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25 de junio 2014    /   IDEAS
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Cómo desprenderse de las posesiones que nos poseen

25 de junio 2014    /   IDEAS     por          
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Ser minimalista está de moda, pero solo en sus versiones más adulteradas. Uno viste de blanco y negro, escucha a Alva Noto y decora su habitación como una celda de aislamiento y se piensa ya minimalista. Pero la verdadera reducción a la esencia requiere bastante más fuerza de voluntad. Joshua Fields y Ryan Nicodemus, a.k.a. Los Minimalistas de Ohio, decidieron un día arrojar por la borda sus pertenencias materiales e ir narrando en su blog el periplo hacia la absoluta sencillez.
Ahora, a sus 32 años, se dedican a predicar por el mundo las virtudes de vivir con menos e incluso han publicado un libro, Everything That Remains, un manual de instrucciones para aquellos que quieran averiguar qué hacer con sus trastos.
Ambos aseguran que han construido una vida a contracorriente, pero extraordinaria. «Durante mucho tiempo, nuestras vidas fueron insignificantes y miserables, seguíamos la corriente de la sociedad. No estábamos satisfechos con toda esa ola de desorden: desorden mental, emocional, físico. Ya habíamos llegado a los rápidos y nos arrastrábamos velozmente hacia las cataratas», explica Fields en el libro.
Fue entonces cuando decidieron cambiar. Joshua nos lo cuenta.
Comenzasteis tirando un objeto cada día durante un mes, ¿sigues manteniendo esa rutina?

Ya no, pero esa decisión fue una parte importantísima del comienzo, que me permitió obtener el impulso necesario para continuar. Tardé ocho meses en deshacerme del 90% de mis posesiones materiales. Ahora, como minimalista, todo lo que mantengo me sirve para algo o me trae alegría. Mis días están llenos de actividades que disfruto, de rutinas que me ayudan a crecer. Me centro principalmente en las cinco áreas más importantes de la vida: salud, relaciones, pasión, crecimiento personal y ayuda a los demás.
Como todo comienzo… ¿fue difícil eliminar el desorden de tu vida?

Al principio fue muy duro. Tenía mucho apego emocional a mis cosas. Pero una vez que cogí marcha, se hizo más fácil y me di cuenta de que podía deshacerme de cosas que antes me parecían imprescindibles, como esos objetos de valor sentimental que guardas año tras año, pero que no te aportan ningún valor real.
¿Qué objetos no has podido dejar atrás?

Hay posesiones que dan valor a mi vida: mi coche, mi ropa, mi cama, mi mesa de la cocina y mis toallas. Pero son solo cosas, todas reemplazables, y podría vivir sin ellas.
¿Crece el interés por la simplicidad?

Las personas añoran ser conscientes de lo que es importante, de lo que aporta un valor añadido. Yo echaba de menos establecer mis propias prioridades. Creo que sí aumenta el interés por el minimalismo, porque en esa conciencia reside la verdadera libertad.
¿Por qué aseguras en el blog que ser organizado es un mal concepto?

A menudo, la organización nos impide simplificar nuestras vidas. Es solo una acumulación bien planificada. No importa lo bien organizados que seamos, tenemos que cuidar continuamente de las cosas, limpiar y clasificar una y otra vez esas pertenencias que tan metódicamente hemos ordenado. Sin embargo, cuando nos deshacemos de los objetos superfluos, podemos centrarnos en lo importante. Una vez que apartamos lo residual del camino, mantenerse organizado es infinitamente más fácil.
Imaginemos por un momento que todo el mundo quisiera lidiar con el problema real y se convirtiera en minimalista, ¿qué ocurriría?
En términos evolutivos, no fue hasta hace muy poco tiempo cuando empezamos a acumular cosas materiales, tratando nuestros deseos como necesidades, fabricando objetos nuevos, más grandes, más ostentosos. Tal enfermedad mental se convirtió en aceptable en muchas culturas y, ya no es que aceptemos esa acumulación masiva en nuestras vidas, sino que la esperamos, intentando alcanzar así la felicidad. Como dijo George Carlin, es como pegarse sandwiches al cuerpo con cinta aislante en un esfuerzo por satisfacer el hambre.
Todo el mundo podría ser un minimalista y el mundo seguiría funcionando. Hace cien años, todos eran minimalistas por defecto. La gente no vivía de un modo simple, simplemente vivía. Desde entonces, hemos evolucionado tecnológica, médica e incluso intelectualmente, pero se podría argumentar que podemos evolucionar más rápido siendo minimalistas: eliminando el desorden y centrándonos en lo relevante. Muchas cosas a las que estamos acostumbrados, como centros comerciales o vallas publicitarias, serían menos frecuentes. Pero eso no es necesariamente algo negativo.

Ser minimalista está de moda, pero solo en sus versiones más adulteradas. Uno viste de blanco y negro, escucha a Alva Noto y decora su habitación como una celda de aislamiento y se piensa ya minimalista. Pero la verdadera reducción a la esencia requiere bastante más fuerza de voluntad. Joshua Fields y Ryan Nicodemus, a.k.a. Los Minimalistas de Ohio, decidieron un día arrojar por la borda sus pertenencias materiales e ir narrando en su blog el periplo hacia la absoluta sencillez.
Ahora, a sus 32 años, se dedican a predicar por el mundo las virtudes de vivir con menos e incluso han publicado un libro, Everything That Remains, un manual de instrucciones para aquellos que quieran averiguar qué hacer con sus trastos.
Ambos aseguran que han construido una vida a contracorriente, pero extraordinaria. «Durante mucho tiempo, nuestras vidas fueron insignificantes y miserables, seguíamos la corriente de la sociedad. No estábamos satisfechos con toda esa ola de desorden: desorden mental, emocional, físico. Ya habíamos llegado a los rápidos y nos arrastrábamos velozmente hacia las cataratas», explica Fields en el libro.
Fue entonces cuando decidieron cambiar. Joshua nos lo cuenta.
Comenzasteis tirando un objeto cada día durante un mes, ¿sigues manteniendo esa rutina?

Ya no, pero esa decisión fue una parte importantísima del comienzo, que me permitió obtener el impulso necesario para continuar. Tardé ocho meses en deshacerme del 90% de mis posesiones materiales. Ahora, como minimalista, todo lo que mantengo me sirve para algo o me trae alegría. Mis días están llenos de actividades que disfruto, de rutinas que me ayudan a crecer. Me centro principalmente en las cinco áreas más importantes de la vida: salud, relaciones, pasión, crecimiento personal y ayuda a los demás.
Como todo comienzo… ¿fue difícil eliminar el desorden de tu vida?

Al principio fue muy duro. Tenía mucho apego emocional a mis cosas. Pero una vez que cogí marcha, se hizo más fácil y me di cuenta de que podía deshacerme de cosas que antes me parecían imprescindibles, como esos objetos de valor sentimental que guardas año tras año, pero que no te aportan ningún valor real.
¿Qué objetos no has podido dejar atrás?

Hay posesiones que dan valor a mi vida: mi coche, mi ropa, mi cama, mi mesa de la cocina y mis toallas. Pero son solo cosas, todas reemplazables, y podría vivir sin ellas.
¿Crece el interés por la simplicidad?

Las personas añoran ser conscientes de lo que es importante, de lo que aporta un valor añadido. Yo echaba de menos establecer mis propias prioridades. Creo que sí aumenta el interés por el minimalismo, porque en esa conciencia reside la verdadera libertad.
¿Por qué aseguras en el blog que ser organizado es un mal concepto?

A menudo, la organización nos impide simplificar nuestras vidas. Es solo una acumulación bien planificada. No importa lo bien organizados que seamos, tenemos que cuidar continuamente de las cosas, limpiar y clasificar una y otra vez esas pertenencias que tan metódicamente hemos ordenado. Sin embargo, cuando nos deshacemos de los objetos superfluos, podemos centrarnos en lo importante. Una vez que apartamos lo residual del camino, mantenerse organizado es infinitamente más fácil.
Imaginemos por un momento que todo el mundo quisiera lidiar con el problema real y se convirtiera en minimalista, ¿qué ocurriría?
En términos evolutivos, no fue hasta hace muy poco tiempo cuando empezamos a acumular cosas materiales, tratando nuestros deseos como necesidades, fabricando objetos nuevos, más grandes, más ostentosos. Tal enfermedad mental se convirtió en aceptable en muchas culturas y, ya no es que aceptemos esa acumulación masiva en nuestras vidas, sino que la esperamos, intentando alcanzar así la felicidad. Como dijo George Carlin, es como pegarse sandwiches al cuerpo con cinta aislante en un esfuerzo por satisfacer el hambre.
Todo el mundo podría ser un minimalista y el mundo seguiría funcionando. Hace cien años, todos eran minimalistas por defecto. La gente no vivía de un modo simple, simplemente vivía. Desde entonces, hemos evolucionado tecnológica, médica e incluso intelectualmente, pero se podría argumentar que podemos evolucionar más rápido siendo minimalistas: eliminando el desorden y centrándonos en lo relevante. Muchas cosas a las que estamos acostumbrados, como centros comerciales o vallas publicitarias, serían menos frecuentes. Pero eso no es necesariamente algo negativo.

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Opiniones 20
  • Abandonar la posesión te libera, te hace sentirte más ligero, te permite levantar los pies del suelo por segundos y desconectar el cordón umbilical que te une al capitalismo. Muchos necesitábamos vivir por primera vez esa sensación. Nosotros, los millenials, nacimos en un mundo que deseábamos abandonar, necesitábamos revelarnos y hacer cambios transcendentales que nos llevasen a un entorno adecuado para ser felices. Gracias a muchos factores lo estamos consiguiendo, estamos ante un cambio Glocal que nos lleva a sentirnos mejor con nuestro entorno y con nosotros mismos.
    Bienvenidos al nuevo establisment donde las personas importan más que las posesiones que tienen, donde el aparentar se vuelve hortera y casposo, donde volvemos a creer en lo humano y no en lo mundano. ¡Aleluja!

  • De lo mejor que habéis compartido desde hace un tiempo. La cosa no es quitarte de todo a lo loco y que te de un síncope. La cosa es irte desprendiendo poco a poco, de «la burbuja» que tú mismo te tienes montado.

  • Abandonar la posesión te libera, te hace sentirte más ligero, te permite levantar los pies del suelo por segundos y desconectar el cordón umbilical que te une al capitalismo. Muchos necesitábamos vivir por primera vez esa sensación. Nosotros, los millenials, nacimos en un mundo que deseábamos abandonar, necesitábamos revelarnos y hacer cambios transcendentales que nos llevasen a un entorno adecuado para ser felices. Gracias a muchos factores lo estamos consiguiendo, estamos ante un cambio Glocal que nos lleva a sentirnos mejor con nuestro entorno y con nosotros mismos.
    Bienvenidos al nuevo establisment donde las personas importan más que las posesiones que tienen, donde el aparentar se vuelve hortera y casposo, donde volvemos a creer en lo humano y no en lo mundano. ¡Aleluya!

  • Os dejo mi consejo: mudaos a una mobilhome de 37 metros cuadrados y adoptad a un cachorro abandonado que aparece en la aldea. Mano de santo: el amor a las posesiones desaparece como por arte de magia jajajajajjajajajajaa

  • ¿Y cómo justifican la creación de un objeto más (su libro) dentro de ese fomento del minimalismo? Ah, sí, que en realidad les interesa vender su ruptura con el capitalismo a otras personas, para que así les compren su libro y tal. No veo novedad ninguna, estas zamarracanadas pasan desde que el mundo es mundo.

  • Esto del minimalismo es ya bastante antiguo.Incluso los del movimiento Slow ya lo predicabanhttp://www.ecointeligencia.com/2013/03/movimiento-slow/..De todas formas si alguien quiere aprender del tema que vea a los auténticos minimalistas : los parados de larga duración, los jubilados que viven con los hijos mayores en casa,etc..

  • hola soy un acumulador de cosas necesarias para el disfrute y mantenimiento de lo que poseo ,se que hay algo de carga en eso pero cuando se vive en familia es dificil cambiar de actitud hacia las cosas pienso yo ,si viviera solo me gustaria ser minimalista ,la semana pasada me robaron mi moto y les confies que me pego mucho y me deprimo facilmente cada vez que recuerdo , cuando uno es joven quiere de todo pero cuando uno es viejo desea pocas cosas materiales ,es lo normal pero en mi familia es al contrario no queremos mucho pero de viejos se quiere y se cuida todo por cuestion de comodidad en casa .donde estara el equilibrio pregunto yo.

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