13 de septiembre 2010    /   ENTRETENIMIENTO
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¿Las redes sociales resucitarán el periodismo de investigación?

13 de septiembre 2010    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Los medios de comunicación se rasgan las vestiduras para sostener el periodismo de investigación. Ese periodismo que ha ayudado a labrarse el apodo de ‘el cuarto poder’ pero una labor que empiezan a abandonar por razones económicas.

Pero una entrevista publicada este domingo por El País con Alan Rusbridger, director de The Guardian, da razones para la esperanza. Según Rusbridger, la población conectada por red se ha convertido en un importante lobby social que presiona a los medios de comunicación a investigar y sacar a la luz temas escabrosos, que no tienen glamour pero que tienen mucha importancia sobre nuestras vidas:

«Hace dos semanas, The New York Times publicó una oscura historia sobre Rupert Murdoch y escuchas ilegales. Desvelaba que un periodista del tabloide News of the World, propiedad de Murdoch, había realizado pinchazos para conseguir información y que el entonces director del diario, Andy Coulson, hoy director de comunicación del primer ministro, David Cameron, estaba al corriente. ‘Durante 48 horas, nadie en este país se hizo eco de la historia», relata Rusbridger. «Ni la BBC ni Sky News dijeron nada. Sin embargo, en Twitter, miles de usuarios clamaban: ‘¿Qué pasa, que eso no es una historia’? Llegó un momento en que el poder de la gente hizo que la historia fuera imposible de ignorar por parte de los medios. Y este es solo un ejemplo'».

En la misma entrevista, Rusbridger se refirió a esto de forma irónica. «A la gente le gustaría que nosotros investigáramos a esas grandes empresas, a esos centros de poder, que hiciéramos reporterismo del bueno. Pero ese tipo de reporterismo es caro, y pensamos que no es demasiado sexy, así que dejamos de hacerlo». Bromea pero su frase está llena de verdades porque lo que realmente ha sufrido no es el periodismo que cubre entretenimiento, tendencias, moda o temas tan transcendentales como la nariz de Belén Esteban.

Lo que se hace cada vez más difícil de sostener con publicidad es ese periodismo que ayuda a mantener a los políticos en la ralla. Que derroca gobiernos corruptos y revela los secretos más oscuros de las empresas. Esto interesa cada vez menos a los grandes grupos mediáticos. Sus focus groups dicen que existe un demografía con alto poder adquisitivo que no está interesado en leer malas noticias. Esta gente es la que persiguen las marcas que más invierten en papel (moda, diseño, relojes).

Pero esta información interesa poco a la mayoría de anunciantes (porque muchas veces las mismas empresas pueden ser blanco de estas investigaciones). A su vez los medios no quieren enfadar a sus anunciantes que le dan de comer. Esto ha hecho que lejos de desaparecer del radar de los medios, esta información se empiece a desplazar a otros sitios como wikileaks y la presión de la gente en Internet.

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Entonces: ¿cómo nos enfrentamos a este problema de buscar financiación para el periodismo «menos sexy» pero tan importante para ayudar a mantener a los políticos y empresas vigiladas?

Una forma es utilizar el poder de las personas para ayudar a ejercerlo, algo que The Guardian puede presumir de haber hecho en los últimos meses. Durante el escándalo de los parlamentarios británicos abrieron una página para permitir a los ciudadanos acceder y ayudar a investigar los más de 450.000 documentos que salieron a la luz. Los resultados fueron muy interesantes. Costó relativamente poco, crearon un elemento de competitividad por el que las personas que más páginas revisaban aparecían en un ranking. Más de 20.000 internautas participaron y aportaron una ayuda muy valiosa. Frecuentemente uno de los problemas del periodismo de investigación es que es muy caro. Aquí este problema se soluciona parcialmente.

De ese experimento aprendieron mucho. No fue un éxito rotundo pero sí arroja interesantes lecciones sobre el papel de los medios de comunicación como catalizadores y dinamizadores que buscan atraer la atención y la ayuda de los usuarios mediante aplicaciones interesantes. Se crean nuevos perfiles de profesionales que  no solo escriben reportajes sino también se especializan en agregar y crear herramientas para inducir la participación de las personas. La contratación de desarrolladores y programadores se vuelve imprescindible. De hecho The Guardian ha creado un departamento para explorar y profundizar sobre el uso de estas nuevas herramientas y formas de hacer periodismo.

A esto le ha seguido el lanzamiento de un plugin para wordpress que permite reproducir directamente artículos de The Guardian en blog y medios externos. Cada artículo lleva incrustado publicidad comercializada por The Guardian.

El 7 de septiembre los responsables del periódico anunciaron que empezarían a publicar en su página contenido de otros blogs que no tienen nada que ver con el periódico. El primer paso ha sido llegar a un acuerdo con 4 blogs populares de ciencia. La idea es aportar la plataforma de The Guardian para dar más difusión a los blogs externos pero también profundizar en la oferta de The Guardian. Los ingresos se comparten entre ambos y se buscan sinergias. Todo esto ayuda a The Guardian a buscar fórmulas para mantenerse vivo.

La importancia de una web abierta

Si hace unas semanas salió a la luz que la plataforma de pago de The Times no parece estar funcionando, en la misma entrevista, Rusbridger lanzó una defensa de la apertura de la web: «La web es una cuestión de estar abierto, de enlazar información. Periodísticamente, creo que es mejor ser parte de este sistema: si estás abierto y colaboras, toda la información que hay allí te hará ganar en riqueza, en poder y te dará recursos que tú no vas a conseguir por tu cuenta. Así que creo que hay un imperativo periodístico y otro financiero para estar abierto. Enlazando a otros sitios, publicando tal vez material de otros, nos convertimos en una plataforma de contenido y no solo en editores del nuestro. Creo que esta es una idea que tiene mucha fuerza».

Justamente por eso insiste que el abandono de la prensa tradicional al periodismo de investigación hace imprescindible mantener la web abierta: «Esta filosofía de estar abierto, publicar, enlazar, hacer que la información esté disponible, es una idea simple y poderosa. Como medio de comunicación, tienes dos opciones: puedes ser parte de ese mundo abierto o decir: ‘Lo que hacemos es tan valioso que lo vamos a esconder aquí».

Todo esto da razones para ser optimistas. News corporation y empresas parecidas consolidan cada vez más su control sobre los medios de comunicación y las televisiones. Pero el control es cada vez más complicado. El cuarto poder deja de ser la prensa tal y como estaba concebida hasta ahora y el poder colectivo a tráves de plataformas como Wikileaks se convierten en la mejor herramienta para vigilar a los poderosos. Paradojicamente convertir The Times online en un medio de pago teoricamente podría alejarlo de los intereses de sus anunciantes a la hora de cubrir noticias. Pero la realidad es que pertenece a una compañía con muchisimos intereses y un dueño con una agenda ideologica bastante clara.

La monetización del periodismo en el mundo digital sigue siendo una incognita según el. «En este momento, el dinero no está ahí, pero la industria puede cambiar… Mi instinto me dice que será difícil mantener el tamaño de las plantillas que hemos tenido en el pasado». Pero con la tecnología y la ayuda de las inquietudes de la gente es posible que se pueda avanzar hacia un periodismo de investigación sostenible.

Una de las claves será seguir buscando formas para dar herramientas a un lobby social (los ciudadanos) que gracias a las redes es cada vez más poderoso. Una curiosa situación donde las personas se convierten en los guardianes de los medios de comunicación que a su vez sirven de guardianes del poder.

Foto de The New York Post de Cogito Ergo reproducido bajo licencia Creative Commons.

Foto de portada de Inju reproducido bajo licencia Creative Commons

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Los medios de comunicación se rasgan las vestiduras para sostener el periodismo de investigación. Ese periodismo que ha ayudado a labrarse el apodo de ‘el cuarto poder’ pero una labor que empiezan a abandonar por razones económicas.

Pero una entrevista publicada este domingo por El País con Alan Rusbridger, director de The Guardian, da razones para la esperanza. Según Rusbridger, la población conectada por red se ha convertido en un importante lobby social que presiona a los medios de comunicación a investigar y sacar a la luz temas escabrosos, que no tienen glamour pero que tienen mucha importancia sobre nuestras vidas:

«Hace dos semanas, The New York Times publicó una oscura historia sobre Rupert Murdoch y escuchas ilegales. Desvelaba que un periodista del tabloide News of the World, propiedad de Murdoch, había realizado pinchazos para conseguir información y que el entonces director del diario, Andy Coulson, hoy director de comunicación del primer ministro, David Cameron, estaba al corriente. ‘Durante 48 horas, nadie en este país se hizo eco de la historia», relata Rusbridger. «Ni la BBC ni Sky News dijeron nada. Sin embargo, en Twitter, miles de usuarios clamaban: ‘¿Qué pasa, que eso no es una historia’? Llegó un momento en que el poder de la gente hizo que la historia fuera imposible de ignorar por parte de los medios. Y este es solo un ejemplo'».

En la misma entrevista, Rusbridger se refirió a esto de forma irónica. «A la gente le gustaría que nosotros investigáramos a esas grandes empresas, a esos centros de poder, que hiciéramos reporterismo del bueno. Pero ese tipo de reporterismo es caro, y pensamos que no es demasiado sexy, así que dejamos de hacerlo». Bromea pero su frase está llena de verdades porque lo que realmente ha sufrido no es el periodismo que cubre entretenimiento, tendencias, moda o temas tan transcendentales como la nariz de Belén Esteban.

Lo que se hace cada vez más difícil de sostener con publicidad es ese periodismo que ayuda a mantener a los políticos en la ralla. Que derroca gobiernos corruptos y revela los secretos más oscuros de las empresas. Esto interesa cada vez menos a los grandes grupos mediáticos. Sus focus groups dicen que existe un demografía con alto poder adquisitivo que no está interesado en leer malas noticias. Esta gente es la que persiguen las marcas que más invierten en papel (moda, diseño, relojes).

Pero esta información interesa poco a la mayoría de anunciantes (porque muchas veces las mismas empresas pueden ser blanco de estas investigaciones). A su vez los medios no quieren enfadar a sus anunciantes que le dan de comer. Esto ha hecho que lejos de desaparecer del radar de los medios, esta información se empiece a desplazar a otros sitios como wikileaks y la presión de la gente en Internet.

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Entonces: ¿cómo nos enfrentamos a este problema de buscar financiación para el periodismo «menos sexy» pero tan importante para ayudar a mantener a los políticos y empresas vigiladas?

Una forma es utilizar el poder de las personas para ayudar a ejercerlo, algo que The Guardian puede presumir de haber hecho en los últimos meses. Durante el escándalo de los parlamentarios británicos abrieron una página para permitir a los ciudadanos acceder y ayudar a investigar los más de 450.000 documentos que salieron a la luz. Los resultados fueron muy interesantes. Costó relativamente poco, crearon un elemento de competitividad por el que las personas que más páginas revisaban aparecían en un ranking. Más de 20.000 internautas participaron y aportaron una ayuda muy valiosa. Frecuentemente uno de los problemas del periodismo de investigación es que es muy caro. Aquí este problema se soluciona parcialmente.

De ese experimento aprendieron mucho. No fue un éxito rotundo pero sí arroja interesantes lecciones sobre el papel de los medios de comunicación como catalizadores y dinamizadores que buscan atraer la atención y la ayuda de los usuarios mediante aplicaciones interesantes. Se crean nuevos perfiles de profesionales que  no solo escriben reportajes sino también se especializan en agregar y crear herramientas para inducir la participación de las personas. La contratación de desarrolladores y programadores se vuelve imprescindible. De hecho The Guardian ha creado un departamento para explorar y profundizar sobre el uso de estas nuevas herramientas y formas de hacer periodismo.

A esto le ha seguido el lanzamiento de un plugin para wordpress que permite reproducir directamente artículos de The Guardian en blog y medios externos. Cada artículo lleva incrustado publicidad comercializada por The Guardian.

El 7 de septiembre los responsables del periódico anunciaron que empezarían a publicar en su página contenido de otros blogs que no tienen nada que ver con el periódico. El primer paso ha sido llegar a un acuerdo con 4 blogs populares de ciencia. La idea es aportar la plataforma de The Guardian para dar más difusión a los blogs externos pero también profundizar en la oferta de The Guardian. Los ingresos se comparten entre ambos y se buscan sinergias. Todo esto ayuda a The Guardian a buscar fórmulas para mantenerse vivo.

La importancia de una web abierta

Si hace unas semanas salió a la luz que la plataforma de pago de The Times no parece estar funcionando, en la misma entrevista, Rusbridger lanzó una defensa de la apertura de la web: «La web es una cuestión de estar abierto, de enlazar información. Periodísticamente, creo que es mejor ser parte de este sistema: si estás abierto y colaboras, toda la información que hay allí te hará ganar en riqueza, en poder y te dará recursos que tú no vas a conseguir por tu cuenta. Así que creo que hay un imperativo periodístico y otro financiero para estar abierto. Enlazando a otros sitios, publicando tal vez material de otros, nos convertimos en una plataforma de contenido y no solo en editores del nuestro. Creo que esta es una idea que tiene mucha fuerza».

Justamente por eso insiste que el abandono de la prensa tradicional al periodismo de investigación hace imprescindible mantener la web abierta: «Esta filosofía de estar abierto, publicar, enlazar, hacer que la información esté disponible, es una idea simple y poderosa. Como medio de comunicación, tienes dos opciones: puedes ser parte de ese mundo abierto o decir: ‘Lo que hacemos es tan valioso que lo vamos a esconder aquí».

Todo esto da razones para ser optimistas. News corporation y empresas parecidas consolidan cada vez más su control sobre los medios de comunicación y las televisiones. Pero el control es cada vez más complicado. El cuarto poder deja de ser la prensa tal y como estaba concebida hasta ahora y el poder colectivo a tráves de plataformas como Wikileaks se convierten en la mejor herramienta para vigilar a los poderosos. Paradojicamente convertir The Times online en un medio de pago teoricamente podría alejarlo de los intereses de sus anunciantes a la hora de cubrir noticias. Pero la realidad es que pertenece a una compañía con muchisimos intereses y un dueño con una agenda ideologica bastante clara.

La monetización del periodismo en el mundo digital sigue siendo una incognita según el. «En este momento, el dinero no está ahí, pero la industria puede cambiar… Mi instinto me dice que será difícil mantener el tamaño de las plantillas que hemos tenido en el pasado». Pero con la tecnología y la ayuda de las inquietudes de la gente es posible que se pueda avanzar hacia un periodismo de investigación sostenible.

Una de las claves será seguir buscando formas para dar herramientas a un lobby social (los ciudadanos) que gracias a las redes es cada vez más poderoso. Una curiosa situación donde las personas se convierten en los guardianes de los medios de comunicación que a su vez sirven de guardianes del poder.

Foto de The New York Post de Cogito Ergo reproducido bajo licencia Creative Commons.

Foto de portada de Inju reproducido bajo licencia Creative Commons

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