiendo hasta palos a veces de los policías, las porteadoras, también llamadas “esclavos de la frontera“, cargadas como mulas, transportan o empujan fardos que pesan más que ellas.

La frontera peatonal del Barrio chino en Melilla es donde mas contrabando se mueve. La zona no está preparada para el volumen de gente que recibe cada día: es el paso más estrecho y por esto el más peligroso. En 2009 el diario El País publicó la historia de una porteadora de 41 años licenciada en literatura árabe, Safia Azizi, que murió en la frontera de Melilla, aplastada por una avalancha humana.

La ruta se hace entre prisas y estrés para ir más rápido y así poder cruzar la frontera todas las veces posible. No quieren perder ni un minuto, y es así como las porteadoras pueden llegar a cruzar la frontera de 3 a 4 veces al día. Por transportar un bulto les pagan entre 30 y 50 dirhams, pero tienen que pagar la “rasca”, 10 dirhams, a los aduaneros. Si no lo hacen, no les permiten introducir la mercancía en Marruecos. En definitiva, todo el esfuerzo extraordinario da a una porteadora entre 10 y 15 euros diarios.

Se calcula que esta actividad medio legal, llamada aquí “comercio atípico“, crea 50.000 puestos de trabajo que permiten sobrevivir a medio millón de marroquíes.

Tomasz Czech nació en 1981 en Opole, Polonia. Periodista y fotógrafo freelance, ha publicado en varios periódicos polacos, como Gazeta Wyborcza, Polityka, Tygodnik Powszechny o Pozytyw. Fue crítico fotográfico en Biuletyn Fotograficzny y actualmente reside y trabaja en Barcelona.

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